Autogobiernos, estados y partidos

Vuelven los torbellinos electorales, y con ellos, las ilusiones, ingenuidades, ambiciones y confusiones sobre las opciones del cambio social. Vuelve esa interrogante central : ¿ Cambio social desde arriba, desde el Estado, o desde abajo desde “la forma comunidad” (pueblos indígenas, originarios, afro descendientes, comunidades en las selvas o ciudades) de los pueblos-territorios, o desde ambos niveles?



AUTOGOBIERNOS, ESTADOS Y PARTIDOS

Roberto Espinoza,

Perú , Sociólogo partícipe de organizaciones indígenas y populares del Abya Yala.

Revista digital de la red Descoloniadad del Poder y Autogobierno Social

19.10.20

Vuelven los torbellinos electorales, y con ellos, las ilusiones, ingenuidades, ambicio-nes y confusiones sobre las opciones del cambio social. Vuelve esa interrogante cen-tral : ¿ Cambio social desde arriba, desde el Estado, o desde abajo desde “la forma co-munidad” (pueblos indígenas, originarios, afro descendientes, comunidades en las selvas o ciudades) de los pueblos-territo-rios, o desde ambos niveles?. Lamentable-mente son pocos aún los balances y deba-tes al respecto, y predominan las aventuras de tiempo en tiempo. Siguen unas breves líneas de lecciones que van dejando los procesos, y el aprendizaje de experien-cias internacionales; que vienen desde muy atrás, como las de la CUAVES (Comunidad Urbana Autogestionaria de Villa el Salva-dor) y el CAH (Consejo Aguaruna y Huam-bisa), ambas en el Perú; hasta otras, en los tiempos recientes, como la de los pueblos Nasa y otros del CRIC (Colombia), Miskito (Nicaragua), Qhara Qhara y TIPNIS (Boli-via), Kaapor (Brasil), Purépecha (Cherán y otros de Michoacán), Tzotzales y Tojolaba-les de Chiappas (México), Wampis y Achuar (Perú), entre tantos otros La experiencia histórica demuestra que el autogobierno comunitario, indígena o po-pular, es una opción social y política muy distinta que la del Estado Nación, sea a nivel de gobierno local o municipal o de la representación parlamentaria, y lejana también de las estructuras políticas llama-das “partidos”. Se pueden quizás, entrecru-zar, coexistir, ir paralelos o converger pero tienen contenido propio, caminos distintos y perspectiva histórica diferente, y a largo o mediano plazo, suelen terminar contra-puestas.En varios países, los partidos vinculados al Poder, sean municipales, regionales, y peor los estatal nacionales, presionaron (y presionarán) por alinear a líderes indíge-nas y populares para su “causa” y servir a la “continuidad” de dichos (sus) pode-res, que serían supuestamente un objetivo “superior” y que sirvieron (y servirán) para terminar paralelizando y dividiendo a las organizaciones sociales, y subordinando a los pueblos a los intereses y poderes es-tatales y sus facciones de turno. Poderes, hasta hoy, siempre extractivistas, aunque con envolturas retóricas de “modernidad, desarrollo” e incluso de supuesto “cambio social” o de “izquierda”.Está la errónea experiencia de mantener las viejas estructuras verticales y autoritarias, del Estado a nivel municipal o regional, y convertirlas de la noche a la mañana, en supuestas “autonomías” o “autogobiernos”, tan solo por el cambio externo superficial del nombre a “municipio autónomo o de autogobierno”, pero sin cambiar su estruc-tura interna elitista y de subordinación al poder Estatal, crecientemente privatizado.Las duras lecciones de las crisis de los lla-mados gobiernos “progresistas” y sus “efi-caces” maquinarias partidarias (de ma-nipulación y control social) vinculadas a “teorías” tramposas de “más extractivismo, para avanzar al buen vivir”, la aberración de la “re-re-relección como derecho huma-no” o el “nacionalismo sometido al capital chino-ruso-gringo”; que produjeron en los pueblos y comunidades (indígenas o urba-nos) asistencialismo, clientelismo, coopta-ción, divisionismo y represión, para soste-ner el capitalismo de estado y la corrupción de nuevas mafias y burguesías emergentes (“populares”)de explotación y opresión capitalista extractivista “desarrollista” pro-movidas desde los Estados, mientras las sociedades en supuesto “cambio”, seguían reproduciendo el racismo, ecocidio, etnoci-dio y la violencia patriarcal.También, son mayores los casos de expe-riencias políticas indígenas y populares “proto Estado” (municipales, parlamenta-rias, nacionales ) negativas, que las posi-tivas. Procesos de construcción de poder comunitario autónomo muy cerca del auto-gobierno, que luego fueron minados desde los municipios y la competencia partidaria (y sus telarañas con algunos funcionarios de ONGs y diversas iglesias) dando lugar su retroceso y destrucción. Al inicio se res-petaba la pre-selección comunitaria de las candidaturas, pero luego pudieron más las disputas por la re-reelección, que sumadas al clientelismo y asistencialismo, socavaron la fuerza unitaria autonómica.La lección principal es que es imposible erradicar las profundas estructuras socia-les y mentales de opresión, “desde arriba”, desde el Estado (moderno-colonial, capita-lista extractivista, racista y patriarcal) y mu-cho menos desde los asientos de congre-sistas, ministros o alcaldes. El cambio social solo puede surgir y desplegarse, “desde abajo” con el fortalecimiento, paciente y permanente, del autogobierno territorial, autónomo, de libre determinación, como otro tipo de poder colectivo y social. Para avanzar sin extravíos, en ese norte, siguen algunas reflexiones, solo enumeradas por la brevedad del espacio:Los autogobiernos territoriales comuni-tarios son conquistas permanentes, es-tructurales y para el futuro. Lo electoral partidario estatal, es pasajero, superficial y de corto plazo.Los autogobiernos funcionan y se ex-panden, siendo falso que sean aislados y en extinciónNecesitan del gobierno autónomo y la libre determinación de sus pueblos y co-munidadesNecesitan de economías que mantengan su base natural territorial sin el ecocidioExigen participación y movilización co-lectivos, lejos del elitismo y burocratismoExigen consensos pacientes y colectivos y se debilitan con los divisionismos par-tidariosRequieren formación política de sus miembros, para la acción política pública y externa, ante el estado y los partidos, en defensa del autogobierno

