Autodefensa y confederalismo democrático: necesidades éticas y estrtégicas

El confederalismo democrático se presenta como una innovadora teoría política, pero ¿cuál es su visión de la lucha armada? Este texto analiza la noción teórica de autodefensa, y la contextualiza dentro del confederalismo democrático (entendido como política prefigurativa), atendiendo a su dimensión ética y estratégica. Para ello, la autodefensa es entendida desde una óptica subversiva siguiendo la obra de Abdullah Öcalan, y comparándola con otras tradiciones
políticas, desde el marxismo-leninismo hasta el municipalismo libertario. Las premisas filosóficas de Öcalan, y los antecedentes leninistas de su visión de la guerra, nos ayudarán en este proceso.



AUTODEFENSA Y CONFEDERALISMO DEMOCRÁTICO: NECESIDADES ÉTICAS Y ESTRATÉGICAS
GUILLERMO MARTÍNEZ CAZÓN
UGR-USAL, España.
RESUMEN
El confederalismo democrático se presenta como una innovadora teoría política, pero
¿cuál es su visión de la lucha armada?
Este texto analiza la noción teórica de autodefensa, y la contextualiza dentro del confe-
deralismo democrático (entendido como política prefigurativa), atendiendo a su di-
mensión ética y estratégica. Para ello, la autodefensa es entendida desde una óptica
subversiva siguiendo la obra de Abdullah Öcalan, y comparándola con otras tradiciones
políticas, desde el marxismo-leninismo hasta el municipalismo libertario. Las premisas
filosóficas de Öcalan, y los antecedentes leninistas de su visión de la guerra, nos ayu-
darán en este proceso.
PALABRAS CLAVE
Autodefensa, Confederalismo democrático, Öcalan, Kurdistán, lucha armada, violen-
cia, estrategia, marxismo, guerra, revolución.
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1. INTRODUCCIÓN
¿Qué es la autodefensa? Para contestar a esta pregunta, debemos acudir
a la obra de Abdullah Öcalan, ideólogo del confederalismo democrático.
Abdullah Öcalan (1947) no es solo un teórico, sino también una de las
figuras más importantes en la historia reciente de Turquía y el Kurdis-
tán157 . Tanto es así, que pese a llevar más de 20 años cumpliendo cadena
perpetua en Turquía (acusado de separatismo y terrorismo) sigue siendo
un potente referente político para gran parte del pueblo kurdo.
Se trata de una figura polémica, pero su relevancia política es innegable.
Fue miembro fundador y máximo dirigente del Partido de los Trabaja-
dores del Kurdistán (PKK), dentro del cual tuvo un papel decisivo en
los debates internos que dieron lugar al abandono del marxismo-leni-
nismo, y el surgimiento del confederalismo democrático. 158
Este nuevo paradigma se presenta como heredero de la tradición socia-
lista y revolucionaria, y consiste elementalmente en el autogobierno de
todos los grupos y dimensiones sociales a través de instituciones demo-
cráticas y participativas. Consta tanto de una propuesta política, como
de una cosmovisión filosófica, y entre sus pilares son destacables el eco-
logismo y la liberación de la mujer. Actualmente, este proyecto se ma-
terializa en la lucha política del pueblo kurdo, especialmente en Siria y
Turquía. 159
Casos como la llamada Revolución de Rojava160 nos recuerdan que la
relevancia de estudiar el confederalismo democrático responde a la
fuerza de los hechos, a su impacto práctico. Y dado el contexto violento
157 El Kurdistán es un territorio con carácter nacional, pero sin Estado propio, fragmentado por
las fronteras de Turquía, Siria, Iraq e Irán.
158 Para profundizar, la evolución ideológica de Öcalan y el PKK ha sido tratada por Alex de
Jong, desde una perspectiva fuertemente crítica, en su artículo ¿De apisonadora estalinista a
mariposa libertaria? La evolución ideológica del PKK (2015)
159 Para una mayor explicación a través de la propia visión del movimiento kurdo consultar Kur-
distán, desmantelando al Estado desde el confederalismo democrático (2017)
160 Aplicación del confederalismo democrático en el norte de Siria, actualmente en curso desde
2012.
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en el que se desenvuelve, centrarnos en la autodefensa es indispensable.
De este modo, estudiar la autodefensa es estudiar las mutaciones y los
devenires de los movimientos revolucionarios en el siglo XXI. Nos guste
o no ese devenir, es una realidad que no podemos ignorar.
Este texto pretende ir más allá de las experiencias concretas, y centrarse
en su raíz intelectual. Se trata de un abordaje teórico de la autodefensa,
tratando de esbozar las claves filosóficas y políticas que marcan la visión
de Öcalan sobre el uso legítimo de las armas, la autodefensa.
1.1. E NFOQUE Y ACLARACIONES
La autodefensa, es todo aquello que hace fuerte a la civilización demo-
crática y le permite defenderse, incluidas las armas. Para abordar esta
cuestión se ha partido principalmente de la obra de Abdullah Öcalan en
tanto que máximo referente teórico del confederalismo democrático, el
cual interpretaremos como política prefigurativa (los medios deben re-
flejar los fines).
Además, la autodefensa será tomada principalmente en su dimensión
militar, aunque como veremos no es la única. Es habitual exponer la
autodefensa incidiendo en que no se refiere solo a la violencia, sin em-
bargo, la violencia no es un tema que debamos minimizar, sino al con-
trario, un elemento fundamental a estudiar en la cuestión del poder y el
cambio político. Si el Estado es violencia organizada para perpetuar el
orden establecido, todo pensamiento que se autoproclame revoluciona-
rio debe resolver esta problemática.
En esta línea, la autodefensa ha sido entendida como herramienta de
subversión, o revolucionaria en un sentido amplio. Es decir, como un
elemento en la insurrección y transformación social. Para no entrar a
definir que es o no revolucionario, en este trabajo tomaremos la defini-
ción de subversión utilizada en estudios académicos como los de R. Cal-
duch o R. Aron:
En abstracto, la subversión se plantea como objetivo sustraer una po-
blación a la autoridad administrativa y moral de un poder establecido e
integrarla en otros marcos políticos y militares, y a veces en y gracias a
la lucha. (Aron, 1985: 215)
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Para comprender el sentido de la autodefensa, ha sido contextualizada
dentro del confederalismo democrático, mostrando cómo responde a
sus necesidades éticas y estratégicas. Además, se pondrá de relieve su
cercanía y distancia con otros pensamientos, tales como el marxismo-
leninismo o el municipalismo libertario, el cual es una reformulación
del anarquismo a manos de autores como Janet Biehl o Murray
Bookchin, cuyos escritos han influido notablemente a Öcalan.161
Existen interpretaciones más o menos belicistas del marxismo-leni-
nismo, Öcalan lo entiende en su versión más dogmática, y es la que
exponemos en este trabajo.
Por último, es importante aclarar que este artículo es una reconstrucción
de las ideas de Öcalan, las cuales suelen presentarse de forma fragmen-
tada y abierta. Por lo tanto, no deja de ser una lectura particular. En
todo pensamiento hay varias interpretaciones posibles, e incluso entre el
propio movimiento kurdo existen contradicciones. En este texto se ha
