Balance y perspectivas 2018-2019 - Crisis de partidos, gobiernos y estados; diseño de los autogobiernos de abajo y perfiles del antagonismo

La izquierda ha disminuido en militancia, en votos y en control de los aparatos institucionales, la derecha ha aumentado más que la izquierda, ambos han disminuido en porcentajes en tanto ha aumentado grandemente la abstención y la construcción de modos propios de reunirse y de satisfacer necesidades sin recurrir al estado, a la política o al mercado, sino más bien a modalidades sencillas y al alcance de la mano de producir y reproducir la vida, las formas de vida y los cuidados.



2018-2019 Balance y perspectivas. Crisis de partidos y gobiernos, diseño de los autogobiernos de abajo y perfiles del antagonismo

JAIME YOVANOVIC
5 DE ENERO DE 2019

Primera parte. Introducción: Los perfiles del antagonismo

La izquierda ha disminuido en militancia, en votos y en control de los aparatos institucionales, la derecha ha aumentado más que la izquierda, ambos han disminuido en porcentajes en tanto ha aumentado grandemente la abstención y la construcción de modos propios de reunirse y de satisfacer necesidades sin recurrir al estado, a la política o al mercado, sino más bien a modalidades sencillas y al alcance de la mano de producir y reproducir la vida, las formas de vida y los cuidados.
Ello ha permitido sobrepasar las limitaciones de las formas orgánicas y funcionales de la producción y reproducción del patriarcado y su forma moderna del capitalismo, incluyendo al capitalismo de estado –llamado equivocadamente de socialismo-, que por su vez ha perdido sus rasgos esenciales de relación interna del capital fijo con el capital variable (podemos decir de los medios y la materia prima con la mano de obra) hacia un modelo híbrido donde gracias al aumento vertiginoso y depredador de las materias primas ha disminuido fuertemente la producción de plusvalía por la introducción de las máquinas y la tecnología que desplazan al encargado de vender su fuerza de trabajo a condición de producir ganancia por el tiempo de trabajo no remunerado. Esa relación interna del capital sigue distanciando sus factores-actores llegando peligrosamente a la antigua relación esclavista, que se consigue ocultar por la expansión del capital financiero, esto es, la producción de dinero y ganancias de papel sobre papel.
Diversos autores han trabajado estas ideas escarbando sobre el modelo o aún sobre las ruinas del modelo antiguo que dio origen al Manifiesto a partir de la acumulación originaria del capital, como bien señala en sus obras Silvia Federici, y así vemos como casualmente la instalación del estado y la institucionalidad basados en dicho Manifiesto, se hace ya de manera híbrida en lo que resultó ser el capitalismo de estado que dejó al socialismo estatal sólo como una modalidad de construir o reconstruir la relación entre los medios y los productores, esta vez basados mecánicamente en que los productores de plusvalía asumieran la propiedad de los medios superando la capa de antiguos burgueses de las villas a los que se unieron los oligarcas de la tierra transformando a sus siervos en proletarios. Sin embargo, esa experiencia sólo resultó en el surgimiento de una nueva clase burguesa, es decir, propietaria de los medios y de las ganancias producidas por los proletarios encendidos y adoctrinados por la prédica del partido y así sometidos a las necesidades del proceso de acumulación que se utilizó en la Unión Soviética y posteriormente en China, el uno en la primera fase de maquinización o industrialización, y el otro en la segunda fase de la revolución tecnológica.
La fase actual que ha llegado a niveles inverosímiles de destrucción de la naturaleza y de despojo de millones de indígenas, campesinos e inmigrantes, se ve como el traslado de las ovejas a trasquilar desde el campo a las ciudades donde se hacinan las millonadas de modernos esclavos o pseudo-proletarios en los barrios periféricos mientras se consolidan capas medias mediante barrios de gentrificación y universidades para otorgar pasada a los que sobreviven al espolio (López Obrador, el flamante presidente progresista de México, la esperanza de las izquierdas vapuleadas a nivel mundial, ofrece abrir 100 nuevas universidades para indios y pobres).
