El estado de los bosques del mundo (I)

FAO    07.Ene.19    Campo

Los estados mediante sus representantes y técnicos en la FAO han organizado esta mirada al mundo de los bosques, que obviamente cumple funciones de auxiliar del proceso de acumulación capitalista y de máscara “humanista” de la destrucción extractivista del planeta, pero a nosotros sirve de mirada general de los territorios a defender de la depredación para una mejor comprensión de la mirada y responsabilidades locales de recomponer en cada lugar las formas de vida comunitaria ligadas a la madre tierra.



2018
EL ESTADO DE LOS BOSQUES DEL MUNDO
LAS VÍAS FORESTALES HACIA EL DESARROLLO SOSTENIBLE

Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura Roma, 2018

Han pasado casi tres años desde que los líderes mundiales acordaron trazar el rumbo hacia un futuro mejor y más próspero para el planeta y para todas las personas que lo habitan. La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, con sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), se ha convertido en el marco fundamental para orientar las políticas de desarrollo en países de todo el mundo.
Teniendo en cuenta la ambición de los ODS, es necesaria una transformación para poner fin a la pobreza y el hambre de una vez por todas, lograr un crecimiento inclusivo, reducir las desigualdades, responder al cambio climático y gestionar los recursos naturales de manera sostenible.
Los 17 ODS comprenden 169 metas, con 230 indicadores para ayudar a cuantificar los progresos en relación con ellas. Si bien a primera vista estos números pueden parecer enormes, la Agenda se ha diseñado intencionadamente de manera integrada, con objetivos “interrelacionados e indivisibles”. La llave para abrir las puertas al progreso residirá en entender cuál es el hilo conductor que une múltiples objetivos y metas.
La edición de 2018 de El estado de los bosques del mundo se propone justamente eso, presentar nueva información que ayude a reconocer estas interrelaciones y entender cómo las políticas en materia de bosques y árboles no se limitan al ODS15 sobre la Vida en la Tierra, sino que contribuyen al logro de muchos otros objetivos y metas de la Agenda 2030.
El estado de los bosques del mundo 2018 proporciona un análisis detallado destinado a capturar la contribución de los bosques y los árboles a 28 metas relacionadas con diez ODS. A través de métricas temáticas que reúnen las pruebas disponibles de una amplia gama de fuentes, está surgiendo una imagen más clara del impacto total que los bosques y los árboles tienen en muchas otras áreas cruciales del desarrollo.
Hoy contamos con más pruebas de la gran importancia que revisten los bosques para los medios de vida, gracias a una mejor comprensión de las compensaciones recíprocas y a una confirmación más exacta de que los bosques sanos y productivos son imprescindibles para la agricultura sostenible. También existen más pruebas de la importancia de los bosques y los árboles para la calidad del agua, para contribuir a satisfacer las necesidades energéticas del futuro y para diseñar ciudades sanas y sostenibles.
Teniendo en cuenta que este año el Foro Político de Alto Nivel sobre el Desarrollo Sostenible se centra en el ODS15, así como en los ODS6, 7, 11, 12 y 17, El estado de los bosques del mundo no podría llegar en un momento más oportuno para ayudar a enriquecer experiencias e ideas sobre las medidas que han de adoptarse y las asociaciones y alianzas que se deben alcanzar a fin de hacer realidad la ambición de la Agenda 2030.
Las vías forestales hacia el desarrollo sostenible se reforzarán fundamentalmente mediante la formulación de marcos jurídicos en los que se reconozcan y garanticen los derechos de las comunidades locales y los pequeños productores de acceder a los bosques y árboles, la consolidación de un entorno favorable y la ayuda para incentivar la participación del sector privado en las actividades en pro de la sostenibilidad. Asimismo, encierra un gran potencial la transformación del sector no estructurado, por un lado, para las personas que dependen de él para su sustento y, por el otro, porque también reportará beneficios económicos, sociales y ambientales más amplios. Por último, la erradicación del hambre y la pobreza y la transformación a un mundo sostenible solo pueden lograrse mediante la coordinación de las políticas de los gobiernos por parte de los ministerios sectoriales: bosque, agricultura, desarrollo rural y desarrollo nacional.
Si bien actualmente se dispone de más datos que nunca sobre bosques y árboles, aún se necesita un estudio en mayor profundidad. La inversión en un seguimiento eficaz a escala nacional y subnacional ayudará a subsanar las deficiencias en los datos, de modo que los encargados de formular las políticas puedan calcular los incentivos, gestionar las compensaciones intersectoriales y diseñar mejor las iniciativas forestales y de seguridad alimentaria.
Hace 70 años, la FAO concluyó su primera evaluación de los recursos forestales del mundo. En aquel momento, la principal preocupación era si seguiría habiendo suficiente madera para satisfacer la demanda mundial. Desde entonces se ha ido acrecentando el reconocimiento de la importancia mundial más amplia de los bosques y los árboles, como se refleja en las ediciones más recientes de la Evaluación de los Recursos Forestales Mundiales (FRA) de la FAO. Complementando la FRA, El estado de los bosques del mundo 2018 proporciona una evaluación exhaustiva de la cuantificación de las contribuciones de los bosques y los árboles al logro de los ODS. Espero que esta publicación les sea de utilidad.
José Graziano da Silva
Director General de la FAO

El estado de los bosques del mundo 2018 ha sido elaborado por la División de Políticas y Recursos Forestales de la FAO en colaboración con varias organizaciones internacionales que participan en programas forestales.
Un equipo central formado por cuatro funcionarios superiores encargados de cada uno de los capítulos principales orientó la preparación del informe, bajo la dirección del Director de la división que asumió la coordinación general de la publicación. En cuanto al Capítulo 2, cada uno de los 10 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) se encargó a un funcionario con conocimientos técnicos especializados.
En todos los capítulos se contó con el apoyo de consultores para la recopilación de datos y la redacción. Un consultor superior dispuso el documento final.
Durante el proceso, el equipo central se reunió periódicamente y elaboró varios productos provisionales. Entre ellos, una nota de exposición de conceptos, un esquema trazado y un primer borrador de los capítulos principales. El equipo central también seleccionó los ODS, las metas de los ODS y los parámetros temáticos para el análisis sobre la base de criterios previamente acordados. Cuando los borradores de los capítulos 2, 3 y 4 estuvieron preparados, incluidas las principales conclusiones, el equipo central, todos los autores (funcionarios y consultores) y el consultor superior mantuvieron una reunión para definir conjuntamente las conclusiones, recomendaciones y mensajes principales.
El informe final se sometió a un riguroso examen técnico por altos directivos y expertos técnicos de diferentes divisiones de la FAO. Además, fue objeto de una revisión por pares efectuada por cuatro expertos externos. Se incorporaron observaciones en el proyecto final, que se remitió al Director General para su aprobación en marzo de 2018.

ACB
Áreas clave de biodiversidad
AIE
Agencia Internacional de Energía
CDN
Contribuciones determinadas a nivel nacional
CEPE
Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa
CIFOR
Centro para la Investigación Forestal Internacional
CLD
Convención de las Naciones Unidas de Lucha
contra la Desertificación
CMNUCC
Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático
COFO
Comité de Bosques
FAO
Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura
FAOSTAT
Base de datos estadísticos sustantivos de la Organización
FECOFUN
Federación de Usuarios de Bosques Comunitarios de Nepal
FIDA
Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola
FLEGT
Aplicación de las leyes, gobernanza y comercio forestales
FRA
Evaluación de los recursos forestales mundiales
FSC
Consejo de Manejo Forestal
GACC
Alianza Global para Estufas Limpias
GEI
Gas de efecto invernadero
HLPF
Foro Político de Alto Nivel sobre el Desarrollo Sostenible ICRAF
Centro Mundial de Agrosilvicultura
ILOSTAT
Base de datos sobre estadísticas del trabajo
ILR
Índice de la Lista Roja
IPCC
Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático
OIT
Organización Internacional del Trabajo
ONG
Organización no gubernamental
AOD
Asistencia oficial para el desarrollo
ODS
Objetivos de Desarrollo Sostenible
OCDE
Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos
OMS
Organización Mundial de la Salud
ONUDI
Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial
PEFC
Programa de Reconocimiento de Sistemas de Certificación Forestal
PFNM
Producto forestal no maderero
PIB
Producto Interior Bruto
PIPRTIG
Plan Interinstitucional para la Prevención y Reducción
de la Tala Ilegal en Guatemala
PNA
Programa nacional de adaptación
PNAA
Programa nacional de acción para la adaptación
PNUMA
Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente REDD+
Reducción de las emisiones debidas a la deforestación y la degradación forestal en los países en desarrollo
RRD
Reducción del riesgo de desastres
RRI
Iniciativa para los Derechos y Recursos
SAGCOT
Proyecto del Corredor de Crecimiento Agrícola del Sur
SEDAPAL
Servicio de Agua Potable y Alcantarillado de Lima (Peru)
SOFO
El estado de los bosques en el mundo
UE
Unión Europea
UICN
Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y de los Recursos Naturales
UN-Habitat
Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos
UNESCO
Organización de las Naciones Unidas para la Educación,
la Ciencia y la Cultura
USAID
Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional
WRI
Instituto de Recursos Mundiales

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible constituye un compromiso asumido por los países para hacer frente a los complejos desafíos que se plantean, desde poner fin a la pobreza y el hambre y responder al cambio climático hasta crear comunidades resilientes, lograr un crecimiento inclusivo y gestionar los recursos naturales de la Tierra de forma sostenible. Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), 169 metas y 230 indicadores establecen objetivos específicos que los países deberán cumplir en un plazo determinado, con logros que serán objeto de seguimiento periódico a fin medir los progresos alcanzados. Los objetivos, de importancia universal, requieren planteamientos integrales y participativos que aúnen los esfuerzos de todos para que “nadie se quede atrás”.
Mientras los gobiernos determinan la mejor manera de dedicar esfuerzos nacionales a lograr un cambio para la transformación, El estado de los bosques del mundo 2018 (SOFO 2018) analiza la función que pueden desempeñar los bosques y árboles —así como las personas que los utilizan y gestionan— para ayudar a los países a cumplir sus objetivos y labrar un futuro mejor. El SOFO 2018 arroja luz sobre las profundas interrelaciones que existen entre los bosques y muchos otros objetivos y metas de la Agenda 2030, lo que permitirá a los encargados de formular las políticas encontrar el equilibrio justo en las medidas, inversiones y asociaciones encaminadas a lograr la seguridad alimentaria, reducir la pobreza, conservar el medio ambiente y, en última instancia, encontrar vías hacia el desarrollo sostenible.
Centrándose en la contribución que los bosques y los árboles pueden realizar al logro de 28 metas relativas a 10 ODS de la Agenda 2030, el Capítulo 2 presenta un análisis en el que se demuestra una clara relación entre una política forestal integrada y los posibles efectos en múltiples ODS. Tras reunirse los datos disponibles procedentes de una amplia variedad de fuentes científicas, se prepararon parámetros temáticos para analizar las pruebas de la relación más amplia que los bosques y árboles guardan con la Agenda 2030 más allá del ODS15 (Gestionar sosteniblemente los bosques, luchar contra la desertificación, detener e invertir la degradación de las tierras y detener la pérdida de biodiversidad). El propósito es poner de relieve las interrelaciones y las oportunidades para fomentar la formulación de políticas más coherentes entre los sectores, así como el cumplimiento más efectivo de los ODS.
Los bosques y los árboles brindan contribuciones decisivas tanto a las personas como al planeta al fortalecer los medios de vida, suministrar
aire y agua limpios, conservar la biodiversidad y responder al cambio climático. Los bosques representan una fuente de alimentos, medicinas y combustible para más de mil millones de personas. Además de ayudar a responder al cambio climático y proteger los suelos y el agua, albergan más de tres cuartas partes de la biodiversidad terrestre mundial, proporcionan numerosos productos y servicios que contribuyen al desarrollo socioeconómico y son particularmente importantes para cientos de millones de moradores de las zonas rurales, entre los que se cuentan muchas de las personas más pobres del mundo.
Por otra parte, se prevé que la población mundial aumente de los 7 600 millones de personas actuales a cerca de 10 000 millones en 2050. La correspondiente demanda mundial de alimentos —que se estima que crecerá un 50% durante este período— está ejerciendo una enorme presión sobre la forma en que se utiliza la tierra productiva; en particular en los países en desarrollo, en los que se concentra la inmensa mayoría de los más de 800 millones personas pobres y hambrientas del mundo. La deforestación, causada principalmente por la conversión de la tierra forestal en zonas de agricultura y ganadería, amenaza no solo a los medios de vida de los silvicultores, las comunidades forestales y los pueblos indígenas, sino también a la variedad de la vida en nuestro planeta. Los cambios de uso de la tierra dan lugar a una pérdida de hábitats valiosos, a la degradación de la tierra, la erosión del suelo, la disminución del agua limpia y la liberación de carbono a la atmósfera. Encontrar la manera de aumentar la producción agrícola y mejorar la seguridad alimentaria sin reducir la superficie forestal es uno de los mayores problemas de nuestro tiempo.
Es fundamental disponer de información constatada para abrir las vías forestales hacia el desarrollo sostenible. Si bien se reconoce universalmente la importancia de los bosques y los

árboles para la salud y la prosperidad del planeta, estas raíces podrían ser más profundas de lo que se imaginaba. Los 230 indicadores de la Agenda 2030, acordados por la Comisión de Estadística de las Naciones Unidas en marzo de 2016, tienen el propósito de ayudar a los países a cuantificar los progresos que están realizando en el logro de sus objetivos, así como a aprender de sus experiencias y entender a qué esferas conviene dar prioridad y asignar recursos. Varios indicadores en el marco del ODS15 se centran en los bosques, específicamente en el seguimiento de la tierra forestal y de la proporción de bosques gestionados de manera sostenible. La Evaluación de los Recursos Forestales Mundiales (FRA), coordinada por la FAO, concluyó que el porcentaje de tierras forestales con respecto a la superficie terrestre mundial había disminuido del 31,6% en 1990 al 30,6% en 2015, si bien en los últimos años el ritmo de pérdida se ha ralentizado.
Existen datos cuantitativos que demuestran que los bosques se están gestionando de manera más sostenible y que los bosques y árboles contribuyen al logro de los ODS relacionados con los medios de vida y la seguridad alimentaria de muchas personas pobres del medio rural, al acceso a energía asequible, al crecimiento económico sostenible y al empleo (en el sector formal), el consumo y la producción sostenibles, la mitigación del cambio climático y la gestión forestal sostenible.
Las personas que quedan más rezagadas suelen vivir en bosques o alrededor de ellos. Los medios de vida y la seguridad alimentaria de gran parte de la población rural pobre del mundo dependen de la vitalidad de los bosques y los árboles. Los datos indican que aproximadamente el 40% de la población rural que padece pobreza extrema, esto es, unos 250 millones de personas, vive en zonas boscosas o de sabana. Para los medios de vida y la resiliencia de los hogares más pobres es fundamental poder acceder a los productos, bienes y servicios de los bosques, que actúan como redes de seguridad en tiempos difíciles. De algunos estudios se desprende que los bosques y los árboles pueden proporcionar en torno al 20% de los ingresos de los hogares rurales en los países en desarrollo, ya sea a través de ingresos monetarios o satisfaciendo las necesidades de subsistencia. Se estima que los productos forestales no madereros (PFNM) aportan alimentos, ingresos y diversidad nutricional a una de cada cinco personas en todo el mundo, sobre todo mujeres, niños, agricultores sin tierras y otras personas en situación de vulnerabilidad.
La calidad del agua, imprescindible para la salud y la vida de las poblaciones tanto rurales como urbanas, está directamente relacionada con la gestión forestal. Los cambios en la cobertura, el uso y la gestión de la tierra tienen graves repercusiones en el abastecimiento de agua de un país. Si bien tres cuartas partes del agua dulce accesible del planeta provienen de cuencas hidrográficas boscosas, las investigaciones ponen de manifiesto que el 40% de las 230 cuencas hidrográficas más importantes del mundo han perdido más de la mitad de su cubierta de árboles original. A pesar de ello, la superficie de los bosques destinados a la conservación del suelo y el agua ha aumentado a escala mundial durante los últimos 25 años, y en 2015 una cuarta parte de los bosques se gestionaba con el objetivo de conservar el suelo o el agua.
La modernización del sector energético forestal tradicional ofrece la posibilidad de mejorar los medios de vida, crear cadenas de valor
sostenibles y liberar recursos para realizar inversiones en la gestión forestal sostenible. Es posible que la señal más clara del potencial de los bosques sea el hecho de que la madera vuelve a crecer. Alrededor de una tercera parte de la población mundial, esto es, unos 2 400 millones de personas, utiliza la madera para servicios energéticos básicos como cocinar, hervir agua y calentar las viviendas. En general, los bosques suministran aproximadamente el 40% de la energía renovable mundial en forma de dendrocombustible; esto equivale a la energía solar, la hidroeléctrica y la eólica combinadas. La atención debe ahora dirigirse a producir dendrocombustible de manera más sostenible para reducir la degradación de los bosques, así como de manera más limpia y eficiente a fin de mejorar la salud de millones de personas, en particular mujeres y niños.
La respuesta mundial al cambio climático —en términos de adaptación, mitigación y resiliencia— debe centrarse más en los bosques.
Como se puso de relieve en el Acuerdo de París sobre el cambio climático en 2015, los bosques y los árboles desempeñan una función decisiva para determinar la acumulación de gases de efecto invernadero en la atmósfera. Al actuar como sumideros de carbono, absorben el equivalente a aproximadamente 2 000 millones de toneladas de dióxido de carbono cada año. No obstante, según el IPCC, el sector de la agricultura, la silvicultura y otros usos de la tierra (AFOLU, por sus siglas en inglés) representa alrededor de un cuarto de las emisiones antropógenas de GEI, principalmente por la deforestación y las emisiones agrícolas procedentes del suelo, de la gestión de nutrientes y la ganadería. La gestión eficaz de los bosques puede fortalecer la resiliencia y las capacidades de adaptación a los desastres naturales relacionados con el clima, lo que destaca la importancia de integrar las medidas basadas en los bosques en las estrategias nacionales de reducción del riesgo de catástrofes (RRC). La estrategia de reducción de emisiones debidas a la deforestación y la degradación de los bosques (conocida como REDD+), así como las funciones de la conservación, la gestión sostenible de los bosques y el incremento de las existencias forestales de carbono, resultarán cruciales para adoptar medidas a nivel mundial orientadas a combatir el cambio climático. Los 25 países con mayor cubierta forestal han incluido medidas de mitigación relacionadas con los bosques (por ejemplo, reducción de la deforestación y la degradación de estos, forestación, incremento de las existencias forestales de carbono, conservación forestal y agroforestería) entre sus respectivas medidas de mitigación apropiadas para cada país y sus contribuciones determinadas a nivel nacional.
Los datos cualitativos indican que los bosques y los árboles también realizan contribuciones significativas a los ODS a través del sector no estructurado, la agroforestería, las oportunidades de empoderamiento de la mujer, la gestión sostenible del agua, el turismo, las ciudades sostenibles, la adaptación al cambio climático, así como la lucha contra la degradación de las tierras y la pérdida de biodiversidad.
El turismo de naturaleza, por ejemplo, está creciendo tres veces más rápidamente que la industria turística en conjunto y representa ahora alrededor del 20% del mercado mundial. La integración del espacio verde y la cubierta arbórea en la planificación urbana también está aumentando. Hay estudios que vinculan este incremento con la reducción de la obesidad y la disminución de los delitos, si bien la cuantificación y evaluación de estos beneficios siguen planteando dificultades. En vista del incremento de la urbanización y el cambio climático, el diseño, la planificación y la gestión de los espacios verdes urbanos —en particular los bosques y los árboles— deberían integrarse en la planificación urbana en una etapa temprana. La función de los bosques y los árboles debería reflejarse en las políticas de adaptación al cambio climático y mitigación de sus efectos.
Muchos países ya han integrado con éxito enfoques forestales y territoriales que vinculan múltiples ODS a programas más amplios de desarrollo sostenible. En el Capítulo 3 se presentan ocho estudios de casos en los que se explica cómo se acrecienta el potencial de los bosques a través de un enfoque intersectorial en países con diferentes geografías, climas, sistemas políticos, niveles de ingresos y tradiciones sociales y culturales. Desde Burkina Faso hasta Italia o la República Unida de Tanzanía, los enfoques territoriales ayudan a integrar la gestión de bosques y árboles con los terrenos agrícolas, los entornos urbanos y rurales y el patrimonio cultural; lo que garantiza, por ejemplo, que se reconozca el valor económico del turismo relacionado con los bosques y se entiendan los beneficios que los bosques y árboles reportan a las poblaciones urbanas. Los enfoques territoriales protegen los servicios ecosistémicos indispensables, sostienen los medios de vida y hacen frente a los desafíos en materia de seguridad alimentaria, al tiempo que se adaptan a los efectos del cambio climático. En los estudios se pone de manifiesto el valor de las asociaciones entre múltiples interesados que unen a gobiernos, el sector privado, la sociedad civil y particulares para buscar nuevas formas de cumplir sus objetivos y aspiraciones comunes.
Vías hacia el desarrollo sostenible. En el Capítulo 4 se resumen las principales implicaciones en materia de políticas y se destaca la necesidad de: aumentar la sensibilización y promover los beneficios de los bosques y árboles ante los encargados de formular las políticas y a mayor escala; involucrar al sector privado; integrar los bosques en el programa más amplio de desarrollo sostenible; invertir en la transformación del sector no estructurado a fin de descubrir oportunidades de desarrollo

desaprovechadas y mejorar las condiciones de trabajo; llevar a cabo estudios analíticos nacionales y subnacionales y mejorar la disponibilidad de datos.
Para lograr los ODS es sumamente importante abordar la agricultura y los bosques de manera conjunta en la formulación de políticas nacionales de desarrollo. La agricultura sostenible necesita bosques sanos y productivos. Los bosques y los árboles respaldan la agricultura sostenible debido a que, entre otras cosas, estabilizan los suelos y el clima, regulan los flujos de agua y proporcionan sombra, refugio y un hábitat a los polinizadores y los depredadores naturales de plagas agrícolas. Cuando se integran en los territorios agrícolas, los bosques y los árboles permiten aumentar la productividad de la agricultura. También ayudan a proporcionar seguridad alimentaria a cientos de millones de personas, para quienes constituyen importantes fuentes de alimentos, energía e ingresos durante épocas difíciles. Reconocer estas compensaciones recíprocas y encontrar un equilibrio entre ellas —en particular entre los beneficios a corto y a largo plazo, los bienes públicos locales y los mundiales y las distintas comunidades y sectores— permitirá a los encargados de formular las políticas orientar mejor los recursos para poder acelerar los logros en todo el ámbito de la Agenda 2030.
El fortalecimiento de los marcos jurídicos que reconocen y garantizan los derechos de acceso a los bosques y árboles de las comunidades locales y los pequeños productores contribuirá en gran medida a los objetivos mundiales prioritarios de poner fin a la pobreza y lograr la sostenibilidad.
RESUMEN

A escala mundial, 1 500 millones de personas pertenecientes a grupos de población local e indígena tienen derechos garantizados sobre los recursos forestales gracias a la tenencia comunitaria. Ofrecer a la población local con conocimientos tradicionales la posibilidad de influir en la toma de decisiones de una forma que contribuya al logro de las metas relativas a los ODS puede reportar importantes beneficios. Con derechos claros y garantizados, es más probable que las personas adopten un enfoque a más largo plazo de la gestión forestal, ya que son conscientes de que ellos o sus sucesores se beneficiarán de esta práctica. En el Capítulo 3 se pone de relieve la larga historia de gestión forestal comunitaria de Nepal, un enfoque que han adoptado muchos otros países, en especial en Asia y América Latina. En los casos en que la inseguridad de la tenencia constituye un problema crítico, marcos como las Directrices voluntarias sobre la gobernanza responsable de la tenencia de la tierra, la pesca y los bosques en el contexto de la seguridad alimentaria nacional pueden ayudar a proporcionar seguridad. De cara al futuro, es necesario aprender de las experiencias positivas de gestión forestal comunitaria, reconociendo la importancia del apoyo científico y técnico, la formación, la creación de capacidad y el acceso a los mercados; la información sobre estos, la suficiencia de recursos financieros y la necesidad de que se establezcan con claridad los derechos y las responsabilidades de las diferentes partes. Será necesario adoptar todas estas medidas para poder fortalecer las vías forestales hacia el desarrollo sostenible.
El acceso a la tierra, los recursos y las inversiones en los bosques y las zonas que los circundan pueden impulsar a las mujeres, los jóvenes y otros emprendedores del medio rural a convertirse en agentes del cambio en el marco de la transformación a un mundo sostenible.
El fortalecimiento de los derechos de tenencia de la tierra brinda la oportunidad de mejorar el acceso equitativo de hombres y mujeres a los bosques y los árboles, además de fomentar un enfoque sostenible a largo plazo de la gestión forestal. Los estudios destacan la participación empresarial de las mujeres, sobre todo en el sector no estructurado, y su función de liderazgo en la gestión forestal comunitaria y participativa. La iniciativa y energía de los jóvenes es igualmente fundamental para el futuro del sector. Invertir en la formación, la creación de capacidad y el establecimiento de organizaciones de productores puede ayudar a convencer a los jóvenes de que aprecien el valor de dedicarse a la actividad forestal y resistirse a una migración incierta. Invertir en el sector no estructurado mediante el aumento de la actividad económica, la mejora de las condiciones de trabajo y el fomento de un enfoque más sostenible de la gestión forestal puede tener repercusiones positivas que se extiendan del bosque a la explotación agrícola, el pueblo y la ciudad. Es probable que proporcionar incentivos económicos a los pequeños productores y las comunidades para que gestionen los árboles de las tierras forestales acabe resultando beneficioso.
Un entorno favorable es fundamental para atraer al sector privado hacia actividades en pro de la sostenibilidad. En el sector forestal, ya sea formal o informal, existe un gran número de pequeñas empresas o microempresas, mientras que al otro extremo de la escala se encuentran algunas empresas de muy grandes dimensiones. A pequeña escala, suele darse prioridad, entre otras cosas, a la capacitación encaminada a mejorar las prácticas de ordenación de tierras, la promoción de la agroforestería, el fomento de organizaciones de productores, la mejora del acceso a los mercados y la disponibilidad de arreglos financieros adecuados. A una escala más amplia, puede ser necesario abordar los posibles obstáculos a la inversión, que suelen ser financieros o estar relacionados con la infraestructura. Probablemente las intervenciones en el ámbito de las políticas consistan, entre otras cosas, en una mezcla de enfoques reglamentarios e incentivos para la participación en actividades que no necesariamente estarán incluidas en el mercado, como los servicios ecosistémicos y la gestión forestal sostenible. Al mismo tiempo, será importante abordar los posibles obstáculos a la inversión y eliminar los incentivos a la tala de bosques. Crear asociaciones con el sector privado será imprescindible para elaborar iniciativas de gobernanza privadas, como los sistemas de certificación voluntarios y los compromisos para lograr cadenas de suministro que no provoquen deforestación.
La participación de las partes interesadas y un compromiso con la buena gobernanza son fundamentales para lograr la aplicación eficaz de las políticas. El derecho de las partes interesadas a ser consultadas durante la formulación y aplicación de las políticas, los programas y los planes relacionados con los bosques se debería formalizar de manera que se tengan plenamente en cuenta las necesidades de los usuarios de los bosques y otras partes interesadas. Además de un marco normativo y jurídico adecuado, contar con instituciones eficaces es imprescindible para lograr una buena gobernanza. El marco institucional debería incluir a las comunidades locales y las organizaciones de la sociedad civil, así como intereses responsables del sector privado y departamentos y organismos gubernamentales. Para ello, puede ser necesario fomentar la capacidad de las organizaciones que apoyan a los pueblos indígenas, las comunidades locales y los pequeños agricultores, así como reforzar las organizaciones del sector público.
Para alcanzar la ambición histórica de poner fin al hambre y la pobreza y lograr la transformación a un mundo sostenible, la Agenda 2030 prevé que los ministerios sectoriales cambien su modo de trabajar y coordinen las políticas de todas las instancias
gubernamentales. Las medidas en materia de bosques, agricultura, alimentación, uso de la tierra, desarrollo rural y desarrollo nacional deberán sincronizarse en el futuro para poder lograr un desarrollo sostenible. Si bien los factores varían considerablemente de un país a otro y entre las distintas regiones, los responsables de las políticas deben reconocer la necesidad de gestionar las compensaciones recíprocas y de establecer medidas concretas para armonizar mejor los múltiples objetivos y estructuras de incentivos. Este enfoque integrado es fundamental para avanzar hacia la consecución de las metas relativas a los ODS. Crear plataformas de ejecución de los ODS compuestas por los sectores clave para el uso y la ordenación de los recursos naturales es una de las maneras de gestionar la coordinación entre distintos sectores y superar las dificultades a las que se enfrentan los gobiernos que tienen ministerios y organismos sectoriales, cada uno con sus propias asignaciones de recursos y mecanismos de rendición de cuentas. Las plataformas de ejecución de los ODS reunirían a distintos ministerios y organismos gubernamentales con otras partes interesadas clave que entablarían un diálogo y coordinarían su actuación, haciendo especial hincapié en cumplir los ODS y sacar provecho de las interrelaciones, determinar los obstáculos al cambio y llevar un seguimiento de los progresos realizados.
La inversión en un seguimiento eficaz en los planos nacional y subnacional proporcionará a los países información esencial sobre los grupos de personas o las zonas del país en los que hay que centrarse. Esto permitirá a los encargados de formular las políticas calcular los incentivos, gestionar las compensaciones intersectoriales, diseñar y poner en marcha iniciativas en materia de bosques y seguridad alimentaria, calibrar las redes de seguridad social y establecer el nivel de apoyo necesario para los distintos sectores de la economía. 
MENSAJES CLAVE
A EFECTOS DE LOGRAR NUESTROS OBJETIVOS
MUNDIALES ES NECESARIO
ADOPTAR MEDIDAS URGENTES PARA CONSERVAR LOS
BOSQUES DEL PLANETA
Se está acabando el tiempo para los bosques del mundo, cuya superficie total disminuye cada día. Deteniendo la deforestación, gestionando los bosques de manera sostenible, restaurando los bosques degradados y aumentando la superficie forestal mundial es posible evitar consecuencias potencialmente perjudiciales para el planeta y sus habitantes. Los gobiernos deben fomentar un enfoque global que promueva los beneficios de los bosques y los árboles y en el que intervengan todas las partes interesadas.
LA INFLUENCIA
DE LOS BOSQUES Y LOS ÁRBOLES SE EXTIENDE A
DISTINTOS ODS
Desde la lucha contra la pobreza y el hambre hasta la mitigación del cambio climático y la conservación de la biodiversidad, los efectos de los bosques y los árboles van mucho más allá del ODS15 y contribuyen a la consecución de múltiples objetivos y metas de la Agenda 2030. Gestionar los bosques de manera sostenible reporta beneficios tanto para las comunidades urbanas como para las rurales y es fundamental para que nuestro planeta pueda ser sano y productivo en el futuro. En las estrategias encaminadas a lograr los ODS deberían tenerse en cuenta las interrelaciones con los bosques y árboles.
ES HORA DE RECONOCER
QUE LA SEGURIDAD ALIMENTARIA, LA AGRICULTURA Y EL SECTOR FORESTAL
NO PUEDEN SEGUIR ABORDÁNDOSE
POR SEPARADO
La agricultura sostenible necesita bosques sanos y productivos. Los bosques y los árboles proporcionan a cientos de millones de personas alimentos, energía e ingresos y actúan como una red de seguridad durante épocas difíciles. Para alcanzar la ambición histórica de poner fin al hambre y la pobreza, los ministerios del sector deben garantizar la coherencia de las políticas entre todas las instancias gubernamentales, así como integrar las estrategias y equilibrar las compensaciones recíprocas. Las medidas en materia de bosques, agricultura, alimentación, uso de la tierra y desarrollo rural y nacional deberán integrarse en el futuro para poder cumplir la Agenda 2030.
PARA LLEGAR PRIMERO A LAS PERSONAS MÁS REZAGADAS, ES NECESARIO SEGUIR LA VÍA FORESTAL Y EMPODERAR A
LOS AGENTES DEL CAMBIO
Aproximadamente el 40% de la población rural que padece pobreza extrema, esto es, unos 250 millones de personas, vive en zonas boscosas o de sabana. Las políticas que garantizan los derechos de tenencia de la tierra a las personas pobres y vulnerables, en particular los pueblos indígenas, los agricultores sin tierras y las mujeres y los jóvenes del medio rural, contribuirán en gran medida a la erradicación de la pobreza y la inseguridad alimentaria. Invertir en estos agentes del cambio impulsará el emprendimiento y la gestión sostenible de los bosques.

