Chile: Y se abrieron las grandes alamedas … para la derecha

11.Ago.10    Análisis y Noticias

Introducción
Parte primera: Estructura del modelo
Parte segunda: Un estado fuerte y represivo
Parte tercera: Los actores políticos
Parte cuarta: La población y sus búsquedas. Los actores sociales

INTRODUCCIÓN

Muchos análisis y argumentos se están haciendo y se harán con respecto a los resultados electorales del domingo 17 de enero recién pasado. Distintos actores deben efectuar su interpretación de los hechos justificando sus acciones y resultados y al mismo tiempo intentando posicionarse para los días venideros y el futuro. En estas reflexiones intentamos mostrar algunos de los indicadores que configuran la realidad existente en los territorios controlados por el estado chileno, analizando a los actores políticos por separado de la población y mostrando las diferentes dinámicas que se desenvuelven en cada uno de ellos.

Se pretende mostrar que el debate o la confrontación política se realiza entre los representantes políticos, dejando de lado el fondo de la contradicción, que es entre cinco a siete poderosas familias propietarias y empresariales bien articuladas al capital y al mercado internacional contra el conjunto de la población chilena, mapuche y otras identidades y naciones. La gente se acalora y angustia por el debate y avances y retrocesos de los actores políticos, quienes han concentrado en sus manos el lenguaje, el interés, el conocimiento y la participación en aquello que normalmente llamamos la “política”, que es reducida en este caso al reparto o acceso a las funciones de poder. Poco a poco nos han llevado por el camino de la pasividad de ser espectadores que movemos la cabeza de un lado a otro, afirmativa o negativamente ante la dinámica de los actores, en este caso actores políticos, como en el fútbol o las carreras de caballo, con el perdón de los equinos. La dictadura militar aplastó la cabeza como cucaracha a todo aquel que hablase de política y la dictadura civil o pseudo democracia acostumbró a la gente a seguir apartada ya no sólo por el miedo, sino también por el asco. Así los 20 años de gobierno civil enmascarado de progresista dando garrotazos al bolsillo y a los huesos de la población, matando comunarios mapuche y persiguiendo jovenes alternativos, tenían que tarde o temprano abrir las grandes alamedas a los secuaces más derechistas y fascistas del empresariado nacional e internacional.

Algunos analistas para referirse a estos hechos hablan en código encriptado, o sea, usando vocabulario de acceso exclusivo a los iniciados, pero no sólo para entenderse entre ellos como algunos creen, o mantenerse de manera arrogante en la cima del Olimpo, sino para hacer creer que el espacio de la vida y la reflexión se reduce al manejo lógico de esos conceptos con que trabajan, utilizándolos como hilos de marionetas con los cuales esperan que nos movamos bailando al ritmo de sus dedos y construyamos nuestras casas de ideas con ladrillos de mantequilla, que se derriten con el sol. El lenguaje utilizado por el saber-poder aspira no sólo a circular ideas para que nos sumemos a ellas y sigamos su camino, sino a mostrarnos que ese grupo de conceptos es el mundo (en el que ellos son los dioses, vea mi artículo sobre “la multiplicación de los dioses”). La izquierda de arriba o izquierda burocrática, cuya aspiración es el control del aparato de poder, necesariamente asume y defiende ese espacio de lenguaje y conceptos, pues se ha introducido en la prisión sistémica institucional con la esperanza de acceder luego a puestos de comando más altos aún, contando para ello con una pequeña parte del ganado social que le sigue, con lo cual puede negociar con los otros capataces y arrebatarles parte de sus seguidores mediante “mejores” propuestas de futuro ofreciendo pomadas que todo lo curan, como el hombre del circo que grita a los transeúntes para que vengan a ver a la mujer barbuda o al gallo de tres patas, obviamente escondiendo bajo la manga que se trata de un hilo invisible para capturar títeres que se creerán que son “críticos” al sumarse a la “crítica” de los manipuladores.

Nosotros preferimos utilizar un lenguaje, una gramática y redacción que no sigan de manera lineal los cánones que atan la reflexión a fríos y desabridos caminos lingüísticos de un conjunto lógico de ideas y conceptos preestablecidos instalados como marcas en el camino que nos obligan a poner los pies aquí si y acá no. No estamos con esos que dice “discutamos” y se aferran al circuito comunicativo previamente instalado a golpes de martillo (y en nuestros dedos) por el sistema. Tenemos que ser capaces de evadir el rigor del lenguaje y divertirnos como hace Foucault en su célebre libro “Las palabras y las cosas”, recorriendo los conceptos, metiéndose por entremedio de las palabras, dando saltos de un lado al otro, evitando tener que escoger con lupa las palabras que serán aceptadas por la otra parte del diálogo únicamente en un proceso que reproduce dentro de nosotros (y de nuestro escucha) el sometimiento disciplinario a las normas de la heteronomía (donde las reglas vienen de otros), para gritar, por el contrario, las primeras voces que aparezcan en nuestras vísceras con autonomía (las reglas provienen de nosotros), para ver si nuestro interlocutor al fin se decide a entender que trata con un ser humano y con otro ser humano y con otro ser humano, que tiene sentimientos y no como quieren esos malditos cabrones, que dejemos la ternura de lado para aparentar que somos “científicos”, “objetivos”, “piezas de engranaje” y “profesionales” para mirar, interpretar, pensar y comunicar el mundo que nos rodea. Viva la subjetividad! Viva la producción del sujeto!