tratado especialmente de articularlo conjuntamente, y de abrir conexio-
nes y debates con las tradiciones subversivas occidentales. Pero esta no
pretende ser una explicación cerrada de la autodefensa, sino esbozar ele-
mentos provisorios a partir de los cuales seguir comprendiendo el pen-
samiento de Öcalan.
2. PREMISAS: UN NUEVO PARADIGMA FILOSOFÍCO
El confederalismo democrático de Abdullah Öcalan se fundamenta fi-
losóficamente en una particular lectura histórica comúnmente llamada
teoría de los dos ríos. Es en este marco teórico donde debemos situar la
autodefensa.
Siguiendo la noción de sociedad orgánica de Murray Bookchin, Öcalan
afirma que las comunidades humanas originarias se organizaban sin Es-
tado bajo un orden matriarcal y comunal, que vivía en armonía con la
naturaleza. En este periodo los actuales ideales socialistas eran realidades
161 Para ampliar esta relación es de utilidad el texto Bookchin, Öcalan y las Dialécticas de la
Democracia (2012)
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inherentes a la vida. Öcalan se refiere a ese sistema como sociedad natu-
ral. (Biehl, 2012)
Posteriormente, en el neolítico, la sociedad natural fue corrompida por
el surgimiento de la civilización estatal, basada en el Estado, el patriar-
cado y las jerarquías, la cual llega hasta nuestros días, existiendo una
continuidad en términos de dominación. (Öcalan, 2013: 9-10) Sin em-
bargo, junto a esta civilización estatal existe siempre una civilización al-
ternativa, la civilización democrática, pues los valores de la sociedad na-
tural siguen palpitando en el tejido social. Öcalan lo compara con dos
ríos que fluyen paralelamente y que pueden aumentar o disminuir sus
cauces.
Pese a que lo hegemónico es la civilización estatal, a lo largo de la historia
siguen surgiendo alternativas de libertad. Por ello, la historia no es un
proceso lineal y progresivo, sino más bien en espiral, pues donde antes
hubo esclavitud, hoy hay trabajo asalariado, ni lo mejor ni lo peor del
ser humano es definitivamente dejado atrás. Se trata de una lectura más
ética que material, y supone una ruptura filosófica con el materialismo
histórico marxista. (Öcalan, 2018: 18-19)
La importancia de esta teoría radica en que Öcalan considera la civiliza-
ción estatal como un retroceso ético respecto de la sociedad natural.
Además, dado que la sociedad natural ocupa más del 90% de la historia
humana, sus valores son los más representativos del ser humano, y los
toma como referente ético-político. (Öcalan, 2017: 127)
De esta visión se desprenden dos consecuencias principales a tener en
cuenta:
1. El confederalismo democrático busca ensanchar el cauce de la
civilización democrática (o modernidad democrática) heredera
de la sociedad natural.
2. Como la historia es una espiral dual, junto al cauce democrático
seguirá fluyendo el de la violenta civilización estatal o capitalista,
la cual siempre le será potencialmente hostil.
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3. ANTECEDENTES TEÓRICO-PRÁCTICOS: LA GUERRA
POPULAR
Para comprender la noción de autodefensa conviene abordar previa-
mente el significado que tenía la guerra revolucionaria durante la etapa
marxista-leninista de Abdullah Öcalan, así como en el contexto del
PKK. Las teorías no surgen por ciencia infusa, sino que responden a la
realidad, y el surgimiento del confederalismo democrático está influido
por el fracaso de la guerra revolucionaria en Kurdistán, experiencia que
la autodefensa vendría a superar.
El Manifiesto: la vía de la revolución en Kurdistán de 1978162 , previo a la
asunción del confederalismo democrático, partía de una postura mar-
xista-leninista y situaba su objetivo como la toma del poder político y el
establecimiento de un Estado kurdo, socialista e independiente.
(AA.VV., 2015:40)
La cuestión es que, en un contexto represivo, con la política convencio-
nal y las vías institucionales frustradas, este tipo de proyecto requiere
pasar a la lucha armada. Esto encuentra su justificación teórica en la
noción leninista de guerra justa, según la cual, los conflictos armados
están justificados si buscan liberar al pueblo de la opresión de clase o
nacional. (Judin y Rosental, 1965:206-207)
La estrategia del PKK puede entenderse en clave maoísta a través de la
noción de guerra popular prolongada, puesta en práctica a partir de 1984.
La teoría de la revolución del PKK de la época estaba muy influida por
la concepción maoísta de la guerra popular prolongada. En esta estrate-
gia, la lucha armada es el principal instrumento para la toma del poder.
La lucha armada se basa en el medio rural y la mayoría de los comba-
tientes se reclutan en las filas del campesinado. Dirige la lucha el partido
que supuestamente representa la dirección “proletaria” y que mantiene
el socialismo como objetivo, pese a que la estrategia apunta primero a
una etapa “nacional democrática”. La guerra popular comienza con ata-
ques guerrilleros puntuales y avanza a través de varias etapas de enfren-
tamientos cada vez más intensos, pasando de la “defensa estratégica”, en
162 Uno de los documentos fundacionales del PKK, normalmente es atribuido directamente a
Öcalan.
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la que los rebeldes se limitan a breves ataques y se retiran inmediata-
mente de nuevo, a una segunda fase, durante la que las fuerzas guber-
namentales son empujadas a posiciones defensivas mientras el partido
extiende su influencia política. Al final, la guerrilla reúne fuerzas y armas
suficientes para entablar la guerra convencional y enfrentarse al enemigo
en una serie de batallas decisivas. Hasta mediados de la década de 1990,
Öcalan y el PKK mantuvieron este marco estratégico con un Kurdistán
independiente como objetivo. (De Jong,2015: 13)
Tras esta etapa marcada por la incapacidad de tomar el poder, y el gran
número de víctimas, comienza un proceso de autocrítica en el PKK con
profundo calado en Öcalan.
La prohibición de la lengua, la cultura, la educación y los medios de
comunicación kurdos, es en su esencia un acto terrorista y, práctica-
mente invita a una respuesta violenta. La violencia, sin embargo, ha sido
utilizada por ambos lados hasta extremos claramente más allá de la legí-
tima defensa. (Öcalan, 2008: 39)
4. AUTODEFENSA: LA TEORÍA DE LA ROSA
La autodefensa es dotar a cada grupo social de la capacidad de proteger
su existencia, mediante las armas si es necesario. También se denomina
Teoría de la Rosa, pues es inofensiva, pero tiene espinas para que nadie
la arranque.
Se trata de un principio en primer lugar militar, pero, además, tras-
ciende la violencia, ya que en un sentido amplio significa perpetuar la
civilización democrática, empoderándola (políticamente, cultural-
mente, económicamente etc.) frente a la potencial asimilación o des-
trucción a manos de la civilización capitalista. (Öcalan, 2018: 60-63)
Las sociedades democráticas, las instituciones y los individuos deben
tener, por lo tanto, una autodefensa adecuada contra los elementos hos-
tiles de la modernidad capitalista (el Estado-nación, el capitalismo y el
industrialismo). Algo que es indispensable para una vida libre e iguali-