Las fuerzas militares y policiacas de cada país, uno por uno, sin excepción, son reforzadas para cercar y militarizar esos barrios (ver ejemplos como la militarización en Brasil, las nuevas funciones militares y policiales en Argentina, el comando Jungla en Chile, los mandos militares bolivianos jurando defender el “proceso de cambios”, el vertiginoso crecimiento de los grupos militares y paramilitares en Colombia, la nueva Escuela de las Américas en selvas colombianas, la militarización de Venezuela y las nuevas orientación de seguridad nacional en México, sin hablar de los otros continentes…) transformando las ciudades en verdaderas cárceles ( los ejemplos de Chile son muy decidores, como las contaminaciones de Quinteros, la represión a los portuarios de Valparaíso, el asesinato alevoso del mapuche Catrillanca y otros).
De todas maneras la estampida del campo y de la inmigración en todas partes hacia las ciudades, -que tendrá que ser enfrentada por el capital con perspectivas estratégicas, o sea, aprenderán muy rápido que no pueden ser soluciones parches- dentro de poco deberá estallar en todas partes, lo que traerá renovadas oleadas de ocupaciones de terrenos urbanos, crisis habitacionales y crisis de servicios de control tales como educación y salud, lo que ha transformado al aparato de estado en el mayor empleador para evitar explosiones sociales mediante el tejido de redes de contención profesional paternalista, lo que tendrá cada vez más agitaciones laborales y sindicales que podrán ser adecuadamente administradas por el estado en tanto las asociaciones y sindicatos sigan en manos de partidos políticos, ojala de izquierda para repartir aspirinas de esperanzas, ilusiones y promesas en tanto ayudan a empujar los anhelos y protestas hacia la soga del ahorcado, es decir, hacia las elecciones, negociaciones y mesas de diálogo.
De allí que algunos autores como Toni Negri hablen de multitud y de precariado, siendo bastante difícil distinguir categorías, así como es complejo hacer sindicalismo, cuyo peligro no está en el daño o la disputa que se haga al capital sobre los mecanismos productivos o logísticos, sino en la capacidad de convertir la antigua mancomunidad y solidaridad obrera, ya perdida por la subordinación de esa fraternidad de trabajadores a la militancia o disciplina partidaria, que de desplegarse hoy día esa solidaridad puede ser más que para combatir el estado y el mercado -esas montañas de granito que han erigido las ideologías del cambio en el camino estratégico para ser “derrotadas” en primerísimo lugar antes de proponerse otra cosa y finalmente terminan al revés siendo subsumidos por ellas, pues “no se toma el poder, sino el poder te toma a ti”- puede desembocar en al despliegue de la potencia social, creadora e innovadora que se proponga simplemente construir otro modo de vivir prescindiendo del estado y del mercado.
Las ideologías que proponen primeramente destruir o tomar el estado porque está obstruyendo nuestro camino, son las que ponen teórica, conceptual y prácticamente al estado en su ruta, o sea, lo necesitan, pues para ellos el poder no está en los proletarios o en los pobres, sino en el partido, en la vanguardia, el aparato que podrá administrar el aparato del poder público. Lo que nos trae a colación la genial reflexión de Florestán Fernández, el más destacado sociólogo brasileño que representaba a la izquierda crítica y adversario ideológico del bonapartismo clasista de Lula en la fundación del PT, que dijo que el poder se constituye en tres, el poder social, el poder político y el poder público.
El poder social es el del propietario de los medios, que decide si el proletario trabaja o no, si vive o no. El poder político es de la clase y el público es el del aparato del estado.
A los propietarios les basta con el poder social y el de su clase, pues desde allí instrumentan el uso del poder público, sea mediante la democracia para dar apariencia de compartir ese poder público, es decir la administración de los asuntos de todos, o ya sea mediante el uso de la fuerza armada profesional.
