La vigencia de la nación Qhara Qhara

Las actuales comunidades de esta nación anterior al imperio Inca no presentan sus autoridades ancestrales a los organismos del estado boliviano, sino a sus propios mayores.
Los símbolos de su autonomía, autogestión y autogobierno están por todos lados y todos en Potosí y regiones adyacentes los respetan. Un ejemplo:
El ayllu huasi es una sede de una planta con techo de calamina a dos aguas y con el piso vaciado de cemento sin alisar. Está ubicado en la calle Lupaca, a cuadra y media de la plaza principal. “Nosotros hemos construido esta sede -explica tata Zenobio-. No hemos pedido ayuda a nadie. Podíamos pedir a la Alcaldía pero no hemos querido. Preferimos tener algo nuestro”.



La vigencia de la nación Qhara Qhara

Correo del Sur
14 ENERO 2019
JUAN JOSÉ TORO MONTOYA (*)

Repitiendo una tradición ancestral, las autoridades originarias del Departamento de Potosí acudieron el 6 de enero hasta la Villa Imperial para ser reconocidas y posesionadas en sus cargos.

El gobernador Juan Carlos Cejas les hizo jurar por la Constitución, la Ley Marco de Autonomías y Descentralización “Andrés Ibáñez” y por el proceso de cambio. “Quedan posesionados como autoridades originarias, sindicales, de todos los municipios de nuestro Departamento”, les dijo.

Pero no estaban todas las autoridades originarias.

A unos 40 kilómetros al este, el mismo día, una ceremonia similar se cumplía en Chaquí, capital de la segunda sección de la provincia Cornelio Saavedra, que es conocida por los beneficios de sus aguas termales.

Allí se concentraron las autoridades originarias del Jatun Ayllu Chaquí, uno de los tres grandes ayllus de la parcialidad Urinsaya de la gran nación Qhara Qhara, la que se hizo famosa por haber reivindicado su derecho sobre las riquezas que guarda el galeón San José, que todavía está hundido en el mar de Colombia.

¿Quiénes son?

La nación Qhara Qhara se está reestructurando sobre la base de una antigua cultura prehispánica que habitó en lo que hoy son las provincias Frías, Saavedra y Linares del Departamento de Potosí, aunque habría llegado hasta los bordes del Salar de Uyuni y ocupado parte de los valles altos de Cochabamba y Chuquisaca.

Su existencia está probada por varios documentos, aunque los más famosos son el denominado Memorial de Charcas, labrado en 1582, y la declaración que el indio Diego Huallpa prestó en agonía al sacerdote Rodrigo de la Fuente el 31 de diciembre de 1572. En este último, el clérigo apunta que “la riqueza de plata tan innumerable que estaba y está abscondida en el cerro que los naturales de esta tierra de la provincia Caracaras llamaban y hoy día generalmente por el mundo se llama cerro de Potosí”.

Desde hace unos años, la nación indígena se está reconstituyendo en los marcos de la legislación boliviana. Hasta ahora, ya se ha reestructurado en dos parcialidades: aransaya, que aglutina a cuatro markas, un jatun ayllu y un valle, y urinsaya, que tiene tres jatun ayllus. Sus autoridades principales son las del Tribunal de Justicia Indígena Originario Campesina.

Autonomía

Gregorio Vargas ya está en la tercera edad y fue autoridad originaria varias veces. “Nunca fuimos a Potosí (a ser posesionados)”, afirma. Los ayllus de Chaquí se posesionaron siempre en su pueblo, y quien les toma juramento es el curaj curaca, una autoridad de rango superior.

Quien desempeña esas funciones estos años es Feliciano Rodríguez, que también ejerce como sullk’a kuraka de la nación Qhara Qhara. Él posesionó hace una semana a los curacas de los más de diez ayllus de Chaquí y poblaciones aledañas.

Vargas dice que la costumbre de posesionar a estas autoridades se remonta a la fundación misma de Chaquí, cuando Gonzalo Pizarro, hermano de Francisco, estableció allí sus asientos mineros. Agrega que entre 1891 y 1893 nueve ayllus de Chaquí recibieron sus títulos revisitarios que ahora constituyen su base legal. En homenaje a ellos, las calles del centro del pueblo llevan sus nombres.

