Chile: Convención Constitucional. Comparando el arriba con el abajo. N° 4 - Patriarcado y feminismo

Arriba llegan mujeres delegadas a redactar la constitución del estado patriarcal asumiendo la verticalidad y jerarquía del caso. Abajo las mujeres en sus barrios siguen asumiendo el rol de sirvientes del señor en tanto ya muchas invierten esfuerzos en variadas formas de organización.



Convención Constitucional. Comparando el arriba con el abajo. N° 4

PATRIARCADO Y FEMINISMO. Arriba llegan mujeres delegadas a redactar la constitución del estado patriarcal asumiendo la verticalidad y jerarquía del caso. Abajo las mujeres en sus barrios siguen asumiendo el rol de sirvientes del señor en tanto ya muchas invierten esfuerzos en variadas formas de organización.

 

Informe diario de propuestas, intercambios y resoluciones - Sale a las 08AM

Comparando debates y acuerdos con las formas de vida que apuntan en los barrios y familias hacia el cambio social.

 

Por Jaime Yovanovic (Profesor J), abogado constitucionalista graduado en Cuba

https://www.facebook.com/groups/ConstitucionDerechoAlternativoAutonomiaComunitaria

 

Cada día veremos algunos conceptos utilizados, los debates al respecto en la convención y la realidad de las dinámicas propias del pueblo, o los pueblos: hoy hablaremos del patriarcado y el feminismo.

 

El patriarcado no es la sociedad dirigida por hombres, sino por señores propietarios que se apoderan de la mujer para asegurar la continuidad de las propiedades por medio de los hijos de él, e instalar el patrimonio, el conjunto de las propiedades de dicho señor: la tierra, los instrumentos o medios de producción, los esclavos, la mujer, los hijos, los parientes, los animales, etc. El patriarca instala el poder social y el conjunto de patriarcas instala el poder público, todo ello basado en la verticalidad y el autoritarismo para conservar sus propiedades y asegurar la “aceptación” del resto de la población. El feminismo no es la lucha de la mujer contra el hombre, sino de la lucha de las mujeres por dejar de ser propiedad y el fin de todas las demás propiedades, es decir la búsqueda y construcción del común, la comunidad, la democratización de las relaciones sociales que sustituya la verticalidad del poder.

Por eso que una mujer se incorpore a un partido que lucha por tomar el poder, es una víctima de las redes ideológicas del patriarcado que asume dos caras, de la derecha, que son los partidarios de los propietarios, y de la izquierda, que ocupan puestos en el poder estatal patriarcal desde donde negociar y aliarse con los propietarios. Eso significa que izquierda y derecha son las dos caras de la moneda del patriarca.

De allí que las mujeres que han ingresado a la convención van a participar de la elaboración de las leyes que organizan y administran las relaciones patriarcales de la población: la propiedad, el extractivismo destructor de la naturaleza, el matrimonio, el trabajo asalariado y las otras que generan el individualismo y la competencia que mantienen a la población separada mientras empresarios, políticos, curas y uniformados viven a costa de los demás.

 

Veamos como desde abajo y en el barrio se desarrolla otro modo de desplegar la potencia de la mujer y de los vecinos:

 

Experiencia de Uruguay

Tramas feministas y armas de casa

Por Silvia Ribeiro – Publicado en http://clajadep.lahaine.org

17 marzo 2021 

 

En plazas, avenidas, rincones y veredas de todo el mundo, las mujeres nos manifestamos colectivamente este 8 de marzo, pese a un año difícil que nos ha desafiado a encontrar nuevas formas de resistir y seguir construyendo. Las condiciones impuestas por la pandemia recargaron especialmente a las mujeres: por mayor desempleo, por teletrabajo, por recaer sobre todo en mujeres el acompañar a hijas e hijos en sus estudios, por ser sobre quienes cae la mayor parte del trabajo doméstico, por ser las que hemos asumido los cuidados de casi todo y de todas y todos -aún cuando esto no sea para nada una condición biológica con la que nacimos. Con el encierro obligatorio recrudeció el patriarcado, aumentaron los feminicidios, los abusos y violencias domésticas. Pese a eso, en este año de pandemia logramos también resonantes victorias, como la aprobación del aborto legal en Argentina, arrancada con la organización y el trabajo colectivo de muchos años. En ninguna parte, quedarse calladas es una opción. No lo era antes, menos ahora. Pero hubo que buscar nuevas herramientas.