LOS ENFOQUES LAS CIUDADES TERRITORIALES SANAS
EQUILIBRAN LA NECESITAN SOSTENIBILIDAD ÁRBOLES

Para alimentar a una población mundial en crecimiento y, al mismo tiempo, nutrir a nuestro planeta es necesario adoptar enfoques territoriales que protejan y utilicen de manera sostenible los servicios ecosistémicos indispensables, sostengan los medios de vida y hagan frente a los desafíos en materia de seguridad alimentaria, además de adaptarse a los efectos del cambio climático. La integración de los enfoques territoriales en las estrategias nacionales y las prioridades de desarrollo es parte integral de la creación de los bosques del futuro.
LOS MARCOS DE POLÍTICAS COHERENTES FOMENTAN LAS ASOCIACIONES Y LA PARTICIPACIÓN DE LOS GRUPOS
INTERESADOS EN LOS BOSQUES
Para integrar los bosques en las estrategias de desarrollo sostenible es necesario contar con A la vista de la creciente urbanización, árboles, parques y bosques son elementos de los que no pueden prescindir los planificadores encargados de diseñar las ciudades sostenibles y los paisajes periurbanos del futuro. Puesto que elimina la contaminación, brinda sombra y proporciona numerosos beneficios para la salud, la vegetación es fundamental para el bienestar de los habitantes de una ciudad, que a escala mundial superan en número a los que viven en zonas rurales. Los árboles y los espacios verdes de las zonas urbanas también se asocian a reducciones de la obesidad infantil y a la disminución de los delitos, lo que subraya la vinculación de los bosques y los árboles con múltiples metas de la Agenda 2030.
ES FUNDAMENTAL DISPONER DE
INFORMACIÓN CONSTATADA PARA
CONSEGUIR QUE SE RECONOZCA EL
VERDADERO VALOR DE LOS BOSQUES EN
LA AGENDA 2030

asociaciones eficaces y con la participación del sector privado. Unos marcos jurídicos claros, la aportación de la comunidad y medidas normativas coherentes que concilien los intereses de las partes interesadas son otros tantos componentes de la creación del entorno favorable. Las políticas deben estar orientadas a incentivar a las empresas y los pequeños productores para que tomen parte en la gestión forestal sostenible, aborden los posibles obstáculos a la inversión y eliminen los motivos de la tala de bosques. Es fundamental, asimismo, la responsabilidad institucional con respecto a la eliminación total de la deforestación.
Invirtiendo en llevar un seguimiento en los planos nacional y subnacional, los gobiernos se harán una idea más clara de las repercusiones sociales, económicas y ambientales de los bosques y los árboles en distintos ODS. Esta información será crucial para calcular los incentivos y gestionar las compensaciones intersectoriales, diseñar iniciativas en materia de bosques y seguridad alimentaria, calibrar las redes de seguridad social, invertir en tecnología e innovación y establecer el nivel de apoyo necesario para distintos sectores de la economía.
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En 2015, gobiernos de todo el mundo tomaron medidas audaces y decisivas mediante la adopción de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible (Naciones Unidas, 2015), o Agenda 2030, como se la suele denominar.
Desde entonces, la Agenda 2030 y sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) se han convertido en un marco general para el desarrollo sostenible. El carácter universal e inclusivo de la Agenda 2030 compromete a la comunidad internacional a colaborar para superar los desafíos múltiples y complejos a los que se enfrenta el mundo en el siglo XXI. La Agenda 2030 servirá de guía para las políticas de desarrollo de todo el mundo durante el próximo decenio y en los siguientes.
La Agenda 2030 se centra en cuatro objetivos principales: erradicar la pobreza, sanar el planeta, asegurar la prosperidad para todos y promover la paz y la justicia. En ella se reafirma la necesidad de realizar progresos en las tres dimensiones del desarrollo sostenible —económica, social y ambiental— y de lograr un enfoque amplio, de gran alcance y centrado en las personas que pueda producir un cambio para la transformación hacia la sostenibilidad. Con miras a alcanzar esta ambición, en la Agenda 2030 se pide una Alianza Mundial para el Desarrollo Sostenible, a través de la cual deberían colaborar las partes interesadas de todos los sectores. La Agenda 2030 se reforzó aún más con el Acuerdo de París, aprobado en 2015 en el ámbito de la Convención Marco de las
Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), en el que se insta a la adopción de un enfoque holístico que movilice a todos los agentes para mitigar el cambio climático y adaptarse al mismo.
Con miras a impulsar la adopción de medidas concertadas, los 17 ODS están orientados a los problemas y no son específicos de cada sector; además, en la Agenda 2030 se pone de relieve que los ODS y las 169 metas conexas tienen un “carácter integrado e indivisible”. En el Foro
Político de Alto Nivel de 2017 sobre el Desarrollo Sostenible convocado por las Naciones Unidas se hizo hincapié en que la Agenda 2030 está especialmente integrada en el nivel de las metas y en que, para aprovechar las interrelaciones, es necesario un verdadero liderazgo político. Con una mayor coherencia y coordinación de las políticas, como medio para lograr objetivos generales centrados en los resultados más que en los procesos (Foro Político de Alto Nivel sobre el Desarrollo Sostenible, 2017). En consecuencia, para aplicar de manera eficaz y eficiente el marco de los ODS deben determinarse estas interrelaciones entre los ODS y las medidas concertadas a escala nacional a fin de activar interacciones positivas entre todos los sectores.
El estado de los bosques del mundo 2018 (SOFO 2018) tiene por objeto examinar los datos relativos a la contribución que los bosques y los árboles1 —así como las personas que los utilizan y gestionan— pueden aportar al desarrollo sostenible. En la publicación también se indican las carencias de información y datos y las esferas en las que es necesario seguir trabajando para mejorar la comprensión acerca de estas interrelaciones. El objetivo es fortalecer las vías forestales hacia el desarrollo sostenible como parte del cambio para la transformación necesario para la aplicación de la Agenda 2030.
1 En esta publicación se utiliza con frecuencia la expresión “los bosques y los árboles”. Se entiende por “bosque” las tierras que se extienden por más de 0,5 hectáreas, dotadas de árboles de una altura superior a 5 metros y una cubierta de dosel superior al 10%, o de árboles capaces de alcanzar esta altura in situ; esto no incluye la tierra sometida a un uso predominantemente agrícola o urbano (FAO, 2015a). Si bien técnicamente los árboles fuera del bosque no se consideran “bosques” según esta definición estándar, proporcionan numerosos beneficios económicos, sociales y ambientales (Naciones Unidas, 2008), por lo que se han incluido en el alcance del SOFO 2018.
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El CAPÍTULO 2 se centra en 10 ODS y 28 metas seleccionadas. En él se explican las razones para elegir estos ODS y metas, así como el enfoque adoptado para tratar de cuantificar la contribución de los bosques y los árboles a las mismas. Los 10 ODS examinados en el Capítulo 2 son los siguientes:
} ODS1. Poner fin a la pobreza en todas sus formas y en todo el mundo
} ODS2. Poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible
} ODS5. Lograr la igualdad de género y empoderar a todas las mujeres y las niñas
} ODS6. Garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y el saneamiento para todos
} ODS7. Garantizar el acceso a una energía asequible, fiable, sostenible y moderna para todos
} ODS8. Promover el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos
} ODS11. Lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles
} ODS12. Garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles
} ODS13. Adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos
} ODS15. Proteger, restablecer y promover el uso sostenible de los ecosistemas terrestres,
gestionar sosteniblemente los bosques, luchar contra la desertificación, detener e invertir la degradación de las tierras y detener la pérdida de biodiversidad
Sin embargo, es importante destacar que los bosques y los árboles contribuyen a los 17 ODS, así como a las Metas de Aichi para la diversidad biológica y al Acuerdo de París sobre el cambio climático. En el Recuadro 1 se enumeran los ODS que no se han considerado en el Capítulo 2 y se proporcionan breves ejemplos que ilustran la contribución de los bosques y los árboles a esos objetivos.
En el CAPÍTULO 3 se examinan estudios de casos del Estado Plurinacional de Bolivia, Burkina Faso, Guatemala, Italia (Toscana), Nepal, la República de Corea, la Federación de Rusia (región de Arcángel) y la República Unida de Tanzanía. El propósito de estos estudios de caso es poner de relieve las experiencias y lecciones aprendidas de algunos países que han elaborado políticas, estrategias o programas dirigidos a incorporar más cabalmente la actividad forestal en todos los ámbitos y a explorar los desafíos que puede plantear la adopción de un planteamiento amplio, intersectorial e integrado del desarrollo sostenible.
En el CAPÍTULO 4 se presentan las conclusiones de las secciones anteriores y se proponen formas prácticas de fortalecer las vías forestales al desarrollo sostenible.
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RECUADRO 1
EJEMPLOS PARA DEMOSTRAR DE QUÉ MANERA LOS BOS QUES Y LOS ÁRBOLES PUEDEN CONTRIBUIR A LOS ODS
QUE NO SE ANALIZAN EN EL ESTADO DE LOS BOSQUES D EL MUNDO, 2018
ODS3
} Garantizar una vida sana y promover el bienestar
de todos a todas las edades. Cada vez se reconoce en mayor medida los beneficios que aporta a la salud el acceso con fines recreativos a los bosques, en particular los bosques urbanos. Entre los ejemplos cabe citar la práctica del “baño de bosque” en Japón y la República de Corea, basada en los efectos beneficiosos que la estancia en los bosques tiene en la salud física y mental. Las plantas forestales medicinales poseen efectos positivos para la salud y pueden ser especialmente importantes en las zonas rurales donde el acceso a los servicios de salud convencionales es limitado.
ODS4
} Garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad y promover oportunidades de aprendizaje para toda la vida para todos. La educación ambiental para los niños es importante, dado que cada vez un mayor número de ellos vive en áreas urbanas. La utilización de los bosques, las maderas y los árboles para actividades de aprendizaje al aire libre está creciendo en diversos países, en particular de América del Norte, Escandinavia y Europa occidental. Al mismo tiempo, los niños que viven en comunidades rurales usuarias de productos y servicios forestales necesitan educación ambiental que les ayude a entender la importancia de un ordenamiento sostenible.
ODS9
} Construir infraestructuras resilientes, promover la industrialización inclusiva y sostenible y fomentar la innovación. La madera es un material de construcción muy abundante, que comporta un menor consumo de energía que otros materiales como el cemento o el acero, y puede utilizarse en infraestructuras y construcciones provisionales relacionadas.
Las infraestructuras son fundamentales para ayudar a abordar los problemas de la lejanía para las personas que dependen de los bosques. Además, en el marco de la bioeconomía existen nuevos adelantos técnicos que permitirán aumentar la utilización de la madera. ODS10
} Reducir la desigualdad en los países y entre ellos. Muchas comunidades locales, pequeños productores y pueblos indígenas marginados viven en zonas forestales remotas; la contribución que los bosques y los árboles pueden realizar para mejorar los medios de vida de estas poblaciones ayudará a hacer frente a la desigualdad.
ODS14
} Conservar y utilizar sosteniblemente los océanos, los mares y los recursos marinos para el desarrollo sostenible. Los manglares desempeñan una función esencial en la protección de las costas, de la pesca y de los medios de vida locales conexos.
ODS16
} Promover sociedades pacíficas e inclusivas para el desarrollo sostenible, facilitar el acceso a la justicia para todos y construir a todos los niveles instituciones eficaces, responsables e inclusivas. Los enfoques participativos descentralizados, en combinación con una ordenación forestal comunitaria, contribuyen a esta meta. La Meta 16.4 también resulta pertinente dado que el comercio internacional de maderas puede ser una fuente de flujos financieros ilícitos.
ODS17
} Fortalecer los medios de implementación y revitalizar la Alianza Mundial para el Desarrollo Sostenible. Existen muchos ejemplos de
colaboraciones entre entidades públicas, privadas y de la sociedad civil que se han establecido para promover la gestión de los bosques con el objetivo de proporcionar bienes públicos.
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CAPÍTULO 2
CUANTIFICACIÓN DE LAS
CONTRIBUCIONES DE LOS
BOSQUES A LOS OBJETIVOS
DE DESARROLLO SOSTENIBLE

2.1 ENFOQUE ADOPTADO
En este capítulo se hace especial hincapié en las contribuciones que pueden realizar los bosques y los árboles con miras a la consecución de 28 metas correspondientes a diez ODS de la Agenda 2030. El objetivo es aportar pruebas de estas contribuciones, poniendo de relieve las interrelaciones y oportunidades para apoyar una aplicación más eficaz de los ODS.

RECUADRO 2
MARCO MUNDIAL DE INDICADORES DE LOS ODS
The SDG global indicators framework translates the
El marco de los indicadores mundiales de los ODS goals and targets agreed by the international transforma los objetivos y metas acordados por la community into measurable impacts. It was approved comunidad internacional en efectos mensurables. in March 2017 by the Interagency and Expert Group
El marco, aprobado en marzo de 2017 por el on SDG Indicators (IAEG-SDGs) and provides for Grupo interinstitucional y de expertos sobre los global monitoring of al 169 SDG targets. The indicadores de los ODS, facilita un seguimiento tors provide the reference framework for
mundial de las 169 metas de los ODS. easuring progress tow rds the SDGs. They focus Estos indicadores, que constituyen el marco de on consistency, reliability and availability at global referencia para cuantificar los progresos hacia la l v l, me ning that only indicato s which fulfil these consecución de los ODS, se centran en la riteria are included.
coherencia, la fiabilidad y la disponibilidad a nivel mundial, lo cual significa que los marcos solo incluyen los indicadores que cumplen estos criterios.
Estos diez ODS se seleccionaron después de examinar los ODS relacionados con los bosques que determinó el Comité Forestal de la FAO en su 23.ª reunión, así como la lista no exhaustiva de ODS que están relacionados con los objetivos forestales mundiales del Plan estratégico de las Naciones Unidas para los bosques 2017-2030. Los criterios utilizados en la selección de los diez ODS para el análisis detallado fueron la pertinencia, la disponibilidad de datos y la aplicabilidad para la formulación de políticas. Posteriormente se seleccionaron 28 metas de los ODS por ser consideradas las más pertinentes para los bosques y los árboles.
Un criterio adicional que influyó en la selección de las metas fue la disponibilidad de información cuantificable. Como consecuencia de ello, se utilizaron indicadores de ODS (Recuadro 2) para la mayoría de las metas relativas al ODS15, mientras que para los otros nueve ODS seleccionados (cuya formulación no hace referencia a los bosques) se elaboraron parámetros temáticos para evidenciar la relación entre los bosques y árboles y la meta del ODS seleccionado.
Aunque muy pertinentes para el objetivo y la meta, estos parámetros se centran específicamente en los bosques y los árboles. En ningún caso están concebidos para complementar o sustituir los actuales indicadores de los ODS, que fueron acordados por la Comisión de Estadística de las Naciones Unidas.
Para realizar el análisis se han utilizado, en la medida de lo posible, estadísticas oficiales. No obstante, debido a la disponibilidad limitada de estadísticas socioeconómicas forestales y de datos mundiales recopilados de forma sistemática, también se han empleado otras fuentes relacionadas con la investigación, en particular bibliografía científica y documentos nacionales.
El objetivo último de este análisis es ayudar a los países a configurar de forma más eficaz sus estrategias de desarrollo. El incremento de la base de datos empíricos sobre bosques y árboles permite formular políticas fundamentadas y adoptar medidas que generen resultados en relación con la Agenda 2030.
En el Anexo se facilita información detallada acerca de las 28 metas de los ODS, los parámetros temáticos y las fuentes de datos.
2.2 CUANTIFICACIÓN DE LAS CONTRIBUCIONES
ODS
Poner fin a la pobreza en todas sus formas y en todo el mundo
Introducción
Los bosques y los árboles constituyen fuentes vitales de ingresos, medios de subsistencia y bienestar para las poblaciones rurales, en particular los pueblos indígenas, los pequeños agricultores, las personas que viven muy cerca de los bosques y aquellas que utilizan árboles fuera de los bosques. Tal como se expone en la sección relativa al ODS8, los bosques y los árboles proporcionan actividades generadoras de ingresos directos tanto en el sector formal como en el informal. Los bosques y los árboles también constituyen importantes componentes de los medios de vida para gran parte de la población mundial, incluidos los 2 500 millones de personas que, según las estimaciones, se dedican a la agricultura en pequeña escala (FIDA, 2013) y en su mayoría se benefician de los servicios de regulación y servicios ecosistémicos de aprovisionamiento2 que prestan los árboles en el territorio3.
Con miras a poner fin al hambre para 2030 resulta esencial centrar la atención en los medios de subsistencia rurales y las diversas maneras en que los bosques y los árboles sustentan dichos medios. En numerosos estudios se han puesto de relieve los beneficios que los hogares pobres obtienen del consumo de productos forestales, y en la sección relativa al ODS2 se analiza con más detalle la función que desempeñan estos productos con respecto a la seguridad alimentaria. Por ejemplo, la venta de productos forestales proporciona a los hogares dinero que puede utilizarse para adquirir alimentos y satisfacer otras necesidades, mientras que los beneficios en especie obtenidos de los bosques y los árboles (en particular combustible de madera, forrajes, materiales de construcción, alimentos, plantas medicinales y otros productos obtenidos gratuitamente para el consumo doméstico y con fines de subsistencia) pueden triplicar o incluso quintuplicar estas contribuciones en
efectivo (Agrawal et al., 2013). En el Recuadro 3 se expone un estudio de caso de Uganda que ilustra esta situación.
2 Los servicios ecosistémicos son los beneficios que las personas obtienen de los ecosistemas. Estos incluyen servicios de aprovisionamiento tales como alimentos y agua; servicios de regulación, como el control de inundaciones y enfermedades; servicios culturales, como beneficios espirituales, recreativos y culturales, y servicios de apoyo, como el ciclo de nutrientes, que mantiene las condiciones. Los servicios ecosistémicos se analizan de forma más detallada en otras secciones, incluidas las relativas a los ODS2 y 6 para la vida en la Tierra (Evaluación de los Ecosistemas del Milenio, 2005).
3 El paisaje puede definirse como un sistema socioecológico compuesto por ecosistemas naturales o modificados por el ser humano (Ecoagriculture partners, 2013). En los casos en que se ha considerado necesario, se ha empleado un adjetivo calificativo (por ejemplo, forestal, agrícola o urbano) para definir la utilización predominante de la tierra o de la cubierta terrestre.
Cuantificación de la contribución de los bosques y los árboles al ODS1
META 1.1 DE LOS ODS
 De aquí a 2030, erradicar para todas las personas y en todo el mundo la pobreza extrema (actualmente se considera que sufren pobreza extrema las personas que viven con menos de
1,25 USD al día)
Proporción de personas que viven con menos de 1,25 USD al día y residen en los bosques o sus alrededores
Casi 820 millones de pobladores rurales de los trópicos viven en los bosques y las sabanas o en sus alrededores (Chomitz et al., 2007). Se trata de una proporción considerable de la población rural pobre, lo que indica que, a pesar de las dificultades para obtener datos agregados sobre la dependencia de los bosques, estos, juntamente con los árboles, pueden desempeñar una función decisiva a la hora de contribuir a los medios de subsistencia rurales. Únicamente una minoría de estas personas vive dentro de bosques densos: la mayoría habita en territorios compuestos por tierras agrícolas y árboles o cerca de los límites de los bosques. Estos ecosistemas, a diferencia de los bosques densos, pueden sustentar a poblaciones mucho más numerosas. No obstante, las zonas con una elevada cubierta forestal, si bien tienen normalmente un menor número de habitantes, suelen registrar una tasa de pobreza incluso más alta. Este hecho está a menudo asociado con deficiencias en las infraestructuras, que limitan el acceso a los mercados. En países para los que se dispone de datos fiables sobre la pobreza y la población, se ha confirmado la existencia de una relación directa entre una cubierta forestal extensa y altas tasas de pobreza (Recuadro 4).
Los costos de transacción aumentan cuanto mayor es la distancia hasta los centros y mercados urbanos, lo que reduce los márgenes ya de por sí bajos de la mayoría de los productos forestales. Además, en las zonas remotas la gobernanza y la protección de los derechos pueden ser deficientes. Por lo general, las poblaciones locales disfrutan de unos derechos de tenencia sobre las tierras agrícolas más sólidos que sobre los bosques, muchos de los cuales han estado tradicionalmente controlados y gestionados por el Estado. Si no existe seguridad jurídica en cuanto a la propiedad y los derechos de uso sobre la tierra, los hogares tienen pocos incentivos para asumir costos a corto plazo con el

RECUADRO 3
LA IMPORTANCIA DE LOS PRODUCTOS
FORESTALES: EL CASO DE UGANDA
Un estudio sobre el terreno realizado en ocho aldeas de los distritos de Kibaale, Masindi, Kumi y Lamwo, en Uganda, demostró que los hogares locales tenían una gran dependencia de los productos forestales. Para las economías domésticas, la leña y el carbón forestal eran los productos más importantes, representando el 36% de todas las ventas en efectivo. Los materiales de construcción aportaban el 30% de las ventas, mientras que los productos forestales equivalían al 21%. No obstante, la importancia relativa de los ingresos obtenidos por la venta de productos forestales era insignificante en comparación con el uso doméstico que se hacía de ellos: en general, el valor no monetario de los productos forestales para la población local era entre dos y cuatro veces superior a su valor efectivo. Asimismo, los productos forestales tienen un importante valor para la economía nacional: la energía que la población rural obtiene de la leña y el carbón vegetal posee un valor equivalente a tres veces el presupuesto energético de Uganda.
En las regiones septentrionales y orientales del país, los bosques también suministraron importantes recursos durante la reconstrucción después del conflicto civil para las personas desplazadas que volvían a sus hogares. La dependencia de los bosques que tenían los hogares de estas regiones era, por término medio, mayor que en otros distritos; se calcula que el valor “extra” obtenido de los bosques era de 870 millones de USD anuales.
FUENTE: Shepherd et al., 2013.
fin de acumular activos y aumentar sus ingresos a largo plazo. Esta relación entre los niveles de pobreza y la lejanía (incluso en el caso de distancias relativamente cortas) quedó demostrada en un estudio realizado sobre un distrito rural de Ghana, en el que se determinó que los aldeanos que vivían a 20 kilómetros del mercado tenían un nivel de pobreza un 20% superior al de las personas que vivían en las zonas más próximas (Shepherd, 2012).
Mediante la utilización de los datos disponibles sobre tasas de pobreza rural e información acerca de la

RECUADRO 4
SUPERPOSICIÓN DE DATOS SOBRE LA
CUBIERTA FORESTAL Y LA POBREZA EN LOS
TRÓPICOS: ESTUDIOS DE ASOCIACIÓN
ESPACIAL REALIZADOS EN SIETE PAÍSES
Mediante la superposición de datos sobre la cubierta forestal con datos sobre pobreza y población relativos a Brasil, Honduras, Malawi, Mozambique, Uganda, Indonesia y Viet Nam se pudo demostrar en distintos estudios la existencia de un patrón de relación espacial en la distribución de la pobreza. Se crearon mapas forestales y de pobreza clasificando las áreas según el tipo de cubierta forestal (extensa o reducida) y la tasa de pobreza (elevada o baja). Aunque existen diferencias considerables entre los países, se pueden destacar dos conclusiones principales. La primera es que existe una sólida relación entre las áreas de cubierta forestal extensa y las tasas de pobreza elevadas: por ejemplo, en Brasil algo más del 70% de las áreas de monte cerrado (cobertura de copa >40%) tenían tasas de pobreza elevadas. La segunda conclusión es que las áreas con una cubierta forestal extensa suelen tener una baja densidad de población: a pesar de que estas zonas tenían un gran porcentaje de personas que viven en la pobreza, las cifras absolutas de habitantes eran relativamente bajas. Únicamente un pequeño porcentaje de la población pobre de estos países vivía en zonas caracterizadas por una extensa cubierta forestal y altas tasas de pobreza; las cifras varían entre el 3% para Uganda e Indonesia hasta el 12% en el caso de Viet Nam.
FUENTE: Sunderlin et al., 2007.

distribución de las poblaciones rurales, se intentó calcular el porcentaje de personas del medio rural que subsisten con menos de 1,25 USD al día y viven en los bosques o sus alrededores. La combinación de los datos sobre las tasas de pobreza rural de 43 países tropicales (FIDA, 2016) con las tasas medias de pobreza rural correspondientes a las regiones de los países para los cuales faltaban datos permitió estimar que alrededor de 640 millones de personas vivían por debajo del umbral de la pobreza en las zonas rurales de los países tropicales. Estas tasas de pobreza se aplicaron posteriormente a las cifras de personas que viven en los bosques tropicales y las sabanas, incluidas las zonas limítrofes (Chomitz et al., 2007), en un intento por comparar estos datos con el total de población rural pobre. Este método permite determinar que, por término medio, casi el 40% de la población rural pobre vive en zonas de bosques tropicales y sabanas o en sus alrededores. Los resultados también indican grandes diferencias regionales: en América Latina, por ejemplo, la inmensa mayoría de la población rural pobre vive en territorios boscosos, mientras que en Asia esta proporción se reduce a menos de un tercio. No obstante, estos porcentajes no revelan las cifras reales de personas que viven con menos de 1,25 USD al día en los bosques tropicales y las sabanas, o en sus alrededores, ni cómo están distribuidas. Se calcula que en los bosques tropicales, las sabanas y sus zonas limítrofes hay 250 millones de personas que viven por debajo del umbral de pobreza extrema; de ellas el 63% están en África y el 34% en Asia. En cambio, únicamente el 3% – es decir, unos ocho millones de personas– viven en América Latina, aunque esta cifra equivale al 82% de la población rural de estos países que padece pobreza extrema (Cuadro 1). Esto se debe a que en América Latina las tasas de pobreza son mucho más bajas que en las otras dos regiones.
CUADRO 1
DISTRIBUCIÓN DE LA POBLACIÓN RURAL QUE SUBSISTE CON MENOS DE 1,25 USD AL DÍA Y VIVE EN LOS
BOSQUES TROPICALES Y LAS SABANAS, INCLUIDAS LAS ZONAS LIMÍTROFES
África América Latina Asia Total de los trópicos
Pobladores de zonas boscosas (millones) 284 85 451 820
Pobladores de zonas boscosas que subsisten con menos de 1,25 USD al día (en millones) 159 8 84 251
Pobladores de zonas boscosas que subsisten con menos de 1,25 USD al día como porcentaje de la población rural total que subsiste con menos de 1,25 USD al día 50% 82% 27% 40%
FUENTES: FIDA, 2016; Chomitz et al., 2007.

Proporción de los ingresos derivados de recursos forestales entre la población rural pobre Los recursos forestales sirven de sustento a los hogares rurales, especialmente en áreas propensas a sufrir niveles elevados de pobreza. Aunque no todas las personas que viven en los bosques y sus alrededores son pobres, estas zonas constituyen las de mayor pobreza en los trópicos. Sigue infravalorándose la función de los bosques y los árboles como red de seguridad y fuente importante de bienes de subsistencia que normalmente tendrían que adquirirse. Además de proporcionar mecanismos de supervivencia en épocas de crisis, los bosques generan ingresos esenciales entre la población rural pobre, por lo que constituyen un componente fundamental en la diversificación de los medios de vida rurales. Por consiguiente, este parámetro temático fue concebido con el objetivo de centrar la atención en la proporción de ingresos que la población rural pobre obtiene de los recursos forestales.
La medición más completa de los ingresos ambientales rurales4 elaborada hasta la fecha es la que llevó a cabo la Red Pobreza y Medio Ambiente, que realizó 7 978 encuestas por hogares en 333 aldeas de 58 emplazamientos situados en regiones tropicales o subtropicales de Asia, África y América Latina. Por término medio, los ingresos ambientales (incluidos tanto los monetarios como los de subsistencia) representaban el 28% del total de los ingresos familiares, aunque la cifra se reducía hasta el 22% si se excluían los recursos no forestales (Angelsen et al., 2014). Asimismo se determinó que para los hogares los ingresos ambientales eran casi tan importantes como los agrícolas, lo que pone de relieve la importancia que tienen los recursos naturales para los medios de subsistencia rurales. Sin embargo, los bosques no solo eran importantes para las comunidades más pobres, ya que los ingresos también aumentaban en los emplazamientos con niveles de renta más elevados. No obstante, en términos relativos, los ingresos forestales, como porcentaje de los ingresos totales,
4 El concepto de “ingreso ambiental” se utiliza para reflejar la “cosecha oculta”, es decir, la diversidad de productos obtenidos gratuitamente del medio ambiente de ecosistemas no cultivados como, por ejemplo, los bosques naturales, las tierras boscosas, los humedales, los lagos, los ríos y los pastizales (Angelsen et al., 2014).
desempeñaban una función más importante en los medios de vida de los hogares más pobres de los emplazamientos.
En otros estudios se han corroborado estos resultados: en cinco países africanos, los árboles contribuían a un promedio del 17% de los ingresos brutos para los hogares con al menos un árbol en sus tierras (Miller et al., 2016), mientras que en un metaanálisis de 51 estudios de casos de 17 países los ingresos forestales equivalían, por término medio, al 22% de los ingresos totales de la población de la muestra (Vedeld et al., 2007).
Si los ingresos generados por los bosques se excluyesen de las carteras de medios de subsistencia rurales, las tasas de pobreza aumentarían considerablemente. Por ejemplo, en el caso de los emplazamientos de la Red Pobreza y Medio Ambiente, si se excluyeran estos ingresos, el 9% de los hogares de la muestra se situaría por debajo del umbral de pobreza extrema (Noack et al., 2015). No obstante, se ha constatado que la función de los bosques en la reducción de la pobreza a largo plazo es mucho más compleja. Es una función multidimensional condicionada por una amplia diversidad de factores como, por ejemplo, la inseguridad en la tenencia y la falta de derechos adecuados para aprovechar los productos forestales. Algunos de estos productos son de alto valor como, por ejemplo, la madera de construcción, que podría contribuir a los ingresos, así como la madera para usos domésticos y los productos forestales no madereros (PFNM).
Las posibilidades de obtener ingresos de la madera de construcción, los PFNM y los pagos por servicios ambientales son elevadas, aunque además de la seguridad en la tenencia y los derechos de acceso a los recursos, los grupos necesitan apoyo para reforzar su capacidad de organización, gestión, adición de valor, comercialización y promoción con miras a influir en los responsables de la toma de decisiones. Es importante que las poblaciones pobres que dependen de los bosques no queden excluidas de los programas u otras opciones más generales de lucha contra la pobreza en sus países debido a la lejanía de sus asentamientos o por una escasa prioridad política.

