Italia: El Movimiento Cinco Estrellas, al borde de la escisión en una crisis previsible

Tratándose de una fuerza política que en unos pocos años ha logrado hacerse con un asombroso 32% de los votos, que se alzó como partido con una mayoría relativa, que pasó de la oposición al gobierno, que ha sido elemento decisivo en tres gobiernos consecutivos, no resulta tan extraño que se encuentre al borde de la escisión.



Italia: El Movimiento Cinco Estrellas, al borde de la escisión en una crisis previsible


Il Manifesto

Sin Permiso

11/07/2021

En el opaco marco de un gobierno de unidad nacional, que de un modo u otro dejará su huella en las posiciones e identidades de las fuerzas políticas que forman parte del mismo, a nadie debería sorprenderle que la fuerza política más joven con la identidad más frágil —en este caso, el Movimiento Cinco Estrellas — fuera a sufrir las consecuencias más graves.

Tratándose de una fuerza política que en unos pocos años ha logrado hacerse con un asombroso 32% de los votos, que se alzó como partido con una mayoría relativa, que pasó de la oposición al gobierno, que ha sido elemento decisivo en tres gobiernos consecutivos, no resulta tan extraño que se encuentre al borde de la escisión.

Al fin y al cabo, tratar de mantener juntos a Giuseppe Conte y Beppe Grillo en un solo partido es como tratar de unir el diablo y el agua bendita. Uno es institucionista, parlamentario, defensor de las libertades civiles por formación, mientras que el otro es anarquista, populista, con impulsos de vigilantismo. En la fase tumultuosa del crecimiento del apoyo al partido, estos último aspectos fueron predominantes, mientras que, después de accede a las palancas del poder, los institucionistas han ganado terreno, tanto entre los electos como entre los miembros del partido, lo que representa la opción de no querer desempeñar un papel secundario en el futuro.

El lunes por la tarde [28 de junio], en rueda de prensa, Conte reconoció que se trata de un momento de gran dificultad para el partido, aclarando que “el Movimiento tiene problemas, deficiencias, ambigüedades que explican la pérdida de apoyo” y que, de acuerdo con ello, “no hay opción a un liderazgo con medias tintas, y no sirve encalar una estructura que necesita un profundo trabajo de renovación”.

En esencia, lo que Conte está diciendo es que, para que no fenezcan los Cinco Estrellas, deben tener “el valor de cambiar” no los valores sobre los que se fundaron sino toda su estructura; no los cimientos de la casa sino todos los pilares de apoyo. De acuerdo con él, estas son las razones de la crisis y esta es la salida: “Depende ahora de Grillo y de los miembros hacer su elección”, es decir, sumarse a esta iniciativa o sabotearla.

Además, puesto que miramos las pruebas y tribulaciones del centroizquierda— a las que Conte se ha referido como “campo amplio” en el que se ubicarían los Cinco Estrellas (poniendo fin a la vieja ambigüedad de “ni derecha ni izquierda”) — somos todos testigos de la reciente y dramática crisis de liderazgo del PD.

Hemos visto la frágil solución que se encontró a la traumática dimisión del secretario Zingaretti, substituido sin debate por un nuevo secretario que se aupó al scenario para apuntalar el gobierno de Draghi, pero impotente frente a las “bandas” en el seno del partido.

Por otro lado, si los vientos politicos que llevaron a Draghi al Palazzo Chigi en medio de la pandemia, de acuerdo con muchas encuestas, siguen siendo favorables a la derecha, prometiendo un primer lugar en las urnas a los novísimos herederos del fascismo, no deberían de sorprender las conmociones que discurren por cada uno de los partidos; por el contrario, deberían leerse como confirmación de la debilidad del frente democrático progresista.

No es ya poco el hecho mismo de ver que su mayor fuerza, el PD, obtiene en los sondeos cerca del 20%; por ende, cuando las demás fuerzas de la izquierda —ya sea en el gobierno o en la oposición — apenas llega cada una de ellas a un 2%. Y apenas podriamos esperar algo distinto, puesto que esas fuerzas, aunque caminen en la misma dirección, siguen vías paralelas, divididas por muros de mutua incomprensión y una lealtad al líder digna de bastante mejor causa.

Lo que está sucediendo hoy entre los Cinco Estrellas parece inevitable, y, desde luego, lo es. Es probable que se declare una tregua [nota de la directora: el martes, 29 de junio, Grillo se ha ratificado y Conte parece haberse retirado del partido], pero si los dos componentes acabaran de algún modo pegados, la mezcla apenas tendría estabilidad a largo plazo. Además, los votantes con los que antes podía contar se han dispersado, yendo en parte a incrementar las filas de la derecha, y en parte las filas de los indiferentes, y la evidencia está clara: ningún partido progresista o de izquierdas ha ganado con las pérdidas de apoyo del M5E.

El conflicto no tiene tanto que ver con la opción pro-gubernamental del Movimiento, sino más bien con la cadena de la democracia interna y las raíces políticas y sociales en los territorios. Se trata de un conflicto relativo al fin de la monarquía absoluta encarnada por el “Altísimo”, Grillo mismo; relative a esos ritos de comunicación que, como en los viejos tiempos, convertían el cuerpo del rey en vehículo principal del mensaje politico, ya fuera que nadara a lo largo del Estrecho o surfeara las multitudes en las plazas en una balsa. También se debe a que sus habilidades proféticas han parecido quedar un tanto malparadas últimamente (véase su metedura de pata de tomar al ministro Cingolani por ambientalista, y la de ver a Draghi como salvador del país).

Por supuesto, la elección la determinará el voto, en última instancia, de sus miembros, libres por fin de las cadenas propietarias de la plataforma Rousseau.

Salir de la crisis con un paso atrás por parte de Grillo no será fácil, y si la decision es la de la escisión, el M5E se encontraría con que reproduce el proceso de un partido tradicional. Si hubiera de dividirse, ¿en qué sería distinto de de todos los demás partidos que han acabado así? Por ejemplo, del PD, que no ha hallado descanso desde la Caída del Muro, desgarrado por continuas divisiones. Por ende, una escisión destructiva sería una bendición para quienes, de izquierda a derecha del espectro politico, entre ellos Calenda, quieren que desaparezca el M5E. Sería una bofetada para millones de votantes que les han dado su apoyo, y podría ser demoledor para cualquier alternativa a la coalición derechista en ascenso.

Si no encuentran la manera de llegar a una refundación, algo tan arriesgado como necesario, su futuro estribará en ocupar su lugar entre las estrellas fugaces.

Directora desde 2010 del diario italiano “il manifesto”, en el que lleva trabajando desde 1974, primero como crítica de televisión, experiencia recogida en su libro “Chi l´ha vista? Tutto il peggio della tv da Berlusconi a Prodi’ (o viceversa)”, Milán, Rizzoli, 2007.

Fuente:

il manifesto global, 30 de junio de 2021