Nicaragua: ¡El pueblo derrocó a la otra dictadura!

Miles de nicaragüenses, en su mayoría jóvenes, habían caído a lo largo de todos estos años de lucha. Sus nobles ideales y objetivos eran: una Nicaragua sin dictaduras, libertad para todos, acabar con la injusticia social y la pobreza de la mayoría de sus habitantes y abrir las compuertas para una sociedad democrática, no sólo en lo político, sino también en lo económico. Las luchas del presente, que ponen en agenda estos mismos objetivos, hermanan a quienes dieron su preciosa vida contra la dictadura de Somoza con los asesinados por la dictadura de Ortega Murillo. No olvidar a quienes derramaron su sangre por la libertad es el más elemental de los compromisos.



¡Decidámonos!

Mónica Baltodano

¡El pueblo derrocó a la otra dictadura!

 

 

En estos días se conmemora el 44 aniversario de la victoria del pueblo de Nicaragua, quien dirigido por el FSLN de Carlos Fonseca derrocó la dictadura dinástica de los Somoza, instalada en el país desde 1937. Después de asesinar a Augusto C. Sandino (1934), Somoza García, jefe de la Guardia Nacional, masacró a centenares de campesinos sandinistas que después del Convenio de Paz (1933), se habían desarmado y dedicado a la producción agropecuaria, organizados en cooperativas en el norte del país.

Sobrevivientes del Ejército de Sandino se involucraron en levantamientos contra el régimen en movimientos que antecedieron a la organización del FSLN. Pero, en general, esos fueron años de parálisis de la lucha:

Después del asesinato de Augusto C Sandino (…), durante más de veinte años, la lucha popular de Nicaragua estuvo bajo la exclusiva dirección de políticos (…) por lo general titulándose conservadores, a veces titulándose liberales, llevaron al fracaso la lucha popular, paralizaron las acciones de las masas obreras y campesinas, paralizaron a todas las personas dignas y volvieron impotente al pueblo. Los métodos de acción política de estos elementos, sus tendencias a las pláticas por arriba, despreciando el combate popular por reivindicaciones sociales y revolucionarias, penetraron ―incluso― al movimiento estudiantil.[ii]

Sin embargo, ocurrieron rebeliones dentro del Partido Liberal Nacionalista (PLN), de quien, en 1944, se desprendió el Partido Liberal Independiente (PLI) y dentro de la propia Guardia Nacional.

En el seno del Partido Conservador (PC), algunos también se rebelaron al antipatriótico rol de “zancudos” y pactistas, como ocurrió en la jornada anti reeleccionista de 1947 junto al PLI; los intentos de abril de 1954; el Movimiento de Olama y Mollejones en 1959, y el Movimiento 11 de Noviembre, que realizó los ataques a los cuarteles de Jinotepe y Diriamba en 1960.

Otros importantes esfuerzos fueron los de la guerrilla de El Chaparral (1959): los de la Columna 15 de Septiembre, dirigida por Julio Alonso Leclaire (1959-60); la Columna A. C. Sandino, de Manuel Díaz y Sotelo (1959) y el Frente Revolucionario Sandino (1959-60).  

Como se ve, el sandinismo es anterior al FSLN.

Pero la lucha antidictatorial no sólo tuvo componentes militares. En 1944 fue fundado el Partido Socialista Nicaragüense (PSN), que se concentró en la organización sindical, permitiéndole romper, a principios de los años 60, la hegemonía del somocismo y liderar importantes luchas. De ello surgió la Central General de Trabajadores Independientes (CGT-i).  

En el campo, estos sindicalistas nutrieron a la guerrilla de Pancasán (1967), la de Zinica (1970) y la Columna Pablo Úbeda (1971-79). Tampoco se debe desconocer el trabajo del sindicalismo del Partido Social Cristiano, (MOSAN y luego CTN), de cuyas filas salió la heroica Lidia Maradiaga, asesinada en 1966.

El movimiento estudiantil también desempeñó un papel clave. Un hito importante fue la generación de 1944, cuando los estudiantes se movilizaron beligerantes y fue asesinado el líder estudiantil Uriel Sotomayor, crimen que generó importantes jornadas de lucha.

Otra oleada la constituyó la demanda de la Autonomía Universitaria, junto a la exigencia por la libertad de los presos políticos de la represión de 1956, a causa de la ejecución de Somoza García a manos de Rigoberto López Pérez. La Universidad Nacional logró su Autonomía en marzo de 1958. El siguiente año fue de efervescencia estudiantil al ocurrir el 23 de julio la masacre de cuatro estudiantes en León.

