La sexta declaración zapatista y la otra campaña. Análisis de Gloria Alicia Caudillo Félix, de la Universidad de Guadalajara

16.Mar.06    Análisis y Noticias

Gloria Alicia Caudillo Félix
Depto. de Estudios Ibéricos y Latinoamericanos
Universidad de Guadalajara
e-mail: glocafe@hotmail.com

LA SEXTA DECLARACION ZAPATISTA Y LA OTRA CAMPAÑA

INTRODUCCION:

El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), surgió en comunidades indígenas mayas del Estado de Chiapas, México y tuvo como antecedente el proceso organizativo que se potenció a partir de la realización del Congreso Nacional Indígena, celebrado en San Cristóbal de las Casas en 1974. En esos años el gobierno promovió la organización del Consejo Nacional de Pueblos Indios (CNPI) y de la Alianza Nacional de Profesionistas Indígenas Bilingües (ANPIBAC), pero también se conformaron organizaciones independientes como la Coordinadora Nacional Plan de Ayala (CNPA), la Central Independiente de Obreros y Campesinos (CIOAC) y la Coordinadora Nacional de Pueblos Indios (CNPI).
Con el anuncio oficial de España y los gobiernos latinoamericanos de las celebraciones del Quinto Centenario, los movimientos indígenas se potenciaron a nivel nacional e internacional. El zapatismo se inscribe en esa dinámica pero también en procesos locales organizativos en el que jugaron un papel muy importante, dirigentes indígenas locales, grupos de izquierda que hicieron trabajo político, así como teólogos de la liberación que emprendieron una labor evangelizadora y de concientizadora en la región.
Desde el año de 1984 se fue construyendo de manera clandestina una organización político-militar formada principalmente por indígenas mayas, que conformaron el Comité Clandestino Revolucionario Indígena (CCRI) y nombraron como su vocero al Subcomandante Marcos quien desde un principio se encargó de señalar a la opinión pública:
Tengo el honor de tener como mis superiores a los mejores hombres y mujeres de las etnias Tzeltal, Tzotzil, Chol, Tojolabal, Mam y Zoque. Con ellos he vivido por más de 10 años y me enorgullece obedecerlos y servirlos con mis armas y mi alma. Me han enseñado más de lo que ahora enseñan al país y al mundo entero.
El surgimiento del Ejército Zapatista el 1 de enero de 1994 tuvo un gran impacto en la sociedad civil nacional e internacional y sus demandas fueron difundidas a través de distintos medios de comunicación. En la Internet se conformaron de manera inmediata redes de apoyo zapatista que difundieron por todo el mundo la información que se generaba en Chiapas después del levantamiento.
Desde un principio, los zapatistas buscaron la democratización del país y apelaron a la acción de la sociedad civil para lograrlo.
La lucha por la libertad, la democracia y la justicia no es sólo tarea del EZLN, es trabajo de todos los mexicanos y organizaciones honestas y progresistas. Cada quien en su terreno, cada quien en su forma de lucha, cada quien en su organización y su idea.
Esta postura, establecida a partir de una visión intersubjetiva, que es una característica de la cultura maya , en la que se va construyendo un proyecto común sobre la marcha y en permanente diálogo con la sociedad civil, también expresa la concepción de larga duración de grupos étnicos que han luchado durante más de quinientos años por sobrevivir y permanecer, pero también yo señalaba en un texto escrito en 1994, inmediatamente después del surgimiento del EZLN que:
El espacio democrático que el subcomandante Marcos espera que surja a partir “…de la lucha en variados frentes sociales, con muchos métodos, bajo diferentes formas sociales, con grados diversos de compromiso y participación …” requerirá de tiempo y de la acción masiva y consciente de la sociedad civil. Esa es la única posibilidad de democratizar a México y la garantía para que los grupos étnicos y los sectores sociales humillados por el hambre, la represión y la miseria, recuperen su dignidad.

