Argentina: Economía social en Traslasierra: las redes nos sostienen

En el contexto de aislamiento, se refuerza la solidaridad, el cooperativismo y la autogestión para atravesar la crisis que colapsó los bolsillos de les trabajadores de la economía popular.



Economía social en Traslasierra: las redes nos sostienen

Almacenes con producciones locales, redes de intercambio, trabajos cooperativos, compras comunitarias, moneda social, son algunas de las experiencias organizativas que afloran al ritmo de esta pandemia en el valle del oeste cordobés. En el contexto de aislamiento, se refuerza la solidaridad, el cooperativismo y la autogestión para atravesar la crisis que colapsó los bolsillos de les trabajadores de la economía popular.

La Red de Intercambio Consciente

Grupo de trueque virtual en el que, quienes participan, ofrecen servicios y productos para el intercambio. La red se desarrolla en tres localidades del valle: Los Hornillos, donde participan 80 miembros, en Villa de las Rosas, con 150 y en Mina Clavero, con 250. La red se fortaleció ante la imposibilidad de generar el dinero para pagar con valor pesos. Tiene dos años de historia, pero durante la pandemia, se replicó tomando dinámicas propias en cada localidad y aumentando la cantidad de personas y grupos familiares que participan. 



El método: “Ponemos el valor de lo que ofrecemos, en que un punto es igual a un peso. Se le pide a todas las personas que participan que pongan el mayor valor en puntos aunque también se puede cobrar en pesos una parte. Intercambiamos comida, artesanías, en Hornillos por ejemplo hay un chico que es mecánico, también prendas de vestir, libros, cerveza artesanal, servicios de todo tipo. No estamos limitado a ofrecer un solo producto”, explica Fanny, una de las integrantes de la red.


Ella remarca que la red está siendo muy beneficiosa: “estamos contentas de formar parte de esta red. Genera una abundancia que de otra manera ante esta crisis económica sería imposible. Nos permite tender redes entre nosotras y genera intercambios de otros tipos, cosas físicas, materiales y también de proyectos”.

Almacén Madre Naturaleza

En la localidad de Las Calles, surge esta iniciativa como un agregado al proyecto de bar/restaurante “Madre Naturaleza! que funciona hace cuatro años en el pueblo, que en cada verano posee una grilla enorme de artistas y músicas locales y “La Aguadita”, local  artesanal y de productos regionales con el que se comparte la esquina frente a la plaza del pueblo: “A partir de la pandemia, donde tenemos que tener el espacio cerrado, se nos ocurrió armar en una parte de lo que es el restaurante un almacén de ramos generales”. Son cinco mujeres que llevan adelante el proyecto, donde cada una trabaja cosas distintas: repostería, artesanía, yuyos y hierbas medicinales, me cuenta Lili. A partir de allí, armaron un espacio donde feriantes, artesanes y productores locales pudieran tener un lugar donde vender sus cosas.

La feria comenzó funcionando los sábados, donde cada una llevaba productos de elaboración artesanal: “Después se nos ocurrió armar este formato de almacén, donde tenemos los productos de artesanos emprendedores locales más otros distribuidos por el valle. Ahora abrimos de lunes a sábados de 12 a 17 horas. Era encontrar una forma para que las personas que vivimos en el pueblo podamos seguir haciendo circular nuestra mercadería”, cuenta Lili.

Su forma de organizarse es a nivel cooperativo: “En esta forma de ver cómo sobrevivir y hacer circular las cosas que hacemos le estamos encontrando una salida mucho más colectiva al hacer”, concluye. 

Compras comunitarias

Surgieron como una necesidad frente al impacto económico de la crisis que produce el aislamiento social obligatorio, con el fin de bajar los costos de vida y de alimentación. Las compras comunitarias garantizan que ninguna persona de las que participa de los proyectos productivos y cooperativos que suceden en el Espacio La Ronca, se quede sin la posibilidad del derecho al alimento. En dicho lugar que se encuentra en la localidad de Los Hornillos, confluyen Radio comunitaria El Grito, la Editorial Tierra del Sur, la panadería Los Hornitos, la cooperativa de galletitas integrales El Faro, una huerta, un vivero de plantas nativas, una escuela de oficios, un Molino que produce variados tipos de harina. 

“Como primera estrategia pusimos al costo la producción de alimentos que surgen de La Ronca: panificados, harinas del molino. Entre todos los proyectos se ha generado un fondo solidario para bancar ese alimento de quien no pueda pagar ni siquiera el costo” afirma Diego de Radio El Grito.

En conjunto con la Comunidad, Trabajo y Organización (CTO) pusieron en común los contactos de proveedores y empezaron a realizar las compras comunitarias de manera conjunta. Acceso a precio de costo de harinas y granos en compras a granel, así como frutas y verduras a precios bajos en relación a lo de almacenes y negocios locales.

Humano

Experiencia cooperativa que surgió hace cuatro años y medio en la localidad de San Javier, y que reúne productos de artesanes, artistes, feriantes. Se plantea como un lugar de distribución, que tiene locales también en Merlo (San Luis) y Villa de las Rosas. Posee setenta socies, ya sea con participaciones individuales o bien como organizaciones o cooperativas de trabajo, que exhiben y comercializan sus productos junto a los de otras 150 familias y emprendimientos de Traslasierra. “Todo se organiza de manera horizontal y asamblearia. La pandemia nos agarró bastante organizades, pudimos mantener abiertos los tres locales”, afirma Tomás, quien remarca además las articulaciones que se potenciaron con otras cooperativas y organizaciones como el Movimiento Campesino de Córdoba o el sindicato de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), a la vez que con Municipalidades de distintos distritos.

A través de Humano, lograron incorporar productores que no tienen lugar en la Feria de Las Rosas que hoy se encuentra inhabilitada por el municipio en el marco de la pandemia. Han realizado además campañas solidarias y movidas antirepresivas en tiempos de cuarentena; “estar organizados nos permitió incorporar un montón de situaciones y poder, como organización de la economía social de Traslasierra, brindar un montón de servicios en tiempos de crisis. La incorporación de proveedores internos y nuevos nos permitió sostener los locales. Mucho trabajo, poco dinero. Aporte que todas las organizaciones están haciendo en tiempos de crisis”, afirma Tomás.

Moneda Social

Andrés me cuenta que desde 2019, impulsaron una serie de debates a través de la organización Región del Bien Común. Allí surgió la idea de implementar una moneda social en el valle de Traslasierra: conformaron un grupo de vecines y empezaron a trabajar esta idea durante la cuarentena con el fin de tejer redes que promuevan intercambios dignos.

Hicieron un relevamiento de 240 personas, con gente de distintos puntos del valle. A raíz de la misma, identificaron la escasa circulación de dinero que hay entre quienes viven en el territorio transerrano y crearon un grupo: “Tendiendo redes con pares”, para que los “prosumidores” (quienes producen) puedan promocionar sus productos ahí. La otra pata es de participación: que les vecines cuenten qué están haciendo: “Lo que queremos  es ser es un gran articulador. Vemos un mapa en que fortalecer la conexión y potenciar las articulaciones”, afirma Andrés.

La moneda digital funciona a través de una aplicación con la que se pueden intercambiar productos y servicios con una billetera virtual de manera automatizada e independiente, que apunta a impulsar la economía local y promover relaciones de intercambio basadas en el comercio justo apuntando a la soberanía económica.

*Por Débora Cerutti para La tinta / Imagen de portada: La tinta