Uf! Hace tiempo que quería decirlo. Malditos cabrones.
Vamos pues a caminar entre los recovecos y laberintos de situaciones que le permitirán arribar a sus propias conclusiones sobre lo que ha convulsionado como una verdadera bomba a la política chilena y del continente.

PARTE PRIMERA
ESTRUCTURA DEL MODELO

Del modelo keynesiano del estado de bienestar (welfare state) al modelo neoliberal y de este último al modelo neoinstitucional.

Después de la destrucción del modelo de estado de bienestar y de frentes populares que retiraba del ingreso del estado un excedente para asegurar la alianza de la burguesía con la aristocracia obrera, se impone un tipo de estado y gobierno que impulsa el libre mercado, esto es, la distribución de la riqueza nacional y del circulante monetario se hacen según la participación de cada persona en el acceso y la competencia del mercado. Ya el estado no suministra servicios, sino que los privatiza en su gran mayoría para que tenga más electricidad quien pueda pagarla y que gane quien pueda administrarla dentro de las reglas de la competencia mercantil. Ya no oferta educación pública, sino que vayan a estudiar en escuelas particulares de donde saldrán los principales cuadros sistémicos de continuidad de la dominación creyendo que se ganan la vida honradamente, aunque convencidos de que hay que aplastar a otros para surgir. Ya no ofrece salud, salvo para los indigentes, con tan mala calidad, atención y resultados, que los que obtienen algunos centavos vendiendo hasta el cuerpo, deben correr a someterse a las clínicas, exámenes y consultorios privados que crecen como callampas después de la lluvia. Ya no ofrece justicia, sino el servicio de la corporación municipal, llena de estudiantes recién graduados que pierden los casos uno tras el otro ante los astutos juristas de los consultorios privados que por su vez se llenan los bolsillos a manos llenas a costa del fuerte endeudamiento de la población.

Del modelo neoliberal, traído a Chile por los Chicago Boys liderados por el fascista Jaime Guzmán y los gremialista de la Pontificia Universidad Católica (Si, la misma, aquella de una iglesia que asume pose de “progresista” poniendo cuadros que sostenían la dictadura militar y cuadros que sostenían la Vicaría de la Solidaridad. Hay que estar en todas partes, dicen ellos: con los torturados y los torturadores), se pasa posteriormente a aplicar los principios del neo institucionalismo, sintetizados por Joseph Stiglitz (que ganó el premio Nóbel de economía después de Friedmann) y asumidos en Chile por algunos de los principales economistas de la democracia cristiana y del partido socialista (socialdemócrata, como el PSOE español o la socialdemocracia alemana, esto es, totalmente burgués). Veamos, pues qué es eso:

Si bien Milton Friedmann, el padre del neoliberalismo, sostenía que el estado debe cumplir un rol subsidiario, de carácter secundario, dejando al mercado que opere libremente, es decir, que los patrones corran por las calles con el cuchillo en la mano detrás de las gallinas para estrangularlas y destriparlas sin regulación ninguna, como quien dice el fin de la ciudadanía, ello se demostró que no era conveniente, que había que ordenar y proteger ese mercado desde el estado mismo aún de los propios empresarios, quienes debían poner sus representantes en los aparatos de control público, pasar más plata en las coimas y corrupción en las altas esferas y organizar los lobbies que entregarían a los representantes las orientaciones de como deben actuar. Había que establecer una nueva relación entre las más diferentes instituciones. Nuevas leyes deben emitirse para obligar a la población a subordinarse a estas nuevas reglas mercantiles de expansión según las capacidades de robar y aprovechar de cada uno, como fueron y son las leyes de las instituciones del matrimonio, divorcio, hijos y pensiones familiares, que persiguen al macho cuando no paga y definen los limites de la propiedad. Nuevas regulaciones se emiten para organizar las maneras de cobrar a las millones de personas endeudadas y atadas al mercado sin poder sacar la cabeza de la horca. Miles de viviendas se construyen para dorar la píldora a la población manteniendo las empresas constructoras gracias al subsidio habitacional. Ese subsidio parece intervención directa del estado, de institución a institución, como los fondos concursables y otros. Modernización de los medios de transporte (Transantiago) subordinando a un sector empresarial privado. Nuevos planes de salud estatal permiten mover millones y millones de dólares en laboratorios y medicamentos químicos que van matando poco a poco a la población o transformándola en adicta a determinados productos por medio de las cadenas de megafarmacias que se instalan en cada esquina de a dos o tres o cuatro firmas diferentes a competir con sus estridentes cantos de sirena. Los fondos concursables son mecanismos de intervención estatal para orientar capacidad adquisitiva y movilizadora de circulante en áreas específicas. Las universidades y aún las corporaciones municipales de educación, son espacios que bajo la atenta vigilancia estatal, acreditaciones y regulaciones, endeudan a los chicos mediante el crédito bancario. Los bancos están en su apogeo. Las relaciones laborales parecen estar en el ámbito del encuentro directo patrones-trabajadores (neoliberalismo), sin embargo hay una severa legislación antilaboral (neoinstitucionalismo) que interviene para reglamentar el marco en que se desarrollan las negociaciones y la precariedad laboral. Por último, quedando aún en el tintero muchos ejemplos más, tenemos las condiciones, facilidades y apoyo diplomático a las formas de exportación y permisibilidad de circulación interna del capital financiero internacional: La exportación se basa en el firme apoyo estatal (y recaudación, claro, hay que darles teta a los burócratas!) a las empresas fiscales, privadas y extranjeras de la minería, junto a la más descarnada represión a los trabajadores campesinos que han dejado de serlo por no trabajar la tierra, ya que son tomados solamente para la cosecha por temporadas, por lo que se denominan temporeros, ya que la industrialización de la producción ha llevado a las relaciones sociales a ese punto. Los vinos y frutas chilenas, junto a los mariscos, salmón y otras riquezas naturales, son parte apetecida del consumo mundial y el estado está ahí encima asegurando con todos los mecanismos posibles, aún con paseos diarios de vehículos de las policías uniformada y civil por entremedio de los temporeros y temporeras, que vengan los dólares, aunque sea para los poderosos, que para eso ellos son los altos funcionarios y se tocan como con la varita del rey Midas. Así, hablar del modelo neoliberal en Chile, cuando ha sido plenamente superado por el modo neoinstitucional, es un tanto desviacionista.

