Petro de Colombia, Boric de Chile y el progresismo capitalista

El poderío del capital es tan fuerte que hace imposible todo cambio de fondo mediante la utilización del estado. Tras la muerte de Marx los estatistas del comunismo pudieron respirar tranquilos pues Engels se encargó de modificar su legado diciendo que a Marx “hay que interpretarlo” y así Lenin escribió el manual de cortapalos llamado “El estado y la revolución” usando las “interpretaciones” de Engels llamándolas “lo que Marx y Engels escribieron sobre la Comuna de París”. De esa manera el marxismo viene siendo los escritos de Marx de antes de la Comuna y sobre todo esas interpretaciones hechas por Engels y la santificación mediante el sello sagrado de la firma de Lenin.



Petro  de Colombia, Boric de Chile y el progresismo capitalista

Por Jaime Yovanovic (Profesor J)

 

El poderío del capital es tan fuerte que hace imposible todo cambio de fondo mediante la utilización del estado. Tras la muerte de Marx los estatistas del comunismo pudieron respirar tranquilos pues Engels se encargó de modificar su legado diciendo que a Marx “hay que interpretarlo” y así Lenin escribió el manual de cortapalos llamado “El estado y la revolución” usando las “interpretaciones” de Engels llamándolas “lo que Marx y Engels escribieron sobre la Comuna de París”. De esa manera el marxismo viene siendo los escritos de Marx de antes de la Comuna y sobre todo esas interpretaciones hechas por Engels y la santificación mediante el sello sagrado de la firma de Lenin.

 

La diferencia está en que para los marxistas el cambio deviene del desarrollo del capitalismo mediante la intervención del estado, que pasa a ser el gran propietario y el gran empresario, y, al contrario, en Marx desde 1872 el cambio está en que la comuna sustituye al estado y en vez de desarrollar el capitalismo se hace la autogestión generalizada y la democracia directa.

 

La primera ola de gobiernos progresistas sigue el estatismo marxista para desarrollar entonces el capitalismo en la forma actual del extractivismo y atraen a sectores liberales como Zelaya en Honduras y Temer en Brasil. En México Manuel López Obrador proviene del PRI, luego pasa al PRD y de ahí al actual Morena, en Argentina la base del progresismo es el peronismo y en Venezuela Chávez comete el pecado de discutir el traspaso del poder a las comunas justo en los momentos que debe ser operado en Cuba y la operación no tuvo éxito.

 

La aplicación de las recetas empresariales para el extractivismo depredador de la madre tierra distanciaron a esos gobiernos de los pueblos que terminaron pasándoles la cuenta.

 

La izquierda pide disciplina a los pueblos, pero eso es imposible en la medida que son gestores del proceso de acumulación capitalista, lo que podemos apreciar con el gobierno progresista de Perú que no encuentra la manera de domesticar a las comunidades andinas que resisten a la gran minería y en el gobierno de Boric en Chile que no sabe qué hacer con la poderosa resistencia mapuche.

 

Veamos como funciona el progresismo con esas vanguardias iluminadas levantando las banderas de la liberación y de Marx transformado en un vulgar estatista:

 

En España causaron conmoción mundial las movilizaciones de los indignados del 15M encima de los cuales se montó el Podemos con Iglesias a la cabeza, sujeto que había salido del PC para formar el grupo de los llamados anticapitalistas y hoy día ese Podemos se encuentra en el gobierno aliado a la socialdemocracia. Ese grupo de izquierda apoyado por la propaganda de los medios superó a los que partieron desde las movilizaciones a los barrios y hasta hoy se encuentran organizando actividades autónomas barriales. Para comparar digamos que el Frente Amplio chileno quiere aparecer como “resultado” del estallido social y se les ha aliado la socialdemocracia en el gobierno. Fueron menos los del estallido que fueron a poyar la autogestión en los barrios chilenos.

 

Todos sabemos que la socialdemocracia es el capitalismo democrático, lo que quiere decir que respeta el estado de derecho, o sea, cuida el papel del estado en defensa de la propiedad y de la acumulación por despojo utilizando las leyes (y a los milicos, como Boric en el Wallmapu).

 

En Grecia el partido Syriza proveniente de sobras de la ex izquierda revolucionaria estatista (grupos troskistas y maoísta), ganó el gobierno con un programa avanzado que luego cambió para entregarse al capitalismo europeo pasando a ser más de derecha que el socialdemócrata Yanis Varufakis.

 

En Estados Unidos estudiantes, juventudes, grupos anarquistas, demócratas, socialistas y autónomos, donde se destaca David Graeber que irá a apoyar la revolución de Rojava,  lanzan la gran movilización contra el 1% llamada Occupy Wall Street siguiendo la propuesta hecha por la revista canadiense Adbusters y apoyada por los hackers de Anonymous. Para muchos comenzaba la revolución. Es cierto que aún hasta el día de hoy algunos sobrevivientes siguen organizando espacios autónomos en barrios norteamericanos, pero la prensa y las instituciones apoyaron al socialdemócrata Bernie Sanders y su grupo de chicas socialistas de diversos orígenes étnicos como Rashida Harbi de origen palestino, la afro norteamericana Ayanna Pressley y la famosa Alexandria Ocasio-Cortez de origen portorriqueño, todas ellas actuales parlamentarias. Este grupo que parecen los ángeles de Charly ayudó a traer votos para las candidaturas presidenciales del partido demócrata.