El lanzamiento de la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, 12 años después, expresa la postura original del zapatismo en la que apela a la sociedad civil nacional e internacional para construir un mundo donde quepan todos, a partir de otras formas de hacer política y relaciones de respeto y apoyo mutuo (reciprocidad e intersubjetividad). También nos muestra que todas las acciones que ha emprendido el zapatismo para ser escuchado por el Estado y los grupos de poder en México han fracasado una y otra vez.
Por eso, después de la Marcha por la dignidad indígena, emprendida en el 2001 para que los indios “del color de la tierra” tuvieran un lugar digno en la sociedad a partir de reformas constitucionales que garantizaran sus derechos colectivos, los zapatistas tuvieron que replegarse a sus comunidades de nuevo, al aprobarse una reforma que en nada reflejaba Los Acuerdos de San Andrés, que fueron redactados en 1996 después de un diálogo entre organizaciones indígenas, intelectuales y gobierno y de los cuales se derivó la propuesta de reformas constitucionales en materia de Derechos y Cultura Indígena presentada por la Comisión de Concordia y Pacificación (COCOPA), el 29 de noviembre de 1996, quien fungió como intermediaria entre el gobierno y el movimiento zapatista.
Desde 1996 en el que se elaboraron Los Acuerdos de San Andrés en Chiapas, el movimiento indígena nacional participó activamente y conformó en la Ciudad de México el Congreso Nacional Indígena (CNI) a la que fue invitada de manera especial la Comandanta Ramona del EZLN, muerta hace unos días de un mal en los riñones producto de la desnutrición, y que se convirtió en un icono de la resistencia al representar a los más oprimidos y discriminados y por tener una fuerza enorme para luchar.
En septiembre de 1997, una caravana zapatista conformada por 1111 delegados y acompañada por representantes del Congreso Nacional Indígena y observadores de la sociedad civil nacional e internacional, llegó a la Ciudad de México para exigir el cumplimiento de los Acuerdos de San Andrés y asistir a la fundación del Frente Zapatista de Liberación Nacional que se convirtió en una fuerza política vinculada al zapatismo y que después de la Sexta Declaración de junio de 2005, fue disuelto por decisión del EZLN, para hacer trabajo político de manera directa en todo el país.
Otro momento importante del movimiento zapatista, fue la consulta realizada en marzo de 1999 con el fin de consensar entre la población la propuesta para el “Reconocimiento de los derechos de los pueblos indios y el fin de la guerra de exterminio” en la que se movilizaron 5000 hombres y mujeres zapatistas por todo México, acompañados de 20,0000 brigadistas del FZLN y de otras organizaciones sociales.
Todas estas iniciativas tuvieron su punto culminante en la Marcha del 2001, emprendida por varios estados de la República mexicana hasta terminar en el Congreso de la Unión en la Ciudad de México, en el que la Comandanta Esther fue la vocera del EZLN y comenzó su discurso señalando:
Mi nombre es Esther, pero eso no importa ahora.
Soy zapatista pero eso tampoco importa en este momento
Soy indígena y soy mujer y eso es lo único que importa ahora.
Esta tribuna es un símbolo.
Por eso provocó tanta polémica.
Por eso queríamos hablar en ella y por eso algunos no querían que aquí estuviéramos.
Y es un símbolo también que sea yo, una mujer pobre, indígena y zapatista,
quien tome primero la palabra y sea el mío el mensaje central de nuestra palabra como zapatistas.
Como podemos observar en el texto, Esther expresa la conciencia de una triple identidad por ser mujer, indígena y pobre y le incorpora un cuarto elemento identitario que es el de ser zapatista. Y el simbolismo que recrea es la paradoja de que está tomando la palabra una de las personas más devaluadas y discriminadas por la sociedad y desde esa exclusión límite se sitúa en el centro de poder y da el mensaje central ante diputados y senadores. Esta inversión del orden espacial, en el que simbólicamente Esther se sitúa en el centro del poder y “toma” la tribuna en una articulación entre cultura-política y poder, recrea y refleja lo que Ricardo Melgar Bao analiza al incursionar en las categorías utópicas de los indígenas latinoamericanos.

La cosmovisión de los grupos étnicos de América Latina reproduce un mismo tenor, a partir de sus categorías tempoespaciales, tal es el reconocimiento de que su subalternidad política y cultural, corresponde a un tiempo invertido, ajeno y hostil, así como un cambio de posición entre centro y entorno, arriba y abajo.
Los zapatistas recorrieron el país buscando invertir su situación actual y ser incorporados a la nación tomando en cuenta sus derechos colectivos. Por eso el inicio de la Marcha por la dignidad indígena fue el 24 de febrero día de la bandera después de una ceremonia en la que los pobladores de Oventic, Chiapas hicieron honores a la bandera nacional y a la “bandera de lucha”, mientras se entonaba el himno nacional y el zapatista. En la comunidad tzeltal Moisés Gandhi se formó con personas un sendero en forma de caracol para que los delegados recorrieran simbólicamente la ruta de la Marcha y se les entregó un estandarte con la frase: “Nunca más un México sin nosotros” y una bandera mexicana.
En el primer comunicado de la Marcha emitido en San Cristóbal de las Casas, el EZLN a través de su vocero Marcos, proyecta la voz colectiva maya expresada a través de la tradición oral transmitida por los ancianos, pero esa memoria es recreada y resemantizada a partir de las necesidades del presente y proyectada hacia el futuro:
Cuentan nuestros viejos más viejos que los más primeros de estas tierras vieron que los dzules, los poderosos, llegaron a enseñarnos el miedo, vinieron a marchitar las flores y, para que la flor del poder viviese, dañaron y sorbieron la flor de nosotros
Dicen nuestros más antiguos que está marchita la vida de los poderosos, que está muerto el corazón de sus flores, que lo estiran todo hasta romperlo, que dañan y chupan la flor de los otros
Cuentan y dicen nuestros más anteriores que la flor primera de estos suelos, de la tierra tomó el color para no morir, que pequeña resistió y que en su corazón guardó la semilla para que, con el corazón como tierra otro mundo se naciera.
No el mundo más primero, no el mundo que el poderoso marchitaba. Otro mundo. Uno nuevo. Uno bueno.