Las ideologías militaristas nos dicen que el poderío militar del capital es demasiado poderoso y así convencen a algunos que la lucha política es lucha de fuerzas, y así esconden el poder social y el poder político de la clase dominante, y como los partidos políticos no son ni representan al poder social de los oprimidos y tampoco son el poder de la clase, entonces anhelan representarla mediante lo que Gramsci llamó de hegemonía donde otorgaba gran papel a los intelectuales, especialmente a los intelectuales orgánicos (especialmente los intelectuales del partido) y la ocupación o copamiento de los aparatos ideológicos, lo que llevó al eurocomunismo que muy luego se deslizó hacia la socialdemocracia, que es el nido de donde provienen trásfugas como Iglesias del Podemos en España y Stipras de Syriza en Grecia. Es fácil notar la influencia gramsciana en los partidos derivados del grupo que, saliendo del dividido Movimiento de Izquierda Revolucionaria en Chile, pasa a constituir la Surda, de donde provienen algunos partidos del Frente Amplio, como la Izquierda Autónoma, el Movimiento Autonomista y el Partido Igualdad, perlas del collar de la nueva-vieja izquierda que pretende asumirse como representantes y dirigentes de lo social.
John Holloway, que provenía del troskismo como el brasileño Florestán Fernandes y, como él, fue más allá de esa limitada forma de entender a Marx, publicó un libro motivado por la experiencia zapatista llamado “Cambiar el mundo sin tomar el poder”, refiriéndose a que el poder público, esto es el aparato del estado, es prescindible, pues tratándose de un instrumento de dominación, resultaba contraproducente usarlo para la estrategia liberadora, que es lo que quiere hacer el flamante presidente mexicano López Obrados echando 130 tentáculos del estado hacia las regiones donde crecen a diario las autonomías y los autogobiernos. Son 130 oficinas del Instituto para los Pueblos Indígenas que se instalan en los territorios defendidos por las comunidades y que son necesarios para el proceso de acumulación del capital. Está claro para todos que para que eso le funcione al poder, tendrá que articularse con la represión allí y en otros lugares, lo que les llevará por los caminos represivos de los gobiernos progresistas que quedan y que rezan a todos los santos para que funcione el capitalismo desde el progresismo y no vaya a ser la mala pata que se fortalezcan, crezcan y se multipliquen las autonomías y autogobiernos que se liberen del yugo “liberador” del estado. Pero los que más rezan para que sean derrotadas las comunidades son los próceres de Clacso, Atilio Borón y Emir Sader que fueron despojados de su máscara de socialistas por Maristella Svampa definiéndolos –muy bien- de socialdemócratas, es decir, son socialistas dentro de la democracia burguesa.
Los sectores más avanzados del despliegue de la potencia social, pues, se encuentran rodeados y atacados por los partidos que defienden o procuran el poder estatal, aunque como veremos, sin mellar sus avances, conquistas y crecimiento. Veamos:
En México el eje de la ofensiva capitalista es el Tren Maya, que se sostiene que favorecerá a las comunidades de tres a cinco estados mexicanos, pero no hay voluntad de arriba a someterlo a una consulta entre las comunidades por donde pasará, pues el rechazo sería mayoritario y por ello se hizo una consulta más amplia, abarcando sectores que ni viajando en avión verán el tren maya, donde se incluyeron puntos diversos del programa de gobierno, de modo de llenar la piel del lobo con pedazos de piel de oveja.
Queda allí para las comunidades someterse o encabritarse. Si se someten, seguirán hundiendo el cuchillo ad infinitum y perderán lo avanzado. La decisión ha sido no someterse, lo que significa acrecentamiento defensivo y acrecentamiento represivo, o sea, choques y denuncias. Van salir Maduro y Evo Morales a sostener que se trata de un golpe de estado contra el pobrecito López Obrador, tal como hacen hoy defendiendo a Ortega que está matando y secuestrando a todo el que diga “pío” y acaba de cerrar medios de oposición que ni siquiera son de derecha como para justificar.
De modo que tendremos dentro de poco las resoluciones de las comunidades, de los zapatistas y organizaciones sociales de todo el país sobre las formas de defenderse sin ceder terreno y avanzar hacia y desde nuevos territorios, autonomías y autogobiernos.
En las comunidades mapuche sucede exactamente lo mismo, la represión ha aumentado y los xawün (encuentros, asambleas) de 500 autoridades de diferentes lofs (comunidades) realizados en Temucuicui de la Alianza Territorial Mapuche, ha definido dar pasos de avance de ese pueblo de más de 2 millones de habitantes en dirección de la desmilitarización, recuperaciones territoriales y autodeterminación. Los gobiernos de Canadá y Nueva Zelandia han conseguido bajar el nivel de la lucha de sus pueblos originarios, pero a base de prebendas y ganchos estatales, pero en Chile no hay la capacidad económica para ello, por lo que van a demorar un poco las posibilidades de diálogo y negociaciones, pero este pueblo ha decidido seguir avanzando sin parar, aunque está abierto a negociaciones.