 

En Argentina las grandes movilizaciones del 2000-2001 que tumbaron cuatro presidentes fue la acción que obtuvo mejores resultados desde abajo, pues se multiplicaron por barrios las asambleas vecinales y los movimientos de trabajadores desocupados. La polémica fue intensa entre estatistas y autónomos. Los estatistas se dividieron en dos la izquierda reformista (Partido Comunista y afines … como siempre) se unió al peronismo de “izquierda” dirigido por Kirchner, mientras los troskistas y múltiples grupos guevaristas, maoístas y otros opuestos al kirchnerismo se dedican a penetrar las asambleas y los MTDs para desplazar a los autónomos y usar los espacios barriales como plataforma de sus apetitos electorales o “guerrilleros”.

 

El PT de Brasil penetra firmemente en Argentina apoyando al kirchnerismo para organizar juntos el Forro de Porto Alegre y enviando a su brazo agrario del MST a apoyar el divisionismo de izquierda dentro de las asambleas y los MTD obteniendo buenos resultados con la mano del gato Miguel Mazzeo que encabezaba una corriente que se arrojó contra los MTDs autónomos.

 

Así maniobran los progresistas y así vemos como en Brasil el PT envió al MST a sus barrios urbanos a establecer “alianzas” con sectores barriales para luego atraerlos a las urnas electorales, pero le duró poco, pues fueron los barrios los que salieron contra las alzas de los pasajes que lanzó el gobierno progresista neoliberal del PT.

 

En Bolivia los movimientos campesino y del agua de Cochabamba avanzaron hasta generar las condiciones de disputar el gobierno, lo que aprovechó Evo Morales para subirse a la ola de movilizaciones y aparecer como “continuador” de las luchas sociales en el gobierno, lo que más bien fue la continuación del extractivismo.

 

En Ecuador los movimientos sociales, especialmente el movimiento indígena, derribaron varios gobiernos y, como los argentinos, las comunidades volvieron a sus territorios a continuar su autoorganización llegando a formar autogobiernos locales. Rafael Correa siguió los pasos del progresismo uniendo al PC y otras organizaciones fortaleciendo la orientación extractivista de su gobierno consiguiendo que el pueblo se distanciara y hoy día gobierna nuevamente la derecha, pero estos días los movimientos van a salir nuevamente a la calle y a las carreteras.

 

En México el gobierno progresista ha lanzado la campaña de re colonización mediante  megaproyectos en los territorios de las comunidades indígenas hasta con una gran construcción de ferrocarril al igual que el viejo Far West, pero se ha encontrado con que las comunidades indígenas han constituido autogobiernos en casi todos los estados del país y cuentan con el apoyo del Ejército Zapatista de Liberación Nacional que está promoviendo la construcción de municipios autónomos que ya se están organizando en diferentes estados fuera de los que ya están funcionando en Chiapas, en Oaxaca, Guerrero, Michoacán y otros estados más.

 

Casi no hace falta decir que los gobiernos progresistas de Venezuela y Nicaragua han pasado a la fase de dictaduras de izquierda debido a los levantamientos populares que han tenido.

 

En Colombia el estallido fue poderoso y se organizaron desde allí organizaciones barriales que están siendo atraídas por el progresista Petro que lleva a la afrodescendiente Francia Márquez de vicepresidenta y que por su condición de mujer, negra y activista social junto a las comunidades afro e indígenas le asegura traer una buena cantidad de votos.

Sin embargo este Petro proviene de la corriente nacional-popular y socialdemócrata que dio nacimiento a la guerrilla del M19 que luego de dividida entra al Polo Democrático Alternativo donde al perder la elección interna para ser su presidente, se retira y forma Colombia Humana  cuyo objetivo es el capitalismo democrático y el capitalismo verde. Lo que significa que sólo se dedicará a acabar con la violencia y a mantener la paz necesaria para el desarrollo del exctractivismo capitalista. Pensamos que será corto el tiempo en que los movimientos percibirán que no es su gobierno, sino el gobierno de las empresas. Su ídolo y modelo a seguir es el presidente López Obrador de México, el progresista de la recolonización de los territorios de las comunidades.

 

Aquí en nuestro patio, después del estallido quedó demostrada la capacidad de autoorganización del pueblo con la multiplicación de las ollas comunes que brotaron como callampas en los barrios, pero se dejaron seducir rápidamente por las platas y los recursos que entregaron los partidos, los municipios e iglesias. El golpe de gracia lo dio el gobierno con el IFE.

 

Ahí está nuestro problema: por una parte los partidos de izquierda asumen el gobierno que no resolverá nada en tanto otros nos invitan a la lucha porque ellos gobernarán bien. Todos están por el gobierno allá arriba y aún somos pocos, unos puñados, los que insistimos desde muchos lugares de nuestros territorios que los gobierno de arriba son atrapados por el capitalismo y sólo tiene sentido la autoorganización de vecinos produciendo sus propios alimentos, formando su propio sistema barrial-vecinal de salud y de educación, en fin la autogestión generalizada y el autogobierno local al estilo zapatista o kurdo aprendiendo del confederalismo democrático y de los análisis de David Graeber sobre la autonomía de los kurdos. Aunque sin ir más lejos tenemos aquí mismos a nuestros maestros de la Alianza Territorial Mapuche.

 

Buena suerte a ustedes y al barrio.

Buen trabajo vecinal y arriba la autogestión!

 

unlibre@gmail.com