La validez del zapatismo hoy

El EZLN hoy es un movimiento indígena vivo y de resonancia mundial. Su construcción de “otro mundo posible” los ha conducido a autogobernarse y autosustentarse. Los municipios autónomos, las Juntas de Buen Gobierno, el desarrollo de cooperativas de producción y consumo y la generación de propuestas educativas alternativas no son una utopía más, sino una realidad tangible que nadie puede, con la salvedad de los que ignoran todo esto, negarlo. Podemos no estar de acuerdo con sus planteamientos, pero nunca denostarlos como muchos lo han hecho. Finalmente, son válidas creo yo las diferencias existentes con el gobierno de AMLO, mientras que este último quiere reformar el capitalismo, los zapatistas tratan de aniquilarlo. Esa es la cuestión.



La validez del Zapatismo hoy
Juan Pérez Medina
Martes 8 de Enero de 2019
Cambio de Michoacán

“¿De qué tenemos que pedir perdón? ¿De qué nos van a perdonar? ¿De no morirnos de hambre? ¿De no callarnos en nuestra miseria? ¿De no haber aceptado humildemente la gigantesca carga histórica de desprecio y abandono? ¿De habernos levantado en armas cuando encontramos todos los otros caminos cerrados? ¿De no habernos atenido al Código Penal de Chiapas, el más absurdo y represivo del que se tenga memoria? ¿De haber demostrado al resto del país y al mundo entero que la dignidad humana vive aún y está en sus habitantes más empobrecidos? ¿De habernos preparado bien y a conciencia antes de iniciar? ¿De haber llevado fusiles al combate, en lugar de arcos y flechas? ¿De haber aprendido a pelear antes de hacerlo? ¿De ser mexicanos Extracto del comunicado del EZLN ante la propuesta del gobierno de CSG, de otorgarles el “perdón”. 18 de enero de 1994. A- A A+ El 1 de enero de 1994, Carlos Salinas de Gortari había anunciado a los mexicanos nuestro ingreso de México a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que es el club de los países más ricos del mundo. El neoliberalismo se había impuesto. Miles de empresas estatales habían pasado a manos privadas: teléfonos, ferrocarriles, puertos, carreteras, bancos, comunicaciones, etc., y, la oposición política había sido diezmada, ya sea por cooptación o por represión, encarcelamiento o asesinatos. Era la época del pensamiento único, del fin de la historia tan señalado ante la caída del socialismo real de Europa del este y el surgimiento del dominio unipolar de los Estados Unidos en el mundo. La izquierda estaba en una profunda crisis de la cual parecía no había salida. Muchos de los anteriores teóricos de izquierda acabaron en manos del neoliberalismo avasallante y un sinfín de partidos comunistas desaparecieron de la faz de la tierra, por no decir que casi todos. El EZLN hoy es un movimiento indígena vivo y de resonancia mundial. (Foto: Cuartoscuro) Fue entonces que el mismo día triunfal del neoliberalismo mexicano, que se sellaba con el ingreso de México a la OCDE, que en el sureste mexicano, un ejército de miles de indígenas apareció en el escenario para declarar la guerra al gobierno salinista y convocó al pueblo a acompañar con las armas y organización a su derrocamiento. Entonces surgió el EZLN, quien de manera sorpresiva tomó los municipios de San Cristóbal de las Casas, Ocoisingo, Altamirano, Las Margaritas, Oxchuc, Huixtán y Chanal. En los combates contra el ejército mexicano se han registrado el deceso de 300 combatientes y, para el caso del EZLN, cientos de encarcelados que llenaron las cárceles de Chiapas, principalmente la de Cerro Hueco. De esta manera, el EZLN ensombreció la celebración del neoliberalismo mexicano y, no sólo eso, sino que inauguró en el mundo las nuevas formas del reinicio de la lucha contra el capitalismo, en una reinvención de la historia de la lucha emancipadora de todos los pueblos oprimidos del mundo. El EZLN se convirtió así en el referente universal del reencauzamiento de la lucha de clases desde otra perspectiva. Herman Bellinghausen, reportero y poeta de publicaciones como La Jornada en México, que ha conocido como pocos las entrañas del EZLN, resumió así en su análisis “Las Victorias del EZLN” el impacto de este movimiento-guerrilla-modelo de gestión: “Si para México significó un contundente rechazo campesino a la traición agraria del gobierno salinista formalizada en 1982 –para el mundo encarnó la primera movilización contra la dictadura de los mercados, creó un discurso fresco para la izquierda sin brújula y fecundó las inminentes resistencias globales contra el monopolio del poder económico mundializado. Fue el primer movimiento social en tener a su disposición las armas en la red y sus redes, y aprovecharlas ampliamente” (publicado en La Jornada, 31-diciembre-2018). Sin el EZLN, la