En esa utopía de un mundo nuevo, no el más primero sino otro, se observa la necesidad de construir sobre lo ya destruido, a partir de la semilla oculta y potencial que está debajo de la tierra, en el inframundo, en el pasado, en el abajo, lo que nos remite metafóricamente al ciclo agrícola que inicia en el que, sobre las cenizas del ciclo anterior, se siembra la semilla que crecerá y renacerá desde la tierra en plena luna nueva.
Más adelante, la flor primera es asociada con la palabra “dignidad” que “mucho debe caminar para encontrar el corazón de todos” para que nazca “ese mundo que todos llaman “mañana”. La identidad indígena originaria, recreada a partir de su cosmovisión desde la recuperación de la memoria colectiva y el ofrecimiento de la flor primera, de la semilla potencial, de la dignidad, es articulada de manera simbólica con su identidad mexicana a través de sus manos que toman la bandera nacional para formar parte de ella y de la nación:
El día de hoy la dignidad es quien toma, con nuestras manos esta bandera.
Hasta ahora no hay un lugar en ella para nosotros, los que somos el color de la tierra.
Hasta ahora hemos esperado para que los otros que bajo ella se cobijan acepten que es nuestra también la historia que la ondea.
Los indígenas mexicanos somos indígenas y somos mexicanos
Queremos ser indígenas y queremos ser mexicanos.
En estos últimos párrafos encontramos que luego de habitar y densificar la palabra “dignidad” de memoria, legitimidad y resistencia, los zapatistas apelan al símbolo nacional de la bandera, para mostrar la paradoja de que aunque son los más primeros y los del color de la tierra, o sea pueblos originarios, no tienen un lugar en ella. A través de la reiteración del presente y de la reafirmación de su identidad como indígenas y como mexicanos, piden ser incluidos en la historia y en la nación.
Esa marcha del 2001, aunque fue construyendo un nosotros a su paso por los distintos estados en el que se fueron identificando tanto con los pueblos indígenas como con las diferentes organizaciones y miembros de la sociedad civil, tuvo como prioridad el reconocimiento de los derechos indígenas. Pero la respuesta fueron reformas constitucionales que en nada respondían a las demandas estampadas en los Acuerdos de San Andrés, por lo que los zapatistas se replegaron a sus comunidades para tomar nuevos acuerdos. Hubo un silencio durante largo tiempo y posteriormente la emisión de un comunicado en el que señalan la traición de toda la clase política mexicana al no reconocer los derechos y la cultura de los pueblos indios y deciden romper todo contacto con el gobierno federal y los partidos políticos. Anuncian también que los Acuerdos de San Andrés serán aplicados en los municipios rebeldes.
Sobre esta postura del EZLN nos dice Pablo González Casanova :

Las comunidades zapatistas decidieron construir municipios autónomos (un objetivo por cierto que habían enarbolado desde el principio de la insurgencia). Las comunidades nombraron a sus autoridades locales y a sus delegados para que cumplieran sus mandatos en los distintos niveles a sabiendas de que si no los cumplían serían revocados. Al mismo tiempo siguieron impulsando medidas prácticas del “mandar obedeciendo”. También fortalecieron los vínculos de solidaridad especial entre las comunidades locales de distintas etnias. Además articularon unidades mayores que comprendían varios municipios y que fueron conocidas como los “Aguascalientes”, hoy sustituidos por los “Caracoles”.