RECUADRO 5
GARANTIZAR LOS DERECHOS PARA MEJORAR LOS INGRESOS OBTENIDOS DE LOS BOSQUES EN LA INDIA, GUATEMALA Y MÉXICO
En 2009, la aldea de Mendha Lekha, en el distrito de Además, a los trabajadores se les pagaba más del doble Gadchiroli en el estado de Maharastra (India), consiguió del salario normal (Instituto de Recursos Mundiales, 2008). garantizar los derechos forestales comunitarios en virtud En México, las reformas constitucionales de 1992 de la Ley de Derechos Forestales de 2006. A raíz de reconocieron oficialmente el pleno derecho de las ello, la aldea elaboró un plan de ordenación forestal y comunidades sobre sus bosques (excepto el derecho a tomó el control del comercio de bambú, que hasta ese vender la tierra). En 1997, el Estado puso en marcha un momento había sido gestionado por el Departamento importante programa para ayudar a las comunidades a Forestal. Entre 2011 y 2014, la aldea de Mendha Lekha crear empresas forestales. En la actualidad, más de obtuvo unos beneficios superiores a los 150 000 USD 2 300 grupos comunitarios gestionan sus bosques para mediante la venta de bambú. Estos ingresos se utilizaron la extracción de madera, lo que genera considerables para pagar a los recolectores unos sueldos superiores a ingresos para las comunidades y los hogares. las tarifas pagadas por el Departamento Forestal, y los Algunas comunidades se han especializado en gestionar beneficios se invirtieron en diversas actividades de actividades industriales complejas y han ganado desarrollo y bienestar social de la aldea (Centre for Civil competitividad internacional, lo que les permite exportar
Society, 2015). productos derivados de la madera a los Estados Unidos
En Guatemala, las empresas forestales comunitarias, de América. Los beneficios se utilizan para invertir en con el apoyo de ONG, donantes y organismos educación infantil, con el objetivo de formar a una gubernamentales, gestionan más de 420 000 hectáreas futura generación de gestores comunitarios con de tierras situadas dentro de la Reserva de la Biosfera educación universitaria (Consejo Civil Mexicano para la Maya. El Estado de Guatemala otorgó a cada empresa Silvicultura Sostenible, 2014). concesiones forestales; en el plazo de un año (de octubre Estudios realizados en el centro y el sur del estado de 2006 a septiembre de 2007) las empresas obtuvieron de Quintana Roo indican que la producción y unos ingresos de 4,75 millones de USD generados por las elaboración de productos derivados de la madera ventas de madera certificada y 150 000 USD en concepto genera ingresos y, por lo tanto, constituye un escape de de PFNM. Las empresas forestales generaban más de la pobreza para las familias que viven en comunidades 10 000 empleos directos y unos 60 000 indirectos. con derechos sobre los bosques (Ellis et al., 2015).
META 1.4 DE LOS ODS
 De aquí a 2030, garantizar que todos los hombres
y mujeres, en particular los pobres y los vulnerables, tengan los mismos derechos a los recursos económicos, así como acceso a los servicios básicos, la propiedad y el control de la tierra y otros bienes, la herencia, los recursos naturales, las nuevas tecnologías apropiadas y los servicios financieros, incluida la microfinanciación
Proporción de bosques con derechos de tenencia seguros para las comunidades locales y otras personas que dependen de los bosques Disponer de unos derechos de tenencia claramente definidos y garantizados constituye, en opinión general, un requisito previo importante para la gestión sostenible de los recursos naturales. La tenencia comprende múltiples derechos, que incluyen, como mínimo, el derecho de acceso, el derecho a adoptar decisiones de gestión y el derecho a extraer recursos de una zona determinada. En países de América Latina, África y Asia en los que se han aplicado eficazmente derechos de tenencia, estos se han asociado con una reducción de las tasas de deforestación y se han considerado como una condición previa para disponer de opciones de mitigación del cambio climático eficaces en función de los costos y dirigidas por las comunidades (Stevens et al., 2014; Ding et al., 2016). Los derechos de tenencia para comunidades locales también han aportado beneficios considerables a los medios de vida, especialmente en los casos en los que se han combinado con otras medidas destinadas a las personas más pobres, como se indica en el Recuadro 5. Disponer de una tenencia segura también reduce el riesgo de conversión de tierras forestales a otros usos y de desviación de prestaciones monetarias y de subsistencia de las que dependen las personas más pobres.
La proporción de bosques con derechos de tenencia seguros para las comunidades locales y demás personas que dependen de los bosques se utiliza como un parámetro temático para medir la función de los bosques a la hora de garantizar el derecho a los recursos económicos en condiciones de igualdad para todo el mundo. La tendencia mundial durante los dos últimos decenios ha consistido en la transmisión de la tenencia de los bosques desde los gobiernos nacionales a las comunidades locales y los particulares. No obstante, en 2010 la propiedad pública todavía representaba el 76% (es decir, 2 969 millones de hectáreas) de toda la superficie forestal (FAO, 2015a). El reconocimiento de los derechos de tenencia comunitarios se ha producido principalmente en países de ingresos bajos y medianos. Sin embargo, la difusión de los procesos de transmisión de derechos de tenencia es sumamente desigual en los distintos países y regiones; por ejemplo, la superficie en propiedad de las comunidades es mucho mayor en América Latina que en África (RRI, 2014). Comparar los datos relativos a la tenencia es complejo debido a las diferencias en la metodología y definiciones utilizadas entre las diversas fuentes. En informes de la FAO basados en
CUADRO 2
PROPIEDAD DE LOS BOSQUES
estadísticas nacionales oficiales se indica que en 2010 el 3% de la superficie forestal mundial era de propiedad comunitaria (FAO, 2015a). La Iniciativa para los Derechos y Recursos realizó una estimación considerablemente más elevada al indicar que en 2013, en 52 países (que representan cerca del 90% de la superficie forestal mundial) más del 15% de los bosques —el equivalente a 512 millones de hectáreas— eran de propiedad comunitaria o estaban destinados al “control” de la comunidad (Cuadro 2).
a) Estimaciones de la FAO; cifras de 2010
Modalidad de propiedad forestal Hectáreas (millones) Proporción de la superficie forestal mundial
Bosques públicos 2 969 76%
Bosques de propiedad individual 433 11%
Bosques de propiedad comunitaria 116 3%
Bosques de propiedad comunitaria + bosques de propiedad individual 559 14%
b) Estimaciones de la Iniciativa para los Derechos y Recursos (RRI)
Modalidad de propiedad forestal Hectáreas (millones) Proporción de la superficie forestal mundial
Bosques públicos (administrados por el Estado) 2 410 73%
Bosques propiedad de particulares y empresas 397 11%
Bosques de propiedad comunitaria
Bosques destinados al control comunitario 416 96 13% 3%
Bosques de propiedad comunitaria, bosques controlados por comunidades y bosques propiedad de particulares y empresas 909 27%
NOTA: Existen importantes diferencias entre estas series de datos. En concreto, las estimaciones de la FAO se basan en datos de 234 países y territorios, mientras que las de la Iniciativa para los Derechos y Recursos están basadas en datos obtenidos de 52 países que equivalen a prácticamente el 90% de la superficie forestal mundial. Asimismo, a diferencia de los datos de la FAO, la RRI no distingue entre particulares y entidades comerciales al categorizar los bosques de propiedad privada. FUENTES: FAO, 2015a (Cuadro 2a); RRI, 2014 (Cuadro 2b).
Ambas estimaciones hacen referencia a los derechos legalmente reconocidos sobre la tierra, pero además existen considerables extensiones de bosques gestionadas de facto, sin reconocimiento jurídico, por comunidades locales y pueblos indígenas, especialmente en África y en otros lugares en los que prevalecen los derechos consuetudinarios sobre las tierras. Además, se calcula que alrededor de 100 millones de hectáreas de bosques se encuentran parcialmente bajo el control de comunidades. Teniendo en cuenta estos factores, la proporción de bosques gestionados por comunidades o pequeños productores puede llegar al 28% de la superficie forestal mundial (Gilmour, 2016).
META 1.5 DE LOS ODS
 De aquí a 2030, fomentar la resiliencia de los
pobres y las personas que se encuentran en situaciones de vulnerabilidad y reducir su exposición y vulnerabilidad a los fenómenos extremos relacionados con el clima y otras perturbaciones y desastres económicos, sociales y ambientales
Número de hectáreas dedicadas a prácticas agroforestales como contribución a la resiliencia de las personas pobres
Los bosques y los árboles fuera de los bosques —especialmente los que se encuentran en explotaciones agrícolas y en tierras de pastoreo y comunales— también desempeñan una función esencial como redes de seguridad para aumentar la resiliencia de las personas pobres ante las grandes catástrofes y el cambio climático. Las existencias de biomasa (los árboles, por ejemplo) son menos vulnerables a las perturbaciones meteorológicas que los cultivos de plantas no perennes, que dependen del crecimiento anual de la biomasa, por cuanto las fluctuaciones del crecimiento se promedian a lo largo de los años. Los ecosistemas naturales son también más diversos que los sistemas agrícolas, lo que genera más estabilidad (Noack et al., 2015). La extracción forestal tiene unos costos de entrada bajos o inexistentes, con lo que resulta atractiva para las personas con escasos activos, por ejemplo después de haber perdido sus propiedades como consecuencia de fenómenos meteorológicos extremos. Además, diversos productos forestales se encuentran a menudo disponibles en períodos en los que no se cuenta con otras fuentes de ingresos (Fisher et al., 2010). Los estudios han demostrado que la extracción de recursos forestales en comunidades rurales tiende a aumentar después de una crisis, especialmente en los casos en que las perturbaciones afectan al conjunto de la comunidad en lugar de a una única familia (Wunder et al., 2014). La mayoría de los hogares con escasos activos dependen en mayor medida del uso de los recursos forestales, dado que disponen por lo general de menos oportunidades de generación de ingresos o redes sociales a las que solicitar asistencia.
El número de hectáreas dedicadas a prácticas agroforestales se concibió como un parámetro temático para la Meta 1.5 de los ODS, debido a la función que pueden desempeñar los bosques y los árboles en explotaciones agrícolas donde se compaginan las actividades de producción forestal con la agricultura o la ganadería, y que de esta manera contribuyen a mejorar la resiliencia de los medios de vida. En cinco países africanos se ha observado que un tercio de los pequeños agricultores cultivan árboles en sus tierras, lo que se ha relacionado con la mejora de sus medios de vida (Miller et al., 2016). En las tierras secas de África oriental, los árboles contribuyen a la resiliencia de los medios de vida de los agricultores mediante una diversidad de productos y servicios ecosistémicos (de Leeuw et al.,2014): los árboles de los sistemas agroforestales aumentan la resiliencia general del territorio mediante la creación de medios de vida diversificados, que proporcionan capital natural y servicios ecosistémicos reguladores. No obstante, a pesar de que los bosques y los árboles son importantes para los medios de vida rurales, no constituyen la única o principal estrategia para la resiliencia: cabe citar otras de mayor importancia como reducir el consumo, buscar un empleo alternativo, solicitar asistencia exterior y vender activos. Por ejemplo, de acuerdo con estudios realizados en zonas rurales de Malawi, únicamente el 3% de los hogares informaron de que usaban la diversificación forestal para prepararse ante la variabilidad del clima; es un porcentaje muy inferior al de otras medidas como la modificación del uso de la tierra o la diversificación de los cultivos (Fisher et al., 2010).
La presencia de árboles es muy común en las tierras agrícolas; los lugares del mundo con una mayor cubierta arbórea son las regiones húmedas de Asia sudoriental, América central, la parte oriental de América del Sur y el litoral de África occidental. En la Figura 1 se indica el porcentaje de superficie agrícola mundial con distintos niveles de cubierta arbórea, de acuerdo con los datos aportados por el Centro Internacional de Investigación en Agroforestería (ICRAF) (Zomer et al., 2009). Estas cifras no definen los paisajes agroforestales ni reflejan la amplia diversidad de prácticas agroforestales, aunque sí son indicativas de la extensión de la cubierta arbórea en zonas predominantemente agrícolas.

FIGURA 1
PORCENTAJE DE SUPERFICIE AGRÍCOLA CON CUBIERTA ARBÓREA 13,4%

10 000 000
40%

21,4%

9 000 000
8 000 000
7 000 000
6 000 000
5 000 000
4 000 000
3 000 000
2 000 000
1 000 000 0
Cubierta arbórea >10% Cubierta arbórea >20% Cubierta arbórea >30%
FUENTE: Adaptado de Zomer et al., 2009.
ODS
Poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible
Introducción
A medida que se ha hecho más acuciante el desafío de la inseguridad alimentaria (FSIN, 2017), se ha prestado más atención a la función que los bosques y los árboles pueden desempeñar para afrontar este problema. Se necesitará aproximadamente un 70% más de alimentos para atender a una población mundial cada vez mayor, que, según las previsiones, alcanzará los 9 100 millones de personas en 2030 (FAO, 2009). En la actualidad, casi una de cada siete personas no dispone de acceso a energía y proteínas suficientes y todavía son más las que padecen malnutrición (Godfray et al., 2010). Los bosques contribuyen directamente a la seguridad alimentaria aportando alimentos y diversidad a la dieta, suministrando combustible de madera para cocinar los alimentos y mejorando la resiliencia de los sistemas ecológicos y sociales que conciernen a la agricultura (Wheeler and von Braun, 2013).
La seguridad alimentaria se define como la situación que se da cuando todas las personas tienen en todo momento acceso físico, social y económico a suficientes alimentos sanos y nutritivos para satisfacer sus necesidades alimenticias y sus preferencias en cuanto a los alimentos a fin de llevar una vida activa y sana. La seguridad alimentaria tiene cuatro dimensiones: disponibilidad, acceso, utilización y estabilidad.
Aumento de la disponibilidad de alimentos: Los bosques y los árboles proporcionan muchos productos alimenticios tanto de origen vegetal como animal, lo cual resulta importante si se tiene en cuenta que la mayoría de los 1 600 millones de personas que dependen de los bosques son pobres (Agrawal et al., 2013). Asimismo, los bosques diversifican los suministros alimentarios para las poblaciones humanas (FAO, 2014). Habida cuenta de que los árboles suelen ser más resistentes a las condiciones climáticas adversas que los cultivos agrícolas, los productos alimenticios de origen forestal contribuyen a la resiliencia de los hogares al funcionar como una importante red de seguridad en tiempos de crisis y emergencias, tales como malas cosechas causadas por sequías, granizadas o crisis socioculturales que llevan a las familias a perder sus recursos productivos (GANESAN, 2017; Keller et al., 2006; Blackie et al., 2014; Foli et al., 2014). Los ingresos derivados de los PFNM se han calculado en 88 000 millones de USD (FAO, 2014), aunque se cree que las cifras reales son considerablemente superiores. Paralelamente, reducir el desperdicio de alimentos a nivel mundial, regional y nacional tendría un efecto muy positivo en los recursos naturales, en particular los bosques (FAO, 2013a).
Mejora del acceso a los alimentos mediante ingresos y empleo: En la sección relativa al ODS8 se pone de relieve la magnitud del empleo generado por el sector forestal. No obstante, como también se indica en el documento, las cifras que hacen referencia en particular al sector informal son estimaciones a la baja (Ferraro et al., 2012, HLPE, 2017).
Mejora de la utilización: Como se expone a continuación en esta misma sección y en la dedicada al ODS7, alrededor de 2 400 millones de personas dependen del combustible de madera para cocinar y para esterilizar el agua (FAO, 2017a).
Estabilidad alimentaria: Los servicios ecosistémicos forestales tienen la capacidad de mejorar la producción agrícola y pesquera (Foli et al., 2014), en particular mediante la regulación del agua, la formación y protección de suelos, la circulación de nutrientes, la conservación de la biodiversidad, la estabilidad de los ecosistemas agrícolas, el control de plagas y la polinización. Todos estos servicios están directamente relacionados con la producción agrícola y, en última instancia, contribuyen al objetivo de seguridad alimentaria (GANESAN, 2017). La función de los bosques en el ciclo hidrológico (Ellison et al., 2017) comprende la provisión de materia orgánica (Kimble et al., 2007), abono verde y compost para la agricultura (Sinu et al., 2012). En los sistemas agroforestales, los árboles contribuyen considerablemente a incrementar la productividad de los cultivos agrícolas (FAO, 2010), mientras que los bosques, los árboles y la fauna silvestre son fundamentales para la polinización de los cultivos alimentarios (Roubik, 1995). La diversidad de los polinizadores puede aumentar significativamente la intensidad de la polinización (Garibaldi et al., 2016).
Cuantificación de la contribución de los bosques y los árboles al ODS2
META 2.1 DE LOS ODS
 Para 2030, poner fin al hambre y asegurar el
acceso de todas las personas, en particular los pobres y las personas en situaciones de vulnerabilidad, incluidos los niños menores de 1 año, a una alimentación sana, nutritiva y suficiente durante todo el año
Cantidad de PFNM comestibles, incluida la carne
de animales silvestres capturados o destinados al consumo
Los bosques y los árboles contribuyen directamente a la seguridad alimentaria y nutricional proporcionando PFNM comestibles. En todo el mundo se consumen 76 millones de toneladas de alimentos obtenidos de bosques, el 95% de los cuales es de origen vegetal (FAO, 2014). En el estudio de caso expuesto en el Recuadro 6 se demuestra cómo los PFNM pueden también ayudar a las personas a mantener su seguridad alimentaria durante épocas del año en que hay menos disponibilidad de alimentos.

RECUADRO 6
LOS BOSQUES Y LOS ÁRBOLES COMO RED
DE SEGURIDAD Y FUENTE DE ALIMENTOS
En Burkina Faso, un estudio demostró que las tierras forestales restauradas contribuían de forma significativa al suministro de alimentos en los hogares (Kumar et al., 2015), y el 66% de los entrevistados consideraban que los alimentos forestales eran muy importantes. De los seis tipos de productos obtenidos de tierras reforestadas, los alimentarios tenían la misma aportación a la dieta que las legumbres y los cereales. En general, la constante disponibilidad de PFNM para alimentación compensaba el déficit de
aprovisionamiento durante la temporada de escasez de productos agrícolas.
Se calcula que el 50% de la fruta consumida por los seres humanos proviene de árboles (Powell et al.,2013), muchos de los cuales proceden de bosques naturales (Dawson et al., 2014). Del mismo modo, los árboles de sistemas agroforestales (Mbow et al., 2014) y espacios verdes urbanos (Clark y Nicholas, 2013) ofrecen importantes PFNM para el consumo humano. Los PFNM comestibles de origen vegetal suministran un promedio de 16,5 kcal por persona y día (FAO, 2014), aunque, de acuerdo con los estudios de casos resumidos en el Recuadro 7, este cálculo subestima la importancia que tienen estos productos en algunos países. Además, el valor calórico de los PFNM no refleja sus beneficios en lo que respecta a proteínas y micronutrientes (Powell, 2013). Sería útil disponer de información más detallada acerca de los valores nutricionales de los PFNM, así como de su contribución global a los medios de vida y la seguridad alimentaria.
En el Recuadro 8 se demuestra que los PFNM proporcionan diversidad nutricional. La carne de caza también constituye una importante fuente de alimentos: de acuerdo con datos de encuestas realizadas en 24 países de América Latina, Asia y África, el 39% de los hogares incluidos en la muestra cazaban animales silvestres para aprovechar su carne (Neilsen et al., 2018). Todos los años se extraen casi 4,6 millones de toneladas de carne de caza de la cuenca del Congo y 1,3 millones de toneladas de la Amazonia (Nasi et al., 2011). Los hogares cercanos a los bosques son los que consumen más carne de caza, un alimento que cocinado se convierte en apetitoso e inocuo (Powell et al., 2013). En Madagascar, la pérdida de acceso a la carne de caza dio lugar a un incremento del 29% en el número de niños con anemia, porcentaje que puede triplicarse entre los niños de los hogares más pobres (Golden et al., 2011).
Prevalencia de personas que dependen de la leña y el carbón vegetal para cocinar y para esterilizar el agua
El combustible de madera, que por definición comprende la leña y el carbón vegetal (FAO, 2017a), es usado por unos 2 400 millones de personas de todo el mundo para cocinar alimentos, esterilizar agua potable y calentar sus hogares. Esta estimación incluye a unos

RECUADRO 7
CANTIDAD DE PFNM CONSUMIDOS EN LOS HOGARES
En la India se ha estimado que hasta 50 millones de hogares complementan sus dietas con frutos silvestres obtenidos de los bosques y zonas colindantes de sabana arbustiva (FAO, 2011a). En Nepal, cada familia recolecta anualmente hasta 160 kilogramos de hongos para su uso en la alimentación (Christensen et al., 2008). En África, las hojas comestibles de árboles silvestres como el baobab y el tamarindo son importantes fuentes de proteína, hierro y calcio (Kehlenbeck et al., 2015). En Europa, una encuesta realizada en 2015 entre más de 17 000 hogares de 28 países reveló que el 91,5% de ellos habían consumido productos forestales silvestres (el 82% habían comprado al menos una parte de los productos en una tienda, mientras que el 25% participaban directamente en actividades de recolección) (Lovrić, 2016).
En Siberia septentrional y central, alrededor del 40% de las familias indígenas recolectan hongos; en las zonas más productivas pueden recogerse hasta 100 kilogramos por hectárea, aunque la cantidad media que recolecta cada hogar no supera los
5 kilogramos diarios (Vladyshevskiy et al., 2000).
765 millones de personas que utilizan el combustible de madera para hervir y esterilizar el agua (FAO, 2017a). En muchos estudios ha quedado demostrada la contribución del combustible de madera (Foley, 1985, Dewees, 1989) y el carbón vegetal (Wood y Baldwin, 1985) a los medios de subsistencia y la seguridad alimentaria (Zulu y Richardson, 2013).
La dependencia de la leña es más alta en África
(63%), seguida de Asia y Oceanía (38%) y América
Latina y el Caribe (15%) (FAO, 2017a). En la República Democrática del Congo, el 90% por de la población de la capital, Kinsasa, depende principalmente del carbón para cocinar (Gond et al., 2016). La población rural de 13 países de África y de Bhután y la República Democrática Popular Lao utilizan la energía de la madera para satisfacer hasta el 90% de sus necesidades energéticas (FAO, 2014). En Camerún, se utilizan 2,2 millones de toneladas métricas de leña y 356 530 toneladas métricas de carbón en las zonas urbanas del país (Eba’a Atyi et al., 2016). En Nepal, el 70% de los hogares usan leña (Kandel et al., 2016). La dependencia de los combustibles de madera continúa incluso cuando un país avanza en el proceso de industrialización, como en el caso de China (Démurger y Fournier, 2011).
Considerado como una de las fuentes de energía más asequibles y fiables y una red de seguridad para servicios energéticos básicos, el combustible de madera tiene una función particularmente importante para las personas afectadas por catástrofes naturales y crisis humanitarias, especialmente en situaciones de refugiados (véase también el parámetro temático “Proporción de la población que utiliza combustible de madera como fuente de energía”).

RECUADRO 8
LOS PFNM CONTRIBUYEN A LA DIVERSIDAD NUTRICIONAL suministrar el 100% de las necesidades diarias de hierro y zinc para la dieta de los niños de uno a tres años de edad (Fungo et al., 2015). Existe una relación positiva estadísticamente significativa entre la cubierta forestal y la diversidad alimentaria de los niños en las comunidades de 21 países de África (Ickowitz et al., 2014).
Las orugas de bosque contribuyen a las dietas locales, dado que se encuentran habitualmente en muchos lugares del mundo. Tienen un contenido de proteínas y grasas más elevado que la carne o el pescado y proporcionan más energía por unidad. Las conclusiones de un estudio realizado en Bangui
República Centroafricana) demostraron que 100 gramos de insectos cocinados aportaban más del 100% de las necesidades diarias de vitaminas y minerales de las personas (Durst et al., 2010). Del mismo modo, un estudio realizado en cuatro aldeas de Gabón demostró que los alimentos forestales aportaban el 82% de las necesidades totales de proteína, el 36% de vitamina A y el 20% de hierro (Blaney et al., 2009).
Un estudio sobre la aportación nutricional de los alimentos silvestres provenientes de los bosques en 37 emplazamientos de 24 países tropicales indicó que más de la mitad de los hogares incluidos en la muestra recolectaba alimentos forestales para su propio consumo. En 13 emplazamientos, la proporción de pescado y carne obtenidos de los bosques era mayor que la procedente de explotaciones ganaderas y acuícolas locales. En 11 emplazamientos los hogares obtenían una mayor proporción de frutas y hortalizas de los bosques que de la agricultura. La contribución a la
adecuación dietética es considerable en los casos en
que se consumen grandes cantidades de alimentos ( provenientes de los bosques (Rowland et al., 2017).
En Camerún, los frutos del bosque proporcionan importantes macronutrientes y micronutrientes que, de lo contrario, estarían prácticamente ausentes de las dietas familiares de la población rural. Por ejemplo, 200 gramos de fruto de moabi (Baillonella toxisperma) o de nueces del árbol de la especie Pentaclethra macrophylla podrían
Disponer de unos derechos de tenencia claros y seguros resulta esencial para una producción sostenible de combustible de madera, ya que fomenta prácticas de gestión capaces de garantizar unos niveles de regeneración como mínimo idénticos a los de extracción (FAO, 2017a). En regiones en las que los sistemas comunitarios de ordenación forestal no cuentan con el respaldo adecuado de la legislación nacional, la extracción de combustible de madera se asocia a menudo con la degradación de las reservas de biomasa, como ocurre en el caso de las sabanas de Sudáfrica (Wessels et al., 2013). En Malawi el combustible de madera representa el 90% del suministro de energía, aunque la deforestación plantea una amenaza para la disponibilidad de este recurso (Malakini et al., 2014).
El vínculo entre el uso de combustible de madera, por un lado, y la alimentación, la seguridad nutricional y la salud, por otro, tiene múltiples facetas. Los grupos vulnerables de los países en desarrollo dependen generalmente del combustible de madera para cocinar y, por consiguiente, para la utilización de los alimentos. Contando con marcos jurídicos y normativos adecuados, como una tenencia segura de los bosques y los árboles, una ordenación integrada del territorio y un acceso equitativo a los mercados, se puede lograr que la producción y recolección de combustible de madera dé lugar a una energía verde sostenible. La disponibilidad generalizada de estos combustibles y sus omnipresentes mercados representan oportunidades para el empleo y el desarrollo sostenible (FAO, 2017a). Como consecuencia de la pérdida de bosques, los combustibles de madera son cada vez más caros en muchas regiones del mundo. El tiempo medio necesario para recolectar un metro cúbico de combustible de madera varía entre 106 horas en América Latina y el Caribe y 139 horas en Asia y Oceanía (FAO, 2014). Incluso en países con una escasez moderada de combustibles de madera se ha informado que las mujeres caminan hasta 10 km para recolectar leña destinada a cocinar
(Wan et al., 2011). Por lo tanto, la disponibilidad o la escasez de combustible de madera puede marcar una diferencia significativa a la hora de cocinar y tomar decisiones sobre la dieta. En la sección dedicada al ODS7 se analizan las consecuencias del uso de este combustible en la contaminación del aire de interiores y la salud.
META 2.3 DE LOS ODS
 Para 2030, duplicar la productividad agrícola y los ingresos de los productores de alimentos en pequeña escala, en particular las mujeres, los pueblos indígenas, los agricultores familiares, los pastores y los pescadores; entre otras cosas mediante un acceso seguro y equitativo a las tierras, a otros recursos e insumos de producción y a los conocimientos, los servicios financieros, los mercados y las oportunidades para añadir valor añadido y obtener empleos no agrícolas
Número de personas que participan en el sector forestal y cantidad de ingresos generados Los ingresos derivados del sector forestal ayudan a las personas a comprar alimentos. Si se contabilizan también los efectos indirectos e inducidos del sector formal, puede estimarse que las actividades forestales generan un total de 45,15 millones de empleos a nivel mundial y unos ingresos por trabajo superiores a los
580 000 millones de USD anuales. Si bien la falta de datos sistemáticos hace que sea prácticamente imposible proporcionar cifras precisas, existen estimaciones prudentes según las cuales el número de personas que participan de manera informal en el sector forestal se sitúa entre los 40 millones y los 60 millones (Agrawal et al., 2013; FAO, 2014). Las pequeñas y medianas empresas forestales (analizadas con más detalle en la sección dedicada al ODS8) pueden realizar importantes contribuciones para reducir la pobreza y mejorar la seguridad alimentaria y la nutrición (FAO, 2017b).
En el Recuadro 9 se muestra la función que desempeñan las empresas forestales comunitarias a la hora de ayudar a mejorar la contribución de los bosques al empleo y los ingresos. No obstante, dado que casi el 80% de la superficie forestal mundial se encuentra bajo control gubernamental —en el que se suele prestar más atención a la conservación y protección (RRI, 2015)— hay margen para mejorar el acceso de las comunidades a los ingresos y el empleo mediante la creación de mayores oportunidades para las empresas forestales comunitarias.

RECUADRO 9
EMPRESAS FORESTALES COMUNITARIAS EN GUATEMALA
En Guatemala las empresas forestales de titularidad comunitaria gestionan actualmente más de
420 000 hectáreas de tierras situadas en la Reserva de la Biosfera Maya. El Estado ha otorgado tierras en arrendamiento a cada una de estas empresas. La venta de productos forestales de las empresas ha creado nuevas oportunidades de ingresos y empleo: de octubre de 2006 hasta septiembre de 2007, se obtuvieron ingresos de 4,75 millones de USD por la venta de madera certificada y 150 000 USD de PFNM, lo que benefició directamente a más de 10 000 personas e indirectamente a unas 60 000. A los trabajadores se les pagaba más del doble del salario normal.
FUENTE: WRI, 2008.
En la Figura 2 se muestra la variación en porcentaje de los ingresos familiares obtenidos de PFNM en distintos países y regiones, tomando como referencia diversos estudios de casos. Con un 80%, la mayor proporción de ingresos obtenidos de los PFNM se registra en el Sahel, donde la producción de nuez de karité es particularmente importante. La proporción también es superior al 30% en Ghana, Mozambique, Zambia y la cuenca del Congo, lugares en los que el bosque natural es el tipo predominante de uso local de la tierra (Vira et al., 2015). En el Recuadro 10 se muestran las elevadas posibilidades de obtención de ingresos que ofrecen los PFNM especialmente valiosos.
ODS
Lograr la igualdad de género y empoderar a todas las mujeres y las niñas
Introducción
La presente sección se centra en dos metas de este ODS: asegurar la participación plena y efectiva de las mujeres en la adopción de decisiones y en la vida pública (Meta 5.5) y garantizar la igualdad de derechos a los recursos productivos y económicos (Meta 5.a). La adopción de decisiones acerca de los bosques ofrece importantes oportunidades para la participación de las mujeres en la vida pública (Agarwal, 2001; Coleman y Mwangi, 2013; Sunderland et al., 2014) y la gobernanza de los recursos (Colfer et al., 2017).
Las mujeres participan intensamente en labores forestales tales como recoger leña, plantas medicinales y otros PFNM, así como en la recolección de alimentos para consumo familiar (FAO, 2013b). Según se expone en la sección relativa al ODS7, de los 850 millones de personas que participan en la recolección de leña o la producción de carbón vegetal, cerca del 83% son mujeres (FAO, 2014). El aumento de la participación de las mujeres en las empresas forestales (analizado en la sección relativa al ODS8) les permite aunar esfuerzos para promover sus intereses al asegurarse el acceso a los recursos naturales (Shackleton et al., 2011). Además, las mujeres han creado un rico acervo

RECUADRO 10
EL HONGO DE LA ORUGA COMO FUENTE DE INGRESOS EN EL HIMALAYA NEPALÍ
El hongo chino de la oruga se encuentra en la región noroeste del Himalaya, en Nepal. Se trata de un producto muy valioso: un kilogramo puede tener más valor que su peso en oro; de hecho, el hongo contribuyó al 40,5% de los ingresos totales obtenidos de PFNM en Nepal en 2011 (Shrestha y Bawa, 2014). Dado este precio tan elevado, todos los habitantes de la zona (excepto los ancianos) se dedican a recoger el hongo durante la temporada de recolección. En el distrito de Dolpa existen 24 pastizales alpinos que se caracterizan por la presencia de este hongo. En 2011, los ingresos totales generados por su venta oscilaron entre los 6 y los 8,5 millones de USD y la cantidad recolectada de hongos fue de 473,8 kilogramos. Por término medio, poco más del 53% de los ingresos totales en efectivo de las familias de esta zona (1 843,66 USD anuales) provienen de la venta del hongo, lo que representa la segunda mayor aportación después de la agricultura. Para 23 de los 201 hogares, el hongo constituye la única fuente de ingresos en efectivo de las familias. No obstante, el aumento del precio y la demanda han llevado a la insostenibilidad de los niveles de cultivo: lograr un ordenamiento sostenible del hongo de la oruga mediante alianzas entre las instituciones locales y el Estado resulta fundamental a fin de conservar la especie y mantener el flujo de beneficios para las comunidades locales.
FUENTE: Shrestha y Bawa, 2014.
de conocimientos locales sobre biodiversidad forestal que puede brindarles una oportunidad única para participar de manera significativa en procesos de políticas públicas. Según análisis estadísticos realizados en 135 sociedades distintas sobre cinco fuentes alimentarias de subsistencia —la agricultura, la cría de animales, la caza, la pesca y la recolección de alimentos –, las mujeres recolectaban el 79% del total de los productos alimentarios de origen vegetal (Barry y Schlegel, 1982 citado en Howard, 2001).
Habida cuenta de que las mujeres tienen una mayor participación que los hombres en muchas actividades relacionadas con los bosques, existen muchas oportunidades para mejorar la igualdad entre los sexos en el ámbito forestal y lograr que la intervención de las mujeres en el sector informal y de subsistencia se transforme en un empoderamiento económico y político. Dado que los árboles suministran cientos de productos y servicios comercializables, mejorar el acceso de las mujeres a estos productos y servicios permitiría impulsar considerablemente la igualdad de género en el mundo en desarrollo.
Los diversos tipos de tenencia forestal ofrecen niveles distintos de opciones de empleo para las mujeres. Por lo general, la ordenación forestal comunitaria brinda mejores oportunidades que la gestión estatal. Durante las dos últimas décadas, las reformas de descentralización han abierto nuevos espacios para las mujeres, aunque los estudios y estadísticas siguen sin incluir datos adecuadamente desglosados por sexos, ni demostrar los efectos económicos de la descentralización en las mujeres. Los estudios y debates relativos a los derechos de tenencia de las mujeres sobre los bosques se centran principalmente en los bosques donde se han otorgado ciertos derechos a las comunidades.
A pesar de la intensa participación de las mujeres, los datos sobre la contribución general de los bosques a la igualdad de género son inadecuados. En la actualidad los estudios se centran principalmente en la participación social, y en cambio se presta escasa atención al empoderamiento económico, en particular al acceso a la creación de capacidad empresarial y a oportunidades de financiación. También conviene señalar que la mayoría de las prácticas y tradiciones contrarias a la equidad entre los géneros tienen su origen en ámbitos ajenos a las actividades forestales, aunque posteriormente se extienden al sector forestal y al resto de la economía. Un ejemplo de ello es la prevalencia de las diferencias de retribución entre hombres y mujeres. A fin de demostrar el valor que tienen los bosques para la igualdad de género, se necesitan más datos desglosados por sexos a escala local, subnacional, nacional, regional y mundial.