Lo mismo sucede con al pueblo kurdo amenazado por una nueva invasión de Turquía a la región nordeste de Siria, donde se ha instalado el confederalismo democrático en la tercera parte del país. El cerco es impresionante, pero la disposición de ese pueblo es extraordinaria.
Igualmente, en Colombia, las comunidades nasa y otras comunidades indígenas aliadas, en especial en la enorme región de Cauca, consolidan sus autogobiernos, control territorial y guardia indígenas, junto a la guardia campesina y la guardia cimarrona (de comunidades afrodescendientes), aún en medio de recrudecimiento de los asesinatos y secuestros de los grupos armados legales, ilegales y simples bandas o cárteles que merodean por esa zona boscosa y anhelada por el capital.
Finalmente hablemos algo de los pueblos amazónicos que se encuentran en franco crecimiento de su autonomía y autogobiernos que los gobiernos estatales no pueden atacar tan fácilmente so riesgo de entramparse en guerras interminables y genocidios enormes, lo que transforma la región en un enigma, que, como las serpientes, debe manejarse con palo largo.
Como conclusión de esta parte, digamos que las izquierdas disminuyen, pero las derechas no aumentan, ya que el caudal que les vota sigue bajando en todas partes y lo que aumenta es la busca de salidas por abajo, por fuera de las rejas de la jaula institucional, lo que lleva al capital a rodear las experiencias para intentar aniquilarlas y a las izquierdas a quebrarse, unos con el capital insistiendo fanáticamente en la toma del estado para implementar el capitalismo de estado -lo que les transforma de hecho en represores (de los más duros) cuando acceden a los gobiernos- y sectores que vacilan aún en sumarse a las dinámicas propias del despliegue de la potencia del protagonismo social.
En este segundo grupo se encuentran grupos salidos del MIR chileno que se ha desmembrado en múltiples organizaciones guevaristas, algunas de las cuales se han sumado a la izquierda capitalista, otros a sectores de fuerte raigambre estalinista y burocrática como el FPMR y otros aprenden a confiar en la población sin necesitar intelectuales universitarios que alumbren los caminos de la vida con la luz de la vanguardia iluminada. Eso sucede en todos los países y el cerco capitalista derecha-izquierda busca atraerlos aislando y reprimiendo ferozmente a las experiencias.
Segunda Parte
Los elementos de la transición socio-política desde el poder patriarcal al no poder o despliegue de la potencia social construyendo otro modo de vivir, de producir y reproducir lo común, lo que es de todos.
La época actual muestra con mayor claridad las modificaciones del perfil del antagonismo, que transita desde la contradicción burguesía-proletarios, hombre-hombre (explotación del capitalismo, del hombre por el hombre) hacia un aún no definido perfil que combina al interior del precariado o las multitudes sociológicas: la reconstrucción del rol de la mujer, la reconstrucción de las formas comunitarias de vivir, la reconstrucción natural de la interacción de humanos con la naturaleza, dinámicas de la restitución de derechos a la población para su integración a la prisión social del poder y reconstrucción del sujeto nosotros.
Las estrategias de las izquierdas colocaban sobre la mesa las cartografías del ser y devenir social para mover allí las fichas del funcionamiento sociológico del ser y el deber ser utilizando las cartografías del poder, de sus instituciones, de sus conceptos, sus interpretaciones, sus geometrías, sus compases, reglas y lápices. Y así en esa mesa se jugaban los destinos sociales mediante la abstracción, la generalización, la ciencia, la universidad y el intelectual. Las fuerzas se movían para acá y para allá, mientras el adversario movía las suyas. Eso se transformó en modo de vivir y perdura hasta hoy, donde los dirigentes de los partidos mueven decena de personas que a su vez moverán otras decenas, al final serán miles, millones y así van a cambiar el mundo, mientras los adversarios hacen lo mismo. Juego de posiciones con cartas marcadas.
