Una salida a la crisis alimentaria-energética-climática

Claramente, necesitamos cerrar la industria de los combustibles fósiles y ganar el apoyo público para sistemas alimentarios colectivos y locales. Esto significa apoyar a la gente que produce en pequeña escala y a los mercados locales, al mismo tiempo que se desmantela el poder y las ganancias de la cadena alimentaria corporativa.



Una salida a la crisis alimentaria-energética-climática

Grain

Claramente, necesitamos cerrar la industria de los combustibles fósiles y ganar el apoyo público para sistemas alimentarios colectivos y locales. Esto significa apoyar a la gente que produce en pequeña escala y a los mercados locales, al mismo tiempo que se desmantela el poder y las ganancias de la cadena alimentaria corporativa.

“Un mensaje a los medios: por favor no informen que la inflación llegó a un máximo en 40 años sin mencionar también que las utilidades de las corporaciones llegaron a un máximo en 70 años. Hay que mostrar el panorama completo”

Robert Reich, ex Secretario del Trabajo de EUA  [1]

El 11 de octubre de 2022, Pierre-Olivier Gourinchas, director de investigación del Fondo Monetario Internacional, advirtió que los altos precios de la energía no terminarán en el corto plazo. La “crisis energética”, advirtió, “no es un problema transitorio”. Lo mismo puede decirse de lo que él llamó la “crisis alimentaria”. Gourinchas hizo notar que los elevados precios actuales de la energía y los alimentos están íntimamente relacionados. [2] También se relacionan con la forma en que las corporaciones ejercen el control sobre quienes consumen, sobre legisladoras y legisladores y sobre trabajadoras y trabajadores, con la resultante desestabilización del clima. Encontrar una salida a esta “policrisis” requiere una profunda transformación de cómo se producen y distribuyen la energía y los alimentos, con acciones que cuestionen frontalmente al control corporativo.

Una dieta de combustibles fósiles

Cerca de un tercio de la demanda mundial total de energía se explica por el sistema alimentario. [3] Cualquier alza en los precios de la energía tiene un impacto en el precio de los alimentos, aun cuando pueda transcurrir un tiempo antes de que el impacto se manifieste. Esto es especialmente cierto para los combustibles fósiles. El sistema alimentario industrial es más adicto a los combustibles fósiles como fuente de energía que otros sectores y hace poco uso de fuentes renovables. [4] Mucha de esta dependencia se debe a las enormes cantidades de gas natural que se requiere para producir fertilizantes nitrogenados. Los combustibles fósiles también se usan en grandes volúmenes en el manejo de cultivos, en el procesamiento de los alimentos, el empaque, el transporte y la venta minorista.

Pero este cuadro de los alimentos y la energía varía mucho en todo el mundo. Las fincas mecanizadas y a gran escala que predominan en Europa, Norte América y partes de América Latina, utilizan una mucho mayor cantidad de energía que las pequeñas fincas del Sur global. Para producir una tonelada de cereal, las fincas del Norte global usan cerca de 2,5 veces la cantidad de energía que usan las fincas en el Sur global y más de tres veces de energía por hectárea. La desigualdad es aún mayor cuando se analiza en términos de personas que trabajan en la agricultura. Tomando como base a una persona individual, una finca en el Norte global usa 33 veces la energía de una finca del Sur global. [5]

También existe una variación relacionada a los sistemas agrícolas. Hay estudios que muestran que la agricultura orgánica es más eficiente energéticamente que la agricultura industrial. Una reciente comparación realizada por colegas de Filipinas, entre el cultivo orgánico del arroz versus cultivo convencional, encontró que la agricultura orgánica es 63% más eficiente en términos energéticos, a la vez que obtiene iguales rendimientos. [6]

Estas diferencias ayudan a explicar por qué el sistema alimentario industrializado de Estados Unidos consume una cantidad de energía equivalente al gasto energético total de India o a todo el gasto energético de todas las naciones africanas en conjunto. [7]

Hambre de energía

El sistema alimentario europeo es igualmente dependiente de los combustibles fósiles que el de Estados Unidos. Más de un cuarto de toda la energía consumida en Europa es destinada al cultivo, procesamiento, empaque y venta minorista de los alimentos. [8] Sin un acceso barato y abundante a los combustibles fósiles, el sistema alimentario europeo estaría en serios problemas.