taria. (Öcalan, 2013: 88)
Para abordar la cuestión usaremos la noción de política prefigurartiva,
concepto de corte libertario que designa movimientos que alinean simé-
tricamente fines y medios, existiendo una correlación uno a uno entre
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ambos. (Farber, 2014) Esto tiene una dimensión ética, que exige que la
praxis política refleje la ética de los objetivos e ideales, y una dimensión
estratégica, que comienza a prefigurar nuevas formas de vida en vez de
posponer su programa para después de la victoria final.
Por ejemplo, el marxismo buscaba eliminar el Estado y las clases, pero
su estrategia pasaba por un Estado obrero, además, hasta que no llegaba
al poder no aplicaba su programa. Sus medios no reflejaban el comu-
nismo. La política prefigurativa es todo lo contrario, los medios no pue-
den contradecir los fines, la eticidad de un movimiento se mide por su
praxis, por lo que esta debe ser una realización del ideal al que se aspira.
Por ejemplo, muchos grupos feministas no solo piden una sociedad
igualitaria, sino que deconstruyen sus actitudes machistas, o el movi-
miento zapatista no solo reivindica derechos indígenas, sino que los hace
efectivos autogestionando sus propias comunidades.
Si interpretamos el confederalismo democrático como política prefigu-
rativa 163 , podemos entender la razón de ser de la autodefensa en dos as-
pectos:
a) Las necesidades éticas de la civilización democrática.
b) Las necesidades estratégicas del confederalismo democrático.
4.1. N ECESIDADES ÉTICAS
Öcalan se ha responsabilizado de las víctimas civiles durante el conflicto
armado entre el PKK y el Estado turco a finales de siglo, llegando a pedir
perdón públicamente (De Jong, 2015: 25). Sin embargo, cabe matizar
que el problema filosófico que supone la violencia revolucionaria, al me-
nos en el plano teórico, no parece situarse solo en un problema de coste
humanitario, sino también en la reproducción de lógicas propias de la
civilización capitalista.
Otra gran contradicción es el significado de la guerra en la considera-
ción política e ideológica del PKK. La guerra era percibida como la con-
tinuación de la política por otros medios y romantizada como instru-
mento estratégico.
163 Öcalan no utiliza este término, pero sirve para categorizar su forma de hacer política.
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Esto representa una contradicción evidente a nuestra propia definición
como movimiento de lucha por la liberación de la sociedad. De acuerdo
con nuestra ideología, la utilización de armas se justifica únicamente en
caso de legítima defensa. Cualquier utilización más allá de ello consti-
tuiría una violación de la línea de conducta socialmente emancipadora
a la cual el PKK se comprometía, ya que todo régimen represivo a lo
largo de la historia se apoyó en una lógica bélica. El PKK creía que la
lucha armada sería suficiente para ganar los derechos que habían sido
negados al pueblo kurdo. Una noción tan determinista de la guerra no
puede ser socialista o democrática, aunque el PKK se definía democrá-
tico. (Öcalan, 2008: 29-30)
Al decir que “todo régimen represivo a lo largo de la historia se apoyó
en una lógica bélica”, se está haciendo una alusión a la civilización capi-
talista. En el antiguo PKK el poder militar estaba desligado de la socie-
dad, pretendía solucionar problemas unilateralmente mediante la
fuerza, y buscaba crear un Estado-nación, todos estos medios son con-
tradictorios con la civilización democrática.
Esto podría vincularse a la política prefigurativa, entendiendo que con
“conducta socialmente emancipadora”, se refiere a que la praxis política
debe reflejar los valores de la civilización democrática, pues la eticidad
de un movimiento se mide por sus medios, y no por sus fines (Farber,
2014). Para Öcalan, hay una fuerte exigencia ética en la política, es ne-
cesario marcar una diferencia cualitativa respecto de la civilización capi-
talista:
Si combates con las armas de los otros, si tienes la misma forma de vida,
de civilización, serás como ellos. (Öcalan, 2017: 300)
El problema de fondo en la violencia podría estar en algo que ya plan-
teaba Engels, solo que asumiéndolo:
Algunos socialistas han emprendido últimamente una verdadera cru-
zada contra lo que ellos llaman principio de autoridad. Basta con que se
les diga que este o el otro acto es autoritario para que lo condenen. […]
¿No han visto nunca una revolución estos señores? Una revolución es,
indudablemente, la cosa más autoritaria que existe; es el acto por medio
del cual una parte de la población impone su voluntad a la otra parte
por medio de fusiles, bayonetas y cañones, medios autoritarios si los
hay; y el partido victorioso, si no quiere haber luchado en vano, tiene
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que mantener este dominio por medio del terror que sus armas inspiran
a los reaccionarios. ¿La Comuna de París habría durado acaso un solo
día, de no haber empleado esta autoridad de pueblo armado frente a los
burgueses? (Engels, 2000)
Lo importante es que aquí no solo se está defendiendo la revolución
violenta, sino que se la está englobando bajo la noción de autoridad,
como subordinación jerárquica. Pues la “Autoridad, en el sentido de que
se trata, quiere decir: imposición de la voluntad de otro a la nuestra;
autoridad supone, por otra parte, subordinación.” (Engels, 2000)
Ahora bien, si llevamos este esquema al extremo, el carácter de autoridad
podría ser algo común a cualquier forma de lucha armada. Entonces,
¿Existe una violencia legitima?
También hay quien, como los anarquistas y pacifistas, conciben el poder
como una enfermedad, como un hecho autoritario del que debemos
huir cual peste bubónica. Esta actitud, en el fondo y objetivamente, su-
pone una rendición ante el poder. Por el contrario, la solución, la defi-
nición de la civilización democrática supone una diferencia cualitativa.
El derecho a la defensa de cada grupo social, de sus valores y ante los
ataques dirigidos contra su existencia va más allá del derecho irrenun-
ciable, es algo sagrado, su razón de ser. En este sentido, frente a la pala-
bra clásica “poder”, sería más apropiado usar “fuerza” o “autoridad” de
defensa democrática. Hasta las plantas, como las rosas, se defienden con
sus espinas y por esta razón me gustaría denominar a esta concepción
de la autoridad democrática la “Teoría de la Rosa”.164
[…]
Por el contrario, la misión básica de la autoridad democrática estaría
relacionada, en todos los casos, con los aspectos positivos, necesarios,
justos e irrenunciables como lo son defender la existencia y los valores
materiales y morales de individuos y grupos, así como no permanecer
indiferente al expolio. Y si hubieran sido despojados, entonces habría
que luchar para recuperarlos de nuevo. La autoridad democrática es el
arte de pasar a la acción en base a esta concepción, aunque, en el fondo,
sería más correcto denominarla fuerza antiexpoliadora. Existe una dife-
rencia ontológica entre la expropiación ejercida sobre la madre patria y
164 Este paralelismo con la rosa es recurrentemente usado en el movimiento kurdo.