En Uruguay han florecido las colectivas, organizaciones de diversos perfiles, tejidos organizativos, redes, tramas, coordinaciones feministas. La presencia de las jóvenes es muy visible y aparece mayoritaria, difícil saberlo en números, pero sí por la energía que colorea las calles de verde y violeta. Es un movimiento que tiene raíces centenarias, algunas organizaciones llevan décadas de acción luchando contra las múltiples formas de invisibilización. Ahora hijas y nietas cultivan la rebeldía con entusiasmo. Tanto en Argentina como en Uruguay, las acciones y marchas feministas en los últimos años han sido masivas, con decenas a centenas de miles de participantes. No se trata solo de marchas, sino de construcciones cotidianas complejas que han ido avanzando lentamente, desde abajo y muchas veces desde la sombra. Ahora los brotes florecen por todas partes.

Este año, las organizaciones y coordinaciones feministas de Uruguay llamaron a movilizarse de muchas maneras, en avenidas, calles, barrios, plazas, todas juntas y también descentralizadas. Olas violetas barrieron las avenidas, pero también los barrios y plazas más lejanas. Un fenómeno que convergió con el impulso solidario y organizativo desde abajo, que ha crecido localmente en muchos barrios, por ejemplo con la instalación de más de 700 ollas populares, algo que se afirmó para enfrentar las crisis provocadas por la pandemia.

Entre otras iniciativas parecidas en diferentes barrios, la invitación de un grupo de vecinas de Jacinto Vera y Larrañaga (en Montevideo) expresaba: “Somos maestras, cooperativistas, músicas, militantes, almaceneras, comunicadoras, ingenieras, amas de casa, bailarinas, deportistas: somos fundamentales para el funcionamiento de los espacios comunitarios de nuestros barrios. Queremos visibilizarnos y darle forma a ese nosotras que somos las vecinas. Conmemoramos este día como mujeres trabajadoras, para tejer juntas nuestra memoria como mujeres del barrio, para pensar entre todas como defender nuestros derechos, para darnos fuerzas en tiempos de crisis, porque aquí estuvimos, estamos y estaremos”

Viviana Barreto, de la organización REDES-Amigas de la Tierra, nació y creció en Jacinto Vera. Fue una de las vecinas que organizaron este encuentro el 8 de marzo. Lograron reunir algunos cientos de mujeres que marcharon por el barrio coreando consignas y sembrando ideas. Como en muchos otros eventos feministas, primó la auto-organización y el cuidado mutuo. La mayoría fueron jóvenes, pero también acompañaron muchas niñas, niños y mujeres que son parte de las raíces de los barrios. Al pasar la colorida caminata, otras que no habían podido asistir salían a acompañar cantando algún pedacito de la alegría compartida.

Al fin, reunidas en una de las plazas de la zona, las jóvenes que organizaron la convocatoria, llamaron a una reunión el sábado siguiente, en un club deportivo del barrio. Comenta Viviana que a esa reunión llegaron obviamente muchas menos, pero que sin duda la semilla germinó y la cuidan para que crezca. “Algunas ya tenemos experiencia por nuestro trabajo en organizaciones, y podríamos haber acordado un plan de trabajo muy estructurado, pero ahora queremos encontrar los ritmos colectivos con la gente del barrio, con las mujeres que quizá se acercan por primera vez al feminismo”. Hay un redescubrirse, tanto por los dolores y posibilidades del presente, como por conocer más y saberse parte de una historia común. Acordaron pintar un mural e ir recuperando la historia feminista del barrio, escuchar a las abuelas, conocer quiénes vivían allí, que luchas tenía, qué mujeres estaban y están, cuáles son sus miradas, preocupaciones, construcciones, proyectos.

En el mismo barrio hay otras experiencias y espacios colectivos, como ollas populares y huertas comunitarias, centros deportivos y barriales. Muchas vecinas ya participan en esas experiencias. Según el estudio de un equipo coordinado por Anabel Rieiro y otros docentes de la Universidad de la República sobre ollas populares en Uruguay durante la pandemia, cerca de dos tercios de quienes organizan y mantienen esas iniciativas solidarias son mujeres. Así las historias, las redes e identidades se entretejen. Ahora su intención es construir también su historia colectiva como mujeres, desde una mirada feminista y desde el barrio, los hogares, los centros de actividad. Las condiciones impuestas por la pandemia, en lugar de aplastarlas, las multiplicó.

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Experiencia de un barrio de Chile (Traiga otras)

El Tejido Barrial de Arte y Cultura de El Belloto Norte está realizando una serie de entrevistas a vecinos para conocernos un poco más y mostrar el enorme potencial humano que existe en todos nosotros.

 

Entrevista a Daniela, educadora de párvulos, madre de una adolescente y otro en camino, que fue una de las activas participantes de la Olla Común en la Junta de Vecinos Parque Central, organizadora de Caminatas al Cerrito y vocera del Tejido Barrial de Arte y Cultura de El Belloto Norte.