Cuantificación de la contribución de los bosques al ODS5
META 5.5 DE LOS ODS
 Asegurar la participación plena y efectiva de las mujeres y la igualdad de oportunidades de liderazgo a todos los niveles decisorios en la vida política, económica y pública
Proporción de mujeres empleadas en la administración forestal nacional
En muchos países, los procesos de toma de decisiones en el sector forestal son un dominio masculino. La evolución de los departamentos forestales gubernamentales se caracteriza por una plantilla de técnicos forestales dominada por hombres (Gurung et al., 2012). Mientras que las actividades de recolección de PFNM a nivel local están dominadas por las mujeres, los hombres son mayoría en la plantilla de los organismos públicos que regulan los bosques. Cuando en estos últimos tiempos las mujeres empezaron a integrarse en las administraciones forestales, parecía a menudo que incorporaban una masculinidad hegemónica (Gurung, 2002). No obstante, han empezado a surgir casos de cambios favorables a la igualdad de género, y las vías a través de las cuales se están produciendo estos cambios son de vital importancia para realizar un seguimiento y extraer enseñanzas de este proceso (Recuadro 11).
Las mujeres se incorporan gradualmente a la fuerza de trabajo forestal, desafiando la mentalidad masculina. En la República Unida de Tanzanía, el 20% de los empleados del sector forestal formal son mujeres (FAO, 2007), mientras que en Indonesia ellas constituyen más del 20% del total de la fuerza laboral en el sector forestal (Setyowati, 2012).
Después de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, celebrada en Beijing (1995), muchos países empezaron a nombrar coordinadores sobre cuestiones de género en ministerios de desarrollo sectorial, incluido el de actividades forestales. Un estudio llevado a cabo por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN)

RECUADRO 11
FOMENTO DEL DIÁLOGO ENTRE MUJERES
DE LAS COMUNIDADES Y TÉCNICOS
FORESTALES MASCULINOS EN NEPAL
En el sector forestal de Nepal abundan los ejemplos de desigualdades por razón de género: la presencia de mujeres entre los miembros del personal es escasa; faltan actividades de interés para las mujeres; hay pocos recursos presupuestarios para actividades relacionadas con ellas y un desequilibrio en los procesos de toma de decisiones, tanto en el
Departamento de Bosques como entre las comunidades en las que se llevan a cabo las actividades (Gurung, 2002). En su estudio, Christie y Giri (2011) indican que, a pesar del aumento del número de mujeres graduadas en ciencias forestales, solo había una entre los 74 oficiales forestales de distrito del país. Gurung (2002) describe un proyecto forestal realizado en Nepal para mostrar un ejemplo de estrategia que mejoró las competencias de los agentes de cambio en las comunidades y los organismos. Esta estrategia provocó algunos cambios favorables a la equidad de género poniendo en entredicho actitudes estereotipadas entre los profesionales del sector forestal. Un proceso que contribuyó a crear condiciones favorables para incluir a las mujeres en los procedimientos comunitarios de toma de decisiones y distribución de beneficios. La Federación de Usuarios de los Bosques Comunitarios de Nepal (FECOFUN) constituye un ejemplo esperanzador sobre la representación de las mujeres en una organización forestal (Ojha, 2012): La FECOFUN exige que el 50% de las personas elegidas para su comité ejecutivo nacional y sus delegaciones de distrito sean mujeres, y precisamente una mujer se ha convertido en presidenta, desafiando el estereotipo del liderazgo masculino.
FUENTE: Giri, 2012.
reveló que del total de 65 países que respondieron a la encuesta, 17 de ellos (el 26%) habían nombrado

RECUADRO 12
NÚMERO DE MUJERES EMPLEADAS EN EL
SECTOR AGROFORESTAL Y EN ACTIVIDADES
RELACIONADAS CON PFNM
Diversos estudios realizados en Brasil, Camerún y Sudáfrica indican que entre el 40% y el 50% de las personas que participaban en el comercio de PFNM eran mujeres que además ejercían de cabeza de familia (Shackleton et al., 2007). Asimismo en Camerún se estableció que la mayoría de los recolectores de PFNM eran mujeres, al igual que el 94% de las 1 100 personas que comercializaban estos productos (Ndoye, Ruiz-Perez y Eyebe, 1997, citado en Shackelton et al., 2007).
En otro estudio se indicaba que, en Camerún, de un total de 1 927 agricultores que entre 2010 y 2011 habían recibido capacitación, el 41% eran mujeres. Se observó que 5 331 familias de agricultores se dedicaban a viveros en pequeña escala que producían germoplasma mejorado para 83 especies agroforestales en Camerún, la
República Democrática del Congo y Nigeria, y que el 38% de los participantes eran mujeres
(ICRAF‐ WCA/HT, 2013, citado en FAO, 2013b).
a coordinadores sobre temas de género en su ministerio forestal. Las cifras son más alentadoras con respecto a los ministerios de agricultura, dado que el 57% de ellos habían contratado a coordinadores sobre temas de género (Índice de Medio Ambiente y Género, 2015).
Número de mujeres empleadas en el sector forestal
En la sección dedicada al ODS8 se presentan datos relativos al empleo en los sectores forestales formales e informales, aunque no se dispone de datos desglosados por sexos (FAO, 2014). El sector forestal formal, que en 2011 empleaba directamente a un total estimado de 18,21 millones de personas, está considerado tradicionalmente como un dominio de los hombres en muchas culturas y sociedades (Gurung, 2002; Watson, 2005). No obstante, la recolección y el comercio de PFNM están dominados por las mujeres (Shackleton et al., 2007). En el Recuadro 12 se exponen ejemplos en los que se pone de relieve el número de mujeres que trabajan con PFNM o en actividades agroforestales.
En el Recuadro 13 se destaca la importancia del sector del karité en el África occidental. En esta región el

RECUADRO 13
FOMENTO DEL EMPLEO, LOS INGRESOS Y LAS
COMPETENCIAS ENTRE LAS TRABAJADORAS DEL
SECTOR DEL KARITÉ EN ÁFRICA OCCIDENTAL
Entre los ocho países de la región del África occidental se exportaron 350 000 toneladas de manteca de karité en 2008 con un valor de exportación equivalente a 87,5 millones de USD (a precios de 2008). Se estima que entre 4 y 5 millones de mujeres intervienen en la recolección, elaboración y comercialización de nueces y manteca de karité. Estas actividades les permiten obtener alrededor del 80% de sus ingresos (Ferris et al., 2001, citado en FAO, 2011a).
Además de contribuir a un aumento del empleo y los ingresos femeninos, el sector mejoró la capacidad y los conocimientos de las mujeres en materia de prácticas destinadas a añadir valor a los productos de karité. Desde 2013, con el apoyo de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo
Internacional (USAID) y la Organización
Internacional del Cacao de los Países Bajos, Global Shea Alliance (Alianza mundial del karité) ha capacitado a más de 51 000 recolectoras de karité en las mejores prácticas de elaboración y almacenamiento de nueces de karité. En el mismo período, más de 28 000 mujeres pertenecientes a 880 grupos femeninos han establecido contacto con compradores y han firmado contratos por una cantidad aproximada de 1 945 millones de toneladas de pepitas de karité.
FUENTE: www.globalshea.com/news/past/140/Success-Story-Empoweringthe-West-African-Shea-Industry-
sector de los PFNM ofrece distintas formas de empleo a las mujeres, mediante la recolección y venta de productos tanto de manera informal como por medio de contratos formales en empresas forestales. Como ejemplo adicional de actividad relacionada con los PFNM, en Etiopía las mujeres participan intensamente en la selección y limpieza de gomas y resinas, la principal fuente de ingresos para el 96% de las que se dedican a esta actividad (Stloukal et al., 2013).
Uno de los obstáculos para la igualdad de género es la falta de derechos de las mujeres a la utilización de la tierra, en particular las tierras forestales (Agarwal, 2010). Además, en muchos lugares las mujeres se ocupan principalmente de productos de menos valor y participan en actividades menos lucrativas que las realizadas por los hombres (FAO, 2013a), dado que no tienen el mismo acceso que ellos a la tecnología, al crédito, a la capacitación y a los procesos de toma de decisiones (Banco Mundial et al., 2009). En las cadenas de valor forestal, las mujeres reciben, por lo general, menos ayuda por parte de los encargados de la formulación de políticas y los proveedores de servicios, especialmente en los casos en que el interés se centra en operaciones de alta tecnología o se presta menos atención a los mercados locales (FAO, 2013b). Como se ha indicado anteriormente, la mayor parte del trabajo realizado por las mujeres se lleva a cabo en el sector informal, y a menudo a las mujeres se les paga menos que a los hombres. En los países del África subsahariana el salario que perciben las mujeres es, por término medio, un 32,1% inferior al de los hombres. Como ejemplo de ello cabe citar Burkina Faso, donde un estudio demostró que las mujeres habrían percibido un 32% más de ingresos por la misma cantidad de tiempo empleado limpiando goma y resina en el caso de que no hubiese existido una brecha salarial (Foro Económico Mundial, 2016). Han surgido también preocupaciones con respecto a las mujeres que pierden el acceso a los bosques cuando se llevan a cabo nuevas actividades de explotación forestal en el sector formal sin las garantías adecuadas (Veuthey y Gerber, 2010). Los programas nacionales para la
Reducción de las Emisiones debidas a la Deforestación y la Degradación Forestal (REDD+) suelen ofrecer también oportunidades adicionales de empleo e ingresos a las mujeres que, dada su estrecha participación en el sector forestal, poseen conocimientos, competencias y experiencia que pueden favorecer la aplicación de políticas en materia de REDD+ (Setyowati, 2012).
Número de mujeres que participan en programas de educación forestal
La mejora de la educación forestal puede tener una importante repercusión en la igualdad entre los sexos en el sector forestal y, de forma generalizada, en la sociedad. Teniendo en cuenta que la educación forestal ha estado tradicionalmente dominada por los hombres, existen enormes posibilidades de aportar cambios que contribuyan a transformar las relaciones de género. La igualdad de género en la educación forestal puede contribuir directamente a la Meta 5.5 del ODS5, que hace hincapié en la participación plena y efectiva de las mujeres en la vida pública.
A nivel mundial, los bosques ofrecen un potencial considerable para empoderar a las mujeres mediante la mejora de sus derechos, el aumento de sus ingresos y sus oportunidades de empleo, así como el fortalecimiento de sus capacidades a través de programas de capacitación para el perfeccionamiento de competencias ofrecidos por organizaciones de desarrollo. No obstante, la participación de las mujeres en programas de educación forestal sigue siendo escasa: por ejemplo, entre los estudiantes que se graduaron en el Departamento de Ciencias Forestales de la Universidad Moi, en Kenya, durante el período 1985-2001, figuran únicamente 87 mujeres frente a 499 hombres. (Temu et al., 2008).
El contenido de los programas de enseñanza forestal y el entorno global de trabajo después de obtener la licenciatura son fundamentales para atraer a las mujeres a los estudios forestales. A medida que las que trabajan como técnicos forestales buscan de forma cada vez más firme desafiar los estereotipos de género predominantes, se hace necesario capacitar a un mayor número de ellas (Christie y Giri, 2011). Además, las universidades y las escuelas superiores deberían incluir cuestiones de género en sus planes de estudio y otorgar prioridad a programas que tomen en cuenta los aspectos de género en la acreditación de los títulos académicos (FAO, 2006).
META 5.A DE LOS ODS
 Emprender reformas que otorguen a las mujeres igualdad de derechos a los recursos económicos, así como acceso a la propiedad y al control de las tierras y otros tipos de bienes, a los servicios financieros, la herencia y los recursos naturales, de conformidad con las leyes nacionales
Proporción del total de la población agrícola con derechos de propiedad o derechos seguros sobre los terrenos forestales, desglosada por sexo; y proporción de mujeres entre los propietarios o los titulares de derechos sobre terrenos forestales, desglosada por tipo de tenencia En las zonas rurales, muchos medios de vida de las personas dependen de los bosques, los árboles y la agricultura. Mientras que en muchos países la mayor parte de las tierras agrícolas son de propiedad privada, los bosques suelen ser de propiedad pública o comunal. La cuestión del acceso a los bosques suele ser muy controvertida, dada la concurrencia de intereses de distintas partes. Los hombres y mujeres que dependen de la agricultura, los bosques y los árboles para su sustento deben tener derechos de acceso razonablemente seguros a las tierras o los productos. Este parámetro temático evalúa la proporción del total de la población agrícola con derechos de propiedad o derechos seguros sobre los terrenos forestales, desglosada por sexo; así como la proporción de mujeres entre los propietarios o titulares de derechos sobre terrenos forestales, desglosada por tipo de tenencia. En los últimos años se han producido reformas de la tenencia destinadas a descentralizar los derechos forestales estatales en las comunidades locales, especialmente en Asia y el Pacífico, África y América Latina. En todo el mundo, 1 500 millones de personas pertenecientes a comunidades locales y pueblos indígenas han garantizado sus derechos sobre los recursos forestales a través de la tenencia comunitaria, y estos grupos locales gestionan alrededor del 18% de la superficie forestal mundial (RRI, 2015). Esto brinda una importante oportunidad para fomentar el acceso equitativo de hombres y mujeres a los bosques y las tierras conexas en las regiones en desarrollo.
En muchos lugares las mujeres se han convertido en titulares de derechos sobre tierras forestales mediante la tenencia comunitaria y, como consecuencia de ello, las actividades forestales comunitarias se perciben en muchos casos como una plataforma para mejorar los derechos de las mujeres. Un examen de publicaciones especializadas indica que estas reformas normativas de descentralización forestal han proporcionado a las mujeres un espacio institucional que les permite participar en los procesos de toma de decisiones sobre cuestiones forestales, que anteriormente estaban considerados un dominio de los hombres (Colfer y Capistrano, 2005). Gran parte de los estudios relativos a los derechos de las mujeres sobre terrenos forestales se han centrado en Asia (Mai et al., 2011). Por ejemplo, un estudio sobre la reforma forestal de China indica que alrededor del 35% de los hogares incluidos en la muestra consideraban que las mujeres tenían mayor acceso a las tecnologías forestales que antes de la reforma (Banco Mundial, 2016a). En el Recuadro 14 se expone información más específica de Nepal, donde se han logrado avances considerables con respecto al acceso de las mujeres a los derechos forestales mediante sistemas de tenencia comunitaria.
Proporción de países en los que el ordenamiento jurídico (incluido el derecho consuetudinario) garantiza la igualdad de derechos de la mujer a la propiedad o el control de la tierra y los bosques Formalizar legalmente los derechos de las mujeres sobre la tierra y los bosques constituye una base importante para avanzar hacia el objetivo de la igualdad de género y, por consiguiente, la proporción de países que disponen de este tipo de leyes supone un importante dato que debería ser objeto de un atento seguimiento. A medida que los derechos consuetudinarios sobre las tierras se sustituyen gradualmente por leyes formales estatales, debe prestarse más atención a los términos de estos instrumentos jurídicos a fin de determinar sus efectos en la igualdad de género. No obstante, las leyes estatales no necesariamente sustituyen por completo a la ley consuetudinaria, que puede seguir aplicándose y restringir tal vez los derechos de las mujeres a pesar de que exista un marco jurídico oficial que les otorgue amparo.
En uno de los informes se afirma que existen 15 países en los que las mujeres carecen de acceso a la propiedad de bienes inmuebles en

RECUADRO 14
LA CONSOLIDACIÓN DE LOS DERECHOS DE
TENENCIA DE LAS MUJERES SOBRE LA
TIERRA FORESTAL EN NEPAL
En Nepal existen más de 6,61 millones de hectáreas de terrenos forestales. Alrededor del 25% de esta superficie está gestionada mediante actividades forestales comunitarias, lo que beneficia a aproximadamente el 35% de la población total, que es de 29 millones de personas. En total existen más de 19 000 grupos forestales comunitarios, y de ellos 1 072 están integrados exclusivamente por mujeres (Gobierno de Nepal, 2017). Hasta 2009, solo los hombres, como cabezas de familia, tenían derechos sobre las tierras forestales mediante la afiliación a grupos de usuarios de bosques comunales. No obstante, el actual marco reglamentario permite la afiliación conjunta de los cónyuges y el 50% de los puestos decisorios se reservan para las mujeres (MOFC, 2008). Como consecuencia de este marco de políticas, 62 032 mujeres han pasado a formar parte de órganos responsables de la toma de decisiones en grupos forestales comunitarios, lo que representa un 30% de los puestos en los órganos de adopción de decisiones (Pathak, 2016). En algunos casos, las mujeres se han asegurado en la práctica los derechos sobre tierras forestales como consecuencia de la emigración masculina (Giri y Darnhofer, 2010; Djoudi y Brockhaus, 2011).
En general, se considera que las políticas forestales comunitarias de Nepal están entre las más avanzadas del mundo, ya que permiten a las mujeres ejercer derechos de gestión y utilización de los bosques comunitarios en igualdad de condiciones que los hombres. Además, los grupos forestales integrados exclusivamente por mujeres han protagonizado muchos casos de éxito.
condiciones de igualdad respecto a los hombres; en 34 países las hijas no tienen los mismos derechos sucesorios que los hijos; en 35 países no se concede igualdad de derechos sucesorios a las viudas y en 90 países existen costumbres que impiden a las mujeres acceder a la propiedad de la tierra (Landesa, sin fecha). La Base de datos de la FAO sobre Género y Derecho a la Tierra7 es otra fuente de información útil, aunque incompleta. Por ejemplo, en ella se ofrecen datos de 26 países que indican si estos disponen de legislación que reconozca la igualdad de género en el derecho de propiedad o control sobre bienes inmuebles, con independencia del tipo de matrimonio, y cuál es el alcance de este reconocimiento. En esta base de datos también se presentan múltiples formas de mecanismos jurídicos, en particular las constituciones, las leyes e incluso las normas sucesorias nacionales, que pueden ayudar a determinar la igualdad de género con respecto a los derechos sobre la tierra y los bosques. La base de datos incluye además información relativa a constituciones y leyes que protegen o respetan los derechos de las mujeres sobre las tierras.
ODS
Garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y el saneamiento para todos
Introducción
Los bosques y los árboles forman parte integrante del ciclo del agua: regulan el caudal hídrico, contribuyen a recargar las aguas subterráneas y, a través de la evapotranspiración, favorecen la formación de nubes y las precipitaciones. También actúan como purificadores naturales al filtrar el agua y reducir la erosión del suelo y la sedimentación de las masas de aguas. Según la Evaluación de Ecosistemas del Milenio de 2005, más del 75% del agua dulce accesible del mundo procede de cuencas hidrográficas boscosas y más de la mitad de la población de la Tierra depende de estas zonas a fin de obtener el agua que utilizará en el hogar y para fines agrícolas, industriales y ambientales. Por lo tanto, los servicios ecosistémicos relacionados con el agua que proporcionan los bosques y árboles son fundamentales para sustentar la vida en la
Tierra (Figura 3).
7 http://www.fao.org/gender-landrights-database/legislationassessment-tool/indicators/es/
VAPOR DE AGUA

FIGURA 3
EL CICLO DEL AGUA
VAPOR DE AGUA

INFILTRACIÓN

CAPA FREÁTICA
LECHO DE ROCA IMPERMEABLE
FUENTE: FAO.
Debido a la complejidad que entrañan los bosques, los servicios ecosistémicos que proporcionan —en especial los relacionados con el agua— a menudo no llegan a entenderse o valorarse lo suficiente, por lo que se pasan por alto. Las relaciones existentes entre los bosques y el agua contribuyen directamente al logro de los ODS que tienen que ver con el agua limpia y el saneamiento (ODS6), el sustento de la vida submarina (ODS14) y el mantenimiento de la vida en los ecosistemas terrestres (ODS15). Sin embargo, también contribuyen indirectamente a los ODS encaminados a abordar la seguridad alimentaria (ODS2), combatir el cambio climático (ODS13), favorecer la sostenibilidad de ciudades y comunidades (ODS11) y fomentar la energía asequible y limpia (ODS7). La reglamentación de los servicios de los ecosistemas relacionados con el agua influye en la disponibilidad hídrica, que reviste importancia para abordar la igualdad de género (ODS5), puesto que las mujeres y niñas son las que con más frecuencia se encargan de recoger agua; se estima que, en conjunto, las mujeres y niñas pasan más de 200 millones de horas al día transportando agua (UNICEF, 2016). La rehabilitación de la tierra degradada y el mantenimiento de los bosques para regular el caudal y reponer las aguas subterráneas probablemente aumentará la accesibilidad de los recursos hídricos, con lo que se reducirá el tiempo necesario para recoger agua. Es importante tener en cuenta los servicios ecosistémicos relacionados

EL ESTADO DE LOS BOSQUES DEL MU
RECUADRO 15
EL AGUA EN LAS TIERRAS ÁRIDAS: LA FUNCIÓN DE LOS BOSQUES PARA LA SEGURIDAD HÍDRICA NDO 2018
Más de un tercio de la población mundial vive en zonas 71% del área, lo que provocaría la erosión y áridas, que constituyen el 35% del total de la superficie degradación de los suelos. terrestre. La seguridad alimentaria, los medios de vida y la Estos sistemas arbóreos de las tierras secas están seguridad hídrica de estas poblaciones dependen de los perfectamente adaptados a condiciones de aridez y bosques de tierras secas y de los árboles fuera de los aprovechan al máximo las pocas precipitaciones bosques. Aplicar una gestión adecuada de las tierras áridas disponibles. Además, tienen unos sistemas radiculares (en particular, su reforestación y restauración), que también expansivos que mejoran la recarga de las aguas tenga en cuenta los efectos de la cubierta forestal en la subterráneas mediante flujo preferencial, un proceso hidrología, puede aportar grandes beneficios a miles de mediante el cual el agua fluye a través de grandes poros en
millones de personas. el suelo creados por las raíces y la fauna edáfica. Asimismo,
Los árboles nativos esparcidos en los 350 millones de los árboles también contribuyen a disminuir la pérdida de hectáreas de tierras áridas de África actúan como agua causada por la evaporación de los suelos y mantener “recolectores de aguas” en el terreno, contribuyendo a la salud de estos reduciendo la erosión y añadiendo mejorar la capacidad de almacenamiento del agua en el nutrientes mediante hojarasca y materia orgánica. suelo y la recarga de las aguas subterráneas. Como se La densidad arbórea, la cubierta de dosel y la observa en el estudio de caso presentado en el Capítulo 3, distribución espacial de los árboles en las zonas áridas son Burkina Faso es vulnerable a la sequía; en un estudio reciente variables clave que afectan a la hidrología. En la gestión de los parques agroforestales del país se observó que debajo forestal debe tomarse en consideración el equilibrio entre los de los árboles del karité dominante (Vitellaria paradoxa) la efectos positivos de los árboles (un incremento de la infiltración del suelo era cinco veces más alta que en las infiltración y del flujo preferencial) y sus efectos negativos (un zonas abiertas. Dicho de otra forma, en estos suelos se infiltra aumento de la evapotranspiración) mediante la utilización de más agua de lluvia que la que se escurre por la superficie. técnicas adecuadas como, por ejemplo, el aclareo y la
Dado que en las zonas tropicales semiáridas las poda. En este caso, se constató que entre un 5% y un 10% precipitaciones son de corta duración, pero intensas, se de cubierta forestal mejoraba la disponibilidad de agua.
estima que, si no fuera por la presencia de árboles, el flujo superficial del agua se produciría en al menos el FUENTE: Tobella, 2014; Ilstedt et al., 2016.
con el agua a la hora de adoptar decisiones en materia de gestión forestal, por ejemplo sobre la elección de las especies, de modo que se gestionen de manera sostenible y responsable, con lo que se reducirá la huella hídrica (y, por tanto, se contribuirá al ODS12) contribuyendo así al bienestar y la resiliencia de las personas y los entornos que les proporcionan sustento.
La relación entre los bosques y el agua no es sencilla. La afirmación de que aquellos proporcionan agua —o, por el contrario, de que la reducen— no siempre resulta cierta. Las relaciones entre los bosques y el agua dependen de múltiples factores; entre otros, la escala (espacial y temporal), las especies, la pendiente, el suelo, el clima y las prácticas de gestión forestal. Los árboles y los bosques utilizan agua para crecer, por lo que las especies de crecimiento rápido la utilizarán más rápidamente (Gilmour, 2014; Filoso et al., 2017). Los árboles también liberan agua a la atmósfera a través de la evapotranspiración, que puede volver a caer en forma de lluvia a escala local o, lo que es más probable, a escala regional (Ellison et al., 2012). En consecuencia, la gestión forestal puede tener efectos negativos y positivos en la cantidad y la calidad del agua: las especies, el lugar, la distribución, la densidad de árboles y otros aspectos de la gestión tienen, todos ellos, distintas repercusiones. También es importante señalar que lo que es cierto en un contexto no necesariamente lo será en otros. Por ejemplo, los resultados de las investigaciones llevadas a cabo en regiones templadas y subtropicales en ocasiones se han aplicado erróneamente a regiones tropicales áridas, influenciando las prácticas y las políticas a partir del supuesto de que los árboles de tierras áridas tendrían un efecto de desecación (Tobella, 2014); sin embargo, en estudios recientes se ha demostrado que los árboles de zonas secas y los ecosistemas basados en ellos pueden mejorar la capacidad del suelo de almacenar agua y la reposición de las aguas subterráneas (Recuadro 15).
Cabe decir que es probable que los cambios en el uso de la tierra o la ordenación territorial provoquen alteraciones concomitantes en la hidrología, en términos de cantidad y calidad del agua. Es fundamental entender las repercusiones que la gestión forestal y territorial tiene en el agua —en particular la reforestación, la forestación y la restauración—, así como la manera de ampliar al máximo los beneficios del suministro hídrico o reducir al mínimo sus repercusiones negativas, para lograr el ODS6 e indirectamente contribuir a otros ODS.
Cuantificación de la contribución de los bosques y los árboles al ODS6
El reconocimiento explícito que se hace en los ODS de las relaciones entre los bosques y el agua para lograr los fines de agua limpia y saneamiento (ODS6) y de mantenimiento de la vida en los ecosistemas terrestres (ODS15) nos impulsa a mejorar nuestras políticas sobre bosques y agua, así como la comprensión y ordenación de estos recursos. No obstante, actualmente no se dispone de indicadores para supervisar la relación entre la gestión forestal o territorial y el agua.
En el Indicador 6.6.1, que mide la “variación de la extensión de los ecosistemas relacionados con el agua a lo largo del tiempo”, se tiene en cuenta la extensión espacial de los humedales con vegetación y, por tanto, se abarcan dos tipos de bosques —palustre y manglar—, ya que ambos se ven anegados ya sea de manera permanente o estacional. El limitado alcance de los ecosistemas contemplados en el indicador 6.6.1 se debe en parte a que se espera que “otros” ecosistemas relacionados con el agua se consideren en otros ODS e indicadores (ONU-Agua, 2017).
Para evaluar la contribución de los bosques al logro de esta meta es necesario analizar cómo los bosques proporcionan servicios ecosistémicos relacionados con el agua. Como mínimo, deberían examinarse otros tipos de bosques, como los nubosos, ribereños, de tierras secas y de turba, que se sabe que son especialmente importantes para estos servicios.
META 6.6 DE LOS ODS
 De aquí a 2020, proteger y restablecer los ecosistemas relacionados con el agua, incluidos los bosques, las montañas, los humedales, los ríos, los acuíferos y los lagos
Variación de la proporción de cubierta arbórea en las principales cuencas hidrográficas del mundo a lo largo del tiempo
Se propuso este parámetro temático debido a que los bosques y los recursos hídricos no están limitados por las fronteras políticas, por lo que es importante examinar las fronteras naturales; esto es, las cuencas hidrográficas y su estado.
De acuerdo con el conjunto de datos y mapas HydroSHEDS (FAO, 2011b), la FAO divide el mundo en 230 principales cuencas hidrográficas, que en 2015 contaban con un 28,8% de cubierta arbórea de media, según los datos sobre el agua del Global Forest Watch del Instituto de Recursos Mundiales (WRI, 2017a). Históricamente8, se estima que estas cuencas hidrográficas tenían en promedio un 67,8% de cubierta de árboles, pero en 2000 se situaban solo en el 30,7% de media. Aproximadamente el 38% de las cuencas hidrográficas perdieron más del 50% de su cubierta arbórea antes del año 2000 y más del 40% para 2014. De las cuencas que habían perdido más del 50% de cubierta arbórea en 2015, el 88% corre un riesgo entre medio y muy alto de erosión, el 68% tiene un riesgo entre medio y muy alto de incendios forestales y el 48% un riesgo entre medio y muy alto de sufrir estrés hídrico general9. En la Figura 4 se muestran las variaciones de la erosión y el estrés hídrico general relacionadas con la pérdida de cubierta arbórea.
Al reducirse la cubierta arbórea y deteriorarse las condiciones de los bosques, también disminuye la calidad del agua debido al aumento de la erosión y la degradación del suelo. Además, aumenta el riesgo de sufrir los efectos relacionados con amenazas naturales como inundaciones, incendios forestales, corrimiento de tierras y oleaje de tormenta (Qin et al., 2016). En algunos casos, la pérdida de cubierta arbórea también repercute en la disponibilidad de agua, en especial cuando el bosque natural se convierte a otros usos de la tierra que degradan o compactan los suelos, con lo que se reduce su infiltración, su capacidad de almacenamiento de aguas y la reposición de las aguas subterráneas (Bruijnzeel, 2014; Ellison et al., 2017).
8 La cubierta arbórea histórica hace referencia a la estimación de la cubierta de árboles correspondiente a los decenios anteriores al año 2000; la calcula la plataforma Global Forest Watch (2017a) del WRI basándose en la cubierta forestal, la cubierta arbórea y las zonas climáticas posibles (Qin et al., 2016).
9 El estrés hídrico general es la relación entre las extracciones totales de agua y la disponibilidad anual de recursos hídricos superficiales renovables. Conviene señalar que no se disponía de datos de todo el mundo (WRI, 2017a).
EL ESTADO DE LOS BOSQUES DEL MUNDO 2018

35

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FIGURA 4
VARIACIONES DE LA EROSIÓN Y EL ESTRÉS HÍDRICO GENERAL

RIESGO DE EROSIÓN SEGÚN EL PORCENTAJE DE PÉRDIDA DE CUBIERTA ARBÓREA

RIESGO DE ESTRÉS HÍDRICO GENERAL SEGÚN EL PORCENTAJE DE PÉRDIDA DE CUBIERTA ARBÓREA, 2015

Muy bajo Bajo Medio Alto Muy alto
FUENTE: Global Forest Watch – Water Aqueduct data, WRI, 2017a.