Los mismos zapatistas, en la Sexta Declaración emitida en junio de 2005, mencionan que durante cuatro años desde 2001 a 2005 se dio un proceso de construcción de los Caracoles, en el que se fundaron las Juntas de Buen Gobierno para continuar con lo que ellos llaman el “autoaprendizaje”. En este etapa, el EZLN acompañó a las autoridades “elegidas democráticamente por los pueblos” y les pasó los apoyos y contactos que tenía en México y el mundo para dejar las decisiones en las autoridades civiles. También hacen un diagnóstico de los avances en condiciones de vida, salud, alimentación vivienda que fue posible con el apoyo de las “sociedades civiles” del mundo.

LA SEXTA DECLARACIÓN DE LA SELVA LACANDONA

La emisión de la Sexta Declaración, podemos inscribirla en un nuevo momento de construcción de un discurso y un proceso organizativo que ha pasado por distintas fases, pero que guarda continuidad con las principales posiciones y demandas emitidas en las primeras Declaraciones. De hecho una de las propuestas principales de la Sexta es la convocatoria a una Nueva Constitución que fue presentada también en la Segunda Declaración emitida en junio de 1994. También está la propuesta como señalábamos anteriormente de que la participación de la sociedad civil se haga de diferentes maneras y a partir de sus propias necesidades, pero coincidiendo en la necesidad de generar otra forma de hacer política “desde abajo y por abajo, una alternativa a la destrucción neoliberal, una alternativa de izquierda para México” (p.19). Llaman a construir un acuerdo entre “los que somos sencillos y humildes” para elaborar un programa nacional de lucha después de “preguntarles cómo es su vida, su lucha, su pensamiento de cómo está nuestro país y de cómo hacemos para que no nos derroten”. (p.16)
Lo que si aparece muy claro es la posición totalmente reticente a negociar con los partidos políticos, después de que no reconocieron sus derechos en abril de 2001: “…y ahí los políticos demostraron claro que no tienen decencia y son unos sinvergüenzas que sólo piensan en ganar sus buenos dineros como malos gobernantes que son. Esto hay que recordarlo porque ya van a verlo ustedes que ahora van a decir que sí van a reconocer los derechos indígenas, pero es una mentira que echan para que votemos por ellos, pero ya tuvieron su oportunidad y no cumplieron”
En la Sexta hay una serie de apartados que van articulándose unos con otros y que parten de un recuento del proceso organizativo que han tenido y de dónde están ahora, para luego pasar a hacer un diagnóstico primero del mundo y luego de México. Luego del recuento y el diagnóstico, hablan de lo que quieren hacer y en este apartado se destaca la solidaridad con quiénes resisten y luchan contra el neoliberalismo en el mundo y en México. La última parte habla de como le van a hacer y asumen el compromiso de no tomar las armas y de participar en un movimiento civil y pacífico “sin descuidar ni dejar de apoyar a nuestras comunidades”(p.17)
A nivel mundial proponen hacer otros encuentros intercontinentales en los que todos hablen y escuchen en un diálogo que no sea “de templete”, sino “puro plano” y en México anuncian el envío de una delegación de su dirección que irá por todo el país y por tiempo indefinido a invitación de quienes se adhieran a la Sexta.
En la última parte de La Sexta, hacen un llamado a la sociedad civil para que de manera individual o colectiva participen en una “ CAMPAÑA NACIONAL para la construcción de otra forma de hacer política, de un programa de lucha nacional y de izquierda y por una nueva Constitución”(p.19) También proponen “una campaña pero muy otra porque no es electoral”(p.19)
Podemos observar que en esta última Declaración ya hay una abierta confrontación con el gobierno y los partidos políticos, mientras que en las anteriores siempre se apeló a la Constitución y a los poderes de la Nación para restaurar la legalidad y democratizar al país, aunque en la Segunda Declaración ya muestran un primer desaliento ante la falta de respuesta del Estado y es cuando hacen un llamado a la sociedad civil a que se organice para “lograr el tránsito a la democracia”. La confrontación más fuerte en la Tercera Declaración fue con el partido de Estado, el PRI, por lo que en ella convocan a un Movimiento para la Liberación Nacional con la idea de instaurar un gobierno de transición y elaborar una nueva constitución pero en ese momento se seguía confiando en la izquierda institucional y convocaban a Cuauhtémoc Cárdenas a encabezarlo.
En la cuarta Declaración de 1996, ante el fracaso del MLN, es cuando deciden organizar el FZLN para que represente directamente al zapatismo y hay una confrontación directa y permanente contra el “mal gobierno”, en la Quinta hay una crítica muy fuerte al neoliberalismo y se ubican como parte de las resistencias mundiales contra ese sistema, pero aún se hace un llamado al Congreso a que le reconozcan sus derechos en la Constitución y se sigue apelando a “…los partidos políticos honestos y comprometidos con las causas populares para que otorguen todo el apoyo necesario a esta consulta nacional….al Congreso de la Unión para que asuma su compromiso de legislar en beneficio del pueblo”
En todas esas Declaraciones se espera una respuesta por parte del Estado y de los partidos políticos, pero luego del repliegue a sus comunidades ante el fracaso de la Marcha por la Dignidad Indígena del 2001, se observa una nueva postura del zapatismo, que decide tomar en sus manos la aplicación de la autonomía y el autogobierno y en el 2005, ante la nueva escalada represiva que se advierte por parte del Ejército, deciden declarar alerta roja y emiten un comunicado en el que anuncian que van a construir “otra cosa” después de hacer una consulta interna en las comunidades. La “otra cosa” fue la “Otra Campaña”.

