El México de 12 feminicidios al día

Berta Cáceres y Francesca Gargallo se fueron en marzo, la primera asesinada en 2016 por los directivos de la empresa DESA, constructora de la hidroeléctrica Agua Zarca, en el contexto de su defensa del río Gualcarque. La segunda, feminista, traductora, poeta, novelista y activista, por un cáncer que no se la llevó vencida, hace apenas un año. Berta y Francesca representan el marzo violeta.



Los de abajo

El México de 12 feminicidios al día

Gloria Muñoz Ramírez
La Jornada
 
Berta Cáceres y Francesca Gargallo se fueron en marzo, la primera asesinada en 2016 por los directivos de la empresa DESA, constructora de la hidroeléctrica Agua Zarca, en el contexto de su defensa del río Gualcarque. La segunda, feminista, traductora, poeta, novelista y activista, por un cáncer que no se la llevó vencida, hace apenas un año.

Berta y Francesca representan el marzo violeta, el que saldrá de nuevo a las calles este 8 de marzo, el que exige no más feminicidios, acosos, desapariciones, violaciones, despojos ni impunidades. El marzo violeta que no tiene reposo, porque los feminicidas no descansan y en México siguen asesinando a un promedio de 12 mujeres al día.

Berta y Francesca fueron compañeras. Y cómo no cruzarse en el camino, si ambas eran feministas del Abya Yala y lucharon hasta su muerte contra el patriarcado y el capitalismo que le da forma. Como mujeres estamos ahora en la lucha por los derechos humanos, porque pesa cómo ha crecido la violencia hacia las mujeres, y ahora más los asesinatos por ser luchadoras sociales, de una forma muy cínica. Por eso ahora nos encontramos cerrando filas por defender nuestras vidas, por estar tratando de acompañar en todo proceso de criminalización, de asedio y hostigamiento, de amenaza constante, dijo Berta en Argentina en 2014.

Francesca siempre lo tuvo claro: Una parte muy importante de la reflexión de las feministas de los pueblos indígenas tiende a la elaboración de estrategias para la mejora de las condiciones de vida de las mujeres. Los elementos simbólicos del sexismo son pocas veces tocados en sus reflexiones, prefiriendo estudiar cómo detener a las autoridades que expresan ideas misóginas y ocultan su indiferencia hacia la violencia contra las mujeres, llegando a dejar impunes los delitos que se cometen contra ellas, escribió la también acompañante de los pueblos.

Berta y Francesca: sus nombres hoy son parte del enorme mosaico pintado en la amenazada Antimonumenta de las Mujeres que Luchan, en la Ciudad de México, un espacio ganado para ellas, por muchas como ellas, de donde partirá la manifestación de este miércoles 8 de marzo. La AntimonumentaSeQueda. Es nuestra.

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