Despojo a los mapuche

Desde que el pinochetista Víctor Pérez asumió el Ministerio de Interior, la guerra contra el pueblo mapuche ganó en intensidad y brutalidad. Con su nombramiento como jefe de gabinete, el presidente Sebastián Piñera volcó su gobierno hacia la extrema derecha que utiliza el racismo y la violencia para amedrentar a los pueblos.



Despojo a los mapuches
 
Raúl Zibechi
La Jornada
 
Desde que el pinochetista Víctor Pérez asumió el Ministerio de Interior, la guerra contra el pueblo mapuche ganó en intensidad y brutalidad. Con su nombramiento como jefe de gabinete, el presidente Sebastián Piñera volcó su gobierno hacia la extrema derecha que utiliza el racismo y la violencia para amedrentar a los pueblos.

Uno de los hechos más graves sucedió la noche del primero de agosto, cuando civiles armados apoyados por Carabineros atacaron a los mapuche que ocupaban los municipios de Curacautín, Ercilla, Victoria y Traiguén, con violencia y gritos racistas. Las bandas armadas se activaron horas después de la visita del ministro Pérez a Wallmapu, donde esgrimió el clásico discurso de odio y represión.

La actual ofensiva responde a dos situaciones: por un lado, la crisis del gobierno de Chile, debilitado por la revuelta social activada en noviembre y que nunca se detuvo, pese a la pandemia, los estados de emergencia decretados y la militarización impuesta. La base social y política de Piñera se venía desmoronando, lo cual permitió que el Parlamento votara una medida a contrapelo de la privatización de los fondos previsionales, que permite a los ahorradores retirar 10 por ciento de sus fondos.

Para recomponer sus apoyos, Piñera decidió hacer lo que la publicación El Mostrador califica como un guiño al sector más duro de la derecha para enfrentar la doble revuelta chilena y mapuche, y defender la Constitución pinochetista de 1980 (https://bit.ly/3iDdLBz). El nuevo ministro se rodeó de un círculo de hierro con personajes que tienen fluidas relaciones con empresarios agrícolas cuyas tierras, usurpadas en la llamada Guerra de la Araucanía (1861-1883), están en disputa con comunidades autónomas en la región de Ercilla.

La segunda y decisiva es la am-plia movilización mapuche en el sur, en apoyo a la huelga de hambre indefinida del machi (autoridadreligiosa) Celestino Córdova, condenado a 18 años de cárcel por la muerte del matrimonio Luchsinger Mackay durante un incendio en su hacienda, en 2013. La huelga de hambre exige que se cumpla con las disposiciones del Convenio 169 de la OIT que permite continuar la pena en su comunidad.

La solidaridad con Celestino está movilizando a decenas de organizaciones y comunidades, desafiando la pandemia y la militarización. Durante los 100 días de huelga de Celestino, a la que se sumaron 27 presos de las cárceles de Temuco, Angol y Lebu, se formó una red de apoyo liderada principalmente por mujeres, que se erigieron en sus voceras y en convocantes de las manifestaciones que sufrieron agresiones y violencia de los Carabineros (https://bit.ly/3fOiiPF).

El Estado, denuncia un editorial del medio digital Mapuexpress, ha actuado con indolencia frente a la pandemia en tierras mapuches y ante a la huelga de hambre. La represión llegó al extremo de impedir, en mayo, que las hortaliceras mapuches vendieran sus productos, pese a vivir momentos de extrema necesidad (https://bit.ly/3ah4LPm).

Mientras reprimía a las vendedoras de hortalizas, con la otra mano el gobierno promovía el ingreso masivo de proyectos extractivos al Servicio de Evaluación Ambiental, en momentos en que la principal preocupación de las comunidades y organizaciones mapuches está puesta en contener el avance del Covid-19 (https://bit.ly/3gWxDze).

Lo hace, como denunciara Mapuexpress, en momentos en que están suspendidos los procesos de participación ciudadana y cuando las Asociaciones de Funcionarios Públicos de los Servicios Ambientales del Estado habían solicitado la suspensión de los plazos de las evaluaciones ambientales, por la imposibilidad de evaluar los megaproyectos y socializarlos con las comunidades.

En pocas palabras, aprovechan la pandemia para intensificar el despojo, algo que sucede en toda América Latina, como lo atestigua la aceleración de las obras del Tren Maya y del Corredor Interoceánico en México.

Dos consideraciones más: la guerra contra el pueblo mapuche es una guerra colonial de despojo, en línea con la conquista europea y la mal llamada Pacificación de la Araucanía en el siglo XIX, rematada por Pinochet cuando traspasó a privados las seis forestales estatales entre 1976 y 1979. El pueblo mapuche demanda la devolución de 3 millones de hectáreas robadas durante este largo ciclo de despojo, hoy en manos de empresarios y multinacionales. El racismo es un instrumento de la neocolonización.