Las derrotas, el cansancio y las traiciones han empujado a muchos a retirarse de la mesa de las cartografías y de los mapas del tesoro para imaginar los cambios desde otro punto de partida. En la universidad nos machacan con los planos, las abstracciones, las síntesis, las hipótesis y los laboratorios, de modo que se nos hace difícil y complicado buscar otro punto de partida, pero en todas partes se ha visto que es posible partir y caminar desde los corazones. Un salto abrupto.
Así, en vez de sentarse a la mesa de los planos, se cambia el ajedrez social por la conversación y el compartir con el vecino. En vez de llevarlo en determinada dirección para cumplir con el diseño del mecano social, se ahonda en él y otros para tejer afectos de los cuales van naciendo actividades conjuntas que modifican el barrio.
Los diseños de círculos que representan personas, líneas que relacionan unos con otros y flechas de dirección, no dicen nada de lo sentimientos o anhelos de las personas y menos algo de la malla de los afectos o la circulación de energías, de allí que las lealtades, identidades y afectos sean tan efímeros para la política donde millones votan o uno y luego por otro, no hay confianza ni apego, a diferencia del mundo mapuche donde los indicadores socio-psicológicos son bastante elevados. Allí las relaciones son más fluidas y profundas, a diferencia de la sociedad chile donde priman el individualismo, la distancia, el miedo, el odio y la competencia.
Claro que eso significa el abandono de los partidos, la política electoral y la lucha por la toma del poder, entonces veamos como están las cinco regiones de mayor desarrollo y autoorganización de la potencia social hasta llegar a los autogobiernos y mecanismos de autodefensa para mantener la vida y los territorios, la vida natural. Esas cinco regiones que son masivas, no son las únicas, pues las experiencias autónomas, autogestionarias y comunitarias se multiplican por todos lados:
México: Los municipios autónomos y los buengobiernos zapatistas, los autogobiernos indígenas establecidos en varios estados y el Concejo Indígena de Gobierno del Congreso Nacional Indígena. El cerco capitalista de sometimiento está representado por el presidente López Obrador, sus mega proyectos como el Tren Maya, y las 130 delegaciones del estatal Instituto de Pueblos Indígenas instaladas en las zonas de autonomía y autogobierno.
Colombia: Las comunidades nasa son las más organizadas con sus formas de autogobierno y defensa en la forma de la guardia indígena, que han ido creciendo hacia zonas campesinas (la guardia campesina) y zonas de afrodescendientes (la guardia cimarrona). El cerco capitalista se produce mediante grupos armados paramilitares ligados a la producción de cocaína y grupos armados guerrilleros, todos ellos junto a las fuerzas armadas estatales mantienen la región en constante zozobra debido a sus enfrentamientos, reclutamiento y secuestro de nuevos miembros, amenazas, ataques directos, asesinato de dirigentes comunitarios, etc.
Amazonía: los más organizados, con autogobierno y autodefensa, son las comunidades shuar de Ecuador y de Perú, ambos con muy alto grado de autonomía y relación con la selva, sin embargo esa organización y convicción está atravesando a otros países y se manifiesta por ejemplo en los asháninkas de Perú. Su ventaja es que la selva amazónica es enorme y ellos se mueves en todas direcciones como Pedro por su casa ayudando a las decenas de pueblos que se niegan a tener relación con los blancos invasores.
El cerco capitalista son los gobiernos y las empresas extractivas, lo quen se acrecienta con la política de Bolsonaro de arrasar con la selva, lo que promoverá grandes conflictos.
Wallmapu: Las asambleas de autoridades tradicionales tras la muerte de Catrillanca han representado un fuerte estímulo a la unidad de corrientes, ya que la cosmovisión ha sido atravesada por grupos que han asumido ideologías europeas y el líder de uno de esos grupos viajó a Venezuela a saludar a Maduro, pero la mayoría ha conseguido elaborar u programa de defensa y recuperación del territorio. El cerco capitalista de militarización se ha reforzado por el Comando Jungla.
