El Sinn Féin, brazo político del IRA, Ejército Republicano Irlandés, acaba con el bipartidismo en Irlanda

El Sinn Féin, el que fuera brazo político del ya inactivo IRA, ha acabado con el bipartidismo que durante el último siglo ha dominado la República de Irlanda. Desde su independencia del Reino Unido en 1921, las formaciones de centro derecha -el Fine Gael y Fianna Fáil- se habían ido alternando en el poder. Sin embargo, tras las elecciones celebradas este sábado, los nacionalistas de izquierda liderados Mary Lou McDonald irrumpen con fuerza en la Dáil, como se conoce a la Cámara Baja del Parlamento de Dublín, iniciando una nueva era en la historia del Tigre Celta.



Elecciones

El Sinn Féin hace historia en Irlanda, impulsando el referéndum de reunificación

El lento recuento de votos de los 160 escaños que están en juego continúa. La República de Irlanda cuenta con uno de los sistemas electorales más complejos del mundo

 
 
El Confidencial

El Sinn Féin, el que fuera brazo político del ya inactivo IRA, ha acabado con el bipartidismo que durante el último siglo ha dominado la República de Irlanda. Desde su independencia del Reino Unido en 1921, las formaciones de centro derecha -el Fine Gael y Fianna Fáil- se habían ido alternando en el poder. Sin embargo, tras las elecciones celebradas este sábado, los nacionalistas de izquierda liderados Mary Lou McDonald irrumpen con fuerza en la Dáil, como se conoce a la Cámara Baja del Parlamento de Dublín, iniciando una nueva era en la historia del Tigre Celta.

La clave de su popularidad, sin duda alguna, se debe al apoyo de los más jóvenes, los mismos que ven los vínculos de los inicios de la formación con los terroristas como algo ya del pasado y se sienten ahora atraídos por su amplio programa de vivienda pública, en un país donde los alquileres están en sus picos más altos.

 

Celia Maza. Londres

 

Es cierto que el Sinn Féin no cuentan ahora con escaños suficientes para formar Gobierno. Los dos partidos mayoritarios ya han descartado además formar coalición con ellos por su pasado violento y sus políticas económicas, que tachan de populistas. En cualquier caso, su objetivo histórico siempre ha sido la celebración de un referéndum de unificación de la isla. Por lo tanto, el hecho de que su auge coincida ahora con la era post Brexit es más que significativo.

La frontera entre la República de Irlanda e Irlanda del Norte ha sido, al fin y al cabo, el principal escollo en las negociaciones de divorcio entre Londres y Bruselas. Para evitar controles físicos, de momento, la provincia británica se queda ahora más alineada para bienes con las reglas del sur de la isla que con las que Gran Bretaña. Los protestantes norirlandeses siempre han temido que este escenario acabara dando alas a los nacionalistas, por lo que la irrupción ahora de las filas de McDonald en Dublín supone un gran desafío.

Según los términos del acuerdo del Viernes Santo que en 1998 puso fin al sangriento conflicto entre católicos-republicanos y protestas-unionistas en el Ulster, Londres está obligada a convocar el plebiscito de reunificación si así lo demanda en algún momento la mayoría del electorado.

El Sinn Féin, contra los vetos

El lento recuento de votos de los 160 escaños que están en juego continúa en la tarde del domingo y a lo largo de este lunes. La República de Irlanda cuenta con uno de los sistemas electorales más complejos del mundo. Se trata de un sistema de representación proporcional con transferencia de voto, que dificulta las mayorías absolutas.

Con el 62,9% de los votos escrutados se han asignado 78 de los 160 escaños repartidos de la siguiente forma entre los tres grandes partidos: el Fine Gael obtendría 14 escaños, el Fianna Fáil 16 y el Sinn Féin arrasa con 29.

En cualquier caso, el sondeo a pie de urna elaborado para la televisión pública RTÉ y el diario The Irish Times, con un margen de error del 1,3%, adelantaba ya un resultado histórico, dando empate técnico a los tres partidos políticos protagonistas, con alrededor de un 22% de los votos cada uno.

El propio Sinn Féin es el primer sorprendido del apoyo recibido. No en vano, se presentó a estos comicios con poco más de 40 candidatos, frente a los más de 80 que han presentado los partidos mayoritarios. En cualquier caso, los buenos resultados le dan ahora derecho a reclamar su puesto en la mesa de unas negociaciones que se antojan largas y complejas. Tras los comicios de 2016 se tardaron dos meses en formar Gobierno y no se espera que ahora las cosas vayan a ser más rápidas.

