De como la burocracia venezolana pone en riesgo al país

15.Oct.09    Análisis y Noticias

15-10-2009

Confirman el asesinato de dos indígenas por sicarios

René Baralt
Rebelión

Ever Romero Balbuena, hijo del Cacique Sabino Romero de la comunidad de Río Yasa fue presuntamente asesinado por sicarios pagados por hacendados de la zona. También resultaron heridos en el atentado, el cacique de la comunidad de Chaksapa, Sabino Romero, una de sus hijas menores y otros miembros de la comunidad.

El cacique Sabino Romero fue trasladado clandestinamente a la ciudad de Maracaibo, para, después de varias horas, recibir atención médica. Sus dos hijos heridos de bala, fueron trasladados en helicóptero al hospital militar, casi en condición de secuestrados, pues la comunidad de Chaktapa teme cualquier represalia castrense en vista de que las autoridades de la zona han sido sistemáticamente “compradas” por los poderes económicos de Perijá. Casi todas las autoridades se presentaron 14 horas después cuando ya todo estaba consumado.

Esta historia no empezó ayer, pues se trata de luchas ancestrales por la tierra de los Yuckpas, Japreiras y Baris. El Cacique Sabino Romero es hijo de otro líder indígena de una larga trayectoria en la lucha por la tierra, José Manuel Romero y que fue asesinado a golpes hace ya un año por sicarios contratados por ganaderos. Paralelamente el gobierno venezolano, se ha equivocado de plano en las políticas de demarcación de tierras indígenas llegando al colmo de generar la división del sector indígena y burlarse del sector ganadero con la promesa del pago de bienechurías. Romero representa una posición en contra del engaño del Ministerio de pueblos indígenas (MinPI) y es vocero de la mayoría de las comunidades Yuckpas de la sierra de Perijá. Desde hace meses se ha venido satanizando esta figura tanto por ganaderos como por la burocracia del gobierno, cuando en realidad se trata de la más genuina representación Yuckpa.

Apenas unas horas antes de estos sucesos, el presidente de la asociación de ganaderos declaraba que iban a tomar medidas por sus propias manos. No es de dudar que esta nueva matanza de líderes campesinos e indígenas, venía siendo preparada por los medios de comunicación con antelación, preparando la justificación de lo moralmente injustificable.

Otro elemento a evaluar es la geopolítica. Resulta demasiado sospechoso que este conflicto estallara 24 horas después de un acto que irritó a todas las etnias de la sierra, con la entrega de apenas 3 títulos de propiedad a 3 comunidades de 141 que existen en Perijá y con tierras no aptas para la agricultura. En plena frontera con un país que está a punto de establecer siete bases militares norteamericanas, con los fuertes intereses de los terratenientes, de los ganaderos, la explotación de minas de carbón, paramilitares y tráfico de drogas, a pesar de involucrar a tres ministerios, no se ha logrado evitar el problema. Tanto la ministra Nicia Maldonado de MinPI, Yuvirí Ortega de Ambiente y Tarek El Aisami de MRIJ, están sentados sobre un polvorín a punto de explotar, con el riesgo de hacerle el juego a la estrategia del Plan Colombia. ¿A quién conviene un conflicto sangriento en nuestras fronteras? No al gobierno venezolano.