Más de una tercera parte de las ciudades más grandes del mundo —en particular, Nueva York, Viena, Bogotá, Tokio y Johannesburgo, que suman 366 millones de habitantes (Naciones Unidas, 2016) y cuya población va en aumento— obtiene gran parte del agua potable de bosques protegidos (Dudley y Stolton, 2003). En un estudio se estimó que la contribución a la conservación de aguas de los bosques de Beijing asciende aproximadamente a los 632 millones de USD (Biao et al., 2010). El número de habitantes de zonas urbanas que depende del agua recogida de los bosques resulta considerablemente mayor, si también se tienen en cuenta las zonas urbanas que dependen de bosques que no están oficialmente protegidos o reconocidos como proveedores de agua. Tal como se señala en la sección relativa al ODS11, en la que se examinan otros beneficios de los bosques y los árboles para las ciudades, se prevé que en 2050 las poblaciones

RECUADRO 16
FACILITAR EL TERRENO PARA INFRAESTRUCTURAS “VERDES” EN LIMA (PERÚ) Ecorregión Andina (CONDESAN), EcoDecisión, The Nature
Conservancy, la Agencia de los Estados Unidos para el
Desarrollo Internacional (USAID) y la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación con el fin de aplicar soluciones en materia de infraestructuras verdes tales como la
restablecimiento de las “amunas” (canales de infiltración preincaicos) y la mejora del pastoreo. Además, el Servicio de Agua Potable y Alcantarillado de Lima (SEDAPAL) —la autoridad municipal responsable del suministro de agua—
a fin de orientar la aplicación de las
políticas del Perú en materia de infraestructuras naturales;
aproximadamente el 5% de los ingresos por la tarifa del agua (un importe estimado de 110 millones de USD entre y 2020) para abordar cuestiones relativas a la
gestión del agua. De este importe, el 3,8% se invertirá en la adaptación al cambio climático y la reducción del riesgo de desastres, y el 1% en proyectos de infraestructuras verdes con el objetivo de cerrar la brecha entre la demanda y la oferta de agua de la ciudad. Hasta 2017, este sistema tarifario había permitido destinar más 5 millones de USD para infraestructuras verdes; se prevé que esta cifra alcance los 30 millones de USD para 2020. Como consecuencia de ello, se han financiado diversos proyectos piloto conjuntos de infraestructuras verdes, en particular iniciativas
Lima es la segunda ciudad más grande del mundo situada en un desierto. La capital del Perú se halla en la cuenca del Pacífico, que concentra a dos tercios de la población del país, incluidos los 10 millones de Lima. Se calcula que esta cuenca hidrográfica ha perdido aproximadamente el
75% de su cubierta forestal histórica (previa al año 2000) reforestación, la restauración de humedales, el
(Instituto de Recursos Mundiales [WRI], 2017a), lo que se ha atribuido a una menor resiliencia del sistema a las estaciones naturales secas y húmedas de la región. Esta reducción de la cubierta arbórea ha provocado un
aumento de la incidencia de las sequías, inundaciones y está elaborando un novedoso Plan Maestro de corrimientos de tierras (Barrett, 2017). Infraestructura Verde3
En 2015, la demanda de agua de la población de
Lima superaba los suministros renovables durante la asimismo, el SEDAPAL ha decidido asignar estación seca. Sin embargo, afortunadamente ya se habían empezado a tomar medidas para hacer frente al problema y en 2014 el Gobierno del Perú adoptó el Mecanismo de 2015
retribución por servicios ecosistémicos1 a fin de guiar y supervisar el proceso de introducción de infraestructura verde. Estas medidas se basaban en estudios que demostraban que la integración de las infraestructuras grises2 existentes con infraestructuras verdes permitiría reducir en un 90% el déficit de agua en la estación seca, y por un costo menor que el que supondría construir infraestructuras grises adicionales (Gammie y De Bievre, 2015). Las autoridades locales y nacionales responsables del agua se han asociado con organizaciones como Forest
Trends, el Consorcio para el Desarrollo Sostenible de la destinadas a la reforestación (SEDAPAL, 2016).
1 Ley N ° 30215, Ley de Mecanismos de Retribución por Servicios Ecosistémicos. Disponible en http://www.sunass.gob.pe/MRSE/ley30215.pdf.
2 La infraestructura gris es una solución diseñada para la gestión del agua, como tuberías, zanjas, diques y represas artificiales.
3 Plan Maestro Infraestructura Verde SEDAPAL. Disponible en http://www.sunass.gob.pe/Evento7_8feb2017/17feb_fmomiy.pdf.
urbanas constituyan el 60% de la población mundial (UNDESA, 2014). En consecuencia, es importante tomar en consideración la presión que se ejercerá en el entorno circundante, en especial en las cuencas hidrográficas boscosas, a medida que crezcan los centros urbanos. Así como reconocer en los bosques una infraestructura natural que contribuye a los objetivos relacionados con el abastecimiento de agua en el medio urbano, la energía y la gestión del riesgo de catástrofes (Recuadro 16).
Proporción de bosques gestionados con el objetivo principal de conservar el suelo y el agua El propósito de este parámetro temático es evaluar la contribución de los bosques a la Meta 6.6 examinando los datos nacionales disponibles sobre la proporción de bosques que se gestionan con el fin de proteger el suelo o el agua.
EL ESTADO DE LOS BOSQUES DEL MUNDO 2018

Según la Evaluación de los Recursos Forestales Mundiales (FRA) (FAO, 2015a), el 25% de los bosques del mundo se gestiona con el objetivo de proteger el suelo y el agua (Figura 5)10. Esto se debe principalmente al alto porcentaje de bosques destinados a la conservación de suelos y aguas en América del Norte y Central (71%) y en Asia (33%). El resto de regiones se encuentra muy por debajo de esta media mundial, en
10 En 2015, 145 países (el 62% de los países y territorios) facilitaron información sobre bosques destinados a la conservación de suelos y aguas.
particular Europa, donde la mayoría de los bosques son de propiedad privada y no necesariamente se conocen las prioridades de su gestión o se ha informado al respecto. El alto porcentaje de América del Norte puede atribuirse a los dos países con mayor cubierta forestal de la región, a saber, el Canadá (91%) y los Estados Unidos de América (68%). El Servicio Forestal de los Estados Unidos de América (USFS) informa de que gestiona la principal fuente de agua del país y de que más de 180 millones de personas dependen allí de los bosques para su suministro de agua potable (USFS, 2017).
Los bosques gestionados con fines de conservación de suelos y aguas han aumentado en todo el mundo en los últimos 25 años; a excepción de África y América del Sur, la mayoría de regiones informa de una tendencia hacia una mayor protección. Esto se corresponde con los datos desglosados por tipo de bosque (Figura 6), en los que los boreales y templados presentan una tendencia ascendente constante, mientras que los bosques subtropicales —y, en particular, los tropicales— han disminuido.
Todos los bosques y los árboles fuera de los bosques influyen en la hidrología, pero la pérdida de bosques tropicales y subtropicales puede tener una importancia desproporcionada. De investigaciones recientes se desprende que los bosques tropicales y subtropicales desempeñan un papel fundamental en el transporte de la humedad atmosférica, al proporcionar un sistema de circulación mundial que influye en la cobertura nubosa y las precipitaciones a escala regional (Ellison et al., 2017). En la cuenca amazónica este efecto recibe el nombre de “ríos voladores”. En un estudio se señaló que más del 70% de las precipitaciones de la cuenca del Río de la Plata tiene su origen en la selva amazónica (Van der Ent et al., 2010). Análogamente, la pérdida a gran escala de estos enormes bosques tropicales contiguos se ha relacionado con la disminución de las precipitaciones regionales (Fearnside, 2005; Nobre, 2014; Ellison et al., 2017).
Muchas subregiones informan de que aproximadamente el 30% o más de sus bosques se destina a la conservación de suelos y aguas; en particular África septentrional, América del
RECUADRO 17
PAÍSES Y TERRITORIOS EN LOS QUE EL 100%
DE LOS BOSQUES SE GESTIONAN PARA LA CONSERVACIÓN DE SUELOS Y AGUAS
Austria Martinica
Bhután Mayotte
Isla de Man Marruecos
Jamaica Saint-Pierre y Miquelón
Kenya Túnez
Kirguistán Yemen
Libia
FUENTE: FAO, 2015a.
Norte, Asia meridional y sudoriental, Asia occidental y central y el Caribe. Los 13 países y territorios (Recuadro 17) que comunicaron que el 100% de sus bosques se gestionaba con el objetivo principal de conservar el suelo y el agua son Estados insulares o que se hallan en zonas de montaña o de tierras áridas. En otras palabras, en todos los casos se trata de zonas

EL ESTADO DE LOS BOSQ
FIGURA 7
FINALIDAD PRINCIPAL DE LA GESTIÓN PARA LA PROTECCIÓN DEL SUELO Y EL AGUA UES DEL MUNDO 2018

Agua limpia Superficie forestal (%) Lucha contra la erosión Superficie forestal (%) Lucha contra la desertificación Superficie forestal (%) Estabilización Superficie de las costas forestal (%)
Japón 36,7 Timor-Leste 32,4 Uzbekistán 80,3 Cuba 18,3
Guadalupe 25,1 Austria 29,8 Islandia 34,8 Lituania 8,0
Uruguay 19,8 Suiza 27,5 Mauritania 17,4 Bangladesh 4,3
Mauricio 14,8 Ucrania 25,2 Mauricio 17,4 Ucrania 3,5
Bangladesh 13,5 Tayikistán 25,0 Omán 15,0 Belarús 3,4
Tonga 11,1 Rumanía 20,4 Sudán 13,0 Guadalupe 3,0
Rumanía 10,6 Guadalupe 17,3 Tayikistán 12,1 Federación 3,0 de Rusia
Eslovenia 10,5 Serbia 17,1 Bangladesh 2,4 Jamaica 2,8
Sierra Leona 9,4 Eslovaquia 16,9 Serbia 1,2 Malasia 1,5
Malasia 9,0 Turquía 13,9 Chad 0,4 Portugal 1,4
FUENTE: FAO, 2015a.
que son más vulnerables a las perturbaciones. Es probable que los bosques de estas zonas actúen como infraestructura natural aportando resiliencia frente a los desastres naturales, manteniendo el suministro de agua de alta calidad o ambas cosas.
Algunos países también han informado acerca de la superficie de sus bosques que se gestiona principalmente para obtener agua limpia, combatir la erosión y la desertificación, estabilizar las costas o lograr protección contra avalanchas (FAO, 2015a). Por ejemplo, en Austria el 7% de los bosques se gestiona principalmente para obtener agua limpia y otro 30% para luchar contra la erosión (FAO, 2015a). En la Figura 7 se muestra el porcentaje de la superficie forestal total y se destacan los países y territorios en los que estos objetivos revisten mayor importancia (a excepción de la protección contra avalanchas, que solo es importante en Tayikistán y Suiza, países en los que constituye una consideración primordial en la gestión en el 14% y el 7% de los bosques, respectivamente). A escala mundial, casi el 9,5% de los bosques se gestiona principalmente en favor del agua o el suelo; la gestión de casi el 2% de los bosques se orienta a la obtención de agua limpia, y tanto en el caso de la estabilización de las costas como en el de la lucha contra la erosión del suelo el porcentaje se sitúa en torno al 1%.
ODS
Garantizar el acceso a una energía asequible, fiable, sostenible y moderna para todos
Introducción
Los bosques y los árboles contribuyen a la consecución del ODS7 al proporcionar combustible de madera para satisfacer las necesidades de cocina, calefacción e industriales (con inclusión de la generación de energía y la cogeneración de calor y energía) y al proteger las cuencas hidrográficas para permitir la producción de energía hidroeléctrica. Estas contribuciones están estrechamente relacionadas con el ODS2 (debido a la contribución del combustible de madera al logro de la seguridad alimentaria), el ODS3 (por las consecuencias para la salud derivadas de la contaminación del aire causada por el combustible de madera), el ODS5 (por la función de la mujer en la recolección y utilización del combustible de madera), el ODS6 (debido a las repercusiones de la disponibilidad de agua para la energía hidroeléctrica) y el ODS15 (debido a la magnitud de la producción de combustibles de madera procedentes de los bosques).
Cuantificación de la contribución de los bosques y los árboles al ODS7
META 7.1 DE LOS ODS
 De aquí a 2030, garantizar el acceso universal a
servicios energéticos asequibles, fiables y modernos
Proporción de la población que utiliza combustible de madera como fuente de energía El combustible de madera desempeña una función decisiva para garantizar el acceso a energía asequible, fiable y moderna al prestar servicios energéticos básicos a alrededor de 2 400 millones de personas en todo el mundo, lo que corresponde a un tercio de la población mundial (FAO, 2014a). En la Figura 8 se muestra el porcentaje de hogares que depende del dendrocombustible para cocinar. No obstante, este combustible no solo se utiliza para cocinar y esterilizar agua (lo que constituye el objeto principal de examen de la sección sobre el ODS2), sino que también desempeña una función más amplia como fuente de energía, en particular la calefacción de los hogares y el uso a escala industrial del dendrocombustible para la generación de electricidad o la cogeneración de calor y energía. La disponibilidad, accesibilidad, asequibilidad y fiabilidad del dendrocombustible son importantes para la función de red de seguridad que desempeña respecto de la prestación de servicios energéticos básicos durante períodos de escasez o interrupción repentina del suministro de combustibles convencionales, que pueden producirse como consecuencia de desastres naturales o crisis humanitarias. Actualmente, más de 65 millones de personas que se encuentran desplazadas de sus hogares —ya sea dentro de su país de origen o fuera de él— dependen en gran medida del dendrocombustible (FAO, 2017c).
Por lo tanto, el dendrocombustible se considera generalmente la fuente energética más asequible y fiable, en particular para las poblaciones de ingresos bajos de países en desarrollo y para las personas que se ven afectadas por desastres naturales y crisis humanitarias. Si bien las cifras son mucho más bajas en comparación con el uso del dendrocombustible para cocinar, se estima que al menos otros 88,5 millones de personas —sobre todo en Europa, aunque también en América septentrional— emplean el dendrocombustible como principal fuente de energía para calefacción. La madera, en particular los pellets y las virutas de madera, puede quemarse directamente o en calderas que suministran agua caliente para calentar los hogares, en ocasiones como parte de una red urbana de calefacción.
El dendrocombustible también se emplea a escala industrial como pellets de madera —y, en menor medida, como virutas de madera— para sustituir el carbón y otros combustibles fósiles en la generación de electricidad o la cogeneración de calor y energía. Los mercados mundiales de pellets de madera han crecido significativamente en los últimos años; en 2015 se alcanzó un consumo total de 28 millones de toneladas y, desde ese año, su crecimiento anual medio se situó en torno al 10% (FAO, 2016a). Sin embargo, hay un contraste de opiniones en cuanto a las consecuencias que el uso a gran escala de los pellets de madera tienen para el clima, en particular los efectos netos en las emisiones de gases de efecto invernadero, si se tiene en cuenta el transporte de combustible a largas distancias

(Brack, 2017; AIE Bioenergía, 2017). Se está investigando la posibilidad de utilizar combustibles líquidos derivados de la madera, como el biodiésel o el etanol, para el transporte.
Un grave problema causado por el uso generalizado del dendrocombustible para cocinar es la contaminación del aire interior provocada por cocinas rudimentarias poco eficientes y con altos niveles de emisiones de humo. Esto se considera un riesgo importante para la salud. La Organización Mundial de la Salud (OMS) atribuye la muerte prematura de más de 4 millones de personas al año a la exposición a la contaminación del aire en los hogares derivada de la quema de combustibles sólidos (OMS, 2016), por lo que debería darse prioridad a reducir la exposición a estos riesgos para garantizar el acceso universal a servicios energéticos modernos. Esto puede lograrse promoviendo el uso de fogones modernos que quemen biomasa de manera más limpia y eficiente. Aunque el gas y la electricidad suelen considerarse fuentes energéticas más “modernas”, la madera puede suministrar energía limpia si se quema en los aparatos adecuados. No obstante, en zonas rurales de muchos países en desarrollo, donde se puede disponer libremente de biomasa y no se cuenta con canales de distribución de combustibles alternativos o cocinas adecuadas sin humos, se ha estimado que solo una quinta parte de la población tiene acceso a instalaciones no contaminantes para cocinar (AIE y Banco Mundial, 2017).
Estas preocupaciones acerca de las repercusiones de las estufas de cocina tradicionales en la salud y el medio ambiente han dado lugar a varios esfuerzos e iniciativas importantes en los planos nacional, regional y mundial. Entre ellos se cuenta la Alianza Global para Estufas Limpias, una asociación entre los sectores público y privado auspiciada por la Fundación pro Naciones Unidas, que estimó que en 2015 se distribuyeron
13 millones de estufas limpias y eficientes (GACC, 2016)11 A la vista de los 2 400 millones de personas —lo que supone aproximadamente 500 millones de hogares— que utilizan dendrocombustible, es necesario aumentar significativamente la distribución de estufas de cocina no contaminantes para garantizar el acceso universal a prácticas seguras de preparación de alimentos.
Una práctica habitual para mejorar las propiedades del combustible de madera es convertirlo en carbón vegetal, que tiene un mayor contenido energético por peso que la leña, de modo que se quema más lentamente y desprende menos humo durante la combustión. La producción mundial de carbón vegetal se estimó en 52 millones de toneladas en 2015, lo que se corresponde con aproximadamente el 17% del dendrocombustible extraído de los bosques. La mayoría del carbón se produce en África
(62%), seguida de las Américas (19,6%) y de Asia (17%). El consumo mundial de carbón vegetal está aumentando como resultado del crecimiento de la población, la urbanización en los países en desarrollo —que conlleva cambios en la vivienda y los hábitos— y la diferencia en su asequibilidad relativa en comparación con fuentes alternativas de energía. El consumo ha aumentado aproximadamente un 20% en el último decenio y casi se ha duplicado en los últimos 20 años (FAO, 2017d). La demanda internacional y el comercio
11 Las definiciones de limpio y eficiente se ajustan a las directrices provisionales relativas al rendimiento que figuran en el Acuerdo del Taller Internacional de la Organización Internacional de Normalización (ISO). Las estufas, así como las combinaciones de combustibles, que alcancen el nivel 2 de eficiencia —esto es, ≥ 25%— se consideran eficientes y las de nivel 3 de emisiones intradomiciliarias —es decir, ≤ 9 gramos de monóxido de carbono y ≤ 168 miligramos de partículas en suspensión 2,5 por megajulios (MJ) aportados a la olla— se considerarán limpias. La limpieza y eficiencia se ven afectadas por el rendimiento combinado del combustible y la estufa. El dendrocombustible puede quemarse de manera limpia y eficiente si se combina con cocinas o aparatos de combustión bien diseñados y que ahorren combustible.
intercontinental de carbón vegetal también están influyendo cada vez más en la producción mundial y distribución geográfica de este producto. Por ejemplo, según estimaciones de la base de datos sobre comercio de recursos elaborada por Chatham House, el comercio mundial de carbón vegetal en 2015 ascendió a 2,6 millones de toneladas y los principales países exportadores de carbón fueron Indonesia, Nigeria, Myanmar, Namibia y Polonia (Chatham House, 2017).
En los lugares en los que la demanda de carbón vegetal es alta, sobre todo en el África subsahariana, Asia sudoriental y América del Sur, su producción ejerce presión en los recursos forestales y contribuye a la degradación y la deforestación, en especial cuando el acceso a los bosques no está reglamentado. Además, en la mayor parte de la producción de carbón vegetal en los países en desarrollo se utilizan tecnologías simples con una eficiencia de conversión comprendida entre solo el 10% y el 22%, frente al nivel superior al 30% que se alcanza empleando tecnologías más avanzadas (FAO, 2017e).
Por lo tanto, el dendrocombustible aporta una importante contribución al suministro de energía y es fundamental para muchas de las personas pobres y en situaciones de vulnerabilidad del mundo. Sin embargo, es necesario adoptar medidas para evitar que se comprometa el cumplimiento de otros ODS, por ejemplo, el ODS3 (debido a los efectos del humo sobre la salud humana) o el ODS15 (por las repercusiones que el aumento de la demanda de dendrocombustible tiene en los recursos forestales).
META 7.2 DE LOS ODS
 De aquí a 2030, aumentar considerablemente la
proporción de energía renovable en el conjunto de fuentes energéticas
Proporción de dendrocombustibles en el consumo de energía renovable final total La energía constituye uno de los principales usos de la madera extraída de los bosques y los árboles fuera de los bosques. Alrededor del 50% de la madera en rollo que se extrae de los bosques de todo el mundo cada año —esto es, aproximadamente 1 860 millones de metros cúbicos— se utiliza como combustible para cocinar y calentarse en los hogares, para pequeñas actividades industriales —como la fabricación de ladrillos y la elaboración de té— y en menor medida para generar electricidad. Como se muestra en la Figura 9, la proporción del consumo energético correspondiente a la madera en rollo varía de una región a otra; en África alcanza el 90% y en Asia supera el 60%. Aproximadamente el 40% del

FIGURA 9
PROPORCIÓN DE MADERA EN ROLLO UTILIZADA COMO COMBUSTIBLE EN DISTINTAS REGIONES Y POR PAÍSES

dendrocombustible del mundo se consume en Asia, el 36% en África, el 17% en América y el 8% en Europa (FAO, 2017d).
La FAO ha estimado que el dendrocombustible representa en torno al 6% del suministro total de energía primaria del mundo12 (cálculo basado en datos de 2011). En África supone el
12 Por energía primaria se entiende la energía en el origen que no ha sido sometida a ningún proceso de conversión o transformación.

FIGURA 10
ENERGÍA DERIVADA DE LA BIOMASA EN EL CONSUMO ENERGÉTICO FINAL MUNDIAL

Calefacción geotérmica, solar y de biomasa
4,2%

27% del suministro de energía primaria; el porcentaje es más alto en el África central (70%), África oriental (65%) y África occidental
(30%); y menor en el África meridional (11%) y África del Norte (9%). En total, la madera proporciona más de la mitad del suministro de energía primaria nacional en 29 países, 22 de los cuales se encuentran en el África subsahariana (FAO, 2014).
El dendrocombustible es también uno de los principales componentes del suministro mundial de energía renovable. La Figura 10 muestra que la proporción de energía renovable en el consumo de energía mundial total13 se estimó en un 19,3% en 2015. De esta, la energía “tradicional” derivada de la biomasa —que incluye residuos
13 El consumo energético final abarca el suministro de productos energéticos a los consumidores para actividades distintas de la conversión del combustible o la transformación. Es decir, no incluye el combustible utilizado para la transformación ni el empleado en las industrias productoras de energía.
agrícolas y estiércol además de dendrocombustible— representa un 9,1% (REN21, 2017). Como se ha mencionado anteriormente, el dendrocombustible también contribuye a la energía renovable a través de la generación y la cogeneración de electricidad.
En la Figura 11 se presenta la estimación de la
Asociación Mundial de la Bioenergía (WBA, por sus siglas en inglés) de que los combustibles derivados de la madera contribuyen a más del 87% del total de energía obtenida a partir de la biomasa. Esto abarca el 67% derivado de la leña, el 7% del carbón vegetal, el 6% de la madera recuperada, el 5% de los residuos de la industria maderera, el 1% de los residuos forestales y el 1% del licor negro de la industria de la pasta y el papel (WBA, 2017).
La FAO ha estimado que la energía derivada del dendrocombustible equivale a aproximadamente el 40% del suministro de energía renovable del

FIGURA 11
CONTRIBUCIÓN DE LOS COMBUSTIBLES
DERIVADOS DE LA MADERA A LOS
RECURSOS MUNDIALES DE ENERGÍA OBTENIDA A PARTIR DE LA BIOMASA

FUENTE: WBA, 2017.
mundo, tanto como la energía solar, hidroeléctrica y eólica juntas (FAO, 2017c). Esta cifra proporciona una indicación de la importante contribución que el dendrocombustible obtenido a partir de fuentes sostenibles puede realizar al conjunto mundial de energías renovables.
Con unas existencias en formación de 531 000 millones de metros cúbicos (FAO, 2016a), los bosques del mundo contienen una enorme cantidad de energía. Si bien estos 142 000 millones de toneladas equivalentes de petróleo (TEP) solo deberían utilizarse de manera sostenible, resulta interesante señalar que esta cantidad es aproximadamente 10 veces mayor que el consumo mundial anual de energía primaria14.
14 Este cálculo se realiza de la siguiente forma: la densidad de la madera secada al aire es de 0,7 toneladas por metro cúbico en promedio (FAO, 2015b) y su contenido energético promedio es de 16 MJ/kg, esto es, 0,382 TEP por tonelada de madera (IEA, 2005), por lo que 531 000 millones de metros cúbicos de reservas en formación de biomasa forestal equivalen a 142 000 de TEP.
El consumo mundial de energía primaria en 2014 se situó en los 13 700 millones de TEP (IEA, 2016).
Los bosques también contribuyen a la energía renovable al generar electricidad mediante la energía hidroeléctrica. Como se muestra en la Figura 10, se ha estimado que la energía hidroeléctrica representa un 3,6% del consumo mundial total de energía. Aporta el 16,6% de la generación mundial de electricidad y casi el 68% de la electricidad mundial total generada a partir de energía renovable (REN21, 2017). Después de la biomasa, la producción de energía hidroeléctrica es la segunda mayor fuente de energía renovable. Como se expone en la sección relativa al ODS6, existen importantes relaciones entre los bosques y el agua. Los bosques tienen repercusiones en la producción de energía hidroeléctrica al influir en los regímenes de lluvias, regular el flujo de agua y reducir la erosión del suelo y la escorrentía de sedimentos. Algunos estudios indican que la conservación específica de suelos y aguas a través de una gestión forestal sostenible puede reducir la distribución de sedimentos hasta un 44% (Vogl, 2016), lo que prolongaría la vida económicamente útil de las instalaciones hidroeléctricas (Arias, 2011). En consecuencia, el éxito de la producción de energía hidroeléctrica depende en gran medida de los bosques en las cuencas hidrográficas y a escala regional (Stickler, 2013).
ODS
Promover el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos
Introducción
Los bosques y sus cadenas de valor son de suma importancia para el crecimiento económico sostenible, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos, en especial en las zonas rurales remotas. Cuantificar y abordar los sectores no estructurados de la actividad forestal puede tener repercusiones muy positivas al aumentar la disponibilidad de trabajo decente donde más se necesita. Caracterizada todavía por altos niveles de informalidad y con una fuerte presencia de pequeñas y medianas empresas y de mano de obra familiar, la industria forestal puede influir en gran medida en la mejora de las condiciones de trabajo y la mitigación de la pobreza si se aumentan el empleo y la calidad de los puestos de trabajo. Se estima que, a escala mundial, el número de pequeñas y medianas empresas forestales es de 45 millones, incluidas las empresas formales e informales (Shackleton et al., 2011), que constituyen entre el 80% y el 90% de las empresas del sector15.
El ODS8 está intrínsecamente vinculado a la reducción de la pobreza (ODS1), pues al centrarse en la calidad del empleo aborda una de las características subyacentes de la pobreza crónica. Además, las contribuciones que favorecen los medios de vida de las comunidades que dependen de los bosques reducen la presión sobre el entorno natural, por lo que ayudan a avanzar hacia el logro del ODS15 (Vida en los ecosistemas terrestres).
Las Metas 8.3 y 8.9 fueron elegidas con miras a demostrar el potencial que encierra el sector forestal para ayudar a lograr el ODS8. A través del Indicador 8.3.1 (“proporción del empleo informal en el empleo no agrícola, desglosada por sexo”), la Meta 8.3 hace referencia a uno de los principales problemas que han de solucionarse en la industria forestal. La importancia de la Meta 8.9 estriba en que el turismo sostenible basado en los bosques brinda oportunidades para mejorar los medios de vida y para una gestión forestal sostenible.
Cuantificar la contribución de los bosques al ODS8
META 8.3 DE LOS ODS
 Promover políticas orientadas al desarrollo que
apoyen las actividades productivas, la creación de puestos de trabajo decentes, el emprendimiento, la creatividad y la innovación, y fomentar la formalización y el crecimiento de las microempresas y las pequeñas y medianas empresas, incluso mediante el acceso a servicios financieros
Proporción del empleo formal e informal en el sector forestal
Es indispensable incluir la economía informal y el empleo en ella en las mediciones del ODS8, ya que más de la mitad de la mano de obra de los países en desarrollo está empleada en el sector no estructurado. El empleo informal está
15 https://www.profor.info/knowledge/unlocking-potential-small-andmedium-forest-enterprises
relacionado de muchas maneras con la dependencia de los recursos naturales (Benson et al., 2014) y, por tanto, con el estado del medio ambiente. La proporción de la población que obtiene ingresos del sector no estructurado varía según la región. Por ejemplo, el empleo no agrícola informal representa el 66% del empleo total en el África subsahariana y el 52% en África del Norte (OIT)16. Los datos mundiales disponibles sobre el sector forestal son limitados y, aunque en las estadísticas de la OIT se registra la proporción del empleo informal desglosada por sexos correspondiente a 62 países, no existen registros mundiales propiamente dichos. Las estimaciones indican que las mujeres tienen una mayor presencia que los hombres en el sector no estructurado, si bien las contribuciones de los hombres al valor añadido bruto son mayores, de conformidad con sus ingresos generalmente más altos (Agrawal et al., 2013). Un método para estimar el empleo forestal informal es utilizar las estadísticas de producción relativas a los trabajadores “por cuenta propia”. Al comparar los datos correspondientes a los países de ingresos bajos se concluye que existe una relación positiva entre la prevalencia del empleo por cuenta propia y la prevalencia de la actividad en el sector no estructurado. En Indonesia, por ejemplo, el 43% de la fuerza de trabajo está integrada por trabajadores independientes y el empleo informal representa el 73% del empleo total. Si se aplican los factores de estimación derivados de estas relaciones a 44 países se observa que el número de personas que trabajan en el sector no estructurado es al menos 1,63 veces el del sector formal. No obstante, es probable que esta cifra constituya una subestimación, ya que solo se tienen en cuenta los subsectores de la silvicultura y el aprovechamiento maderero y se excluye el carbón vegetal.
A pesar de la falta de información cuantitativa sobre el sector forestal informal, en muchos estudios de casos (Recuadro 18) se pone de relieve su importancia y contribución para el logro de la Meta 8.3.
16 Sírvase consultar la versión en inglés de la noticia de la OIT en el siguiente enlace: http://www.ilo.org/addisababa/whats-new/ WCMS_377286/lang–en/index.htm (último acceso el 15 de diciembre de 2017).