En años recientes emergió un conjunto de organizaciones con fuerte presencia juvenil y femenina, que retoman y profundizan la importante lucha de la Coordinadora Arauco Malleko en la década de los 90. Se trata de la Alianza Territorial Mapuche, Parlamento de Koz Koz, Identidad Territorial Lafkenche (pueblos costeros), cooperativas, asociaciones de mujeres, hogares estudiantiles, comunidades autónomas y medios de comunicación que se reafirman en el camino de la autonomía y la autodeterminación (https://bit.ly/3kBKSr6).

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Comunicado público

Desde Wallmapu, el País Mapuche, las comunidades y organizaciones abajo firmantes comunicamos a la opinión pública lo siguiente:

1. Rechazamos los ataques violentos de origen fascista, racista y colonial del que fueron objeto nuestros lamgen y peñi, quienes pacíficamente ocupaban las dependencias de las municipalidades de Kurakaqtün, Ercilla, Victoria y Trayen. Estos ataques no solo fueron de violencia física sino también verbal, con frases y cánticos racistas propios de la prepotencia patronal de sectores de ultraderecha asentada en Wallmapu.

2. Denunciamos que estos ataques no fueron un “acto de ciudadanos” sino de militantes de la Asociación de Paz y Reconciliación en la Araucanía (APRA), organización supremacista blanca de la ultraderecha, latifundistas y del empresariado transnacional, usurpadores de las tierras mapuche en Wallmapu. Se trata de un grupo minoritario que, bajo la impunidad de la noche, ha actuado violenta y cobardemente.

3. Denunciamos al nuevo Ministro del Interior, Víctor Pérez Varela, militante UDI, como el principal responsable político del agravamiento de la violencia colonialista en Wallmapu. Primero: su visita no significó ningún acercamiento político con quienes mantenían ocupadas pacíficamente las municipalidades, Negando en sus declaraciones la existencia misma de los presos políticos mapuche, el Sr Perez no hizo esfuerzo alguno por dialogar con quienes resisten por más de 90 días en huelga de hambre en Temuko y Angol y más de 30 días en Lebu, quienes legítimamente exigen la aplicación del Convenio 169 OIT (Art. 9 y 10) en tanto reconocimiento de derechos colectivos culturales en el sistema penitenciario. Así, ha mostrado un absoluto desdén hacia las luchas de nuestro Pueblo y más bien ha adoptado una conducta evasiva e irresponsable ante la grave situación de violencia racial que se vive en nuestro territorio. Segundo: denunciamos el grave hecho que la institución carabineros Chile dejó actuar impunemente a los civiles violentos que atacaron a los peñi y lamgen. Carabineros de civil liderando el linchamiento, incitando al odio y al vandalismo.

4. Ante la situación crítica que vive nuestro Wallmapu, hacemos un llamado a los diferentes territorios a reforzar, más allá de nuestras diversidades, el Ngüxam y la unidad para lograr la libertad de los presos políticos Mapuche, poner fin a la militarización de los territorios y proteger nuestro Wallmapu. Asimismo, hacemos un llamado al pueblo chileno a aislar y condenar enérgicamente estas recientes expresiones de ignorancia, racismo y arrogancia colonial que en nada contribuyen al entendimiento necesario de la sociedad chilena y la sociedad mapuche y menos al avance de nuestras aspiraciones de justicia social e histórica.

5. Finalmente, queremos comunicar a nuestra Nación que estos ataques, más que amedrentarnos, nos reafirman en nuestra lucha por la restitución de nuestros derechos territoriales y políticos, por la autonomía y la autodeterminación para el País Mapuche. Wallmapu fue, es y seguirá siendo Mapuche para todas y todos.

Amulepe taiñ weychan!

Wallmapu, País Mapuche 03 agosto 2020

APOYAN:
- Alianza Territorial Mapuche
Centro de Estudios e Investigaciones Mapuche - Comunidad de Historia Mapuche
- Identidad Territorial Lafkenche.
- Mapuzuguletuaiñ wallmapu mew.
- Organización Ad – Mapu
- Parlamento Mapuche Koz-Koz Mapu mew.
- Cooperativa de Ahorro y Crédito Endógena Mapuche Küme Mogen
- Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas ANAMURI
- Hogar Mapuche Pelontuwe de Temuco
- Hogar y Centro Cultural Weliwen de Valdivia
- Temuko pu lof txawun. Agrupación de Comunidades mapuche de Temuco.
- Comunidad Juan Nahuelpi de Los Sauces.
- Comunidad Renaco Pastale de Chol-Chol
- Comunidad Juan Bautista Jineo
- Organización “Wiñotun Folil Mew” de Quepe
- Comunidad Indígena Sin Tierra de Galvarino
- Consejo de Autoridades y Representantes Mapuche por la - Construcción y Administración del Centro de Salud Mapuche de Galvarino.
- Lof Trif Trifco de Galvarino.
- Asociación de Comunidades y Centro Cultural Wallmapu de Loncoche
- Parlamento de Autoridades Ancestrales del Wallmapu y Puel Mapu.
- Medio de Comunicación Mapuche Werken TV.
- Txafkintuwe Mallolhafkenh Mapu