Reaparición espectacular de los chalecos amarillos en celebración del día nacional de Francia

Se trata de un acontecimiento sencillamente excepcional: tras el desfile de los tres ejércitos y representaciones militares de una docena de países europeos, España incluida, varios millares de chalecos amarillos, sin chalecos, pero con máscaras negras, irrumpieron en la más emblemática de las avenidas nacionales, sorprendiendo al público y las fuerzas de seguridad del Estado.



Detenidos 282 chalecos amarillos en París durante la celebración de la fiesta nacional
La mayoría fue arrestada por participar en una manifestación no autorizada

El País
15/07/2019 16:04h

Reaparición espectacular de la franquicia más radical de los chalecos amarillos, al final del desfile militar de la Nacional, en los Campos Elíseos, con «barricadas», «incendios», choques violentos y 282 detenidos.

Se trata de un acontecimiento sencillamente excepcional: tras el desfile de los tres ejércitos y representaciones militares de una docena de países europeos, España incluida, varios millares de chalecos amarillos, sin chalecos, pero con máscaras negras, irrumpieron en la más emblemática de las avenidas nacionales, sorprendiendo al público y las fuerzas de seguridad del Estado.

La franquicia de los chalecos amarillos, donde cohabitan, sin confundirse, «familias» de extrema izquierda y extrema derecha, irrumpió en la escena nacional a mediados de noviembre del 2018. Pero se había ido «diluyendo», lentamente, hasta su aparente desaparición, hace dos o tres semanas. Cuando nadie los esperaba, sin chalecos amarillos, pero con máscaras negras, centenares o millares de ultra radicales reapariciones a primera hora de la tarde del domingo, con violencia, en los Campos Elíseos, cuando el resto de Francia celebraba la Fiesta Nacional que conmemora la toma de la prisión de la Bastilla, en 1789.

Durante un par de horas, aproximadamente, las bandas de chalecos amarillos, volvieron a irrumpir, entre el Arco del Triunfo y la Avenida George V, donde se encuentra la embajada de España, provocando escenas muy llamativas: pegando fuego a lo que encontraban a su paso, levantando efímeras «barricadas».

Entre los agitadores se encontraban varias figuras emblemáticas de la franquicia radical de izquierdas, como Éric Drouet y Jérôme Rodrigues.

El ministerio del Interior tuvo que recurrir con extrema urgencia a las Compañías Republicanas de Seguridad (CRS, anti disturbios) para restaurar el orden con cargas y gases lacrimógenos.