RECUADRO 18
CONTRIBUCIÓN DEL SECTOR INFORMAL DEL
ASERRADO MECÁNICO A LA PRODUCCIÓN
DE MADERA EN CAMERÚN
En Camerún, las pequeñas empresas dedicadas a la tala de madera mediante motosierra venden la mayor parte de su producción en el mercado nacional, aunque también exportan a países de la región (Wit y van Dam, 2010). En 2008 las actividades de aserrado mecánico para la producción de madera generaban un total estimado de 45 000 empleos informales en Camerún (Wit y van Dam, 2010; Cerutti, 2016; CIFOR info brief,
2017). Se calcula que por cada persona trabajando en el sector formal del aserrado mecánico existen más de tres en el sector informal (aunque esta estimación se basa en datos que no son directamente comparables).
Según estadísticas de la FAO, en 2008 el sector forestal formal empleaba a un total de 23 000 personas en Camerún; de ellas, 13 000 trabajaban en actividades de explotación forestal, 8 000 en la transformación de la madera y 2 000 en la industria de la pasta y el papel (FAO, 2014).
En general, el sector forestal formal representa el 0,3% del total de empleos, aunque si se contabilizan también los trabajadores del sector informal de los aserraderos mecánicos la cifra se triplica hasta el 0,9% (Wit y van Dam, 2010).ç La contribución de los bosques al empleo es incluso superior si se contabilizan también los PFNM.
META 8.9 DE LOS ODS
 De aquí a 2030, elaborar y poner en práctica
políticas encaminadas a promover un turismo sostenible que cree puestos de trabajo y promueva la cultura y los productos locales

Contribución del turismo de naturaleza al PIB y al empleo
La justificación de este parámetro temático radica en que es probable que gran parte del turismo terrestre basado en la naturaleza tenga lugar en bosques o en territorios que incluyan ecosistemas forestales. Si bien los datos al respecto son limitados, los estudios de casos indican que el turismo sostenible basado en los bosques puede aportar una contribución económica significativa en algunos países.
Según el Consejo Mundial de Viajes y Turismo, los viajes y el turismo supusieron aproximadamente el 10% de todos los puestos de trabajo del mundo y el 10,2% del PIB mundial total en 2016 (Consejo Mundial de Viajes y Turismo, 2017).
La Organización Mundial del Turismo (OMT, 2011) informa que las mujeres constituyen la mayoría de la fuerza de trabajo del sector turístico, mientras que el Consejo Mundial de Viajes y Turismo prevé que el sector crecerá un 3,9% al año en todo el mundo durante el próximo decenio.
Si bien se desconoce el porcentaje exacto, algunos institutos han sugerido que el ecoturismo es el segmento de mercado de más rápido crecimiento en muchas partes del mundo (Conservación Internacional, sin fecha). Teniendo en cuenta esta afirmación y las previsiones del Consejo Mundial de Viajes y Turismo, parece probable que el turismo de naturaleza pueda contribuir cada vez más al logro de la Meta 8.9 de los ODS.
Asimismo, se dispone de algunos datos sobre el gasto directo de los visitantes en las áreas terrestres protegidas. Sobre la base de los datos procedentes de más de 500 áreas protegidas de 51 países, se estimó un gasto total de 611 000 millones de USD a escala mundial en 2014, cifra que varía considerablemente de una región a otra (Balmford et al., 2015). Los resultados se resumen en el Cuadro 3, en el que también se presenta información sobre el PIB del turismo desglosado por regiones (Consejo Mundial de Viajes y Turismo, 2015 y 2017). Si bien las cifras proceden de distintas fuentes y no pueden, por tanto, compararse directamente, cabe señalar que, en comparación con otras regiones, el gasto de los visitantes en África y América septentrional es relativamente elevado en relación con el PIB del turismo.
Las contribuciones económicas del turismo relacionado con los bosques en algunos países se ilustran en los estudios de casos de Finlandia (Recuadro 19) y Costa Rica (Recuadro 20).

CUADRO 3
TASAS DE VISITA DE ÁREAS TERRESTRES PROTEGIDAS Y GASTO DIRECTO POR PARTE DE LOS VISITANTES
África Asia/ Australasia Europa América Latina Norteamérica Mundial
Número de áreas protegidas utilizadas en el modelo 6 592 12 223 55 448 3600 16 375 94 238
Gasto directo por parte de las personas que visitan áreas protegidas (en miles de
millones de USD/año, 2014), total 48 88 88 46 340 611
PIB del turismo regional en
2014 (en miles de millones de
USD/año, 2014) 194 2 479 2 023 620 1 500 6 816
NOTA: El PIB regional total del turismo incluye las contribuciones directas de viajes y turismo al PIB y otros impactos finales (indirectos e inducidos). Asia / Australasia incluye la Federación de Rusia y Oceanía; América Latina incluye el Caribe y México. Los valores globales dados aquí son una suma de valores regionales; esto difiere de las estimaciones WTTC del valor global del turismo en 2014, destacando la necesidad de considerar esta comparación como ilustrativa.
FUENTES: Balmford et al., 2015; WTTC, 2015, 2017.

RECUADRO 19
CONTRIBUCIÓN DEL TURISMO DE
NATURALEZA AL PIB Y AL EMPLEO EN
FINLANDIA
Se estima que el turismo de naturaleza genera aproximadamente el 1% del empleo y del PIB de Finlandia (Finnish Bioeconomy Strategy, 2014).
Los parques nacionales y las zonas recreativas al aire libre (de propiedad y gestión estatal) consisten principalmente en bosques boreales y lagos. El gasto realizado por las personas que visitaron estas áreas aportó unos ingresos totales de 230 millones de USD para la economía local en 2016 y contribuyó al sostenimiento de 1 916 empleos (a jornada completa; cálculo realizado sobre la base del número de visitantes, el gasto por visitante y multiplicadores que se utilizaron para calcular los efectos indirectos del gasto realizado por los visitantes).
En 2016, el número de visitantes de los parques nacionales aumentó en un 7% hasta alcanzar los 2,8 millones, mientras que el gasto por visitante se incrementó en un 21%; son aumentos similares a los registrados en los últimos años.
FUENTE: Metsähallitus website. Disponible en www.metsa.fi/web/en/economicbenefitsofnationalparks).

ODS
Lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles
Introducción
Si bien las ciudades ocupan menos del 3% de la superficie terrestre mundial, les corresponde el 78% de las emisiones de carbono, el 60% del uso de agua residencial y el 76% de la madera utilizada para fines industriales (Grim et al., 2008). En 2016 más del 54% de la población mundial vivía en ciudades; en 2030 se prevé que esta cifra aumentará hasta alcanzar el 60% y que una de cada tres personas vivirá en ciudades de 500 000 habitantes como mínimo (Naciones Unidas, 2016). Sumada al cambio climático, la urbanización acelerada amenaza cada vez más la capacidad de las ciudades de satisfacer las necesidades de sus habitantes. En respuesta a esto, en el ODS11 se insta a los países a “lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles”. Si se planifican y gestionan de manera adecuada, los bosques urbanos y periurbanos —definidos como “redes o sistemas que comprenden todos los arbolados (rodales), grupos de árboles y árboles individuales ubicados en las áreas urbanas y periurbanas” (FAO, 2016b)— pueden realizar una contribución valiosa al ODS11 gracias a las repercusiones positivas que tienen para los medios

RECUADRO 20
GASTO DEL TURISMO DE NATURALEZA EN COSTA RICA
Costa Rica está considerada como uno de los principales destinos ecoturísticos del mundo. En 2016 el país fue visitado por 2,9 millones de turistas no residentes, que gastaron una media de 1 309 USD por persona. De acuerdo con la información facilitada por la Oficina de Turismo de Costa Rica, el 66% de los visitantes afirmaron que el ecoturismo era uno de sus principales motivos para visitar el país. Con estos datos puede estimarse que en 2016 el gasto relacionado, al menos en parte, con el turismo de naturaleza fue de 2 500 millones de USD (sobre la base de 2,9 millones de visitantes x 1 309 USD/visitante x 0,66), lo que equivale al 4,4% del producto interior bruto (PIB) de Costa Rica.
Se calcula que en 2015 las zonas de conservación forestal recibieron aproximadamente a un millón de visitantes no residentes. Suponiendo un gasto promedio por visitante, se deduce que el total gastado en la visita a las áreas de conservación forestal fue de 1 310 millones de USD (el equivalente al 2,5% del PIB de Costa Rica), aunque se trata de una estimación al alza dado que la gente puede haber visitado también otros lugares. Además, las zonas de conservación forestal recibieron 900 000 visitantes nacionales.
FUENTE: Instituto Costarricense de Turismo (ICT). Macroproceso de
Planeamiento y Desarrollo. Encuestas de No Residentes aéreas y terrestres.
Disponible en http://www.ict.go.cr/en/statistics/tourism-figures.html.
de vida y el bienestar de los habitantes urbanos. A fin de materializar el valor que los bosques urbanos y periurbanos pueden tener para las ciudades y otros asentamientos humanos, su diseño, planificación y gestión deberían integrarse plenamente en la planificación urbana en una etapa temprana y deberían ponerse a disposición suficientes recursos financieros para su aplicación y seguimiento.
Se han elaborado varios instrumentos para cuantificar los beneficios de estos bosques. Uno de los más prometedores es i-Tree Eco, creado por el Servicio Forestal de los Estados Unidos.
Como se explica en el Recuadro 21, este instrumento puede emplearse para analizar la composición de los bosques y árboles urbanos y evaluar algunos de los principales beneficios que aportan en términos monetarios (Nowak et al., 2007).
Cuantificación de la contribución de los bosques y los árboles al ODS11
META 11.4 DE LOS ODS
 Redoblar los esfuerzos para proteger y
salvaguardar el patrimonio cultural y natural del mundo
En los lugares del patrimonio cultural que incluyen elementos naturales en su denominación, porcentaje del lugar cubierto de árboles A pesar de que no se cuenta con datos de alcance mundial, examinar este parámetro temático ayuda a demostrar la forma en la que las autoridades públicas, el sector privado y la sociedad civil pueden fomentar la preservación y el mantenimiento de los lugares del patrimonio cultural que incluyen elementos naturales, así como árboles.
Sin embargo, lo que este parámetro temático no puede abarcar es la amplia gama de servicios socioculturales y ambientales que proporcionan los bosques urbanos y periurbanos en espacios abiertos o verdes, pero que son difíciles de cuantificar para que puedan compararse a escala mundial. Los bosques y árboles urbanos pueden contribuir a la protección del patrimonio cultural y natural local de las ciudades avivando el sentimiento de pertenencia de las comunidades, proporcionando entornos para la realización de actividades recreativas y físicas, aumentando la apreciación estética del ambiente circundante, inspirando la expresión artística y fomentando el turismo local. En algunas culturas, los bosques y los árboles urbanos también tienen un valor religioso.
Asimismo, los bosques urbanos y periurbanos albergan una rica biodiversidad y pueden contener restos de anteriores ecosistemas naturales. La contribución de los bosques urbanos y los espacios verdes a la conservación de la biodiversidad local se manifiesta claramente en la presencia cada vez más marcada de áreas naturales protegidas en

RECUADRO 21
MEDICIÓN DE LOS SERVICIOS ECOSISTÉMICOS DE LOS BOSQUES Y LOS ÁRBOLES URBANOS: I-TREE ECO
las ciudades y sus alrededores. Por ejemplo, en los Países Bajos los espacios abiertos de
Amsterdam tienen aproximadamente
200 000 árboles y crean un mosaico de paisajes interconectados de valor también desde el punto de vista de la biodiversidad, pues albergan 140 especies de aves, 34 especies de mamíferos, 60 especies de peces y seis especies de ranas y salamandras (PNUMA e ICLEI, 2008).
El programa informático i-Tree Eco (www.itreetools.org) escorrentías. El programa puede utilizarse en cualquier evalúa los beneficios de sistemas específicos de árboles lugar del mundo, aunque los usuarios de fuera de los y determina su valor en términos monetarios mediante Estados Unidos de América, Canadá, Australia y el referencias cruzadas entre los datos relativos a la Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte deben estructura de un sistema determinado de árboles y la complementar la base de datos de i-Tree con información local disponible cada hora sobre la información adicional relativa a las características de su contaminación del aire y la meteorología. Los usuarios ubicación. Hasta la fecha el programa se ha utilizado en únicamente deben recopilar e introducir información cientos de ciudades, entre las que cabe citar a uniformizada sobre los árboles (por ejemplo, la especie, Auckland, Barcelona, Beijing, Estrasburgo, Londres, Los el diámetro y el estado de salud) y el programa se Ángeles, Medellín, Melbourne, Ciudad de México, encarga de proporcionar estimaciones (desglosadas por Múnich, Nueva York, Oporto, Roma, Santiago, Seúl, la composición de las especies, las clases de tamaño o Singapur, Tokyo, Toronto, Varsovia y Zúrich. el uso de la tierra) sobre los beneficios y el valor Actualmente se elaboran nuevos complementos de la monetario asociado que los árboles proporcionan y aplicación con el fin de ampliar la gama de beneficios seguirán aportando en el futuro en lo que respecta a la que puede calcular el sistema (tales como la reducción descontaminación del aire (y otros efectos positivos de la temperatura del aire y sus efectos en la salud). conexos para la salud humana); la fijación y En el siguiente cuadro se presentan los resultados de almacenamiento de carbono; el ahorro de energía; la la aplicación de este instrumento en Londres (Reino captación de precipitaciones y la reducción de las Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte).
RESUMEN DE RESULTADOS DE I-TREE ECO OBTENIDOS EN LONDRES (REINO UNIDO)
(Valores expresados en libras esterlinas)
Característica del bosque urbano Londres
Estructura
Número de árboles 8 421 000
Cubierta arbórea (%) 14,0
Valores anuales
Descontaminación GBP 126 100 000
Captación de carbono GBP 4 790 000
Reducción de aguas pluviales GBP 2 800 000
Ahorro energético obtenido por la sombra proyectada GBP 260 600
Prevención de emisiones de carbono GBP 54 600
FUENTE: Rogers et al., 2015.
CUADRO 4
PORCENTAJE DE LUGARES URBANOS PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD QUE INCLUYEN ELEMENTOS NATURALES
COMO COMPONENTES CLAVE
a b Número total de lugares urbanos
patrimonio de la humanidad
África (subsahariana) 12 18 15
Asia y el Pacífico 12 16 54
Europa 11 13 224
América Latina y el Caribe 8 11 54
América del Norte 0 0 6
Cercano Oriente y África del Norte 13 13 31
Mundo 11 13 384
a. Frecuencia (%) con que para los lugares urbanos patrimonio de la humanidad se incluyen las palabras clave “árboles, bosque, jardines, parque y hombre-naturaleza” en los criterios de selección.
b. Frecuencia (%) con que para los lugares urbanos patrimonio de la humanidad se incluyen las palabras clave “árboles, bosque, jardines, parque, hombre-naturaleza” en los

apartados de descripción o gestión de las declaraciones de valor universal excepcional. FUENTE: UNESCO, 2017.
Estos beneficios socioculturales y ambientales pueden contribuir en gran medida a mejorar el bienestar de los ciudadanos y ayudarles a que se sientan más identificados con sus ciudades y unidos a ellas. Con la incorporación más explícita de esta contribución en la Meta 11.4 se alentarían los esfuerzos locales por optimizar la gestión de los bosques urbanos y periurbanos como componentes del patrimonio natural y sociocultural local.
Para analizar la contribución de los árboles, los bosques, los jardines, los parques y las relaciones entre el ser humano y la naturaleza a los lugares urbanos designados patrimonio de la humanidad por la UNESCO, se ha examinado la frecuencia de uso de estos términos en los criterios de selección de los lugares patrimonio de la humanidad, así como en sus descripciones y en la información sobre su gestión. Como se muestra en el Cuadro 4, se reconoce que estos componentes naturales o verdes forman parte del valor de muchos lugares urbanos del patrimonio mundial.
A modo de ejemplo, se analizó la cubierta de árboles de tres lugares urbanos pertenecientes al patrimonio de la humanidad: los Jardines Carlton en Australia, el centro histórico de la ciudad de Olinda en el Brasil y el Palacio Real de Caserta en Italia. Se observó que la cubierta arbórea era del 65% en los Jardines Carlton y del 63% en el Palacio Real de Caserta. En la descripción del lugar, la UNESCO declara que el conjunto monumental de Caserta es “excepcional por la forma en que conjunta un suntuoso palacio con sus parques y jardines, [así como] un bosque natural”. Paralelamente, en el centro histórico de Olinda (Brasil), la cubierta arbórea casi llegaba al 70% (Figura 12).
Variación de la superficie que se encuentra protegida
La información relativa a este parámetro temático se obtuvo de los datos sobre el aumento de la extensión de las áreas protegidas en las ciudades y sus alrededores, utilizando la Base de Datos Mundial sobre Áreas Protegidas (ver Anexo). Los resultados se presentan en la Figura 13 en forma de mapa, en el que se muestra que en muchos países ha aumentado significativamente la superficie cubierta por áreas urbanas protegidas en los últimos 15 años.
En el Recuadro 22, en el que se presenta un estudio de casos de Río de Janeiro (Brasil), se pone de manifiesto el valor de las áreas urbanas protegidas en cuanto a proporcionar a las ciudades servicios ecosistémicos fundamentales y brindar a los habitantes oportunidades para disfrutar de la naturaleza.

RECUADRO 22
ESTUDIO DE CASO: EL PARQUE NACIONAL DE TIJUCA, EN RÍO DE JANEIRO (BRASIL) ,5 millones de visitantes anuales, y la restauración del
especies. Estos valiosos servicios contribuyeron a que en
, el Parque Nacional de Tijuca recibiese el título
El Parque Nacional de Tijuca constituye una muestra de urbanos. En la década de 1960 se puso en marcha un la importancia de conservar áreas urbanas protegidas. proyecto de recuperación de la fauna silvestre que Tiene una superficie de 4 000 hectáreas y está situado ayudó significativamente a que el Parque Tijuca se en los paisajes cariocas, entre la montaña y el mar, convirtiese en un ecosistema forestal más maduro.
declarados patrimonio mundial por la UNESCO. Desde 1999, el parque ha sido gestionado
Desde comienzos del siglo XIX el parque y su conjuntamente por la ciudad de Río de Janeiro y el bosque se han visto afectados por distintos episodios de Ministerio de Medio Ambiente. En la actualidad degradación ambiental como consecuencia de la constituye un entorno natural excepcional para sus deforestación, la proliferación de especies exóticas y la 2
presión de la expansión urbana. Las iniciativas de bosque atlántico ha permitido convertirlo en un restauración emprendidas incluyeron la reforestación del santuario para la diversidad y el endemismo de las parque, principalmente mediante la utilización de
árboles nativos de la región. Otra medida fue crear 2012 infraestructuras recreativas dentro del mismo, lo que de paisaje cultural patrimonio de la humanidad.
contribuyó a sensibilizar a la opinión pública local acerca de la importancia de proteger los bosques FUENTE: Trzyna, 2014.
META 11.7 DE LOS ODS
 De aquí a 2030, proporcionar acceso universal a zonas verdes y espacios públicos seguros, inclusivos y accesibles, en particular para las mujeres y los niños, las personas de edad y las personas con discapacidad
Porcentaje de la población que tiene acceso a una zona verde de acceso público de al menos 1 hectárea a 15 minutos o 500 m de su residencia como máximo
Al poner de relieve la importancia del acceso a zonas verdes, el parámetro temático relativo a la Meta 11.7 podría ayudar a catalizar las actividades públicas encaminadas a ofrecer espacios verdes de calidad para aumentar el bienestar de los ciudadanos. En la planificación urbana es necesario adoptar normas sobre espacios verdes, en especial en los lugares en los que la urbanización avanza rápidamente y esos espacios se están perdiendo.
Los espacios verdes incluyen zonas con vegetación natural como hierba y árboles, del mismo modo que áreas menos gestionadas como terrenos boscosos y reservas naturales y algunos elementos artificiales (Lachowycz y Jones, 2013). El espacio verde boscoso suele tener un mayor valor socioeconómico y ambiental que el que carece de vegetación o el espacio verde no boscoso. Ayudando a definir el carácter de un lugar, los árboles y bosques de zonas urbanas pueden incrementar la diversidad del entorno, así como el sentimiento de propiedad y pertenencia de las comunidades locales, que ven su identidad reflejada en los alrededores. Asimismo, se ha demostrado que la presencia de árboles en calles públicas disminuye la incidencia de delitos, lo que acrecienta la seguridad de los espacios abiertos y verdes. Un estudio llevado a cabo en Baltimore (los Estados Unidos de América) demostró que el aumento del 10% en la cubierta de dosel estaba relacionado con una reducción del 12% del crimen (Troy, Grove y O’Neil-Dunne, 2012). La extensión de la cubierta de dosel en una ciudad —definida por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) como el “porcentaje del suelo cubierto por una proyección vertical del perímetro extremo de la extensión natural del follaje de las plantas” (IPCC, 2003)— debería considerarse un parámetro clave para cuantificar la calidad del espacio abierto y determinar las decisiones relacionadas con la planificación, el diseño y la ordenación. Además del instrumento i-Tree Eco mencionado en el Recuadro 21, también puede emplearse Collect Earth para estimar el dosel arbóreo en las ciudades y sus alrededores17.
La accesibilidad también es importante: la mayor accesibilidad a los espacios verdes urbanos está relacionada con el aumento de su uso y, en consecuencia, la optimización de los beneficios que pueden reportar a los habitantes (Cohen et al., 2007, Roemmich et al., 2006). El acceso a los bosques y árboles ofrece oportunidades para realizar una vasta gama de actividades, y puede aportar beneficios a muchos tipos diferentes de usuarios. Por ejemplo, se ha demostrado que en los niños que viven en zonas con un buen acceso a espacios verdes disminuye entre un 11% y un 19% la prevalencia de la obesidad, en comparación con los que tienen un acceso limitado o inexistente (Dadvand et al., 2014). Factores como la distancia, la distribución, la tipología y la calidad afectan todos ellos a la accesibilidad de una zona: no basta con cuantificar la cantidad de espacio abierto urbano disponible por habitante. El acceso a espacios abiertos y verdes en las ciudades no siempre es equitativo; generalmente los distritos más ricos cuentan con más espacios verdes de mejor calidad. Existen diversas definiciones de accesibilidad. La Agencia Europea del Medio Ambiente define un espacio verde como accesible para una persona si se encuentra a 15 minutos a pie (aproximadamente entre 900 y 1 000 metros) de su lugar de residencia (Instituto de Investigación Ambiente Italia, 2003). En los Estados Unidos de América se ha establecido que un cuarto de milla, esto es, 400 metros, es la distancia que las personas están dispuestas a caminar para llegar a un espacio verde (Boone et al., 2009). En el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, con arreglo a la norma sobre espacios verdes naturales accesibles, nadie debería vivir a más de 300 metros de la zona más próxima de espacio verde natural accesible de, como mínimo, 2 hectáreas de superficie (Natural England, 2008). En 2017, el Instituto de desarrollo
17 Esta herramienta, elaborada por la FAO, está disponible en http://www.openforis.org/tools/collect-earth.html).
espacial ecológico de Leibniz (IÖR) creó una metodología para calcular el desempeño de las ciudades alemanas en cuanto a ofrecer espacios verdes o bosques urbanos accesibles a sus habitantes (Grunewald et al., 2017). Los resultados del análisis, presentados en la Figura 14, indican que alrededor del 75% de los alemanes dispone actualmente de un acceso adecuado a espacios verdes.
ODS
Garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles
Introducción
La renovabilidad, la eficiencia de los recursos y la obtención responsable de productos forestales son los elementos esenciales del concepto de producción y consumo sostenibles. La mayor eficiencia de los recursos, la durabilidad de los productos derivados de la madera y la recolección responsable de PFNM pueden aliviar la carga que supone para el medio ambiente producir para la población mundial en crecimiento. Ya existen una producción y un consumo responsables de productos forestales. El papel y la madera, por ejemplo, pueden reutilizarse si se recuperan y se separan del resto de residuos. Reciclar la madera y el papel reduce el volumen de fibra virgen de madera necesario para elaborar productos a base de este material.
La industria forestal también produce biocombustibles de segunda generación y materiales biológicos que pueden sustituir los combustibles y productos fósiles. Suministra envases sostenibles fabricados a partir de desechos y residuos de madera, incluso destinados a contener productos alimenticios. Las innovaciones técnicas en productos madereros están mejorando la productividad de los recursos. Los residuos de madera se están utilizado ampliamente para fabricar tableros a base de madera, en particular tableros de partículas y otros materiales compuestos modernos. Las fábricas pueden transformar los subproductos en energía, nueva materia prima, biocombustibles o una fuente de minerales, reciclándolos a partir de cenizas de lodo (Confederación de industrias papeleras europeas, 2014). Por lo tanto, como se ha expuesto en la sección relativa al ODS7, la energía limpia se está generando a partir de residuos de madera.

FIGURA 14
ACCESO A ESPACIOS VERDES EN ALEMANIA
Disponibilidad de espacio verde por habitante ≥ 1 mill. en relación con la superficie total de espacio verde urbano
≥ 0,25 mill.
≥ 0,05 mill. 2
100 Km
10045 180 280 400 650 1670

INDICADOR M
Porcentaje de habitantes que viven a poca distancia de espacios verdes de ≥ 1 ha y a media distancia de zonas verdes de superficie ≥ 10 ha

40 50 60 70 80 90
FUENTE: Geodata: ATKIS-BASIS DLM VG25 © GeoBasis-DE/ BKG (2014), population raster census © Destatis (2015).
Mapa: Richter, B.; Grunewald, K. y Schinke, U. Instituto Leibniz para el Desarrollo Ecológico Urbano y Regional (IÖR), 2016.
No obstante, la producción sostenible solo puede lograrse si se acompaña de cambios positivos en los hábitos de consumo y los estilos de vida de los hogares y los gobiernos (por ejemplo, a través de políticas de adquisición más responsables en el sector público). En todo el mundo el sector forestal ha dado numerosos ejemplos de producción y consumo de madera sostenibles. Uno de ellos es la elaboración de políticas que fomenten el uso de productos madereros para la construcción, que han demostrado requerir menos energía que sistemas de construcción comparables que utilizan hormigón, acero o ladrillos (Upton et al., 2008). La madera podría emplearse mucho más en la construcción no solo de casas sino también de otras estructuras, por ejemplo, de puentes, aunque esta práctica podría verse obstaculizada por reglamentos en los que no se incluya la madera específicamente, así como por algunas condiciones de los seguros. Si bien se observan indicios positivos en algunos países, el uso de madera en la construcción todavía no está aumentando a escala mundial. En 2013, los Estados miembros de la Comisión
Económica de las Naciones Unidas para Europa (CEPE) aprobaron un plan de acción basado en la realización de análisis de los ciclos de vida de todos los materiales con miras a contribuir a la elaboración de normas para la construcción verde (CEPE y FAO, 2016). Como se muestra en el estudio de casos de Noruega del Recuadro 23, también existe la posibilidad de hacer un mayor uso de la madera como sustituto de los productos convencionales derivados del petróleo.
Cuantificación de la contribución de los bosques y los árboles al ODS12
Se espera que en 2050 la población mundial alcance los 9 800 millones de personas, mientras que se prevé que los ingresos per capita se tripliquen. Esto dará lugar a una mayor explotación de muchos recursos naturales, en particular la madera, así como al aumento de los residuos (OCDE, 2016). Para lograr una bioeconomía circular más eficiente en el uso de los recursos es imprescindible utilizar de manera más eficiente la madera —con inclusión de sus desechos y residuos de madera— para satisfacer esta demanda; es decir, “hacer más con menos”. Habida cuenta de que el uso de los recursos tiene muchas características diferentes, un solo indicador o parámetro no puede medir todos los aspectos del consumo y producción sostenibles, pero el parámetro temático propuesto en esta sección sirve como medición aproximada para ayudar a hacer un seguimiento del concepto más amplio de eficiencia en el uso de los recursos en la industria de los productos forestales.

RECUADRO 23
LA INNOVACIÓN EN PRODUCTOS DERIVADOS DE LA MADERA EN NORUEGA contenidos de agua y cemento en la elaboración del hormigón y, por lo tanto, disminuir la utilización de energía y agua así como las emisiones de CO2 en el proceso de producción. Borregaard es el mayor fabricante mundial de bioetanol de segunda generación, con una producción aproximada de
millones de litros al año. En la actualidad, la refinería que la empresa tiene en Sarpsborg produce bioetanol para vehículos de transporte pesado y
La biorrefinería noruega Borregaard produce una gran variedad de productos bioquímicos, biomateriales y biocombustibles obtenidos de residuos de madera que pueden utilizarse como sustitutivos de productos derivados del petróleo. La celulosa especializada se
consume en sectores como el de la construcción, el
farmacéutico y el alimentario, y se utiliza en la 20
fabricación de cosméticos, filtros, productos higiénicos, textiles y pinturas. Uno de sus principales componentes, la lignina, se utiliza en la producción de cemento, tintes autobuses de la región de Oslo. textiles e ingredientes alimentarios. Sus propiedades aglutinantes posibilitan reducir considerablemente los FUENTE: Borregaard, 2017.
META 12.2 DE LOS ODS
 De aquí a 2030, lograr la gestión sostenible y el uso eficiente de los recursos naturales
Índice de producción mundial de madera en rollo industrial en comparación con el índice de producción mundial de madera aserrada y tableros A fin de demostrar el progreso en la eficiencia del sector forestal en el uso de la madera, se seleccionaron como parámetros temáticos las comparaciones del índice de producción mundial de madera en rollo y el índice de producción mundial de madera aserrada y tableros, con miras a evaluar la tasa de utilización de la madera y, con ello, el uso de los recursos primarios por parte de la industria de transformación de la madera. Se parte del supuesto de que las cifras mundiales relativas a la producción se correspondan con las del consumo mundial. Se han recopilado datos en forma de estadísticas oficiales durante más de cinco decenios para reflejar los progresos realizados por la industria mundial de los productos derivados de la madera desde 1970. Dado que los índices están vinculados a la producción anual, resulta fácil hacer una interpretación, medición y seguimiento de los mismos en los planos mundial, regional y nacional.

FIGURA 15
ÍNDICE DE PRODUCCIÓN MUNDIAL
160
150
140
130
120
110
1970–1990 = 1,3% anual
100
90
80
70 1970–1990 = 1,5% anual
60
50
40
1970 1975 1980
FUENTE: FAO, 2017d.
En la Figura 15 se muestra que, si bien la producción mundial de madera en rollo creció anualmente de manera paralela a la producción de madera aserrada y tableros entre 1970 y 1999, posteriormente se produjo un incremento repentino de la producción de madera aserrada y tableros a base de madera. Entre 2000 y 2015, esta aumentó un 8,2% al año mientras que la de madera en rollo creció un 1,9% anual. Esta mejora en la tasa de utilización de la madera puede atribuirse a la mayor producción de tableros a base de este material, una forma más eficiente de utilizar la madera cuyo proceso de producción requiere entre un 10% y un 20% menos de materia prima por unidad de producción. Mientras que para producir un metro cúbico de madera aserrada se necesitan alrededor de 1,9 metros cúbicos de madera en rollo, un metro cúbico de tablero a base de madera (por ejemplo, tablero de partículas o de fibra) requiere entre 1,5 y 1,7 metros cúbicos de madera en rollo (CEPE y FAO, 2010).
Además de los residuos derivados de la transformación de la madera, la madera usada puede emplearse como materia prima en la producción de determinados tipos de tableros a base de madera (FAO, 2017d). La madera usada puede proceder de fuentes como los desechos de demolición y los envases; tal como se muestra en la Figura 16, la proporción de madera recuperada respecto del total de consumo de madera en bruto por parte de la industria europea de tableros de partículas se ha duplicado hasta alcanzar el 30% durante el último decenio, lo que supone un ahorro equivalente a 15 millones de metros cúbicos de madera en rollo.
Índice de consumo mundial Per Capita de madera aserrada y tableros a base de madera El consumo per capita de productos derivados de la madera indica la cantidad media de material utilizado para satisfacer la demanda final. En las figuras 17 y 18 se muestra que entre 2000 y 2015 el consumo de tableros a base de madera per capita creció un 80%, mientras que el de madera aserrada se ha mantenido relativamente estático. Esto indica que desde 2000 el sector forestal mundial ha logrado una producción más eficiente en el uso de los recursos mediante la promoción de tableros a base de madera en sustitución la madera aserrada y la satisfacción de la consiguiente demanda de los consumidores (FAO, 2017d).