Es por esto que la guerra en Ucrania es un desastre para el sistema alimentario industrial de Europa. Sin gas barato, las compañías de alimentos europeas no pueden operar sus plantas de procesamiento, tendrían que cerrar las fábricas de fertilizantes nitrogenados y los invernaderos no podrían mantener luces encendidas. Este invierno muchos hogares europeos tendrán que elegir entre calefacción o alimentación, ya que los precios de ambos rubros están aumentando demasiado y el crecimiento real de los salarios no ocurre al mismo ritmo. Los expertos pronostican que el próximo año la situación sólo empeorará.

Este debiera ser el momento para que las potencias europeas y su ciudadanía reconsideren el desmedido uso de energía y la dependencia de un modelo de producción de alimentos que es altamente dependiente de los combustibles fósiles. En lugar de esto, las corporaciones y gobiernos del continente tienen sus ojos puestos en un acaparamiento de energía en el extranjero —con mínima consideración por las personas que viven en esos países o por nuestro clima. Hay un explosivo crecimiento de proyectos energéticos que implican perforar, construir puertos, firmar acuerdos de compra y realizar otras inversiones en toda África y Asia, por ejemplo. La Unión Europea ha comprometido 50 mil millones de euros para combustibles fósiles desde que se inició la guerra a comienzos de este año, la mayor parte para que se pueda importar gas licuado natural (GLN) no ruso, desde países como los EUA, Qatar, Senegal, Argelia, Egipto, Congo, Mozambique y Tanzania. [9] El oleoducto de África Oriental fue construido por Total, el gigante francés de la energía, en Uganda y Tanzania y es, principalmente, para abastecer a Europa. La UE incluso está asignando grandes fondos para reforzar los servicios de seguridad en Mozambique para proteger sus intereses en el gas de la zona. [10] Éstos no son problemas puntuales que acabarán cuando finalice la guerra de Ucrania. En este momento, se están planificando 20 nuevas terminales de GLN de largo plazo en Europa. [11]

Europa también se está abasteciendo de energía desde países de Asia. Está comprando carbón a Indonesia y GLN a Malasia, haciendo que aumenten los precios de la energía para las comunidades locales. De igual forma, comunidades de Pakistán y Bangladesh han estado sufriendo cortes de energía debido a que el suministro de gas está siendo desviado hacia Europa.

Todo esto significa un desastre para un planeta que ya se dirige a un aumento de temperatura de 2,5°C para el año 2100. Una mayor producción de combustibles fósiles profundizará la crisis climática, la cual ejercerá una mayor presión sobre la producción alimentaria global. Ya, en este momento, el aumento global de las temperaturas está causando estragos en la producción de alimentos debido a sequías, inundaciones, tormentas y temperaturas muy altas que hacen insoportable para los trabajadores agrícolas trabajar a campo abierto. No podemos resolver la crisis energética o la crisis alimentaria con medidas que empeoren la crisis climática; estas tres crisis están estrechamente conectadas y se superponen.

Vías de salida a la policrisis

Este año ha habido abiertas protestas en contra de los precios de los combustibles y de los alimentos en más de 90 países. [12] Gigantescas movilizaciones, a veces dirigidas hacia quienes están en los puestos más altos del poder, han llenado las calles en las principales ciudades de Sri Lanka, Sierra Leona, Ecuador y, últimamente, Ghana. En muchos países, el costo de la medicina, la vivienda y otras necesidades se está sintiendo igualmente difícil.

La gente habla ahora de la “policrisis” para describir la creciente ansiedad, el desorden y la destrucción a que nos lleva. Y, al mismo tiempo que está originando muchas nuevas formas de activismo social, también está dejando en claro que un cambio estructural drástico es necesario.

Por un lado, la gente se da cuenta que el poder de las corporaciones tiene un gran papel en el aumento de los precios de las necesidades diarias. Hoy es ampliamente reconocido que las compañías están sacando ventajas del momento inflacionario general en el que estamos para aumentar sus márgenes y aumentar los precios mucho más allá de lo que es necesario para cubrir sus propios costos. [13] En los Estados Unidos, los expertos señalan que mientras las utilidades corporativas explican el 11% del aumento de precios en un periodo de tiempo de 40 años, desde 1979 a 2019, actualmente son la explicación para un desmedido 53,9%. [14] Esto está ocurriendo de manera muy importante en el sector alimentario, incluyendo las cadenas de supermercados y restaurantes. En Canadá, el gobierno inició una investigación oficial sobre esto, mientras que en Europa y Australia los mismos líderes empresariales y los medios están informando de aumentos de precios injustificados. [15]