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conflicto, debido a un equilibrio de fuerzas (las del Estado y las de
la democracia166
). (Öcalan, 2017: 133)
En este contexto de paz condicionada (o directamente hostilidad
abierta), el equilibrio de fuerzas se logra gracias a la autodefensa, comen-
zando por la desmonopolización de la violencia por parte del Estado.
De forma similar, el municipalismo libertario afirma que “la estructura
de poder existente difícilmente tolerará la existencia de una confedera-
ción de municipalidades asociadas” por lo tanto, para que el Estado no
restituya su propio poder y el del capitalismo, es necesaria una guardia
armada. “El movimiento se encontrará a merced del Estado si fracasa en
la creación de una guardia ciudadana para proteger y defender el poder
popular concreto que haya llegado a encarnar.” (Biehl, 2018: 153), o en
palabras de Öcalan “las sociedades sin mecanismo de autodefensa pier-
den su identidad, su capacidad de una toma de decisiones democrática
y su naturaleza política.” (Öcalan, 2012: 28). Sin embargo, el munici-
palismo libertario está mucho más abierto a un previsible conflicto con
el que se derroque definitivamente al Estado que el confederalismo de-
mocrático, al menos en la teoría. (Biehl, 2018:151-154)
Paradójicamente las armas garantizan la paz, son irrenunciables, sin ellas
la civilización democrática solo puede esperar ser aniquilada. A este res-
pecto, son muy representativas las palabras del subcomandante Marcos,
icónico portavoz zapatista: 167
El problema de la guerra no es de la tenencia de armas, sino de su uso.
Nosotros estamos dispuestos a ceder el uso, o sea dejar de usarlas, du-
rante un tiempo o para siempre pues, pero nunca entregarlas, han sido
muy claros. En el momento en que se plantee la entrega de las armas se
acabó todo, nadie va a aceptar nada, nadie. (Mariña, Viveros, 2003)
En el leninismo, las guerras son fruto de las contradicciones materiales,
y, por lo tanto, aunque el comunismo hace posible una futura paz total,
166 Öcalan utiliza democracia y sociedad como sinónimos de civilización democrática. Además,
democracia y Estado tienen una relación antagónica de suma 0.
167 El caso zapatista tiene muchos paralelismos con el confederalismo democrático. El Ejército
Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), tras un intento de levantamiento armado, acabaron
autogestionando sus comunidades indígenas en Chiapas al margen del Estado.