Kurdistán: Los kurdos han podido derrotar al Estado Islámico y han estimulado en regiones, ciudades y pueblos liberados la constitución de asambleas democráticas participativas que se han instalado como modalidades de autogobierno que se entrelazan mediante la fórmula del confederalismo democrático que ha comenzado a llegar a otros pueblos y naciones de Oriente Medio. El cerco capitalista está representado por los preparativos de invasión de Turquía hacia el norte y Oeste de Siria donde están las principales zonas del modelo democrático.
La geopolítica actual nos deja ver su ruta a través de los resultados y la dirección de los esfuerzos de los poderes nacionales e internacionales, como las líneas de trabajo de Bolsonaro en Brasil, muy similares a las de Evo Morales en Bolivia en tanto se trata en ambos de penetrar las zonas selváticas avasallando a las comunidades que allí habitan y por eso no es posible dejar de lado que la política extractivista del actual gobierno boliviano comenzó con el ataque al Tipnis, Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro-Secure
Tercera Parte
Las formas políticas, sociológicas y positivistas de mirar, entender y vivir el mundo, han llegado al punto de que todo pareciera ser un gran juego de Metrópolis o mecano. Las relaciones sociales son cada vez más weberianas (“Una relación social es un acto social que espera respuesta”) donde los dados y las reglas del juego son el interés, el engaño y el individualismo. Y ello no se puede cambiar por medio de normas o reglas como “no hagas eso”, “has eso otro”, puesto que ya no es la comprensión o la conciencia la que rige nuestros pasos, sino la disciplina, y ambos - conciencia y disciplina- se instalan en la racionalidad, o sea en la mente que selecciona, escoge y determina los actos, las relaciones –entendidas como actos que esperan respuestas- terreno éste –la mente o la conciencia- donde juegan la ideología, la propaganda, lo subliminal, la fuerza, etc, es decir todo lo determinante que elabora el marco, o el agua del pez, donde van a circular nuestros conceptos y opciones tal como funciona una computadora con lógica maquínica que tiene los parámetros designados a priori para seleccionar y escoger opciones hasta de modo interminable en lo que los cientistas llaman hoy día la inteligencia artificial y sus derivados como la llamada inteligencia emocional y otras perlas de laboratorio que intentan sustituir la vida y las formas de vida por las formas de control tecno-disciplinario que admiten el control remoto e institucional sobre los cuerpos subordinados a las mentes racionales debidamente enlazadas por estos engendros maquínicos de la razón y el tecno-poder.
Ese modo técnico de pensar lejos del sentir –verbo maldito que no puede ser controlado, pues sería controlar a la especie humana- es difuminado o diseminado socialmente por el embudo psico-intelectual de la pirámide del conocimiento institucional del saber-poder, tomando el embudo de la pirámide al revés para insuflar las verdades soplando de la boca estrecha del embudo a la boca ancha. La boca ancha son los estudiantes universitarios hipnotizados por el sueño de acceder al mundo de la isla de la fantasía y la boca estrecha es el poder que desde los medios de producción determina las reglas del juego, los dados, las disciplinas y metodologías que se entregarán a los que ganen los tontos juegos-competencia del reality show (las notas de los profesores y el título final) y que serán distribuidos uno a uno en cada engranaje y circuito de la máquina social en la que vivirán pedacitos de sus sueños de gloria mientras el otro 90% de colegas que entraron con él (o ella) a primer año y con quienes compartieron estudios, fiestas, borracheras, voladas, sexo, militancia, luchas callejeras contra los pacos, etc, incluyendo participación con los izquierdistas light del Frente Amplio chileno, deben conformarse con trabajar de meseros en los bares donde van a chupar los actuales aprendices de brujos, o de telefonistas en oscuras oficinas que promueven cazabobos o le cobran las cuentas a los ídem.
Los “mejores” y que no salen del show como Truman a seguir su instinto salvaje, podrán conseguir buenos trabajos apretando como esclavos los botones que requiere el poder para el extractivismo que destruye el planeta pagando muy bien para que el príncipe viva en Jauja como los del escándalo Spiniak, mientras el 90% de la población vive en la mierda. La pirámide social se ha ampliado por abajo acrecentando la miserabilidad que obliga a migrar a millones, y ampliando un poquito cerca de la punta para que vivan bien los que pasaron las pruebas de la competencia-show académica. Todos hablan de los universitarios sin darse cuenta que en primer año son anarquistas y marxistas los que pintan sus colores rebeldes al ritmo de los golpes de cerveza los fines de semana, para luego en segundo y tercero cuando son menos (cayeron fuera los más revoltosos que no aprendieron la metodología del oso amaestrado a punta de choques eléctricos) ya manda la derecha, y en cuarto y quinto mandan las instituciones del poder que ya han tragado a los que apretarán sus botones.