LA OTRA CAMPAÑA

Con la emisión de la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, surge la propuesta de LA OTRA CAMPAÑA que se discutió en distintas reuniones preparatorias con organizaciones e individuos, que terminaron en una plenaria en la que se plantearon los seis puntos que se abordarían en ella para ser debatidos en todo el país. 1) Características de La Otra campaña 2) quiénes están convocados y quienes no 3) sobre la estructura organizativa 4) sobre el lugar especial para las diferencias 5) posición frente a otros esfuerzos organizativos y 6) tareas inmediatas.
Los planteamientos principales en los que se ha coincidido es que sea una campaña horizontal, abierta y democrática, que sea anticapitalista, antineoliberal e incluyente. Convocar a quienes se declaran anticapitalistas y no pertenecen a partidos políticos. En este punto se ha desatado un gran debate sobre quienes debe estar convocados y quienes no, porque hay muchos simpatizantes del PRD y de López Obrador que piensan votar por él aunque no sean de su partido y también participar en la Otra Campaña.
Y aunque los zapatistas han dicho que respetan a quienes quieran votar, la tendencia va encaminada, incluso en muchas declaraciones del subcomandante Marcos, a hacer reflexionar a quienes plantean participar en las elecciones ya sea mediante el voto o en las redes ciudadanas que se conformaron alrededor de la Campaña de López Obrador.
Ya en la Sexta Declaración se hacía un llamado a no creer en las mentiras de ningún partido político que promete todo en las elecciones y no cumple y esta posición tiene que ver sin duda con la falta de respuesta a las demandas indígenas del PRD, pero también con la recuperación de otras experiencias en América Latina de gobernantes y partidos que desde el poder traicionan a los pueblos que dicen representar y en los que incluso han incorporado a dirigentes indígenas como en Ecuador o en Bolivia, lo que ha repercutido en la fragmentación y debilidad de sus movimientos.
La Otra Campaña, surge en torno al proceso electoral mexicano para mostrar las debilidades de las campañas oficiales, pero desde una perspectiva propia que recupera las experiencias de 12 años de lucha del EZLN y propone ir construyendo desde abajo un poder alternativo que no espere respuestas mágicas de los gobernantes, sino que vaya articulando un proceso paulatino de autogestión que fortalezca a la sociedad civil y genere una correlación de fuerzas que confronte al modelo neoliberal.
La propuesta zapatista pues, es de larga duración y va más allá al no confiar en gobernantes de ningún partido. Está totalmente ubicada en la organización desde abajo, desde el pueblo y son congruentes con su postura al negarse a asistir a la toma de posesión de Evo Morales en Bolivia, por más que él haya llegado al poder desde un movimiento social y con apoyo popular.
En cuanto al punto de la estructura organizativa, hasta ahora se ha definido como un espacio abierto pero en construcción para evitar un movimiento amorfo y caótico y ésta se definirá a partir de la interacción que se haga con los participantes de todo el país. Este punto ha generado debate entre los participantes de la Otra Campaña, pues algunos están en contra de encasillar el movimiento y dejarlo que fluya, mientras otros proponen generar espacios organizativos para fortalecerlo.
El cuarto punto que tiene que ver con el lugar de las diferencias, el subcomandante Marcos en la Plenaria del 16 de septiembre de 2005, hizo un llamado a la izquierda al respeto a las mujeres que no son tomadas en cuenta y una autocrítica al mismo EZLN. Por eso, en el inicio de la Otra Campaña, el 1 de enero de 2006, la Comandanta Hortensia señaló que “sin la participación de las mujeres, esta no puede ser una campaña muy otra como se dice en los comunicados”
Sobre el quinto punto que tiene que ver con la posición frente a las organizaciones participantes, se propone que cada quien tenga derecho a establecer su propia política de alianzas, incluido el EZLN. El 15 de diciembre Marcos, Delegado zero, envió un comunicado a quienes nos adherimos a la Sexta y en él señala: “tod@s debemos tener claro que ninguna organización, colectivo, grupo o persona, renuncia a su independencia organizativa, es decir a sus tiempos y modos de lucha. Hemos construido una causa común y en ella nos encontramos pero sin dejar de ser lo que somos, es decir, sin perder nuestra identidad. Cada quien NO ES porque esté en la “otra”, sino que la “otra” es porque participamos tod@s en ella. Por eso nosotros insistimos en que nadie tiene por qué dejar de hacer lo que hace, y cómo lo hace, en la lucha. De lo que se trata es de ir viendo el modo y tiempo para unir nuestras luchas y hacerlas más grandes, en sí mismas y unidas a otras:” Observamos que en este movimiento hay una otra idea de militancia que se distancia de las organizaciones tradicionales de izquierda en las que se exigía una participación de tiempo completo. Por otro lado, no caen en el vicio de la izquierda tradicional, que ha buscado la homogeneización de las organizaciones a partir de una línea político-ideológica. Aquí se plantea abrir espacios a la diferencia para ir construyendo un proyecto común en el que todos quepan.
Y por último en el sexto punto donde se abordan las tareas inmediatas, el Subcomandante Marcos al clausurar la Plenaria en Chiapas, hizo entrega de la Otra Campaña y pidió a la revista Rebeldía que recibió las adhesiones a la Sexta, que se contactara con todos los de la lista para preguntarles si están de acuerdo en que se socialicen sus datos y que propongan fechas en cada Estado para el inicio de la Otra Campaña. Hizo un llamado a que todo se consulte con todos y que valga la palabra de cada uno. “Si no queremos que pase con la Otra Campaña lo que con otros partidos políticos que dos décadas después dicen chin, se nos fue yendo por otro lado, y ya no hicimos nada, de que en esa construcción y en ese rumbo de la Otra Campaña se va a decidir con todos, desde el más pequeño hasta el que tenga más gente. Eso es lo que nosotros proponemos.
En esa Primera Sesión Plenaria de la Otra Campaña, hablaron varios comandantas y comandantes del CCRI, incluida la Comandanta Ramona quien dijo unas cuantas palabras mientras el teniente coronel Moisés explicó a los asistentes lo que ellos consideran vanguardia para explicar porqué fue designado Marcos para iniciar el recorrido por el país :