 
 

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hasta entonces, la guerra no es deseable, pero en cierto modo es inevita-
ble. (Calduch, 1993) Por ello, Mao Tse-tung, uno de los principales
defensores de la guerra revolucionaria, considera necesario desarrollarla
hasta el final.
La guerra, ese monstruo de matanza entre los hombres, será finalmente
eliminada por el progreso de la sociedad humana, y lo será en un futuro
no lejano. Pero sólo hay un medio para eliminarla: oponer la guerra a la
guerra, oponer la guerra revolucionaria a la guerra contrarrevoluciona-
ria. […] La historia conoce sólo dos tipos de guerras: las justas y las
injustas. Apoyamos las guerras justas y nos oponemos a las injustas.
(Mao, 1968: 198).
Öcalan, en vez de pretender acabar con la guerra ganándola, solo aspira
a contenerla, pues no cree en la resolución total de los conflictos civili-
zatorios: “Hay que abandonar la postura del “todo o nada”, tal y como
se ha hecho hasta ahora. La “lucha hasta el final”, “revolución o guerra”
y lo opuesto, “la paz universal de Jesús”” (Öcalan, 2017: 371)
Dejando a un lado la justificación filosófica, cabe preguntarse si tras esta
renuncia a la guerra contra el Estado, se esconde, no solo la experiencia
de fracaso de la guerra popular y el derrotismo consecuente, sino tam-
bién que Öcalan escribe desde prisión, lo que le obligaría a moderarse.
Eduardo Pazmiño Vásquez, quien ha hecho un estudio de campo sobre
el movimiento kurdo, comenta siguiente:
Mientras una minoría interpreta que se trata de una táctica de Öcalan
para engañar al Estado turco y constituir lentamente un Estado kurdo,
un grupo mayoritario cree firmemente que el Confederalismo demo-
crático aboga por la eliminación lenta y paulatina del Estado, en base a
la organización y gestión de la sociedad por la sociedad. (Pazmiño,
2017:130)
Por último, es importante mencionar el caso de la Administración Au-
tónoma del Norte y Este de Siria (ANNES) conocida como Revolución
de Rojava. En 2012, durante la guerra civil en Siria, el vacío de poder
dejado por el gobierno en el norte de Siria fue aprovechado por militan-
tes kurdos para implantar el confederalismo democrático. Se organiza-
ron milicias armadas, pero no intentaron pugnar por el poder en la

