Volver a tejernos y movilizarnos

En muchos rincones del continente se multiplican encuentros de colectivos autónomos y comunitarios, dejando atrás los momentos más duros del aislamiento, dispuestos a reencontrase y moverse otra vez para romper el aislamiento y seguir resistiendo los megaproyectos de muerte.



En Movimiento

Volver a tejernos y movilizarnos

Raúl Zibechi

 

En muchos rincones del continente se multiplican encuentros de colectivos autónomos y comunitarios, dejando atrás los momentos más duros del aislamiento, dispuestos a reencontrase y moverse otra vez para romper el aislamiento y seguir resistiendo los megaproyectos de muerte.

La Teia dos Povos (Red de Pueblos) de Brasil realiza en marzo un encuentro estatal en Rio Grande del Sur, donde pueblos originarios vienen recuperando tierras para asegurar la sobrevivencia de las comunidades. La convocatoria de la 1ª Jornada de Agroecología de ese estado, señala: “Sin la territorialización de las comunidades indígenas, campesinas, quilombolas y tradicionales es imposible tener una vida digna y que podamos vencer los dos principales desafíos que tenemos los de abajo: el hambre y el ecocidio que afecta a la tierra toda”.

La Teia tenia prevista su 7ª Jornada Nacional de Agroecología en Bahia, un gran encuentro nacional que organizan desde 2013, pero las grandes inundaciones que afectaron a ese estado, hicieron imposible el encuentro por el enorme daño que sufrieron las comunidades. Sin embargo, pusieron en marcha jornadas de solidaridad y ayuda mutua (mutirões solidarios) en los que volvieron a cultivar maíz, frijoles, bananos y los cultivos que había perdido por las inundaciones.

La Red Trashumante de Argentina vuelve a realizar encuentros presenciales, como tantos otros movimientos que han sido duramente golpeados por el aislamiento de la pandemia y por las políticas de cooptación del gobierno progresista. Se trata de un campamento nacional que es un primer paso para retomar los trabajos más allá de lo local, que se han mantenido durante estos meses.

También se está comenzando a tejer una red de colectivos autónomos, que empieza a dar sus primeros pasos para retomar la política de autonomía que se ha desgastado mucho en estos tiempos. Pequeños avances en momentos en los cuales arrecian las movilizaciones contra el acuerdo que firmó el gobierno con el FMI y contra los nuevos y viejos emprendimientos extractivos.

En Colombia se realizarán en marzo los primeros encuentros directos de la Alianza de Medios Independientes (AMI), conformada por cuatro colectivos de comunicación colombianos (Desde Abajo, Contagio Radio, Canal 2 de Cali y Kavilando), en la que también participa Desinformémonos. La alianza surgió en medio de la rebelión popular lanzada el 28 de abril, tuvo un punto alto en el seguimiento de las movilizaciones en Cali y en otras ciudades, y ahora se propone incluir a más medios alternativos y críticos.

También en Uruguay se realizan encuentros de comunidades entre febrero y abril, retomando una práctica de encuentros de abajo que había quedado suspendida durante la pandemia.

En este breve y muy incompleto resumen, quizá el logro mayor haya sido el “Encuentro nacional contra gasoductos y proyectos de muerte”, realizado el 15 y 16 de enero en Altepelmecalli, la antigua fábrica Bonafont recuperada por los habitantes de 22 comunidades organizados como Pueblos Unidos de la Región Cholulteca y de los Volcanes, en Puebla. Más de 15 movimientos del país se reunieron y pronunciaron contra el “decreto presidencial del 22 de noviembre de 2021” que legaliza el despojo y la imposición de megaproyectos.

Para conmemorar el aniversario de la clausura del pozo que les robaba el agua, las organizaciones que luchan contra hidroeléctricas, gasoductos y la extracción de agua y minerales, anunciaron una “Caravana de los pueblos por la vida y contra megaproyectos”, que partirá el 22 de marzo y llegará el 22 de abril al istmo de Tehuantepec, donde confraternizarán con los pueblos que resisten megaproyectos.

Como señalaron los zapatistas a convocar la Gira por la Vida, en octubre de 2020: “Que es tiempo de nuevo para que bailen los corazones, y que no sean ni su música ni sus pasos, los del lamento y la resignación”.

En eso están los pueblos, comunidades y colectivos que buscan recomponer las resistencias, sabiendo que si no nos movilizamos ellos siguen avanzando con sus proyectos de muerte.