La crisis de Cachemira

India ha realizado una operación aérea en Pakistán como consecuencia de un atentado suicida cometido el 14 de febrero pasado en Plumawa, en Cachemira bajo ocupación india, despertando el espectro de una guerra entre dos Estados poseedores del arma nuclear.
Cachemira es un país himalayo administrado en occidente por Pakistán y en el este por la India desde la partición de la India británica en 1947. De población mayoritariamente musulmana, es el principal foco de tensión entre ambos Estados y ha sido ya objeto de varios conflictos militares.



14-03-2019

La crisis en Cachemira, India, Pakistán y el combate de las fuerzas progresistas

Pierre Rousset
Europe-solidaire

India ha realizado una operación aérea en Pakistán como consecuencia de un atentado suicida cometido el 14 de febrero pasado en Plumawa, en Cachemira bajo ocupación india, despertando el espectro de una guerra entre dos Estados poseedores del arma nuclear.
Cachemira es un país himalayo administrado en occidente por Pakistán y en el este por la India desde la partición de la India británica en 1947. De población mayoritariamente musulmana, es el principal foco de tensión entre ambos Estados y ha sido ya objeto de varios conflictos militares.

El atentado suicida de Plumawa tuvo lugar en el Estado de Jammu y Cachemira, nombre dado a la parte oriental de Cachemira, bajo control de la India. La respuesta india ha sido “desmedida”. Según el corresponsal de Le Monde en India, Julien Bouissou, “se han traspasado líneas rojas” por Nueva Delhi. Es la primera vez desde 1971 que la aviación de combate india interviene mucho más allá de la línea de demarcación que corta en dos a Cachemira. Tal intervención no había tenido lugar desde la precedente guerra indo-paquistaní en los altos de Kargil, en 1999. Un nacionalista hindú estaba ya entonces en el poder, Atal Bihari Vajpayee. Es también la primera vez que la India envía a su ejército del aire en respuesta a un ataque suicida reivindicado por un grupo islamista en suelo indio.

Las organizaciones progresistas indias y paquistaníes actúan concertadas contra el peligro de guerra y para que se reconozca el derecho de autodeterminación de los cachemiros. Sin embargo, han condenado con dureza el atentado suicida de Plumawa en el que perdieron la vida unos cuarenta militares indios. Consideran que tal forma de lucha tiene peligrosas consecuencias.

* Facilita una respuesta militar india que lleva a una situación de cuasi guerra, susceptible de conducir a un conflicto mayor en una región ahora nuclearizada (ese no era el caso en 1971);

* Del lado indio, permite al primer ministro Narenda Modi elevar la tensión en vísperas de elecciones regionales en abril y mayo, que corre el riesgo de perder. Modi es la extrema derecha supremacista hindú, nutrida por el RSS a quien muchos marxistas indios consideran un movimiento fascista de masas. Modi ha llamado a la unidad nacional, pidiéndoles “hacer un muro” y ser “sólidos como una roca” contra el “enemigo”;

* Del lado cachemiro, ha favorecido el dominio fundamental de grupos fundamentalistas vinculados a las fracciones del aparato de Estado paquistaní que manipulan para sus propios fines el rechazo a la ocupación extranjera. El atentado suicida de Plumawa fue realizado por un habitante de la localidad, pero reivindicado por el movimiento Jaish-e-Mohamed (JeM) con base en Pakistán. En un entorno hipermilitarizado, esto deja debilitado el desarrollo de un movimiento popular amplio de resistencia a la ocupación.

Las raíces locales de resistencia son innegables, pero la movilización de masas cede el paso a formas “terroristas” de acción militar (no son una “guerra popular”) y la consigna de “Azadi” (libertad) ha sido reemplazada por el eslogan “Shariyat ya Shahadat (ley islámica o muerte). En esas condiciones, se hace más difícil construir solidaridades de clase en Cachemira, Pakistán e India como respuesta a la ocupación.

Por el momento, se ha puesto coto a la escalada militar, al liberar Pakistán a un piloto indio que había capturado después de derribar su avión. Sin embargo, el peligro de “despegue” no se ha eliminado. Modi puede querer atizar de nuevo las tensiones en vísperas de las elecciones. Pueden surgir provocaciones desde diversas “fracciones”, estatales o no, de un lado u otro de la línea de demarcación.

Las fuerzas pacifistas indias y paquistaníes han lanzado llamamientos a los movimientos progresistas de todo el subcontinente para decir juntas: “No a la guerra”.

Están llamando también al movimiento pacifista internacional. Igual que en la península coreana, la frontera indo-paquistaní es una de las zonas en que un conflicto puede adquirir una dimensión nuclear, ya sea por un “despegue incontrolado”.

La urgencia es también de solidaridad con los cachemires, Ante todo en la India, donde estudiantes, comerciantes y trabajadores originarios de Cachemira, han sido agredidos, empujados a “volver a casa”, bajo la presión de nacionalistas hindúes. “A casa” donde la represión se ha desencadenado: detenciones masivas, empleo de fusiles con bolas de plomo (numerosos adolescentes han perdido la vida). “Los hospitales siquiátricos están llenos. Los cachemiros pagan el pato de esta crisis indo-paquistaní”

Demos nuestra solidaridad a los movimientos que tratan de romper el corsé de la militarización desarrollando un movimiento popular de masas, democrático y por el derecho de autodeterminación, una autodeterminación sin la que no habrá paz posible en esta parte del mundo.

Defendamos también a las fuerzas progresistas de Pakistán e India que luchan solidariamente contra la guerra y que en cada país pueden ser denunciadas como “traidores a la nación” y convertirse en objetivo de la represión.

El gobierno francés por su parte, se ha colocado al lado de India. Ha defendido “la legitimidad de la India en asegurar su seguridad contra el terrorismo transfronterizo” y ha pedido a Pakistán, “poner fin a los movimientos de grupos terroristas situados en su territorio”. ¡Estas expresiones son casi copia exacta de las del secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo!

Gracias a su poder económico y su papel geoestratégico contra China, India se beneficia de un fuerte apoyo diplomático que integra a Estados Unidos, la Unión europea, los países del Golfo e Israel, Australia y Nueva Zelanda.

Las inversiones económicas y geoestratégicas de China en Paquistán, son destacables; ha construido un corredor que le da un acceso privilegiado al nuevo puerto de Gwadar, en el suroeste del país. Para nada se inmiscuye en el actual conflicto en Cachemira, pero velará tanto como pueda para que se mantenga la estabilidad del Estado paquistaní. Juega al apaciguamiento, y para ello tratará de desplegar los mecanismos permanentes de seguridad y cooperación establecidos con Rusia e India.

Pierre Rousset. Veterano militante de la IV Internacional, cuyo trabajo de solidaridad con Asia ha sido fundamental, actualmente publica la página web Europe Solidaire Sans Frontieres.

Fuente: https://www.europe-solidaire.org/spip.php?article47998