 
 

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guerra, ni siquiera expulsar a las pocas tropas gubernamentales que que-
daban. Veamos la siguiente declaración sobre su autodefensa:
Esto significa que toda actuación militar tiene en el fondo un carácter
de reacción, es decir, a ofensivas contrarias se reaccionará con ofensivas
propias, pero siempre se recurrirá en primer lugar a la posibilidad de
una confrontación política.
Nuestra delegación preguntaba por ejemplo la razón por la cual todavía
existía un aeropuerto bajo el control del régimen de Assad, en la gran
ciudad de Qamişlo, en el interior de Rojava. Los/as responsables del
lugar nos explicaban que era factible expulsar al régimen de allí, pero
eso podría acarrear al mismo tiempo una escalada bélica y un bombar-
deo de la ciudad, lo que sería inaceptable. Sin embargo, cuando el régi-
men atacó puestos de control de las YPG en las cercanías de Hesekê, las
YPG ejecutaron ataques limitados de respuesta a posiciones del régi-
men. La misma postura toman también las YPG, en la medida de lo
posible, en cuanto a otros partidos en esta guerra. El objetivo es detener
la escalada de la tensión y poder contribuir a construir la paz y crear una
democracia real en la región. (Ayboğa, Flach y Knapp, 2017: 237-238)
4.2.2. Democracia y fuerzas armadas
La autodefensa gestiona las fuerzas armadas de forma cualitativamente
diferente a la civilización capitalista:
Contra la red de monopolios debemos construir una red de confedera-
ciones sociales igualmente fuerte. Esto significa, en particular, que el
paradigma social del Confederalismo no implica un monopolio militar
de las fuerzas armadas, quienes sólo tienen la tarea de asegurar la segu-
ridad interna y externa. Están bajo control directo de las instituciones
democráticas y es la sociedad quien debe ser capaz de determinar sus
obligaciones. Una de sus tareas será la defensa del libre albedrío de la
sociedad de las intervenciones internas y externas. (Öcalan, 2012: 29)
En el confederalismo democrático, las armas, como cualquier otra cues-
tión social, son organizadas democráticamente. Su control se descentra-
liza en cada grupo social (en función de la etnia, el género o incluso la
edad), esta atomización y control directo de la sociedad impide que las
fuerzas armadas adquieran un poder propio y excesivo, evitando su ca-
rácter represivo y autoritario. La sociedad y la autodefensa deben estar
lo más fusionadas que sea posible, dejando de ser cosas separadas.