Los países hablan, cada vez más, de establecer impuestos a las ganancias extraordinarias o súper utilidades y, actualmente, están implementando medidas para esto. Esto no va dirigido sólo a las compañías de energía, que están eliminando las restricciones de abastecimiento creadas por la guerra de Ucrania, sino también a bancos, a conglomerados de agronegocios y a las mismas cadenas de venta minorista de alimentos. Los anuncios actuales sobre cifras de ganancias exorbitantes que se conocen de estas corporaciones —incluyendo gigantes de los alimentos y la agricultura como Nestlé, ADM o Mosaic— convierten los nuevos impuestos en medidas más que justificadas. Otro enfoque del cual se está hablando para detener la inflación y distribuir mejor los recursos es un impuesto único sobre la riqueza. [16]

La fijación de límites máximos para los precios, tanto para la energía como para los alimentos, es otra medida que se tiene como un recurso a corto plazo para proteger a la mayoría de las personas que no pueden pagar las cuentas. A más largo plazo, las personas están hablando de aplicar un control público mucho mayor sobre estos dos sectores como, por ejemplo, a través de la municipalización o nuevas formas de cooperativas.

Muchas de las más interesantes acciones que se discuten y se implementan actualmente, implican cambiar el control social de la energía y la producción y distribución de alimentos hacia una propiedad o gobernanza más colectiva. En algunos países, por ejemplo, hay grupos que hablan de extender a los alimentos los sistemas de seguridad social —que proporcionan cuidados de salud pública y pensiones de jubilación. [17] La idea es que las personas asalariadas verían contribuciones mensuales deducidas de sus salarios a la vez que cada ciudadana o ciudadano recibiría una cantidad de dinero semejante para gastar en alimentos (qué alimentos serían seleccionados y, por lo tanto, qué tipo de agricultura sería apoyada, se determinaría mediante la toma de decisiones local).

Otro asunto importante sobre el cual se está actuando hoy, es convertir la conservación de energía en algo prioritario —y no crear condiciones para un consumo más barato o mantener el statu quo. El reequipamiento de viviendas es una demanda social importante en muchos países, para hacer las casas más eficientes energéticamente ante el calor y/o el frío. Esto es visto como un enfoque efectivo que podría mejorar las condiciones de vida de las personas y crear un número importante de puestos locales de trabajo. De igual manera, en el sector alimentario, las personas se están concentrando en reducir de manera significativa el desecho de alimentos, que no solamente es intensivo en el uso de energía para producirlo, sino que actualmente origina el 8% de las emisiones climáticas globales. [18] Las personas también reconocen que tenemos que reducir el consumo donde tenga sentido (carne, lácteos, comestibles ultra procesados y excesos) a la vez que se debe invertir más en modelos alimentarios de base comunitaria (donde coopera la gente que produce, vende y consume).

Éstos son cambios muy prometedores por los que debemos luchar todos juntos. Claramente, necesitamos cerrar la industria de los combustibles fósiles y ganar el apoyo público para sistemas alimentarios colectivos y locales. Esto significa apoyar a la gente que produce en pequeña escala y a los mercados locales, al mismo tiempo que se desmantela el poder y las ganancias de la cadena alimentaria corporativa.

Referencias:

[1] Robert Reich, Twitter, 3 noviembre de 2022,  https://twitter.com/RBReich/status/1588236190334955520

[2] Pierre-Olivier Gourinchas, “Policymakers need steady hand as storm clouds gather over global economy”, IMF, 11 octubre de 2022,  https://www.imf.org/en/blogs/articles/2022/10/11/policymakers-need-steady-hand-as-storm-clouds-gather-over-global-economy. Ver también el artículo anterior de GRAIN’s earlier piece, “Lurching from food crisis to food crisis”, 8 de julio de 2022,  https://grain.org/e/6862

[3] Monforti-Ferrario F. et al, “Energy use in the EU food sector: State of play and opportunities for improvement”, Unión Europea, 2015,  https://publications.jrc.ec.europa.eu/repository/handle/JRC96121

[4]Ibidem. En la UE, los combustibles fósiles explican el 79% de la energía utilizada en el sistema alimentario y 72% del total.