FIGURA 16
PROPORCIÓN MEDIA DE MADERA RECUPERADA DEL TOTAL DE CONSUMO DE MADERA EN BRUTO POR PARTE DE LA INDUSTRIA EUROPEA DE TABLEROS DE PARTÍCULAS, 2005–2016
0
2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016
NOTA: Datos para 22 países, que representan el 73% de la producción total de tableros de partículas en Europa: Alemania, Austria, Bélgica, Bulgaria, Chequia, Dinamarca, Eslovaquia, Eslovenia, España, Estonia, Finlandia, Francia, Grecia, Hungría, Italia, Letonia, Lituania, Noruega, Polonia, Reino Unido, Rumanía y Suecia. (http://europanels.org/annual-report). FUENTE: Federación Europea de Fabricantes de Tableros, 2017.
META 12.5 DE LOS ODS
 De aquí a 2030, reducir considerablemente la
generación de desechos mediante actividades de prevención, reducción, reciclado y reutilización
Tasa de recuperación del papel (porcentaje)
La tasa de reciclaje del papel es un buen ejemplo de eficiencia en el uso de los recursos en la industria papelera. Refleja el porcentaje de papel y cartón consumidos a nivel nacional que se recupera para su reciclaje u otros usos. En la Figura 19 se presenta el aumento de la recogida de papel recuperado y en la Figura 20 se muestra que la tasa de recuperación del papel se duplicó con creces, del 24,6% en 1970 al 56,1% en 2015, lo que demuestra que la mayor parte del papel actualmente pasa por un proceso de reciclaje (FAO, 2017d). No obstante, la tasa difiere según la región, lo que indica que hay un amplio margen de mejora en algunos países. El seguimiento del desempeño respecto de este indicador, en especial a escala regional y nacional, permitirá que los progresos de la industria papelera estén mejor encaminados hacia la consecución del ODS12. Por ejemplo, si la tasa de reciclaje del papel aumentara al 66% a nivel mundial, se reduciría la presión sobre los bosques en 153 millones de metros cúbicos al año, lo que equivale al 8% de la producción mundial de madera en rollo de uso industrial.
META 12.6 DE LOS ODS
 Alentar a las empresas […] a que adopten
prácticas sostenibles e incorporen información sobre la sostenibilidad en su ciclo de presentación de informes
Proporción de la madera en rollo industrial procedente de bosques certificados La certificación forestal y los códigos de conducta voluntarios son instrumentos fundamentales para la promoción de un consumo y producción sostenibles. Habida cuenta de que existen muchos sistemas y planteamientos voluntarios diferentes »

FIGURA 17
ÍNDICE DE CONSUMO MUNDIAL PER CAPITA
Madera aserrada
190
180
170
160
150
140
130
120
110
100
90
80
70
60
50
40
30
1970 1975 1980 1985
FUENTE: FAO, 2017d.
FIGURA 18
CONSUMO MUNDIAL PER CAPITA, m3/1 000 HABITANTES Tableros a base de madera Madera aserrada + Tableros a base de madera

1995 2000 2005 2010 2015
Madera aserrada
FUENTE: FAO, 2017d.

FIGURA 19
CONSUMO MUNDIAL DE PAPEL Y VOLUMEN DE PAPEL RECUPERADO Recogida de papel recuperado Consumo de papel y cartón

2000 2005 2010 2015
56,1

44,1

2000 2005 2010 2015

FUENTE: FAO, 2017d.
FIGURA 20
TASA MUNDIAL DE RECICLAJE DEL PAPEL

1990 1995
60
50
40
30 30
20 24,6
10
0
1970 1975 1980 1985
FUENTE: FAO, 2017d.

» encaminados a realizar un seguimiento y una verificación de la sostenibilidad de la madera, no es factible cuantificar el volumen obtenido y verificado mediante distintos sistemas a escala mundial. En consecuencia, teniendo en cuenta el alcance mundial de ambos sistemas, se eligió como indicador la proporción de madera certificada a escala mundial producida anualmente y verificada por el Consejo de Manejo Forestal (FSC), por el Programa de Reconocimiento de Sistemas de Certificación Forestal (PEFC) o por ambos. El volumen real de la madera producida de forma sostenible dependerá de la calidad de los datos relativos a este indicador, de lo sólidos que sean los sistemas y de la calidad del proceso de verificación.
Los datos proporcionados por el FSC y el PEFC indican que la industria forestal ha realizado un progreso considerable en la mejora de la sostenibilidad durante los últimos años, y que está aumentando el uso de productos procedentes de bosques que se gestionan de forma sostenible.
En 2017 se estimó que el volumen anual de madera recolectada en bosques certificados por el FSC ascendía a 427 millones de metros cúbicos, lo que representaba el 23% del volumen total de la producción mundial de madera en rollo de uso industrial y el 11% de la producción mundial de madera en rollo (incluida la leña), según los datos de la FAO (FSC, 2018a, 2018b). Esta cifra se calcula sobre la base de los datos verificados por terceros extraídos de los informes públicos de todos los certificados FSC de gestión forestal válidos. De los 509 certificados FSC, en 1 138 se indicaban los volúmenes y en los 371 restantes se daba una estimación en función del tipo de bosque y la superficie. Por tanto, debería tenerse en cuenta un margen de incertidumbre de +/–5%.
Según el PEFC, el volumen total estimado de madera certificada por el FSC y el PEFC en 2016 fue de 689 millones de metros cúbicos de madera en rollo, lo que representa el 38% de la producción mundial de madera en rollo de uso industrial (PEFC, 2017). Para hacer este cálculo, el PEFC ha tenido en cuenta que parte de los bosques del mundo tiene doble certificación. Esta cifra hace referencia a los insumos de la cadena de suministro y no al volumen de productos finales certificados o etiquetados que entran en el mercado tras su elaboración.
En los últimos años también han aumentado los compromisos de eliminación total de la deforestación en relación con diversos productos en respuesta a los llamamientos mundiales a la acción para combatir la deforestación y la degradación de los bosques. Cada vez más empresas del sector privado se están comprometiendo voluntariamente a eliminar la deforestación de sus cadenas de suministro, en su mayoría grandes empresas de bienes de consumo, minoristas y bancos. Un estudio llevado a cabo en el marco de la iniciativa Supply Change de Forest Trends reveló que el número de compromisos de eliminación total de la deforestación aumentó de 579 en 2016 a 760 en 2017 y que el número total de empresas que había adquirido este compromiso subió de 566 a 718. Estos compromisos incluyen planes para la compra de productos madereros certificados, la adquisición de certificados relativos a la producción sostenible o una combinación de ambos. La certificación forestal se emplea a menudo como instrumento de seguimiento de los progresos alcanzados en la consecución de los objetivos de eliminación total de la deforestación (Donofrio et al., 2017).
Asimismo, se está trabajando en la certificación de la producción de PFNM. Esta resulta más compleja que la certificación de la madera debido a la diversidad de productos, sus distintos usos finales, la estacionalidad y la falta de garantía de los derechos de explotación (Corradini y Pettenella. FAO, 2017f). Existe una serie de sistemas de certificación en el caso de los PFNM —la norma FairWild (Recuadro 24), el PEFC, el FSC, la certificación de producto orgánico y comercio justo, la Rainforest Alliance, la Norma Internacional para la Recolección Silvestre
Sostenible de Plantas Medicinales y Aromáticas (ISSC-MAP) y el certificado de origen, entre otros—lo que dificulta la elaboración de estadísticas mundiales. Además, del mismo modo que con la madera, la certificación es solo uno de los indicadores de la sostenibilidad. Los estudios realizados durante los últimos decenios confirman que las medidas “universales” no suelen funcionar: mientras que puede que algunos PFNM estén expuestos a riesgos de sobreexplotación y requieran normas estrictas sobre su extracción, otros productos pueden recolectarse sin poner en peligro la base de recursos, por lo que no necesitan tanta “mano dura” (Laird et al., 2011;
Norvell, 1995; Pilz et al., 2003; Egli et al., 2006).

RECUADRO 24
LA NORMA FAIRWILD
La norma FairWild se compone de 11 principios y 29 criterios establecidos con el fin de abordar las necesidades ecológicas, sociales y económicas para la recolección sostenible de plantas silvestres. Su objetivo es asegurar el uso continuo y la supervivencia a largo plazo de las poblaciones y especies silvestres en sus hábitats, a la vez que se respetan las tradiciones y culturas y se respaldan los medios de subsistencia de todas las partes interesadas. La norma apoya iniciativas encaminadas a garantizar que los recursos vegetales silvestres se gestionen, recolecten y comercialicen de forma sostenible, proporcionando beneficios a los productores rurales. Esta norma permite certificar productos como plantas medicinales y aromáticas; gomas y resinas; frutas silvestres, nueces, semillas, ingredientes para productos terminados tales como aceites esenciales y grasos, así como productos terminados que contengan ingredientes certificados por FairWild. Mediante este sistema se comercializan anualmente
400 toneladas de materiales herbáceos certificados con la norma FairWild, que en la actualidad regula 17 especies procedentes de diez países y 20 empresas.
FUENTE: FairWild Foundation, 2017.
META 12.7 DE LOS ODS
 Promover prácticas de adquisición pública que
sean sostenibles, de conformidad con las políticas y prioridades nacionales
Número de países que aplican políticas sostenibles de adquisición pública de madera La acción internacional encaminada a combatir la deforestación, la degradación de los bosques y la producción ilegal e insostenible de madera dio lugar a la formulación de políticas sobre la adquisición pública de madera. En 2014 se habían aprobado políticas sobre la adquisición pública de madera —en particular, criterios relativos a la legalidad o sostenibilidad— en 21 países europeos y seis países fuera de Europa. Si bien estas políticas difieren en cuanto a su diseño y nivel de aplicación, todas ellas impulsan la demanda de madera legal y sostenible verificada y contribuyen al cumplimiento de los compromisos y las convenciones internacionales al repercutir positivamente en la gestión forestal (Brack, 2014).
Una iniciativa que promueve la utilización de madera obtenida de manera legal es la relativa a la aplicación de las leyes, gobernanza y comercio forestales (FLEGT), que tiene como objetivo reducir la explotación ilegal de madera mediante el fortalecimiento de la gestión sostenible y legal de los bosques, la mejora de la gobernanza y la promoción del comercio de madera producida legalmente. El Reglamento de la Madera de Unión Europea se creó como parte del Plan de acción FLEGT a fin de combatir la explotación ilegal de madera garantizando que en la Unión Europea solo se venda madera legal o productos derivados de esta. En 2008 se enmendó la Ley Lacey de los Estados Unidos de América —que ha prohibido el tráfico ilegal de flora y fauna silvestres desde 1900— para incluir la madera y el papel y prohibir así el comercio de productos madereros obtenidos ilegalmente. Otros países, como Australia, también han promulgado leyes similares en las que se prohíbe tanto la importación como la transformación de la madera extraída de forma ilegal y sus productos derivados (WRI, 2017b).
ODS
Adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos18
Introducción
Los bosques desempeñan una función esencial para determinar la acumulación de gases de efecto invernadero en la atmósfera, dado que absorben aproximadamente 2 000 millones de toneladas de equivalente de dióxido de carbono por año. En este sentido, la deforestación es una de las principales causas del cambio climático, ya que la capacidad de los bosques para retener carbono disminuye a medida que estos se pierden. En el Quinto Informe de Evaluación del Grupo Intergubernamental de
18 Reconociendo que la CMNUCC es el principal foro internacional intergubernamental para negociar la respuesta mundial al cambio climático.
Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés) se indica que las opciones de mitigación más eficaces en función del costo en la silvicultura son la forestación, la ordenación forestal sostenible y la reducción de la deforestación, siendo grandes las diferencias en su importancia relativa entre regiones (IPCC, 2014).
Como se destaca en las secciones que se ocupan de otros ODS, los bosques y los árboles proporcionan un amplio abanico de bienes y servicios ecosistémicos que se ven amenazados por el cambio climático. Si bien no hay certeza acerca de la magnitud y el marco temporal de las repercusiones ambientales, sociales y económicas del cambio climático, actualmente se dispone de suficiente información científica para pasar a la acción. Los bosques son esenciales tanto para la mitigación del cambio climático como para la adaptación a este. Hacer caso omiso de su contribución podría socavar gravemente la eficacia de la acción en favor del clima.
Cuantificación de la contribución de los bosques y los árboles al ODS13
META 13.1 DE LOS ODS
 Fortalecer la resiliencia y la capacidad de
adaptación a los riesgos relacionados con el clima y los desastres naturales en todos los países
Superficie forestal (en hectáreas) destruida/ afectada por desastres naturales relacionados con el clima en los últimos 20 años (1996 – 2016)
Este parámetro temático se elaboró con miras a arrojar luz sobre la extensión de la superficie forestal afectada por desastres19. Aunque aún persiste la incertidumbre acerca de los efectos precisos del cambio climático en la índole, escala y localización de los desastres naturales, se prevé que estos se intensificarán con el cambio climático. Esto tendrá repercusiones ambientales, sociales y económicas, especialmente para las comunidades cuyos medios de subsistencia y seguridad alimentaria dependen de los bosques. Los desastres podrían destruir activos e infraestructuras forestales críticas y ocasionar graves pérdidas en la
19 Los datos utilizados en este análisis se obtuvieron de la FRA (FAO,
2015a), los informes nacionales conexos (FAO 2015d), así como del Instituto Forestal Europeo y la base de datos del Sistema europeo de información sobre incendios forestales.
producción. Pueden invertir los flujos comerciales y desacelerar el crecimiento económico en los países donde el sector tiene importancia económica y aporta una contribución considerable al PIB (da Silva y Cernat, 2012). Cuando el daño que causan los desastres en los bosques es grave, las repercusiones negativas pueden ser duraderas debido a los prolongados plazos que requiere la recuperación forestal. Las comunidades que dependen de los bosques pueden requerir asistencia a largo plazo a fin de prepararse para los desastres y recuperarse de ellos. Por lo tanto, la información sobre la superficie forestal afectada resulta esencial para comprender la amplitud y el alcance de los efectos de los desastres en el sector, en los medios de subsistencia y en el desarrollo socioeconómico de muchas zonas rurales. Mientras tanto, los bosques y los árboles desempeñan una función importante, ya que brindan protección ante los desastres naturales, como avalanchas y desprendimientos de tierras en las zonas montañosas, así como tsunamis y ciclones en las zonas costeras; o bien ayudan a prevenirlos o a disminuir sus efectos.
Más de 800 millones de hectáreas de superficie forestal fueron destruidas o afectadas por desastres entre 1996 y 2015 (FAO, 2015a). Durante el período 2003-2013, 26 sucesos importantes ocasionaron daños y pérdidas forestales por un valor de 737 millones de USD (FAO, 2015c), siendo los huracanes, tifones y tormentas similares los que causaron los peores efectos (Figura 21).
Un estudio de 155 informes nacionales relacionados con perturbaciones debidas a incendios (Van Lierop et al., 2015) demostró que la mayoría de los países con grandes zonas forestales registraron al menos algunas superficies quemadas (Figura 22) y que, durante el período comprendido entre 2003 y 2012, se incendiaron cada año alrededor de 67 millones de hectáreas (el 1,7% de las tierras forestales). Durante este período, el promedio más alto de superficie quemada se registró en América del Sur (35 millones de hectáreas por año), seguido por África (17 millones de hectáreas por año) y Oceanía (7 millones de hectáreas por año). Aunque se observó una tendencia descendente en la superficie forestal quemada en América del Sur, y una tendencia ligeramente descendente en África, no se señalaron tendencias claras en otros lugares.

FIGURA 21
PORCENTAJE DE SUPERFICIE FORESTAL AFECTADA POR DESASTRES 3,2 2,7

TSUNAMIS TERREMOTOS

FUENTE: FAO, basado en datos de evaluaciones de las necesidades después de desastres, 2003-2013.
En lo que respecta a las perturbaciones debidas a plagas, enfermedades y fenómenos meteorológicos graves, solamente 75 países (que representan el 70% del total de la superficie forestal mundial) presentaron datos sobre la superficie afectada, y notificaron en total casi 100 millones de hectáreas de bosques afectadas por plagas y enfermedades. América del Norte y Central informaron la superficie forestal afectada más grande (58 millones de hectáreas); la mayor parte de esta se atribuyó a escarabajos de la corteza.
Los fenómenos meteorológicos graves (como nieve, tormentas y sequía) afectaron principalmente las superficies forestales de Asia (casi 18 millones de hectáreas) y América del Norte y Central (más de 13 millones de hectáreas). Otros datos obtenidos por separado en Europa sugieren que 768 millones de hectáreas de bosques fueron afectadas por las sequías, mientras que 97 000 hectáreas lo fueron por daños ocasionados por vientos entre 1996 y 2001 (Figura 23) (EFI, 2017).
Número de países que cuentan con estrategias nacionales y locales de reducción del riesgo de desastres que incluyen medidas basadas en los bosques
La Reducción del Riesgo de Desastres (RRD) consiste en el concepto y la práctica de analizar y reducir mediante esfuerzos sistemáticos los factores que provocan los desastres. Entre otros ejemplos pueden mencionarse la limitación de la exposición a peligros, la disminución de la vulnerabilidad de la población y la propiedad, la ordenación racional de la tierra y el medio ambiente y la mejora de la preparación y la alerta temprana ante sucesos adversos. En el Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres 2015-2030 se invita a los países a notificar si han elaborado una estrategia nacional de reducción del riesgo de desastres y si la RRD es uno de los objetivos de las políticas y planes relacionados con el medio ambiente.
Según los informes pertinentes, 133 países han elaborado estrategias nacionales de RRD y 102 de ellos indicaron que sus estrategias incluyen medidas de RRD basadas en los ecosistemas que pueden abarcar los bosques. Entre las medidas basadas en los bosques se incluyen la reforestación y rehabilitación de las zonas degradadas, especialmente en las pendientes por medio de terrazas para evitar la erosión y los desprendimientos de tierras, forestación para mitigar las inundaciones, conservación y restauración de manglares en las zonas costeras como protección contra los ciclones y tsunamis, y manejo integrado de plagas e incendios. Además de los planes concretos de medidas en el terreno, algunos países indicaron que las políticas y planes nacionales pertinentes sobre medio ambiente y recursos naturales incluían la gestión del riesgo de desastres.

FIGURA 22
SUPERFICIE FORESTAL INCENDIADA

FUENTE: Basado en datos de la Universidad de Maryland.
META 13.2 DE LOS ODS
 Incorporar medidas relativas al cambio climático
en las políticas, estrategias y planes nacionales
Número de países que han notificado el establecimiento de una política, estrategia o plan integrado que se refiera a la capacidad del sector forestal de adaptarse a los efectos adversos del cambio climático y de promover la resiliencia al clima

FIGURA 23
SUPERFICIE FORESTAL AFECTADA POR DAÑOS OCASIONADOS POR VIENTOS (EUROPA)
Daños ocasionados por vientos (10ˆ3 m ) No hay datos
1 000−10 000
10 000−50 000
50 000−100 000
100 000−250 000
250 000−500 000
FUENTE: Instituto Forestal Europeo (EFI), 2017.
Los bosques y árboles gestionados de manera sostenible pueden cumplir una función esencial para enfrentar el cambio climático. La necesidad de lograr la adaptación al cambio climático en la silvicultura es especialmente significativa, y debería adoptarse un enfoque que deje el control en manos de los países, responda a las cuestiones de género y sea participativo y del todo transparente. La adaptación debería tener en cuenta la vulnerabilidad del ecosistema y las comunidades dependientes de este frente al cambio climático, así como otros usos de la tierra que pueden afectar los bosques o verse influidos por estos. La vulnerabilidad de los bosques a los efectos del cambio climático es específica en función del lugar y, por ende, también serán específicas del contexto y el lugar las medidas de adaptación destinadas a reducirla o mejorar la capacidad de adaptación. Esta adaptación en función del contexto debería basarse en las mejores investigaciones científicas disponibles y en los conocimientos indígenas y tradicionales, incluso de sistemas locales. Dado que los bosques están integrados en paisajes o territorios más amplios que se ven influenciados por una variedad de fuerzas biofísicas, sociales e institucionales, trabajar en el plano del territorio propicia el fortalecimiento

de la resiliencia de los sistemas de uso de la tierra, los recursos naturales y los medios de subsistencia de las personas de forma coherente; con el apoyo de mecanismos institucionales y de gobernanza eficaces.
La gestión de los bosques en el contexto de un enfoque territorial tiene mayores probabilidades de optimizar su contribución a la estabilidad y vitalidad de los ecosistemas, así como su capacidad para respaldar la atención de las necesidades de la sociedad de forma sostenible. Comprender la dinámica entre los diferentes elementos (biofísicos, sociales, económicos e institucionales) e involucrar a las partes interesadas en las decisiones ayudará a elaborar estrategias y medidas para aumentar la resiliencia.
Este parámetro temático se diseñó dentro de este contexto, a fin de destacar la inclusión de los bosques en los informes de los países sobre la adaptación al cambio climático. La finalidad del parámetro es indicar la función de los bosques en la adaptación a nivel nacional, así como las medidas que se han de adoptar para aumentar su resiliencia.
En noviembre de 2017 habían presentado sus primeras Contribuciones Determinadas a nivel Nacional (CDN) 161 partes , mientras que 189 habían presentado al menos su primera contribución nacional21. Cincuenta países menos adelantados han presentado programas nacionales de acción para la adaptación (PNAA) y siete países en desarrollo han presentado sus planes nacionales de adaptación (PNA).
Un examen de los documentos indica que al menos 120 países mencionaron la silvicultura en sus comunicaciones, comprometiéndose muchos de ellos a mejorar la resiliencia de los bosques. Si bien se carece de información detallada sobre medidas específicas, entre estas se mencionaron la protección de los bosques, la reforestación y la agroforestería. Todos los países con zonas costeras indicaron que daban máxima prioridad a la restauración y protección de los manglares a fin de proteger esas zonas del oleaje de tormenta. Se señaló como una necesidad esencial el desarrollo de capacidades en relación con medidas de gestión forestal adecuadas para la adaptación al cambio climático, especialmente en los países en desarrollo. No obstante, no todos los informes de los países reflejan con claridad la importancia de los bosques para la adaptación al mismo. Por ejemplo, algunos países con extensas superficies forestales, como Colombia y los Estados Unidos de América, no indicaron la función de los bosques en dicha adaptación.
META 13.3 DE LOS ODS
 Mejorar la educación, la sensibilización y la
capacidad humana e institucional respecto de la mitigación del cambio climático, la adaptación a él, la reducción de sus efectos y la alerta temprana
Número de países que han incorporado la mitigación, la adaptación, la reducción del impacto y la alerta temprana relacionadas con los bosques en los planes de estudios de la enseñanza primaria, secundaria y terciaria La educación sobre el cambio climático es un componente esencial de la acción en favor del clima, ya que ayuda a los jóvenes a comprender y abordar los efectos de las tendencias relacionadas con el cambio climático, así como a adaptarse a estas. Más específicamente, la educación sobre el cambio climático se centra en el aprendizaje acerca de las causas y efectos del mismo, así como las posibles respuestas, desde una perspectiva interdisciplinaria y multidisciplinaria. Incluye la mitigación y adaptación, con la finalidad de promover el desarrollo resiliente al clima. La importancia de la educación sobre el cambio climático se ha reconocido a nivel internacional, y el artículo 6 de la CMNUCC alienta a las Partes a promover, elaborar y aplicar programas de educación sobre el cambio climático y sus efectos como un componente integrado en los programas de estudios en todos los niveles escolares.
La CMNUCC requiere a los países que, por medio de las CDN y las comunicaciones nacionales, informen acerca de la situación de la educación sobre el cambio climático y, por lo tanto, constituye la principal fuente de información para esta evaluación. Entre otras fuentes, se incluyen la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) (a la que los países informan sobre la educación para el desarrollo sostenible, incluido el cambio climático), el Servicio Mundial de Información Forestal y la Alianza Mundial para la Reducción del Riesgo de Desastres y la Resiliencia en el Sector de la Educación.
Solo 21 países notificaron que contaban con programas de educación que abarcasen los efectos del cambio climático, así como su mitigación y la adaptación a este, o que hubiera metas a medio plazo para integrar la silvicultura en los programas de educación sobre el cambio climático22. No obstante, se incluyó más información respecto a campañas de sensibilización del público sobre el cambio climático que incluyen los bosques, y casi todos los países informaron que sus campañas incluían la función de los bosques en la adaptación al cambio climático y su mitigación.
ODS
Proteger, restablecer y promover el uso sostenible de los ecosistemas terrestres, gestionar sosteniblemente los bosques, luchar contra la desertificación, detener e invertir la degradación de las tierras y detener la pérdida de biodiversidad
Introducción
La función que desempeñan los bosques para mantener las funciones de los ecosistemas y los servicios ambientales se reconoce en el ODS15, que menciona específicamente los bosques y su gestión sostenible. Los bosques y los árboles constituyen una parte integral del mosaico mundial de paisajes y ecosistemas, desde sabanas salpicadas por árboles y zonas boscosas abiertas hasta densos bosques tropicales y amplios bosques boreales. Interactúan con otros organismos vivos, con la tierra, el agua y la atmósfera y proporcionan un
22 Los datos fueron extraídos de las Comunicaciones Nacionales enviadas a la CMNUCC. Disponible en https://unfccc.int/processand-meetings/ transparency-reporting / reporting-and-review-underthe-convention / national-communications-and-biennial-updatereports-non-annex- i-parties / national-communication-submissionfrom-non-annex-i-parties.
amplio abanico de bienes y servicios que son importantes para la sociedad.
El mundo tenía casi 4 000 millones de hectáreas de bosques en 2015. A pesar de la disminución de la superficie forestal en los últimos 25 años, la tasa de pérdida neta de superficie forestal se redujo un 50% entre 1990–2000 y 2010–15. Los bosques naturales representan el 93% (o 3 700 millones de hectáreas) de la superficie forestal total. La cantidad de bosques plantados ha aumentado en más de 105 millones de hectáreas desde 1990, pero el ritmo de este aumento se ha desacelerado desde 2010 debido a la reducción de la plantación en Asia oriental, América del Norte y Asia meridional y sudoriental (FAO, 2015a).
El interés en los bosques del mundo ha aumentado acompañado de una mayor conciencia acerca de su función en el ciclo mundial del carbono. Como se señala en la sección sobre el ODS13, los bosques se consideran un arma natural contra el calentamiento mundial debido a su capacidad para mitigar el cambio climático y adaptarse a este reduciendo las emisiones de carbono ocasionadas por la deforestación y la degradación forestal; y por la mayor absorción de carbono (según el ODS13) resultante de la forestación y la gestión forestal sostenible. Los bosques del mundo almacenan una cantidad estimada de 296 gigatoneladas de carbono en la biomasa superficial y subterránea (FAO 2015a), pero son mucho más que eso: los bosques tropicales albergan por sí solos al menos dos tercios de las especies terrestres (Gardner et al., 2009) y otros tipos de bosques son ecosistemas ricos en especies en sus propios contextos (Junta Directiva de la Evaluación de los Ecosistemas del Milenio, 2005). Los bosques se encuentran entre los más importantes repositorios de biodiversidad y su gestión sostenible resulta esencial no solo para conservarlos, sino también para sostener el funcionamiento de los ecosistemas y, por ende, la provisión continua y saludable de servicios ecosistémicos tales como la producción de alimentos. En la sección sobre el ODS6 se destaca la función esencial que desempeñan los bosques en el ciclo hidrológico. También cumplen funciones de protección, dado que reducen la erosión y el riesgo de desprendimientos de tierras, inundaciones y sequías, además de evitar la desertificación y salinización. La importancia socioeconómica de los bosques se evalúa en las secciones sobre los ODS1, 2, 7 y 8 y en el Capítulo 3.
Cuantificación de la contribución de los bosques y los árboles al ODS15
META 15.1 DE LOS ODS
 De aquí a 2020, asegurar la conservación, el restablecimiento y el uso sostenible de los ecosistemas terrestres y los ecosistemas interiores de agua dulce y sus servicios, en particular los bosques, los humedales, las montañas y las zonas áridas, en consonancia con las obligaciones contraídas en virtud de acuerdos internacionales

80
FIGURA 24
SUPERFICIE FORESTAL COMO PROPORCIÓN DE LA SUPERFICIE TOTAL EN 1990, 2010 Y 2015
70

PORCENTAJE
1990 2010 2015
NOTA: *Excepto Australia y Nueva Zelandia.
FUENTE: Basado en Naciones Unidas, 2017a.
Indicador 15.1.1 de los ODS: Superficie forestal en proporción a la superficie total La medición de la superficie forestal como proporción de la superficie terrestre total permite el seguimiento de las pérdidas y ganancias forestales y contribuye a orientar las medidas de políticas para la conservación y restauración. Los datos relativos a este indicador se recopilan en la Evaluación de los Recursos Forestales Mundiales de la FAO (FRA) (FAO, 2015a). La evaluación más reciente, la FRA 2015, indica que el mundo sigue perdiendo bosques. Entre 1990 y 2015, la superficie forestal mundial disminuyó del 31,6% al 30,6% de la superficie mundial de tierras, pero el ritmo de pérdida se ha desacelerado en los últimos años.
La pérdida de bosques se registra principalmente en los países en desarrollo, en particular en el África subsahariana, América Latina y Asia sudoriental. A medida que aumenta la población y las tierras forestales se convierten con fines agrícolas y para otros usos, la superficie forestal disminuye en todas las regiones climáticas excepto las templadas.
En algunas regiones de Asia, así como en América del Norte y Europa, la superficie forestal ha aumentado desde 1990 (Figura 24) debido a los  
programas de forestación a gran escala que se han ejecutado en varios países, así como a la reconversión natural de tierras agrícolas de baja productividad a bosques.
La restauración de los bosques y paisajes es parte de los esfuerzos mundiales para revertir la pérdida de cubierta forestal. Uno de los Objetivos Forestales Mundiales del Plan estratégico de las Naciones Unidas para los bosques tiene la finalidad de invertir el proceso de pérdida de la cubierta forestal y aumentar la superficie de bosques en un 3% en todo el mundo de aquí a 2030. La Declaración de Nueva York sobre los Bosques hizo suyos los llamamientos a reducir la pérdida de bosques naturales a la mitad para el año 2020 y a eliminarla para el año 2030. La restauración de bosques y paisajes contribuye al restablecimiento de los bosques degradados y, en forma más general, a combatir la degradación de las tierras (Meta 15.3 de los ODS). El Mecanismo para la Restauración de Bosques y Paisajes de la FAO se puso en marcha en 2014 con la finalidad de contribuir de forma significativa a la ampliación de las actividades de restauración de bosques y paisajes, a su seguimiento y a la elaboración de informes al respecto, en estrecha colaboración con la Asociación Global sobre Restauración del Paisaje Forestal, otros asociados clave y los países.
Indicador 15.1.2 de los ODS: Proporción de lugares importantes para la diversidad biológica terrestre y del agua dulce incluidos en zonas protegidas, desglosada por tipo de ecosistema El establecimiento de zonas protegidas resulta fundamental para conservar la biodiversidad y garantizar el uso a largo plazo de los recursos naturales. De ese modo, se muestran las tendencias temporales del porcentaje medio de diversidad biológica terrestre y del agua dulce que forma parte de zonas protegidas designadas. En consonancia con las obligaciones contraídas en virtud de acuerdos internacionales, mide los progresos hacia la conservación, el uso sostenible y la restauración de los ecosistemas terrestres y del agua dulce, en especial los bosques, los humedales, las montañas y las zonas áridas, así como los servicios que proporcionan.
Según el Informe de los Objetivos de Desarrollo
Sostenible, 2017 (Naciones Unidas, 2017a), entre 2000 y 2017 aumentó la cobertura mundial de las áreas clave de biodiversidad23 (ACB) terrestres por zonas protegidas (Naciones Unidas, 2017a), como se muestra en la Figura 25. No obstante, este indicador no está actualmente desglosado por tipo de ecosistema, y por tanto no identifica por separado las ACB en los bosques, debido la falta de datos.
META 15.2 DE LOS ODS
 De aquí a 2020, promover la puesta en práctica de la gestión sostenible de todos los tipos de bosques, detener la deforestación, recuperar los
bosques degradados y aumentar considerablemente la forestación y la reforestación a nivel mundial
Indicador 15.2.1 de los ODS: Avances hacia la gestión forestal sostenible Este indicador mide los progresos realizados con respecto a cinco aspectos diferentes de la gestión forestal sostenible, como se indica a continuación, con un resumen de los progresos logrados hasta ahora:
1. La tasa de variación neta de la superficie forestal: a nivel mundial, la pérdida neta de superficie forestal continúa desacelerándose, del 0,18% en la década de 1990 al 0,08% durante el último período de cinco años.
2. La biomasa por encima del suelo en los bosques, que comprende troncos, tocones, ramas, corteza, semillas y follaje: desde la década de 1990, la biomasa se ha mantenido estable.
3. La proporción de la superficie forestal situada dentro de áreas protegidas legalmente establecidas indica la medida en que los bosques se gestionan en favor de la protección y el mantenimiento de la biodiversidad y otros recursos naturales y culturales: un 17% de los bosques del mundo se encuentran ahora dentro de zonas protegidas legalmente establecidas, registrándose un aumento especialmente importante en los trópicos.
4. La proporción de la superficie forestal sometida a un plan de gestión forestal a
23 Sitios que contribuyen significativamente a la persistencia global de la biodiversidad. Representan los lugares más importantes para la conservación de la biodiversidad en todo el mundo, y se identifican a nivel nacional utilizando criterios y umbrales estandarizados a nivel mundial (UICN, 2016).