6465Hacen acción política local-global y des-mienten que lo “político está afuera, en el Estado”Tienen relaciones externas con actores políticos y estatales, con convergencias o negociaciones, pero basadas en el respe-to a los planes y decisiones de los pueblos.Necesitan de la socialización del poder, democracia directa y renovación del li-derazgoTrabajan para ser asumidos como gobier-no local, sin la duplicidad de los munici-pios, y ejecutando el mismo presupuesto público, como se viene logrando en cier-tos países.Cuidar la salud de los autogobiernos, requiere también de prevenciones o cuidados especiales en épocas de convulsiones electorales estatales partidarias, donde emergen ambiciones, opor-tunismos y corrupciones, mezcladas con “bue-nas intenciones” de todo tipo. Por ello, siguen algunas reflexiones, basadas en experiencias, sobre cómo cuidar lo principal (los autogo-biernos) de lo secundario (lo electoral estatal):Utilización de los partidos, municipios, parlamentarios y candidaturas, para los propios fines de los autogobiernos, en lugar que ocurra al revés, con su subor-dinación.Autoridades con planes de socialización del poder y democracia directa que mo-difiquen las estructuras verticales y eli-tistas de gobierno municipal, regional, nacional.Compromiso público de que las reunio-nes y decisiones de concejo municipal se adoptarán delante de las comunidades involucradas en los autogobiernosAutonomía del pueblo guaraní Charagua Iyambae en Bolivia. Fuente: La TintaCompromisos de que los electos trabaja-rán para que los autogobiernos no sean duplicados por municipios y asuman sus funciones y presupuestos estatales.Compromisos de los partidos y sus can-didatos a respetar y acatar las decisiones de los autogobiernos, y no dividir a la po-blación y comunidades según su agenda particular.Compromisos de que las decisiones de los autogobiernos se traduzcan, forma-licen y respeten en decisiones estatales municipales, regionales o nacionales.Acuerdos para que de ser elegidos, la mitad de sus equipos sean selecciona-dos por los autogobiernos, a quienes en campaña ofrecen de todo.Compromisos de candidatos en asam-bleas de autogobiernos, firmados, públi-cos y exigiblesLos “Estados” de la Modernidad-Colonia-lidad del Poder y Saber, uni-nacionales y uni-culturales no pasaron la prueba en 200 años. Su “éxito” para la opresión y fracaso para generar cambio social, es evidente y mucho más en la amazonía. Fueron imposi-ciones eurocéntricas, impuestas en la colo-nia, y heredadas bajo la colonialidad epis-temológica, social y política que nos sigue habitando como cadenas de larga dura-ción. Si el mercado estrangula y el Estado abandona, será inevitable tarde o tempra-no, construir otras formas de autoridad pública plurinacionales y pluriculturales, basadas en los autogobiernos territoriales. Será inútil querer construir algo nuevo y cambiar resultados históricos, usando las mismas visiones y herramientas que no han funcionado.