Vanguardia le decimos a quien va adelante y ve que hay adelante del terreno que no conocemos todavía y su tarea, el que va de vanguardia es detectar qué hay; si ese terreno es pantanoso, pedregoso, espinal y otras situaciones que observe la vanguardia y eso nos informa para saber qué hacer y cómo hacer.

Moisés señala más adelante:
Oiganlo bien entonces, va a salir nuestro compañero Subcomandante Insurgente Marcos, sin armas, sólo se va con lo que Dios le dio y nuestra iniciativa es político, pacífico, es de ideas y pensamiento y la palabra. Cualquier intento que haga el mal gobierno y los explotadores para acabar la lucha no la va a encontrar, para eso quedamos nosotros, seguirá nuestra lucha de liberación. Compañeros y compañeras, el compañero Subcomandante no va a ir a dirigir al pueblo, no estamos mandando porque creemos que somos la vanguardia de una lucha, que somos los mejores y los únicos. No va a ir a promover la lucha armada, va a lo que el pueblo pobre de México quiere, lucha política y pacífica. No lleva nada, más que sólo nuestra palabra que queremos unirnos con todos y todas nuestros hermanos y hermanas pobres en lucha de México.
Después de las palabras del teniente coronel Moisés, el subcomandante Marcos anuncia el inicio de la Otra campaña con una primera salida que será de enero a junio y la segunda de septiembre de 2006 a marzo de 2007.