FIGURA 25
PORCENTAJE DE COBERTURA MUNDIAL MEDIA DE ÁREAS CLAVE DE BIODIVERSIDAD TERRESTRES
60

PORCENTAJE
2000 2010 2017
NOTA: *Excepto Australia y Nueva Zelandia.
FUENTE: Basado en Naciones Unidas, 2017,a.
largo plazo indica la parte de la superficie de bosques para la que se ha documentado la intención de gestionarlos. Los planes de gestión pueden tener diferentes finalidades, tales como la producción de madera y productos forestales no madereros (PFNM) y la conservación de la biodiversidad: la superficie sometida a planes de gestión a largo plazo había aumentado a 2 100 millones de hectáreas para el año 2010, con una distribución equitativa entre fines de producción y de conservación.
5. La superficie forestal comprendida en un sistema de certificación forestal verificado de forma independiente indica la superficie para la que un órgano independiente acreditado ha expedido certificados de gestión forestal de conformidad con normas nacionales e internacionales: la superficie forestal certificada aumentó de 285 a 440 millones de hectáreas entre 2010 y 2014.
Los datos para este indicador se recopilaron mediante el proceso de la FRA de la FAO (FAO 2015a). En la Figura 26 se muestran los progresos generales en relación con la Gestión Forestal Sostenible (GFS) para cada uno de los subindicadores por región, sobre la base de datos de la FRA.
A nivel regional, se han logrado diferentes niveles de progresos y existen dificultades específicas en algunas regiones y circunstancias. Por ejemplo, en Asia sudoriental se observa un aumento en la tasa de pérdida de cubierta forestal, así como una reducción de la biomasa, a pesar de haber aumentado la superficie de bosques protegidos y de la estabilidad registrada en las zonas que son objeto de planes de gestión forestal. Al mismo tiempo, los países menos adelantados muestran una combinación de aumento de la tasa de pérdida de cubierta forestal y reducción en las zonas protegidas y las zonas sometidas a certificación forestal.

FIGURA 26
PROGRESOS EN LA GESTIÓN FORESTAL SOSTENIBLE PARA CADA UNO DE LOS SUBINDICADORES DEL INDICADOR 15.2.1, POR GRUPOS REGIONALES DE ODS Superficie forestal comprendida en un sistema de
certificación de
manejo forestal
verificado de forma independiente2

Variación nula o pequeña
Variación negativa
No hay zonas certificadas
Grupos regionales de ODS Tasa de Biomasa por Proporción de la
variación neta encima del suelo en superficie forestal de la superficie los bosques situada dentro de forestal1 áreas protegidas
legalmente establecidas Proporción de la superficie forestal
sometida a un plan
de gestión forestal a largo plazo
Todo el mundo    
América del Norte    
Europa    
América Latina y el Caribe    
Asia central    
Asia meridional    
Asia oriental    
Asia sudoriental    
Asia occidental    
África del Norte    
África subsahariana    
Oceanía excepto Australia y Nueva Zelandia    
Australia y Nueva Zelandia    
Países en desarrollo sin litoral (PDL)    
Países menos adelantados (PMA)    
Pequeños Estados insulares en desarrollo (PEID)    
1 Calculada utilizando la fórmula de interés compuesto.  Variación positiva
2 Incluye las superficies certificadas con los sistemas de certificación del FSC y el PEFC.

NOTA:El indicador se presenta como un tablero de semáforos que indican el progreso con respecto a
cada uno de los cinco subindicadores; el verde, el amarillo y el rojo indican la dirección y magnitud de la variación. 
FUENTE: FAO, 2015a. 
 De aquí a 2030, luchar contra la desertificación, rehabilitar las tierras y los suelos degradados, incluidas las tierras afectadas por la desertificación, la sequía y las inundaciones, y procurar lograr un mundo con efecto neutro en la degradación del suelo
META 15.3 DE LOS ODS Proporción de tierras degradadas respecto de la
superficie forestal total
La degradación de los bosques es un aspecto importante del ODS15 y puede ser un precursor de una mayor pérdida forestal. No obstante, la evaluación de la degradación

forestal plantea problemas técnicos, ya que resulta difícil de detectar sistemáticamente por medio de la teledetección. No obstante, ya se han puesto en marcha varias iniciativas a nivel nacional.
Se introdujo la neutralidad en la degradación de la tierra como una forma de estimular políticas que respondan más eficazmente a la degradación de las tierras (Cowie et al., 2017). La restauración de tierras degradadas es el concepto subyacente de la neutralidad en la degradación de las tierras que ha de lograrse de aquí a 2030, y la restauración del paisaje y la reforestación se plantearon como prioridades absolutas en las contribuciones determinadas a nivel nacional (CDN) de 140 países. El Desafío de Bonn está encaminado a restaurar 150 millones de hectáreas de tierra deforestada y degradada en todo el mundo de aquí a 2020 y 350 millones de hectáreas de aquí a 2030, mientras que la Meta 15 de Aichi del Convenio sobre la Diversidad Biológica requiere la restauración del 15% de los ecosistemas degradados del mundo de aquí a 2020.
A nivel regional, iniciativas tales como el Compromiso de Agadir tienen el objetivo de intensificar los esfuerzos de restauración de bosques y paisajes en la región del Mediterráneo por medio de la restauración de al menos 8 millones de hectáreas de aquí a 2030. La Iniciativa 20×20 pretende someter a restauración 20 millones de hectáreas de tierras degradadas de América Latina y el Caribe de aquí a 2020, y la Iniciativa de la Gran Muralla Verde del Sáhara y el Sahel busca prestar apoyo a seis países africanos (Burkina Faso, Etiopía, Gambia, Nigeria y el Senegal) por medio de la restauración a gran escala de territorios productivos afectados por la desertificación y la degradación de las tierras.
Por medio del mecanismo REDD+ de la CMNUCC, los países en desarrollo están estableciendo medidas de políticas y ejecutando acciones para medir y reducir la degradación de los bosques a fin de cuantificar y reducir las emisiones de CO2 relacionadas.
META 15.4 DE LOS ODS
 De aquí a 2030, asegurar la conservación de los
ecosistemas montañosos, incluida su diversidad biológica, a fin de mejorar su capacidad de proporcionar beneficios esenciales para el desarrollo sostenible
Indicador 15.4.1 de los ODS: Lugares importantes para la biodiversidad de las montañas incluidos en zonas protegidas
Gran parte de la diversidad biológica de las zonas montañosas se encuentra en sus bosques, que abarcan una gran proporción de la mayoría de las zonas montañosas y representan el 23% de la cubierta forestal de la Tierra (Price et al., 2011). El establecimiento de zonas protegidas para salvaguardar sitios importantes puede detener la disminución de la diversidad biológica y garantizar el uso sostenible de los recursos naturales de las montañas, incluidos los bosques.
Entre los años 2000 y 2017, la cobertura media de las zonas protegidas en áreas clave para la biodiversidad situadas en entornos montañosos aumentó del 39% al 49%, registrándose el porcentaje más alto en Australia y Nueva Zelandia (Figura 27). Si bien este incremento resulta alentador, el aumento reciente de las áreas clave para la biodiversidad cubiertas por zonas protegidas ha sido modesto, con un aumento de solo 1 a 2 puntos porcentuales desde 2010 (Naciones Unidas, 2017a).
Se prevé que, en el futuro, el indicador de la biodiversidad de las montañas incluirá información por separado sobre diferentes ecosistemas, tales como los bosques, pero actualmente los datos necesarios no están disponibles.
Indicador 15.4.2 de los ODS: Índice de cobertura verde de las montañas
El cambio en la proporción de cobertura verde respecto de la superficie total de las zonas montañosas se puede medir mediante la comparación de la cobertura en dos momentos diferentes, utilizando el índice de cobertura verde de las montañas. La cobertura verde de las zonas montañosas es la mejor indicación estimativa para medir el estado de los ecosistemas montañosos. En 2017, el 76% de las zonas montañosas del mundo estaban cubiertas por »

FIGURA 27
PROPORCIÓN MEDIA DE ÁREAS CLAVE DE BIODIVERSIDAD DE MONTAÑAS CUBIERTAS POR Á PROTEGIDAS EN 2000, 2010 Y 2017 (PORCENTAJE) REAS

NOTA: *Excepto Australia y Nueva Zelandia.
FUENTE: Basado en Naciones Unidas, 2017a.
80

100
FIGURA 28
DATOS DE REFERENCIA PARA EL ÍNDICE DE COBERTURA VERDE DE LAS MONTAÑAS, 2017

PORCENTAJE FUENTE: Basado en Naciones Unidas, 2017a.

» algún tipo de vegetación verde, ya fueran bosques, arbustos, praderas o tierras de cultivo (Naciones Unidas, 2017a). Como se muestra en la Figura 28, la menor cubierta verde de las montañas se registró en Asia occidental y África septentrional (60%), y la más alta en Oceanía (98%)24. Actualmente, solo hay datos básicos disponibles para el índice de cobertura verde de las montañas, pero existe la posibilidad de que en el futuro este contenga más detalles acerca de la evolución del estado de conservación de los ecosistemas montañosos y aporte información sobre la proporción de cobertura verde que corresponde a bosques.
META 15.5 DE LOS ODS
 Adoptar medidas urgentes y significativas para reducir la degradación de los hábitats naturales, detener la pérdida de biodiversidad y, de aquí a 2020, proteger las especies amenazadas y evitar su extinción
Indicador 15.5.1 de los ODS: Índice de la
Lista Roja
La finalidad de la Meta 15.5 es intensificar la acción para reducir la degradación de los hábitats naturales y la pérdida de biodiversidad. A fin de evaluar los cambios generales en el riesgo de extinción de grupos de especies a causa de estas amenazas y la medida en que se están mitigando las amenazas, se estableció un indicador basado en el Índice de la Lista Roja (ILR). El ILR mide los cambios en el riesgo de extinción global de una selección de especies, basándose en los cambios en el número de especies incluidas en cada categoría de riesgo de extinción de la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN (UICN,
2015). La lista es la fuente de información más exhaustiva del mundo acerca del estado de conservación de las especies de fauna, hongos y flora a nivel mundial. Los valores del ILR van desde 1 (“Preocupación menor”) hasta 0 (“Extinto”), y el índice permite realizar comparaciones entre conjuntos de especies. Este indicador aporta información sobre el riesgo de extinción de grupos de especies y las amenazas que los afectan (por ejemplo, cambio climático, degradación y destrucción del hábitat, perturbación de origen humano) y por lo tanto
24 http://www.fao.org/sustainable-development-goals/ indicators/1542/en/
apoya la elaboración y aplicación de esfuerzos de mitigación. Cada año se proporcionan datos nuevos para el ILR.
En 2016, se calculó el ILR para cinco grupos taxonómicos (anfibios, aves, corales, cicadáceas y mamíferos). Como se muestra en la Figura 29, los corales, los anfibios y las cicadáceas han experimentado una grave disminución, principalmente debido a la degradación y la pérdida de hábitats.
Dado que los bosques tropicales albergan el 50% de las especies del mundo (Philips et al., 2017), se ha propuesto un indicador específico (Índice de la Lista Roja [especies forestales especializadas]) para el riesgo de extinción de las especies que dependen de los bosques (Brooks et al., 2015). Este se derivaría de la desagregación del ILR según el Esquema de Clasificación de Hábitats y se podría ampliar para abarcar otras especies especializadas de determinados hábitats.
META 15.B DE LOS ODS
 Movilizar recursos considerables de todas las fuentes y a todos los niveles para financiar la gestión forestal sostenible y proporcionar incentivos adecuados a los países en desarrollo para que promuevan dicha gestión, en particular con miras a la conservación y la reforestación
Asistencia oficial para el desarrollo (AOD) y gasto público en la conservación y el uso sostenible de los bosques
Los bosques de todo el mundo se explotan para generar ingresos para el Estado pero, en comparación con su contribución al PIB, el gasto público en bosques es bajo, lo que contribuye a la deforestación y a la pérdida de superficie forestal (FAO, 2016a). El parámetro temático propuesto para la Meta 15.b de los ODS permite llevar un seguimiento del gasto público y los flujos de AOD a los países en desarrollo a fin de cuantificar el esfuerzo que invierten los donantes y los gobiernos en la conservación y el uso sostenible de los bosques.
En 2015, los desembolsos de AOD destinados a la silvicultura fueron de alrededor de 800 millones de USD, menos del 1% del total de la AOD. Desde 2000, los desembolsos netos de AOD destinados a la silvicultura han aumentado, aunque caracterizados

FIGURA 29
ÍNDICE DE LA LISTA ROJA DE SUPERVIVENCIA DE ESPECIES, 1980–2016 Aves

Corales
Anfibios
Cícadas
2010 2016

NOTA: Un valor 1.0 en el Índice de la Lista Roja indica que todas las especies están incluidas en la categoría de “preocupación menor”, por lo que no se prevé que ninguna quede extinta en el futuro próximo. Un valor de cero indica que todas las especies están extintas. FUENTE: Naciones Unidas, 2017a.
por una alta variabilidad anual. No obstante, como se muestra en la Figura 30, su proporción respecto al total de la AOD ha disminuido ligeramente.
En la Figura 31 aparecen los principales donantes y receptores de AOD relacionados con los bosques. Entre 200 y 2015, Alemania, el Japón y las instituciones de la Unión Europea aportaron más de la mitad de la AOD total. A nivel mundial los mayores receptores fueron China y la India, a los que se destinó casi el 50% de los desembolsos de AOD destinada al sector forestal.
2.3 INFORMACIÓN Y
LAGUNAS DE DATOS
En la Sección 2.2 se evaluó la contribución de los bosques y los árboles para alcanzar un grupo seleccionado de metas de diez ODS. El análisis reveló varias deficiencias y lagunas relacionadas con lo siguiente: i) los conocimientos disponibles, ii) la metodología y iii) la disponibilidad y calidad de los datos, que se destacan a continuación.
Conocimientos
Investigaciones más exhaustivas ayudarían a generar los conocimientos necesarios para conocer más detalladamente los vínculos entre los diferentes ODS y las contribuciones de los bosques. Esto se relaciona en particular con las siguientes cuestiones:
} distribución geográfica y por sexo y edad de las personas en situación de pobreza extrema; oportunidades para que los bosques ofrezcan vías para salir de la pobreza y medidas necesarias para su facilitación (ODS1);
} composición nutricional de los PFNM (ODS2);
} efecto de la participación de las mujeres en el trabajo retribuido sobre la transición de la gestión forestal de la subsistencia al ámbito comercial; ejercicio de derechos formales por parte de las mujeres; intervenciones que aumentarán los ingresos provenientes de los bosques para las mujeres; papel que desempeñan ellas en las cadenas de alto valor y beneficios netos que obtienen; »

FIGURA 30
PORCENTAJE TRIENAL MÓVIL DE DESEMBOLSOS DE LA ASISTENCIA OFICIAL PARA EL DESARROLLO (AOD) EN
SILVICULTURA EN COMPARACIÓN CON EL TOTAL DE LA AOD ENTRE 2000 Y 2015, Y PROPORCIÓN DE
DESEMBOLSOS RELACIONADOS CON LOS BOSQUES EN EL TOTAL DE LA AOD

NOTA: Los datos de 2005 no estaban disponibles. FUENTE: FAO, 2017g.

FIGURA 31
LOS 10 PRINCIPALES ASOCIADOS QUE APORTARON RECURSOS Y BENEFICIARIOS DE AOD PARA SILVICULTURA ENTRE 2000 Y 2015
ASOCIADOS QUE APORTAN RECURSOS RECEPTORES
Australia 283 República Democrática del Congo 148
Países Bajos 415
Finlandia 426 Indonesia 312
6%
Fondo para el Medio
Ambiente Mundial 478 Viet Nam 415 6% 7%
Reino Unido
de Gran Bretaña Turquía 418 e Irlanda del Norte 877 8%
11%
Instituciones de la UE 1113
Asociación Internacional no especificado 1244
12% Alemania 1005 22%
13%
FUENTE: OCDE, disponible en www.fao.org/aid-monitor/analyse/sector/en/.
» empoderamiento económico, lo que incluye el acceso de las mujeres a conocimientos sobre finanzas y negocios para transformar su participación en la recolección de productos forestales en negocios viables; y efecto de los derechos legales de tenencia en las prácticas consuetudinarias relacionadas con las mujeres (ODS5);
} cuantificación de los efectos de la reforestación o restauración y de la pérdida o degradación de la cubierta forestal o arbórea en la hidrología de diferentes ecorregiones, hipótesis de cambio climático y escalas temporales. Un uso más sistemático de las herramientas disponibles también contribuiría a mejorar los conocimientos (ODS6);
} importancia económica del turismo basado en los bosques (ODS8).
Metodología
La cuantificación de las contribuciones de los bosques a los ODS presenta problemas metodológicos debido a que se carece de definiciones acordadas, así como de estadísticas y conjuntos de datos desagregados. En varios casos, la metodología para este análisis debió basarse en bibliografía, estudios de casos y supuestos, que pueden proporcionar un panorama general de las tendencias de las contribuciones, pero no cifras exactas. Se destacaron las siguientes esferas de preocupación y oportunidades de mejora:
} Los supuestos que se formulan cuando la información necesaria no está disponible pueden tener importantes efectos en las estimaciones resultantes. Por ejemplo, el uso de tasas de pobreza rural medias cuando no existen datos nacionales, o la aplicación de estos promedios para calcular el número de “habitantes pobres de los bosques” cuando no hay información sobre la distribución de la pobreza, pueden conducir a una sobreestimación o subestimación de las tasas de pobreza reales. (ODS1)
} Es necesario armonizar la terminología y las definiciones relativas a los PFNM en la bibliografía y los documentos sobre políticas.
} Actualmente, no existe una metodología para evaluar uniformemente todos los tipos de contribuciones de los bosques a la seguridad alimentaria. La integración de los indicadores sobre los bosques y la seguridad alimentaria en las encuestas nacionales y los censos agrícolas permitiría realizar una recopilación sistemática de datos. (ODS2 y ODS12)
} Debe aclararse mejor la definición del uso de combustibles “moderno” y “tradicional”. (ODS7)
} La metodología estadística para medir el turismo sostenible se está elaborando actualmente en el contexto de la iniciativa “Medición del Turismo Sostenible”, impulsada por la Organización Mundial del Turismo de las Naciones Unidas. Esta iniciativa tiene la finalidad de elaborar el marco metodológico y vincular las Cuentas Satélite del Turismo (CST) con el Sistema de Contabilidad Ambiental y Económica (SCAE). (ODS8)
} Los métodos para evaluar la accesibilidad a zonas verdes urbanas difieren entre los países, por lo que resulta difícil evaluar los servicios que proporcionan estas zonas o bien elaborar comparaciones entre distintos países. En el contexto de la construcción de “edificios sostenibles y resilientes utilizando materiales locales”, una definición unificada y compartida del significado de “locales”, junto con una armonización de las metodologías para evaluar el uso de materiales locales, ayudaría a mejorar las evaluaciones. Además, una clasificación de los sitios del Patrimonio Mundial como zonas urbanas/no urbanas, con un desglose más detallado de los componentes construidos y naturales, podría ayudar a evaluar los beneficios que ofrecen a las personas que los visitan o viven en sus proximidades, y también mejoraría la gestión actual. (ODS11)
} Los datos sobre los desastres relacionados con el clima que afectan a los bosques a menudo se recopilan siguiendo enfoques heterogéneos, con grandes variaciones entre los países.
La inclusión de los bosques en los informes nacionales sobre desastres y daños podría facilitar las comparaciones y ofrecer conjuntos de datos más completos. (ODS13)
} La existencia de múltiples definiciones sobre la degradación de las tierras y los bosques supone dificultades para producir las evaluaciones uniformes y sistemáticas que se requieren para el ODS15. Las definiciones armonizadas facilitarían la elaboración de metodologías para evaluar la degradación de los bosques y las tierras, teniendo en cuenta diferentes interpretaciones del concepto (por ejemplo, en las deliberaciones sobre el clima, la degradación tiende a referirse a pérdidas de reservas de carbono, mientras que en el contexto de la biodiversidad se refiere a pérdida de biodiversidad). (ODS15)
Disponibilidad y calidad de los datos
Los datos pueden no estar disponibles ya sea porque no existen, no puede accederse a ellos o no están desagregados en la forma requerida. Entre otros problemas pueden mencionarse los datos desactualizados, los períodos o frecuencia de observación inadecuados y la resolución espacial insuficiente. Cuando hay datos disponibles, la calidad puede no ser suficientemente buena para permitir un análisis sólido debido a que los datos son incoherentes o inexactos o no están completos. Entre otros problemas comunes que afectan a los conjuntos de datos utilizados para la evaluación de los ODS se incluyen los siguientes: i) falta de la información temporal o espacial necesaria, o incoherencias en esta información, para hacer un análisis y comparaciones eficaces; ii) definiciones o metodologías heterogéneas, lo que puede obstaculizar la evaluación sistemática; iii) falta de las actualizaciones periódicas de datos que se requieren para los estudios a largo plazo y para suministrar la información más actualizada. Entre los problemas específicos relacionados con la disponibilidad y calidad de los datos que se enfrentaron en el presente análisis se incluyen los siguientes:
} Hay una marcada falta de datos acerca de la pobreza, la tenencia y los medios de subsistencia, o estos no están disponibles con el nivel de desagregación requerido (en particular, por género y grupo étnico). »

» Los datos geoespaciales sobre pobreza a nivel nacional o subnacional permitirían analizar la proximidad de las comunidades rurales a los bosques, sus modalidades de urbanización y migración y los efectos en las zonas rurales. (ODS1)
} La desagregación de los datos sobre los PFNM en función de las especies, los atributos de los recolectores y usuarios de los PFNM (lactantes, adultos, mujeres, personas pobres, grupos indígenas, etc.), cantidades, atributos forestales (zona, tipo de bosque, condición, distancia del hogar), métodos de recolección y composición nutricional mejorarían en gran medida la base de información acerca del papel y la importancia de los PFNM para las poblaciones locales. Del mismo modo, los datos acerca de la dependencia del combustible de madera para cocinar y esterilizar y sobre el empleo y los ingresos provenientes de la silvicultura resultarían más útiles si estuvieran desagregados por sexo. Los sistemas nacionales de contabilidad (como las encuestas sobre medios de subsistencia y los censos agrícolas) podrían incorporar informes más exactos sobre el empleo en el sector forestal en función de diferentes tipos de tenencia, como bosques nacionales, bosques comunitarios, bosques privados, sistemas agroforestales o explotaciones. Hay poca información disponible a nivel subnacional, nacional o regional acerca del uso o proporción de los ingresos para alimentación y combustible. Puede consultarse más información acerca de la calidad de los datos relacionados con las contribuciones de los bosques al ODS2 en El estado de los bosques del mundo, 2014 (FAO, 2014). (ODS2)
} Existe una falta general de datos relacionados con lo siguiente: i) el número de mujeres empleadas en la silvicultura en diferentes subsectores e industrias, incluidos los sectores público y privado; ii) el número de mujeres que participan en programas de capacitación forestal; iii) los beneficios económicos de los bosques y los árboles para las mujeres. Por lo tanto, resulta difícil evaluar la participación de las mujeres en todos los tipos y niveles de gobernanza forestal y en la cadena de valor del mercado. Además, los datos organizados por sexo ayudarían a mostrar las repercusiones económicas de la descentralización para las mujeres. Los datos y la información de nivel nacional se podrían fortalecer en relación con el sexo y la silvicultura por medio de la integración de las variables pertinentes en las bases de datos sobre silvicultura, agricultura y recursos naturales que mantienen los ministerios y las comisiones de planificación de nivel nacional; por ejemplo, incluyendo información sobre las mujeres en puestos de liderazgo, los hombres y mujeres empleados en la silvicultura, la disparidad salarial de género en la silvicultura y la representación de las mujeres en la capacitación forestal. A fin de demostrar el valor de los bosques en cuanto a la igualdad de género, se requerirían más datos sobre el género a escala local, subnacional, nacional y mundial. (ODS5)
} Hay datos limitados disponibles sobre los bosques gestionados con miras a la conservación del suelo y el agua, ya que estos se gestionan también con otros fines. (ODS6)
} Las estadísticas de la FAO sobre los productos forestales y el comercio son la principal fuente de información para analizar las contribuciones de los bosques al ODS7. Estos conjuntos de datos se basan en los informes de los Estados Miembros, pero su calidad y precisión es heterogénea, dado que los estudios pueden ser costosos y no se realizan en forma regular. Asimismo, las estadísticas sobre producción de combustibles de madera para la producción y el consumo no tienen en cuenta el sector informal, en el que se lleva a cabo gran parte de la producción, la comercialización y las ventas. Estas condiciones afectan las evaluaciones
nacionales y se reflejan en análisis regionales y
mundiales. (ODS7)
CAPÍTULO 2 CUANTIFICACIÓN DE LAS CONTRIBUCIONES DE LOS BOSQUES
} Las estadísticas oficiales de la OIT proporcionan información sobre el empleo informal, pero no incluyen datos explícitos sobre el empleo informal relacionado con los bosques. La desagregación de los datos relacionados con la silvicultura podría contribuir a aumentar los conocimientos sobre la función de la silvicultura en la mitigación de la pobreza y el crecimiento económico. Además, los datos sobre el turismo basado en la naturaleza no se recopilan con la frecuencia suficiente para elaborar conjuntos de datos coherentes, y los datos cuantitativos sobre la proporción del gasto en turismo en las zonas protegidas con respecto al PIB total destinado al turismo no son de la calidad suficiente. (ODS8)
} Si bien se reconoce ampliamente el valor de las zonas verdes en los contextos urbanos, la falta de información sobre su distribución y acceso dificulta una estimación de la manera en que se distribuyen los beneficios. Contar con datos más coherentes sobre la accesibilidad a las zonas verdes dentro de las zonas urbanas ayudaría a realizar una evaluación más completa del parámetro temático relativo al ODS11. La disponibilidad limitada de datos que relacionen los límites de las ciudades con las zonas verdes públicas, junto con la falta de información sobre las existencias de árboles en las ciudades, afecta en gran medida las evaluaciones actuales del valor de las zonas verdes en las zonas urbanas. (ODS11)
} Los datos sobre los PFNM (producción, consumo, comercio y disponibilidad de recursos) están incompletos por varios motivos y especialmente porque la actividad se lleva a cabo en gran medida en el sector informal, por lo que no se la incluye en las estadísticas oficiales. Los tipos de datos más importantes que mejorarían las evaluaciones sobre los PFNM son los siguientes: consumo de PFNM individual y del hogar; huella material mundial del sector forestal; datos mundiales sobre volumen de madera certificada que proviene de bosques gestionados de manera sostenible; datos mundiales sobre productos silvestres certificados recolectados y comercializados. Otros factores que afectan el análisis de datos se relacionan con características temporales y espaciales. Por ejemplo, los conjuntos de datos sobre adopción de prácticas sostenibles en el sector forestal abarcan diferentes períodos. Del mismo modo, la información acerca del número de empresas que publican informes de sostenibilidad no está disponible en forma coherente, ya que los datos se refieren a regiones geográficas diferentes: una referencia espacial común ayudaría a que estos conjuntos sean comparables. (ODS12)
} Los datos mundiales, regionales y nacionales acerca del efecto de los desastres en los bosques son muy limitados o están incompletos. Esto incluye las estadísticas mundiales sobre pérdidas forestales debido a desastres, así como los efectos económicos cuantitativos de los desastres en la silvicultura y en los medios de subsistencia y la seguridad alimentaria de las comunidades que dependen de los bosques. Otro elemento esencial que en general falta en los conjuntos de datos actuales es el componente espacial: este resulta esencial para las evaluaciones cuantitativas del daño forestal y la aplicación eficaz de las políticas de mitigación. Los datos de teledetección podrían ayudar a mejorar los conjuntos de datos actuales y se podrían utilizar para complementar los informes nacionales. (ODS13)
} Se requieren de manera urgente actualizaciones periódicas de los datos mundiales sobre la superficie forestal y otros parámetros pertinentes, así como para generar series de datos coherentes que abarquen períodos más prolongados. Se debería prestar especial atención al análisis de la forestación, reforestación y expansión natural de los bosques, dado que una evaluación fiable puede requerir períodos prolongados. Además, el acceso a datos espaciales sobre las áreas clave de biodiversidad por tipo de ecosistema —en especial, los bosques— mejorarían los conocimientos actuales acerca de la función de los bosques para ese indicador específico.
(ODS15)
Temas transversales
En varias de las evaluaciones preparadas para la sección 2.2, incluidas aquellas para el ODS1 y el ODS13, se destacó la importancia de fomentar la capacidad técnica y de gestión a fin de mejorar la disponibilidad y calidad de los datos. Al mismo tiempo, es importante que los datos recopilados por los países estén ampliamente disponibles para todos aquellos que necesitan consultarlos, en lugar de estar confinados en ministerios u organismos sectoriales.
A pesar de que hay muchos conjuntos de datos para evaluar las variables biofísicas, son menos los que aportan datos socioeconómicos relacionados con los bosques y los árboles. Las lagunas en la disponibilidad de datos de calidad limitan la capacidad para elaborar y aplicar políticas eficaces. Estas cuestiones relacionadas con la calidad o disponibilidad de datos son especialmente importantes en aquellos casos en que existen vínculos entre las metas de los ODS, tales como el combustible de madera (por ejemplo, ODS1, 2, 7 y 8), los PFNM (ODS1, 2, 8 y 12), la función de los bosques en la igualdad de género (ODS1, 2, 5, 6, 7 y 8), el papel económico que desempeñan los bosques para las personas y sus medios de subsistencia (ODS1, 2, 5, 6, 7, 8 y 12) y el sector informal (ODS1, 2, 5, 7, 8 y 12).
Una de las dificultades más importantes que se destacaron en el análisis de los ODS se relaciona con la presentación de datos coherentes a nivel mundial con miras a elaborar estudios y evaluaciones comparativos. La alineación de la recopilación de datos con los ODS se debería reflejar en el diseño de los censos (por ejemplo, los censos agrícolas), en la recopilación de datos macroeconómicos y en la valoración de recursos. La regularidad de la recopilación de datos, así como el uso de métodos normalizados, es importante a los efectos de la comparabilidad y la evaluación de los progresos realizados. Las organizaciones con un ámbito y capacidad mundial, como la FAO y el Banco Mundial, pueden asociarse con instituciones de investigación internacionales y regionales a fin de ayudar a elaborar marcos de recopilación de datos exhaustivos y trabajar en estrecha relación con los gobiernos nacionales para recopilar datos. Además de las cuestiones técnicas que se tratan en esta sección, pueden surgir problemas debido a la falta de políticas y definiciones acordadas internacionalmente sobre algunas cuestiones ambientales esenciales relacionadas con los bosques. En el caso de que no exista un acuerdo político sobre las definiciones, es más probable que las metodologías sean heterogéneas y poco claras, dando lugar a diferencias en la calidad de los datos.