A principios de la década del 60 fue creado el Frente Estudiantil Revolucionario (FER), en el que inicialmente convergieron socialistas y sandinistas. A finales de esa década, el FER conquistó la presidencia del CUUN (Centro Universitario de la Universidad Nacional) y el Movimiento Estudiantil fue clave en todas las jornadas de lucha ―sobre todo después del terremoto de 1972― en las que acompañó al movimiento de maestros, trabajadores de la salud y construcción en sus heroicas huelgas y realizando grandes jornadas por la libertad de presos políticos, incluidas las tomas de iglesias. Los estudiantes de secundaria desempeñaron un rol decisivo en esas huelgas.

A partir de 1970 fue desarrollado un tenaz trabajo barrial asentado en el FER y jóvenes de movimientos cristianos inspirados en la Teología de la Liberación.  Fueron suspendidas las hasta entonces reconocidas acciones militares del FSLN (Acumulación de Fuerzas en Silencio) hasta la audaz acción de diciembre de 1974, mediante la cual fue conseguida la liberación de los presos políticos.

Para entonces, una parte importante de la población estaba consciente de que Somoza no abandonaría el poder por la vía electoral y el Partido Conservador era despreciado por su política de componendas, especialmente después de la masacre del 22 de enero de 1967 y del pacto de Agüero con Somoza Debayle, conocido irónicamente como Kupia Kumi, pues esas palabras en lengua misquita significan Un sólo corazón.  

La brutal represión en las montañas, que registró más de 3.000 campesinos asesinados y/o desaparecidos (1968-1976)[iii]  y  la suspensión de las garantías constitucionales (1974-1977), no impidieron la organización clandestina del pueblo en barrios, universidades, colegios y centros de trabajo ni el incremento de la resistencia frente a la tiranía. Pedro Joaquín Chamorro, al frente del diario La Prensa siguió denunciando las atrocidades del régimen, distanciándose cada vez más del sector de la oposición tradicional, que pugnaba por arreglos con Somoza, mediados por Estados Unidos, principal aliado de la dictadura durante todos los años de la tiranía dinástica.

La estrategia insurreccional y la política de alianzas que impulsó la Tendencia Tercerista desde octubre de 1977, favorecieron el trabajo internacional y visibilizaron la lucha. Fue en este contexto que surgió el Grupo de Los Doce, integrado por personalidades del mundo empresarial e intelectual.

El asesinato de Pedro Joaquín Chamorro (10/01/78), catapultó la participación de sectores empresariales y la indignación popular, expresada en sostenidas movilizaciones, huelgas de hambre y huelgas sindicales, paros estudiantiles, insurrecciones parciales, como la de Monimbó (febrero) y la incorporación a la lucha armada y las insurrecciones de 1978 y 1979, que serán las definitivas.  Para 1979, todos los sectores, independientemente de su procedencia política o ideológica, estaban unidos en un solo propósito: salir de la dictadura somocista, factor crucial para conseguir la victoria. 

Al iniciarse la insurrección final en junio de 1979, la participación masiva de ciudadanos fue incuestionable y decisiva para superar una correlación militar claramente desigual, permitiendo el progresivo control de las ciudades por los insurrectos y la victoria total sobre la dictadura somocista el 19 de julio.

Miles de nicaragüenses, en su mayoría jóvenes, habían caído a lo largo de todos estos años de lucha. Sus nobles ideales y objetivos eran: una Nicaragua sin dictaduras, libertad para todos, acabar con la injusticia social y la pobreza de la mayoría de sus habitantes y abrir las compuertas para una sociedad democrática, no sólo en lo político, sino también en lo económico.

Las luchas del presente, que ponen en agenda estos mismos objetivos, hermanan a quienes dieron su preciosa vida contra la dictadura de Somoza con los asesinados por la dictadura de Ortega Murillo. No olvidar a quienes derramaron su sangre por la libertad es el más elemental de los compromisos.

¡NI PERDÓN NI OLVIDO! ¡NUNCA MÁS DICTADURAS!


[i] Elaboración que retoma la Introducción de Memorias de la Lucha Sandinista, de la autora: www.memoriasdelaluchasandinista.org

[ii] Carlos Fonseca “Mensaje del Frente Sandinista de liberación Nacional, FSLN, a los estudiantes revolucionarios. Publicado en mimeógrafo en abril de 1968, desde algún lugar de Nicaragua. Publicado por la Editorial Nueva Nicaragua en el texto: Bajo la Bandera de Sandino, Obras, de Carlos Fonseca. 1981, pp. 65

[iii] Horror y martirio de campesinos y campesinas en los años 70 en: https://memoriasdelaluchasandinista.org/view_stories.php?id=144