EL INICIO DE LA OTRA

En el inicio de La Otra Campaña, en San Cristóbal de las Casas, Marcos pidió que quienes la respalden se definan: “de izquierda y anticapitalista, no de centro, no de derecha moderada no de izquierda racional, sino de izquierda, como decimos, donde está el corazón, donde está el futuro, donde está el mañana”.El acto fue inaugurado por el comandante Tacho y habló otro comandante y dos comandantas. La comandante Kelly pidió “que nos devuelvan como los entregamos al delegado zero”. }
En las primeras declaraciones de Marcos emitidas en reuniones con organizaciones e individuos en varios lugares de Chiapas, se ha pronunciado contra los empresarios y los políticos y ante quienes informaron que apoyaban a Andrés Manuel López Obrador y promovían el voto por él, les recordó el papel represor que han jugado autoridades perredistas en Chiapas y la concentración de tierras por parte de políticos del PRD. Además señaló:
Estamos en la otra campaña y no vamos a hacer el juego a ningún candidato. Está mal que usen estas reuniones para promover a un candidato u otro, porque no es el trato que hicimos, vamos a respetarnos. Porque si no hay respeto entonces nosotros también nos vamos a ir duro. Este no es su lugar. Ni el lugar del PRI, el PAN, el PRD y el PT. Este es el lugar de la gente que no tiene partido político institucional.
|Y aunque se han recalcado en la otra campaña que no se aceptará a ningún militante de partido político oficial, los zapatistas han aceptado a miembros de |organizaciones políticas de izquierda sin registro y para el 1 de septiembre en las reuniones en Chiapas, Marcos anunciaba la participación de 51 de ellas. Esta presencia en los diferentes Estados tiene enormes riesgos pues aunque hay coincidencias ideológicas con el movimiento zapatista, al igual que los partidos oficiales vienen cargados de muchos vicios que pueden afectar la unidad y la participación de individuos y organizaciones independientes que llegan a ella con más frescura y sin haberse formado políticamente a partir de la línea, el dogma, el coto, la vanguardia. Estas prácticas y la lucha por la hegemonía de la Otra en los diferentes Estados indudablemente puede contribuir a desalentar la participación, además de que se comienzan a dar debates inacabables entre quienes recitan dogmáticamente todo lo que dice la Sexta sin una actitud autónoma y propositiva, quienes pueden lanzar algunos cuestionamientos como seres críticos y son tachados casi que de traidores, o quienes de manera oportunista quieran encabezarla para llevar “agua a su molino”.
Que los zapatistas busquen la congruencia entre el decir y el hacer, que pregunten caminando y busquen mandar obedeciendo en Los Caracoles en un largo aprendizaje sustentado en sus tradiciones, intentando democratizar sus prácticas y mostrándose autocríticos por ejemplo en el lugar que tienen las mujeres en la organización y vayan avanzando, sin duda constituye un gran ejemplo para todos, pero ellos mismos llaman a que cada individuo o cada organización tenga sus propias formas de lucha y de resistencia, buscando construir desde la diferencia un proyecto común y un programa nacional de lucha.
Se habla de construir un lugar en el que quepamos todos pero estamos cargados de tantos lastres sectarios, autoritarios, vanguardistas e individualistas, que el camino no es fácil y hay que ir confrontando cotidianamente nuestras discursos y prácticas, buscando abrir el camino a un diálogo realmente intersubjetivo en el que tod@s tengamos el derecho a hablar. Porque cuando La Sexta habla de convocar a la gente humilde y sencilla, digna y rebelde, se interpreta por algunos participantes en la Otra como que hay que incorporar sólo a los pobres, pero se excluye que en esta Declaración convocan a “…indígenas, obreros, campesinos, maestros, estudiantes, amas de casa, colonos, pequeños propietarios, pequeños comerciantes, micro empresarios, jubilados, discapacitados, religiosos y religiosas, científicos, artistas, intelectuales, jóvenes, mujeres, ancianos, homosexuales y lesbianas, niños y niñas para que, de manera individual o colectiva participen directamente en esta CAMPAÑA NACIONAL para la construcción de otra forma de hacer política, de un programa nacional y de izquierda y por una nueva Constitución.
El camino emprendido por los zapatistas para que se dé una organización nacional en la que todas las luchas y voces sean incluidas con el fin de elaborar un programa nacional de izquierda y proponer una nueva Constitución, es sumamente difícil, por un lado, porque en experiencias anteriores dentro de la trayectoria del movimiento zapatista la sociedad civil organizada y no organizada se movió en torno a momentos pautados por el EZLN pero inmediatamente vino el reflujo porque asistimos a una sociedad fragmentada, que logra ser movilizada sólo en ciertas coyunturas como en los procesos electorales cuando únicamente emite su voto y deja a los políticos que decidan por ella, aunque en el imaginario se tenga enorme desconfianza y desaliento ante las prácticas de los gobernantes.
Esto puede pasar con la otra campaña como sucedió con el FZLN del que se esperaba fuera el brazo político del zapatismo, pero que no pasó de unos cuantos y en donde hubo prácticas que dejaron mucho que desear, por lo que el EZLN decidió disolverlo y tomar directamente en sus manos la vinculación con la sociedad mexicana. La euforia puede durar ante el marketing desplegado por Marcos quien recreando Los Diarios de Motocicleta, inaugura la Otra Campaña a bordo de su moto Sombraluz y camina por el país ante el asombro de nacionales y turistas que se deslumbran cuando ven llegar a un encapuchado ahora en un caballo en Playa del Carmen. Y luego del fin del recorrido de Marcos, vendrá en septiembre el de algunos comandantes y comandantas del CCRI y también se generarán expectativas y se naceran sueños, pero la fragmentación de la sociedad civil mexicana volverá a evidenciarse tarde que temprano, mientras no nazca y se desarrolle desde dentro de much@s mexican@s la necesidad de, sin dejar de hacer lo que cada uno hace, como dicen los zapatistas, emprendamos directamente la lucha desde todos los espacios por la democratización de la sociedad y del Estado. Esta tarea se la han propuesto algunas organizaciones que no logran sensibilizar a la población de la necesidad de participar de manera conjunta por un proyecto de nación y que cargan con sus propios lastres, intereses y necesidades.

