Chile y Bolivia: estertores de moribundo de la vieja pugna izquierda-derecha por el reparto del poder.

Ni en un país ni en el otro se ejerce hasta ahora, y más bien se debilita, la vieja guerra de los dioses en el Olimpo, donde los puestos del poder son disputados a brazo partido por quienes se auto-titulan representantes del pueblo, pueblo que ni se entera de los conciliábulos y negociaciones que hacen estos gatos entre gallos y medianoche.



Chile y Bolivia: estertores de moribundo de la vieja pugna izquierda-derecha por el reparto del poder.

Jaime Yovanovic (Profesor J), abogado, especialista en derecho constitucional y colaborador de cabildos y asambleas barriales sin orientación de partidos políticos o municipios.

 

Ni en un país ni en el otro se ejerce hasta ahora, y más bien se debilita, la vieja guerra de los dioses en el Olimpo, donde los puestos del poder son disputados a brazo partido por quienes se auto-titulan representantes del pueblo, pueblo que ni se entera de los conciliábulos y negociaciones que hacen estos gatos entre gallos y medianoche.

 

En Chile la actual explosión social ha sido de puro pueblo y mañana martes se realizará el paro nacional encabezado por la CUT, el Colegio de Profesores, la ANEF y otras organizaciones dirigidas por los mismos partidos que después de grandes luchas sociales, que incluyeron barricadas incendiarias contra la dictadura de Pinochet, negociaron la entrega del gobierno de los militares a la partidocracia, que después de fuertes luchas vendieron al movimiento pingüino el 2006, entregaron el movimiento universitario de 2011 cambiándolo por sillones parlamentarios y este año rindieron la lucha de los profesores haciéndose la cama entre los representantes del frente amplio contra los representantes de la nueva mayoría.

 

Efectivamente esos mismos  convocan al paro mañana martes, en el cual todos vamos a participar, pero ya sabemos que no podemos ponerlos a la cabeza, aunque se coloquen con guaripola en mano. Ellos van a levantar el pliego del pueblo y el programa de luchas que acaba donde termina el programa de los poderosos, o sea en el punto medio que dejará tranquilos a ambos: la asamblea constituyente, que el gobierno de Piñera y sus partidos ya han comenzado a señalar como “la salida” de la crisis. Casualmente una rara coincidencia con los municipios de los partidos burocráticos de la izquierda que están organizando cursos, talleres, asesorías, cabildos y asambleas constituyentes por todos lados en una carrera desenfrenada por atraer la simpatía de ese pueblo que no los esperó a que ellos, los lindos, los invitaran a luchar y protestar como lo están haciendo hoy con el despliegue de su protagonismo autónomo libres de las correas y bozales de los pastores de ovejas de los partidos.

 

En Bolivia la ola de protestas sociales fue aprovechada por Evo Morales para encumbrarse a la cima del poder colocando de jefe de la policía nacional a su consuegro. Su proyecto era de impulsar la industrialización uniendo los resortes estatales y administrativos del poder político con las empresas ligadas al capitalismo globalizado, lo que permitiría junto a la oligarquía terrateniente de Santa Cruz, atacar despiadadamente a la madre tierra hasta alcanzar el punto máximo de ampliación de la frontera agrícola incendiando buena parte de las selvas y bosques nacionales multiplicándose la rebelión de regiones como Potosí y el Tipnis con manifestaciones y marchas de varios años a las que se sumaron los cocaleros de Yungas y los ponchos rojos de Achacachi, así como múltiples otros sectores en un proceso que culminó en el resurgimiento de los cabildos regionales y especialmente del Comité Nacional de Defensa de la Democracia Conade, presidido por Waldo Albarracín, rector de la UMSA y antiguo militante del ELN del Che Guevara.

Evo Morales fue derrotado en el plebiscito que decidió que no podía ir a la re-reelección, pero movió a sus piezas en el tribunal constitucional para que pasara por encima de la constitución declarando que ir a la re-reelección era un “derecho humano”, lo que de facto era el harakiri presidencial que precipitó al presidente burócrata al abismo. El truco fue infame, pues hasta los delegados de la OEA que Morales recibió con tanto aspaviento con tragos de mojito en el palacio del rey, llenos de vergüenza declararon que no podían avalar el fraude y se fueron con el mojito puesto.

En la última elección, que no era válida pues el candidato Morales era inconstitucional, el recuento de votos se suspendió durante alrededor de 10 horas cuando los votos decían que habría segunda vuelta, pero siguieron “contando” en secreto y finalmente los votos favorecieron el triunfo de Morales sin segunda vuelta, lo que fue encender un fósforo en medio de la gasolina.

Finalmente el Conade con los cabildos asumen la conducción de las protestas uniéndose las organizaciones sociales autónomas como los cocaleros de Yungas y los partidos políticos, que obviamente darán la pelea para agarrar buena parte de la torta que ahora se repartirá.

Ya Morales está fuera, ahora toca a los movimientos sociales acrecentar las formas de organización comunitaria por localidades, territorios y regiones para alcanzar los autogobiernos

 

Jaime Yovanovic (Profesor J)

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