Los chalecos amarillos, una bomba de relojería antes de las elecciones europeas

El movimiento de contestación social de los “chalecos amarillos” representa un elemento disruptivo de efectos desconocidos ante las elecciones europeas de mayo, según declararon a Efe eurodiputados de diferentes nacionalidades e ideologías.



Los chalecos amarillos, una bomba de relojería antes de las elecciones europeas

Contrainformación
enero 11, 2019

El movimiento de contestación social de los “chalecos amarillos” representa un elemento disruptivo de efectos desconocidos ante las elecciones europeas de mayo, según declararon a Efe eurodiputados de diferentes nacionalidades e ideologías.

Desde los grupos mayoritarios de la Eurocámara existe “preocupación” por que el movimiento de contestación social que ha causado estragos en Francia se disemine por otros países y dé más alas a los euroescepticismos populistas.

Por su parte, otras formaciones más críticas con la Unión Europea, como el partido de la propia Marine Le Pen o los italianos de la Liga y el Movimiento 5 estrellas, intentan capitalizar políticamente un colectivo que rechaza, precisamente, el status quo del sistema político que articulan instituciones y partidos tradicionales.

El eurodiputado liberal francés Jean Arthuis explicó a Efe que los “chalecos amarillos” son “la expresión de la cólera popular”, un fenómeno que no es “nuevo” en Francia y que ya arrancó en tiempos de (el expresidente francés) Jacques Chirac tras la crisis del petróleo.

“Empezó a ahondar un sentimiento de desamparo social, de inquietud, y se unió el fenómeno migratorio”, señaló el eurodiputado de En Marche, quien apuntó que esas frustraciones “encuentran fácil refugio en los populismos y los antisistema”.

Arthuis restó peso a la posibilidad de que los “chalecos amarillos” puedan forzar la caída del presidente francés, Emmanuel Macron, pero señaló que el descontento que agrupa a ese colectivo “es algo perfectamente extrapolable a otros países”.

Por el contrario, una cuestión más “puramente francesa” representa el movimiento en opinión del eurodiputado de Rassemblement National Nicolas Bay, quien apuntó que aunque Le Pen haya mostrado empatía por sus reivindicaciones, no existe ninguna vinculación formal con el colectivo ni la líder ultraderechista ha participado de ninguna manifestación del movimiento.

El filón político de la frustración ciudadana tras la crisis económica lo conoce igualmente bien el jefe de la delegación del Movimiento 5 Estrellas en el Parlamento Europeo, Ignazio Corrao, que reveló en una entrevista con Efe su intención de encabezar un nuevo grupo parlamentario antisistema en la Eurocámara a partir de 2019 representando a los “chalecos amarillos”.

“Muchas de las líneas maestras de reivindicación contra los privilegios de las elites y el fracaso de los partidos políticos tradicionales son también los nuestros, por eso queremos ofrecerles una plataforma en Europa”, dijo.

Sobre el hecho de tender puentes con un movimiento como los “chalecos amarillos”, en los que ha habido episodios de violencia, Corrao defendió que la mayoría de sus integrantes “son pacíficos” y que “es un clásico que cuando surge algo nuevo que pone en jaque al sistema todos se apresuren a tacharlo de populista, extremista y peligroso”.

Alejada de ese punto de vista, para la líder del PSOE en la Eurocámara, Iratxe García, “es un error que cualquier fuerza política intente apropiarse de las movilizaciones populares”.

“Partidos como 5 Estrellas han demostrado la fragilidad de fuerzas políticas que nacen a raíz de una expresión de descontento pero con el tiempo y sin una base ideológica coherente pasan de ser un partido de izquierdas a gobernar con la extrema derecha de (el ministro y líder de la Liga, Mateo) Salvini”, dijo a Efe.

También el líder del PP en la Eurocámara, Esteban González Pons, mostró ante un grupo de periodistas su “gran preocupación” por los efectos de los “chalecos amarillos”, cuyas consecuencias representan uno de los grandes interrogantes en una UE en vísperas de las elecciones continentales.

Por su parte, el cabeza de delegación de Podemos en el Parlamento Europeo, Miguel Urbán, señaló en declaraciones a Efe que el fenómeno ha puesto de manifiesto la desafección de la población francesa con su clase gobernante, y en particular con el gobierno de Macron, que incluye a las elites tanto de la socialdemocracia como de la derecha tradicional”.

Urbán predijo en ese sentido que en las próximas elecciones parece claro que los partidos tradicionales van a continuar con una “erosión cada vez más pronunciada”. “Es un desafío para las fuerzas del cambio ser capaces de convertir esta desafección en un proyecto político transformador de la sociedad”, añadió.