LA OTRA, EL PODER Y LA POLITICA

La Sexta Declaración y el llamado a La Otra Campaña llegan en un momento de coyuntura electoral en la que aunado al desaliento ante el teatro político de mal gusto representado por los distinto partidos políticos, emerge en el imaginario y las conciencias de algunos mexican@s la necesidad de no ser más seres pasivos e interpelar al poder político corrupto y degradado para exigir otra forma de gobernar(nos).
La movilización ciudadana contra el desafuero de López Obrador y la participación de intelectuales críticos en esa lucha, que revirtió las intenciones de el PAN y el PRI de sacar del camino a la presidencia a López Obrador, expresa las necesidades de much@s ciudadanos de limpiar la política y por eso se identifican con El Peje, porque proyecta una imagen de honestidad y congruencia y se ha pronunciado contra la corrupción, el oportunismo, la degradación de la política y a favor de un proyecto de nación que con todas sus deficiencias, busca construir un México más justo y equitativo.
Los riesgos para Obrador es, como el EZLN lo señala, haberse rodeado de políticos ligados al salinismo, lo que seguramente tendrá repercusiones a la hora de gobernar si es que gana la presidencia. El otro elemento importante es que Obrador sólo actuó movilizando al pueblo cuando vio en riesgo su candidatura y se formaron las redes ciudadanas para apoyarlo, pero éstas nunca fueron más allá de la coyuntura y ahora son utilizadas como membrete por los políticos perredistas que además actúan corporativamente intentando cooptar a ciudadanos que se adscribieron a ellas esperando tener una mayor participación en la construcción de un nuevo proyecto de nación que se fuera discutiendo y organizando en torno a la campaña de López Obrador. Pasó la coyuntura del desafuero y El Peje, volvió a la lógica electoral, eso sí visitando pueblo por pueblo pero con una visión inmediatista en busca del voto para llegar a la presidencia.
Una pregunta central en esta coyuntura es ¿Cómo conciliar la necesidad de tener gobernantes que “manden obedeciendo”en el corto plazo, con la visión de larga duración de construir desde abajo y por abajo otra forma de hacer política?
Porque la “Otra Campaña” excluye totalmente a los partidos políticos, incluida la izquierda, descarta cualquier negociación con los gobernantes, y busca construir una alternativa al neoliberalismo “Desde Abajo y por abajo”; apela a la acumulación de fuerzas, pero no se espera ya nada de arriba ni se pretende, como en anteriores declaraciones, la toma del poder. La apuesta de La Otra campaña a corto plazo es ofrecer una alternativa diferente de hacer política a la sociedad civil y evidenciar la decadencia de los partidos políticos en la coyuntura electoral y otra de más largo plazo es generar espacios de autogestión y de resistencia para enfrentarse al modelo neoliberal en México y el mundo. El reto es escuchar(nos) y hablar(nos) desde “lo puro plano” o de manera horizontal como dicen los zapatistas, para irnos encontrando desde nuestra diversidad, e ir construyendo sobre la marcha otra forma de caminar el mundo.

Estimados colegas de Clajadep

Por iniciativa del dr. Robinson salazar, director de www.insumisos.com, les envío la colaboración que anexo para alimentar el prestigioso portal que ustedes dirigen

Mil gracias por sus atenciones

Atentamente

Dra. Gloria Caudillo Felix: glocafe@hotmail.com