 
 

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Por ejemplo, en Rojava los soldados eligen a sus comandantes de forma
democrática (AA.VV.,2016: 126), y la población controla la autode-
fensa mediante asambleas. Ha habido casos de comunas (vecindario o
villa) que pese a contradecir decisiones a nivel de distrito, han usado su
soberanía para decidir que sus fuerzas de seguridad no fuesen armadas,
(AA.VV., 2016:110)
4.2.3. Autodefensa no militar
Es necesario reincidir en que la autodefensa “no está limitada a su sola
dimensión militar. También presupone la preservación de su identidad,
de su propia conciencia política y de un proceso de democratización.
Sólo entonces podemos hablar de autodefensa.” (Öcalan, 2012: 28)
Autodefensa pueden ser instituciones culturales, económicas y políticas.
Por ejemplo:
Defender a la sociedad y al medio ambiente contra los devastadores
efectos de la modernidad capitalista. […] Esto lo conseguirá a través de
comunas ecológicas y económicas, además de otras unidades, dirigidas
a responder a las necesidades fundamentales de la sociedad y a proteger
el medio ambiente, no a la obtención de beneficios. […] Los elementos
capitalistas no serán erradicados, pero si estrictamente limitados. (Öca-
lan, 2013: 133)168
También se ve especialmente claro en el caso de la mujer:
Las mujeres pueden confrontar estas políticas de degradación, acoso,
violación y feminicidio mediante la formación de sus propios mecanis-
mos de autodefensa. Por esta razón, ellas necesitan aprender su historia,
crear sus organizaciones e instituciones, forjar espacios para sí mismas
en todos los ámbitos de la vida y crear sus propias fuerzas militares.
(Öcalan, 2018: 61)
Estas formas de autodefensa no solo son medios, como en el caso de la
autodefensa militar, sino que también constituyen una nueva forma de
vida. Autodefensa es todo aquello que permite resistir o liberarse de la
civilización capitalista.
168 En esta cita podemos intuir cierta moderación en materia económica.

 
 

742
4.2.4. Violencia y transformación social
La principal fuerza revolucionaria es el desarrollo de estructuras demo-
cráticas. Las armas, aunque indispensables, son complementarias e in-
suficientes.
La función de las fuerzas militares al servicio de a la sociedad, las fuerzas
de autodefensa fundamentales, es jugar un papel catalizador para acele-
rar y proteger la lucha de la sociedad democrática. Las fuerzas militares
que se alejan de estas funciones no pueden evitar convertirse en fuerzas
ofensivas y ser un instrumento de las tendencias hegemónicas. (Öcalan,
2018: 60)
Para clarificar esta idea podemos servirnos de la descripción que A. Ne-
gri y M. Hardt169 hacen de un uso democrático de la violencia:
Obsérvese que se trata de una noción muy débil de violencia. […] La
violencia democrática solo puede defender a la sociedad, pero no
crearla. […] La violencia democrática no inicia el proceso revoluciona-
rio, sino que comúnmente sobreviene al final, cuando ya se ha produ-
cido la transformación política y social, y con el fin de defender sus
conquistas. En este sentido, el uso democrático de la violencia en un
contexto revolucionario, en realidad no difiere de un acto de resistencia.
(Negri y Hardt, 2004: 391)
La autodefensa podría englobarse dentro del principio premoderno del
ius resistantiae (derecho de resistencia) tal como lo rescata Paolo Virno,
que lejos de referir a la sublevación contra el poder o a la legítima de-
fensa, tiene connotaciones muy particulares. Consiste en proteger la
continuidad de una serie de prerrogativas positivas, válidas por hecho o
tradición. Es decir, no conquistar nuevas formas de vida, sino preservar
unas ya existentes. Virno, reformula la arenga marxista, y afirma que el
potencial combativo del derecho de resistencia reside en que se luchará
mejor si se tiene algo más que perder aparte de las cadenas, es decir, si
169 Establecer las cercanías y distancias de Öcalan con la tradición postoperaria de corte
biopolítico exigirá un trabajo aparte. Aun así, cabe comentar que autores como Michael Panser
han vinculado a Öcalan con Foucault, y Guillermo Arribas Sánchez sugirió que el sujeto
revolucionario en Öcalan es la multitud. Incluso es posible plantearse coincidencias formales
entre el éxodo y el doble poder. Ahora bien, estas comparaciones necesitan muchas reservas,
ya que sus matices y raíces filosóficas son muy distintas.

 
 