Triste es el destino del universitario, el arrogante, el que vaciaba las cervezas al toque los findes… y en Valparaíso se juntan cada año cerca de 50 mil mechones cada año, mientras se gradúan mil y con suerte más, pero ni se acerca a los dos mil. De modo que vamos a reflexionar sobre ese terreno. ¿Si usted fuera o va ser mechón y sabe que de su grupo de cien compañeros van a salir graduados 4 o 5 de ellos? Podría por ejemplo imaginar que está en una carrera y que sólo llegarán unos pocos. ¿Lo hace? ¿Piensa así? Más bien creo que no lo hace, que no ve con perspectiva, y un observador neutral encontraría razón al elevado consumo de cerveza en Valparaíso. Pero vamos a seguir con la idea de que el que lee esta cosa comparte la idea de que falta algo, que no basta con aprender y ganar la competencia, que no basta estudiar, sacar la carrera y llegar a ser alcalde de Valparaíso, pues todo sigue igual o aún peor, salvo, claro, esa pequeña capa que ha tenido “éxito” con su título o con las oportunidades que ofrece la militancia partidaria, institucional ( de izquierda o derecha) o no institucional. Valparaíso está peor, Chile y sus territorios que usurpa están peor, y el mundo con esos estados instalados sobre pueblos y naciones diversas, también están peor y además están destruyendo aceleradamente el planeta, entonces qué hacemos y por dónde comenzamos.
En primer lugar, digamos que hay que abandonar esa mirada de salón hacia el mundo, esa mirada técnica sobre la sociedad, esa mirada moralista de morales que nadie cumple, de curas metiendo mano y policía metiendo bala, y trabajemos otra mirada y desde otra mirada, algo muy simple, partamos de nuestra noción y ontología de especie, de seres humanos que valoramos el instinto por sobre la sociología y la disciplina, que valoramos el sentimiento por sobre los actos que esperan respuesta, que valoramos más el corazón que la racionalidad.
Ello significa que somos individualistas por rebote, por carambola, ya que la instalación del patriarcado acabó con lo que es común a todos: el sujeto nosotros y el todo es de todos, priorizando por el individuo y la propiedad. De allí que un grupo de profesionales hemos formado la Universidad Libre de la Tierra y del Común para trabajar como elemento coadyuvante, complementario y de apoyo curricular a las diferentes carreras que imparten las universidades e instituciones técnicas en la quinta región, ofreciendo de forma gratuita y voluntaria a los estudiantes de todas las áreas del saber talleres y trabajos prácticos que les permitirán ampliar sus conocimientos y aprender su vocación en contacto directo con vecinos de los cerros de Valparaíso y construyendo formas de vivir compartida por barrio, por ejemplo ingeniería enseñar y confeccionar equipos de energía alternativa en un barrio o un consultorio jurídico gratuito en otro. La idea es enseñar y aprender construyendo.
Para ello estamos convocando en primer lugar profesores, investigadores, especialistas, expertos, conocedores, curiosos, etc de todas las materias habidas y por haber para constituir los cuerpos docentes voluntarios que cederán dos a tres horas semanales para sus talleres con mechones o no tanto de todas las profesiones que se enseñan en la universidades e institutos de la Quinta Región. Dichos talleres serán teórico-prácticos, con participación de vecinos, que estimulen el hacer y trabajar de conjunto.
De esa manera los estudiantes universitarios aprenden construyendo junto a los vecinos que por su vez deconstruyen lo social individualista sustituyéndolo por lo social compartido.
Las inscripciones e informaciones están abiertas en el correo unlibre@gmail.com
Participemos y demostremos que podemos hace de conjunto tres funciones: enseñar-aprender-cambiar el mundo desde abajo, desde los corazones, desde los vecinos.
Jaime Yovanovic (Profesor J)
unlibre@gmail.com