“Quiero tener un Ejecutivo para el pueblo. Lo ideal sería un Gobierno en el que no estén ni Fine Gael ni Fianna Fáil. He empezado a contactar con los otros partidos para explorar durante los próximos días nuestras posibilidades”, expuso McDonald que negó que se hubiera puesto en contacto con los responsables de las dos formaciones mayoritarias como habían informado erróneamente fuentes de su partido.

“Lo que sí quiero decir es que, de ninguna manera, aceptaré que se excluya, o se hable de excluir a nuestro partido, un partido que representa a casi un cuarto del electorado. Eso sería antidemocrático”, subrayó.

¿Una gran coalición?

Tras la última cita con las urnas en 2016, el actual primer ministro Leo Varadkar pasó a sustituir a Enda Kenny, convirtiéndose en el Taoiseach más joven de la historia (tenía sólo 38 años) y en el primero en ser abiertamente homosexual. En teoría, llegaba a estos comicios con el viento de cara. La economía nacional crece al ritmo más alto de Europa y roza el pleno empleo. Asimismo, también se había apuntado éxitos internacionales tras desempeñar un papel clave en las negociaciones del Brexit obteniendo importantes garantías para amortiguar el impacto de este divorcio en Irlanda. Sin embargo, el hecho de que el Fine Gael lleve ya casi una década en el poder ha hecho mella en su popularidad.

 

Varadkar ha llegado a plantear una gran coalición entre los dos partidos mayoritarios, pero el Fianna Fáil, de momento, ha rechazado la propuesta. Las filas de Micheál Martin han remontado tras la derrota histórica sufrida en 2011, donde el electorado castigó sobremanera a la formación por su gestión durante la crisis económica en la que el Tigre Celta acabó siendo rescatado por la Troika.

En cualquier caso, el Sinn Féin ha sido el mayor beneficiado de la transformación social de un país que cuenta con la población más joven de Europa y donde los votantes menores de 25 años se niegan a heredar las afiliaciones políticas de sus padres y abuelos.

El cambio social del país

La evolución de una Irlanda que recientemente legalizaba el aborto y los matrimonios homosexuales ha coincidido con la evolución en sí del Sinn Féin. El histórico Gerry Adams abandonó en 2018 la presidencia tras más de 34 años en el cargo, en los que pasó de defender la violencia del ya inactivo IRA, a involucrar a todo el movimiento nacionalista en el proceso de paz.

El testigo lo tomó entonces Mary Lou McDonald. A sus 50 años y madre de dos hijos, no solo representa un cambio generacional. A diferencia de Adams, que creció en el entorno conflictivo y sectario de la británica Belfast, McDonald viene de una familia acomodada de la capital irlandesa.

Tras el Acuerdo de Viernes Santo de 1998, los republicanos del Sinn Féin gobiernan en coalición en Belfast con los monárquicos del DUP

De un barrio de clase alta de Dublín, asistió a una escuela católica privada antes de estudiar en la universidad Literatura inglesa, Integración europea y Gestión de recursos humanos. Trabajó en el sector privado y fue miembro del Fianna Fail hasta 1998. Fue por primera vez candidata del Sinn Féin en las elecciones generales de 2002, pero no consiguió ser diputada por la circunscripción de Dublín Oeste. En 2004, en cambio, se convirtió en eurodiputada por la República de Irlanda, el primer escaño que lograba el partido en Estrasburgo. En 2009 se convirtió en la segunda del partido, y en 2011 ganó finalmente un escaño en el parlamento irlandés, por la circunscripción de Dublín Central.

Tras el Acuerdo de Viernes Santo de 1998 que trajo la paz en Irlanda del Norte tras el sangriento conflicto entre católicos y protestantes, los republicanos del Sinn Féin gobiernan en coalición en Belfast con los monárquicos del DUP. En las últimas elecciones anticipadas de la provincia británica de 2017, los nacionalistas consiguieron arrebatar por primera vez la mayoría absoluta a los unionistas. Nadie vaticinaba por aquel entonces que fueran también a hacer historia tres años más tarde en el sur de la isla. Por lo que el referéndum sobre reunificación de la isla podría estar cada vez más cerca.