743
se lucha no solo por “radiantes porvenires”, sino por una realidad pre-
sente de la que ya se es participe (Virno, 2003: 124). En este caso, el
objeto de defensa podría ser de forma abstracta la civilización democrá-
tica que siempre ha estado ahí, o de forma concreta, el nuevo estilo de
vida traído por el confederalismo democrático. La distancia frente al pa-
pel de la violencia como conquistadora de un nuevo orden social en la
tradición revolucionaria (marxismo y anarquismo) es patente.
La revolución violenta, mediante las armas, da comienzo a una nueva
sociedad “sin que existan formas preparadas del nuevo modo de produc-
ción y por eso tiene un carácter creador.” (Judin y Rosental, 1965: 405-
406). A esto se refiere Öcalan cuando explica en sus autocríticas que “El
PKK creía que la lucha armada sería suficiente para ganar los derechos
que habían sido negados al pueblo kurdo.” (Öcalan, 2008: 30). En la
guerra revolucionaria las armas van primero, y la transformación social
después. Existe también un trabajo económico, político y cultural, pero
no construye una nueva forma de vida, una nueva sociedad, es solo un
instrumento al servicio de la ofensiva contra el capitalismo. (Calduch,
1993)
En cambio, la autodefensa es una violencia que no es creadora ni vence-
dora, solo preserva y acompaña a procesos sociopolíticos no militares (lo
cual no implica que sean necesariamente institucionales o legales). Es el
desarrollo de estructuras democráticas alternativas al Estado (doble po-
der) lo que verdaderamente hace retroceder el poder de la civilización
capitalista y aumenta el cauce de la civilización democrática. Lo militar
solo evita agresiones militares, está de hecho, para que los factores mili-
tares no interfieran en los procesos sociopolíticos, creación de coopera-
tivas, asambleas, escuelas libres etc. A diferencia de la guerra convencio-
nal, aquí no se trata de conquistar el máximo número de territorios o
enclaves al Estado (Calduch, 1993), sino de crear estructuras que auto-
gestionen democráticamente el mayor número de dimensiones de la
vida en sociedad (la economía, la cultura, la justicia etc.), con o sin el
permiso del Estado. Se trata de suplantar las funciones del Estado pro-
gresivamente, desmantelarlo pieza a pieza hasta que deje de ser necesa-
rio. Las armas solo protegen este proceso.

 
 

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5. COMENTARIOS FINALES
En perspectiva, Öcalan nos dice que, aunque la guerra revolucionaria
sea indeseable e inviable, siguen existiendo oras formas de transformar
radicalmente la sociedad, pero también, que renunciar totalmente a las
armas sería ingenuo, pues el Estado capitalista no ha dejado de ser vio-
lento.
De este modo, no podemos achacar la autodefensa simplemente al pa-
cifismo o los derechos humanos, pero tampoco pensar que es un tér-
mino vacío, equívoco en el que es fácil caer en un primer momento. Por
el contrario, hemos visto que su razón de ser responde a las nuevas ne-
cesidades éticas y estratégicas del confederalismo democrático.
También es importante volver a matizar que Öcalan dialoga con la in-
terpretación marxista-leninista más bélica, pero existen diversas posturas
marxistas sobre la violencia, y no todas implican guerra revolucionaria,
El enfoque general desde el que se ha explicado la autodefensa ha sido
teórico, pero si se desea concretar y comprenderla en su puesta en prác-
tica real, es posible hacerlo mediante obras como Revolución en Rojava
(2017), sobre su aplicación en el Kurdistán sirio, Amanecer de resistencia
(2020), sobre su aplicación en el Kurdistán Turco, o Mujer, vida y liber-
tad (2020), sobre el movimiento de mujeres.
Para concluir, solo queda aclarar que el gran número de referencias a
diversas tradiciones políticas busca poner de manifiesto la diversidad de
fuentes por las que continuar confrontando horizontes. Estudiar el con-
federalismo democrático a través de su vinculación con autores, tradi-
ciones y conceptos asumidos en la filosofía occidental (por similitud,
distancia o reformulación) es una tarea útil a fin de poder traer de forma
crítica ese paradigma a nuestro contexto. En primer lugar, esto nos
ayuda a poderlo comprender e interpretar adecuadamente (al ayudarnos
a salvar la distancia cultural). En segundo lugar, es necesario para poder
valorarlo y tomarlo políticamente en cuenta para nuestros propias

 
 

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reflexiones y debates170 , con independencia de si lo apoyamos o no. Esto
pasa inevitablemente por tareas pendientes como juzgar y criticar, pero
no debe paralizarnos el respeto a la lucha kurda y sus sacrificios. Para
bien o para mal, lo que los militantes kurdos esperan de nosotros no es
que los tomemos como algo separado, anecdótico o exótico, algo que no
se puede tocar, sino que los tomemos en serio.
No podemos quedar indiferentes ante las experiencias políticas del Kur-
distán, debemos estudiarlas y debatirlas, expandir nuestros horizontes
políticos y filosóficos.
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solución política de la cuestión kurda. Colonia, International
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Civilización Capitalista. Barcelona, Editorial Descontrol.
Öcalan, A. (2018) Nación Democrática. Alemania, International Initiative,
Mesopotamian Publishers.
Mao Tse-Tung (1968) Problemas estratégicos de la guerra revolucionaria de
China. Pekín, Ediciones en lenguas extranjeras.
170 Por ejemplo, B. Pedraforca asume esta tarea desde una perspectiva libertaria en
Aprendamos de la revolución de Rojava (2018). Cabe comentar que desde el socialismo apenas
ha habido esfuerzos de este tipo.

 
 

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