historia que estamos viviendo hoy, no podría ser vivida. El triunfo de AMLO en las elecciones presidenciales pasadas no podría entenderse sin la presencia irreverente y fecunda del EZLN, a pesar de quienes hoy, ignorándolo todo, olvidándolo todo, dogmatizándolo todo, se atreven a negar e, incluso, a injuriar con todo el equívoco posible. No tienen razón quienes hoy, desde la comodidad de su estatus, han intentado denigrar y calumniar a quienes desde su trinchera de más de 40 años han delegado su vida a organizar al pueblo indígena y a luchar por su emancipación. ¿Qué no han luchado? Esta y otras frases que se han utilizado en las redes para denigrar el Movimiento Zapatista son además calumniosas y llevan en su seno, incluso, la pretensión de tensar la confrontación política que existe con AMLO y que es pública desde hace años y algunos la impulsan con toda ignorancia. El EZLN es un movimiento indígena de izquierda cuya existencia se debe a los objetivos de luchar “… por trabajo, tierra, techo, alimentación, salud, educación, independencia, libertad, democracia, justicia y paz.” (Primera Declaración de la Selva Lacandona, 1993); en ese mismo comunicado, además de convocarnos a sumarnos a su lucha, declararon que “… no dejaremos de pelear hasta lograr el cumplimiento de estas demandas básicas de nuestro pueblo formando un gobierno de nuestro país libre y democrático.” Y eso es lo que han hecho por más de 25 años sin tregua. Acosados y cercados por el gobierno mexicano y su ejército, el EZLN ha sobrevivido en la selva de Chiapas en permanente desarrollo de sus condiciones materiales y subjetivas para defender su territorio, generar nuevas formas de organización social, económica y políticas al margen del estado. Durante 25 años han enfrentado a los caciques de esas regiones y liberado espacios para sus bases zapatistas y los campesinos que con ellos se organizan o simpatizan. El gobierno no dejó en todo este tiempo de organizar grupos paramilitares con el apoyo de los finqueros y terratenientes de la zona, provenientes fundamentalmente del PRI, Antorcha Campesina y grupos del PRD. Se conoce de la formación de más de 30 grupos paramilitares cuya tarea ha sido la de enfrentar a las bases de apoyo del EZLN; varios de ellos fueron los responsables de la matanza de 45 indígenas en Acteal, Chiapas, ocurrida el 22 de diciembre de 1997, como consecuencia de la política oficial seguida para castigar y desarticular a los indígenas de San Pedro Chenalhó que adoptaron el camino de la resistencia y la construcción de un gobierno propio. Existe suficiente documentación que prueba el papel de las instituciones del Estado en la escalada de violencia en Chenalhó, que permite entender la responsabilidad oficial en la masacre, perpetrada por paramilitares, protegidos y armados por autoridades civiles y militares. Grupos como Los Chinchulines, La OCOPECH, Paz y Justicia, Alianza San Bartolomé de los Llanos, Máscara Roja, Justicia Social, Movimiento Indígena Antizapatista, (MIRA), Organización Clandestina Revolucionaria, (OCR), Los Puñales, Los degolladores, Los Quintos, Los tomates, Los Carrancistas, Grupo Tomás Muntzer de Ocosingo, Primera Fuerza de Chenaló, Rubén Jaramillo de Tecpatán, etc., se formaron por indicaciones del gobierno mexicano y fueron entrenados y armados por el propio ejército de esa región. Una de las pruebas de esa descarada estrategia oficial fue el ataque perpetrado en contra de la comunidad de Chimix, en octubre de 1997, donde quemaron y saquearon casas; una partida militar detuvo a los responsables con rifles AK-47 en la mano; el capitán del ejército Germán Parra los liberó “por ser del PRI”. ¿Cómo entonces pueden ser los Zapatistas un “engendro salinista”? ¿Cómo podemos reclamarles su pasividad supuesta cuando han tenido que enfrentar cotidianamente al gobierno con todas sus estrategias de aniquilación? ¿Con qué calidad moral podemos hacerlo, cuando hemos sido nosotros los que los abandonamos? El EZLN hoy es un movimiento indígena vivo y de resonancia mundial. Su construcción de “otro mundo posible” los ha conducido a autogobernarse y autosustentarse. Los municipios autónomos, las Juntas de Buen Gobierno, el desarrollo de cooperativas de producción y consumo y la generación de propuestas educativas alternativas no son una utopía más, sino una realidad tangible que nadie puede, con la salvedad de los que ignoran todo esto, negarlo. Podemos no estar de acuerdo con sus planteamientos, pero nunca denostarlos como muchos lo han hecho. Finalmente, son válidas creo yo las diferencias existentes con el gobierno de AMLO, mientras que este último quiere reformar el capitalismo, los zapatistas tratan de aniquilarlo. Esa es la cuestión.