Pero Chaquí no solo es importante por su historia vinculada a los Pizarro y al inicio de la explotación de la plata en Porco, sino también porque antes de la llegada de los españoles era la segunda capital del reino Qhara Qhara, uno que existió incluso antes de los incas.

Homenaje

Tata Zenobio Fernández, que es autoridad del Tribunal de Justicia Indígena Originario Campesina, llegó a la plaza principal de Chaquí cuando el acto de posesión ya había pasado. Allí, en el frontis del templo de Santiago, que es el patrono del pueblo, le esperaba otra autoridad de ese tribunal, tata Francisco Ibarra.

Cuando llegó le dieron cuenta de lo ocurrido y, luego de una breve ckoa, propuso ir al ayllu huasi para esperar a las flamantes autoridades originarias que en ese momento escuchaban misa.

El ayllu huasi es una sede de una planta con techo de calamina a dos aguas y con el piso vaciado de cemento sin alisar. Está ubicado en la calle Lupaca, a cuadra y media de la plaza principal. “Nosotros hemos construido esta sede -explica tata Zenobio-. No hemos pedido ayuda a nadie. Podíamos pedir a la Alcaldía pero no hemos querido. Preferimos tener algo nuestro”.

A poco rato, llegan las autoridades originarias recién posesionadas: son mama thallas y curacas, todos orlados con flores de papel y llevando sus bastones de mando. Destacan las mujeres: hay desde algunas que son muy jóvenes hasta otras con cabello blanco.

Llegan a festejar y, aunque son autoridades recién posesionadas, vienen a mostrar respeto a las autoridades superiores de la nación Qhara Qhara, a la que pertenecen.

Comen y beben en un salón en el que hay tres mapas. Son los de las Tierras Comunitarias de Origen y de la jurisdicción del Jatun Ayllu Chaquí.

Todo lo anterior es la prueba de que, después de siglos de permanecer en el anonimato, los qhara qhara realmente se están reconstituyendo.•

(*) Juan José Toro es presidente de la Sociedad de Investigación Histórica de Potosí (SIHP)

Tesoro en el mar

El galeón San José era la nave capitana de la Flota de Tierra Firme. Zarpó el 28 de mayo de 1708 de Portobelo, donde había sido cargado con tesoros procedentes del Perú, incluidas barras y monedas de plata acuñadas en Potosí.

Aunque formaba parte de una flota y estaba resguardada por varios otros navíos, se hundió a consecuencia de una explosión ocasionada por el asalto de naves inglesas. Se fue al fondo del mar con casi 600 tripulantes a bordo y un tesoro avaluado para la época en 11 millones de pesos españoles.

Actualmente, es estima que el costo del tesoro hundido con el galeón es de 17.000 millones de dólares y su alto valor económico e histórico ha determinado un juicio entre Colombia y España por los derechos sobre él.

Cuando se confirmó el hallazgo del galeón –que permanece en el fondo del mar– el entonces presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, se propuso no dejar el cargo sin recuperar el tesoro para su país. Incluso llegó a cambiar la Constitución para adecuarla al régimen de los tesoros subacuáticos.

Estaba a punto de lograrlo cuando ocurrió lo inesperado: una delegación de autoridades originarias de la nación Qhara Qhara, encabezada por tata Zenobio Fernández, llegó a Bogotá a reivindicar sus derechos.

Su argumento es sencillo: la plata que está en el galeón San José salió del Cerro Rico de Potosí y, según abundante documentación –ellos presentaron más de 2.000 fojas–, esa montaña y sus minerales pertenecían a la nación Qhara Qhara.

Por ello, Santos no pudo cumplir su propósito y le dejó el paquete a su sucesor, Iván Duque.

Las parcialidades

Por ahora, la nación Qhara Qhara está dividida de la siguiente forma:

PARCIALIDAD ARANSAYA

Marka Quila Quila

Marka Payacullo San Lucas

Marka Valle Tinquipaya Poroma

Valle Quillacas Marka Pojpo

Jatun Ayllu Yucas Marka San Juan de Orkas

Marka Qhara Qhara Marka MoroMoro

PARCIALIDAD URINSAYA

Jatun Ayllu Yura

Jatun Ayllu Chaquí

Jatun Ayllu Pati Pati