Pregunta: Hola Daniela ¿Puedes contarnos cómo llegaste a la Olla Común, cómo nació esa iniciativa y cuál fue tu papel allí?

Llegue a la olla común, en mayo 2020 después de quedar desempleada por la pandemia, con mi energía me motivó trabajar para la comunidad en gratitud de gozar de buena salud, leí un afiche en Facebook en el que solicitaban voluntarios para cocinar en Ollita común la Bruja de El Belloto Norte y fui feliz a colaborar. Realmente me sentí feliz en la sede y muy cómoda con todos sus participantes entre todos organizamos las donaciones, limpieza y cocinar. Conocí vecinos y vecinas amigables, extraordinarios, amables, generosos y humildes.

Pregunta: ¿Son necesarias e importantes las ollas comunes?

Creo que si viviéramos en constante comunidad la vida sería más divertida y fácil para todos. Más que sean necesarias son un gran punto de encuentro y unidad vecinal, barrial en donde se comparte y generan lazos de unificación.

Pregunta: Además de conocer la madre tierra ¿Qué se espera de una caminata de varias personas?

Reencontrarnos con lo natural es vital para Reconectar con nosotros mismos y así poder llegar a relacionarnos con los demás, caminando podemos darnos cuenta que sin naturaleza el humano no tiene sentido en la tierra y subir con muchos vecinos y vecinas es poder reconectar con lo vital y esencial de la vida.. dejando el ruido, el comercio, el estrés de la ciudad. Respirando simplemente el aire y usando solo nuestro cuerpo como instrumento de vehículo muchos vecinos y vecinas disfrutan de estos reencuentros.

¿De qué manera contribuye al hilo invisible de los afectos que hacen el tejido barrial?

Encontrar puntos afines, contemplar las necesidades o interés de cada uno de los participantes, me he encontrado con muchos vecinos y vecinas relacionados con el área de la educación, vecinos que hacen reiki, masajes, musicoterapia, ambientalistas, estudiantes, soñadores hay mucho potencial en cada uno de los participantes, si todos nos diéramos el tiempo de y permitiéndonos disfrutar del tiempo libre podemos unificar el barrio y la unidad entre todos.

Pregunta: ¿Cómo te ha influido tu participación y actividades del Tejido Barrial de Arte y Cultura?

Positivamente, he podido expandir mis conocimientos y entendimientos en cada una de las actividades que hemos ido desarrollando, aprendiendo a crecer como persona y conocer grandes personas del barrio.

Pregunta: Cuéntanos algo de tu historia y por qué eres educadora de párvulos.

Nací en Valparaíso y viví toda mi vida entre sus diversos cerros, jamás tuve casa estable, en cada barrio que viví hacia nuevas amistades lo que me permitió ser la persona sociable que soy hoy. Por lo general el porteño es de ser muy buen vecino, compartir la olla es normalizado para mí y convivir en comunidad. Llegue a vivir a El Belloto Norte hace 2 años y me encanta este nuevo barrio y sus alrededores, sueño con los esteros navegables y bañables, con los tremendos calores de esta zona sueño feliz ver familias disfrutando de las sombras refrescantes que dan los sauces o aromos del estero, con los cerros protegidos y recorridos por todos los vecinos. Mi motivación de estudiar educación parvularia siempre fue jamás alejarme de vivir con los ojos, alegría, inocencia y maestría de los niños o niñas, imaginando, creando y jugando en un mundo mejor. El enseñar a través del juego y la facilidad de transformar diferentes situaciones y acciones. Además mi energía no da para estar sentada en un escritorio…. Respetando a quienes vivencien esa realidad.

Pregunta: Si la situación de la pandemia va a continuar ¿Cuáles crees que son los comportamientos personales y relacionales que los vecinos deberían cambiar o tener en cuenta?

Es complicado amigo… ya que muchos tienen Miedo y el Miedo paraliza a todos….lo he podido percibir en el barrio. Sin embargo siempre me mantengo positiva y el medio de comunicación más efectivo que estamos teniendo hasta ahora ha sido el teléfono, videos llamadas, redes sociales. Aprovechando el encierro deberíamos considerar en unificar las relaciones interpersonales, creando nuevas situaciones que favorezcan el amor, la comprensión, la tolerancia, la creatividad, en las familias en las casa se puede aprovechar de sembrar si pueden, el reciclar, entre más cosas que podemos aprender en familia.

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Traiga su información de como se organizan las dinámicas propias de mujeres, juventud y vecinos en su barrio u otros que conozca,

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