[5] FAO, “The energy and agriculture nexus”, 2000,  https://www.fao.org/3/x8054e/x8054e05.htm

[6] May Soe Oo et al, “Comparative energy bill of inbred and hybrid rice genotypesgrown under conventional and organic production system in Bay, Laguna, Philippines”, International Journal of Agriculture Technology, enero de 2021,  http://www.ijat-aatsea.com/pdf/v17_n1_2021_January/13_IJAT_17(1)_2021_May%20Soe%20Oo.pdf

[7] Patrick Canning et al, “The role of fossil fuels in the US food system and the American diet”, USDA, enero de 2017,  https://www.ers.usda.gov/webdocs/publications/82194/err-224.pdf

[8] Monforti-Ferrario F. et al, op cit.

[9] Según funcionarios europeos, las compañías estadounidenses están sacando una gran ventaja de esto y cobrando más por los suministros. Ver Balkan Green Energy News, “France joins Germany in accusing US of using Ukraine war to overcharge for gas”, 12 de octubre de 2022,  https://balkangreenenergynews.com/france-joins-germany-in-accusing-us-of-using-ukraine-war-to-overcharge-for-gas/

[10] Francesco Guarascio, “Amid energy crisis, EU plans to help gas-rich Mozambique boost security”, 16 de agosto 2022,  https://www.reuters.com/world/africa/amid-energy-crisis-eu-plans-help-gas-rich-mozambique-boost-security-2022-08-16/

[11] Matt McGrath, “Climate change: Hidden emissions in liquid gas imports threaten targets”, BBC News, 3 de noviembre de 2022,  https://ca.sports.yahoo.com/news/climate-change-hidden-emissions-liquid-035129148.html

[12] Efrem Gebreab et al, “Fuel protests gripping more than 90 countries”, BBC News, 17 de octubre de 2022,  https://www.bbc.com/news/world-63185186

[13] Paul Donovan, “Fed should make clear that rising profit margins are spurring inflation”, Financial Times, 2 de noviembre de 2022,  https://www.ft.com/content/837c3863-fc15-476c-841d-340c623565ae

[14] Robert Reich, Twitter, 24 de octubre 2022,  https://t.co/fvxRGeMXVL

[15] Pete Evans, “Competition Bureau to probe grocery pricing”, CBC News, 24 de octubre 2022,  https://www.cbc.ca/news/business/competition-bureau-grocery-1.6627144 y Padraig Moran, “Soaring food prices, record profits prompt questions about Canada’s ‘cosy oligopoly’”, CBC Radio, 26 de octubre 2022,  https://www.cbc.ca/radio/thecurrent/canada-food-price-profits-1.6629854; Amaury Ghijselings et al, “Les superprofits du secteur agroalimentaire doivent aussi être taxés”, L’Echo, 14 de octubre 2022,  https://www.lecho.be/opinions/general/les-superprofits-du-secteur-agroalimentaire-doivent-aussi-etre-taxes/10420334.html; Tristan Waleckx, “Inflation : les coups bas des hypers”, Complément d’Enquête, France Télévisions, 1 septiembre 2022,  https://www.france.tv/france-2/complement-d-enquete/3815944-inflation-les-coups-bas-des-hypers.html y Agence France-Presse, “Inflation : Leclerc juge certaines hausses de prix «suspectes» et demande une enquête parlementaire”, 30 de junio de 2022,  https://www.tf1info.fr/economie/inflation-pouvoir-d-achat-michel-edouard-leclerc-juge-certaines-hausses-de-prix-suspectes-et-demande-une-enquete-parlementaire-2224850.html; Angie Rafael, “Coles reveals shocking extent of food price hikes”, NCA Newswire, 26 de octubre de 2022,  https://www.news.com.au/finance/business/retail/coles-reveals-shocking-extent-of-food-price-hikes/news-story/d2fbc04115a63624db8d27053a6a2796

[16] Sam Pizzigati, “The fight against inflation doesn’t have to be rich-people friendly”, Inequality.org, 21 de octubre de 2022,  https://inequality.org/great-divide/the-fight-against-inflation-doesnt-have-to-be-rich-people-friendly/

[17] “La Sécurité sociale de l’alimentation”, France,  https://securite-sociale-alimentation.org/ y FIAN Bélgica, “Accompagner des projets concrets vers la SSA”, 7 de febrero de 2022,  https://www.fian.be/Accompagner-des-projets-concrets-vers-la-SSA?lang=fr

[18] Naciones Unidas, “Adapt or starve: COP27 spotlights agriculture challenges and solutions in the face of climate change”, 12 de noviembre de 2022,  https://www.ungeneva.org/en/news-media/news/2022/11/adapt-or-starve-cop27-spotlights-agriculture-challenges-and-solutions-face

Publicado originalmente en GRAIN