¿Por qué la izquierda burocrática y sectores llamados progresistas insisten en llamar neoliberal al modelo que ya no lo es?

Para la izquierda estatista no resulta prudente mostrar hoy día que el estado burgués tiene una gran intervención en el mercado, ya que se le obstruye la imagen de ser ellos los campeones del uso del instrumento de poder para regular la economía y favorecer a la población. Luego acusaron a la derecha de utilizar el estado y el dinero de los contribuyentes para salvar a las empresas financieras que habían entrado en crisis hace pocos meses atrás en Estados Unidos, Europa y Asia, lo que demostraría que efectivamente el estado es necesario, sin comprender, o comprendiendo pero sin querer reconocerlo, que hoy día es el neoinstitucionalismo el que orienta las formas de interacción entre estado y mercado. Evo Morales fue más inteligente e invitó al premio Nóbel Joseph Stiglitz a visitar Bolivia y conversar sobre el modelo.

Por otra parte la población en los más diferentes países ya no consigue distinguir entre la propuesta socialista y la práctica capitalista, utilizándose ambos de las posibilidades estatales de ordenamiento y distribución de las finanzas, ganando los dos, son como una especie de aliados estratégicos en la defensa del instrumento estado, ya que ninguno desea que la población descubra otras maneras de alimentarse y resolver las necesidades de energía, educación y salud. Ello favoreció fuertemente al candidato de la derecha, que no ha puesto en cuestión los programas sociales y aportes estatales a la economía, educación y demás. Concientes de ello, a la Concertación no le quedó más remedio que apelar nuevamente al pasado: que los piñeristas son pinochetistas, que los derechos humanos, que el plebiscito del SI y del NO, etc, buscando llevar atrás la actual situación donde se quedaron sin propuestas diferenciales.

PARTE SEGUNDA
UN ESTADO FUERTE Y REPRESIVO

Para mantener y desarrollar el modelo aplicado, al bloque gobernante le bastó con aplicar las leyes pinochetistas, que eran todas estatistas a pesar del estímulo y medidas prácticas al libre mercado, ya que requerían un fuerte predominio de la fuerza y el autoritarismo como garantía de imposición. Eso explica que la vuelta a la democracia haya sido más bien una operación cosmética dirigida por el conglomerado de partidos que la sustentaron en sus primeros 20 años. Una vez fortalecido el rol del estado, las tropas habían vuelto a los cuarteles a la espera de un nuevo toque de clarín que les permita en algún futuro probable darse el gusto de abrir las compuertas soltando ráfagas de dolor y muerte. Honduras ha demostrado que las legiones no se han subordinado a la civilidad de modo alguno.

La dictadura militar se encargó de privatizar y sentar las bases del neoliberalismo, a la dictadura civil le correspondió adecuar los factores para el neoinstitucionalismo.

Ese estado “democrático” se encargó de ahondar la parálisis y la falta de participación de la población, extendiendo el conformismo y el aumento impresionante del sálvese quien pueda, manifestado en un acrecentamiento del individualismo y la competencia mortal de unos contra los otros, terreno poco proclive para el desarrollo de ideas y prácticas solidarias, por lo que los activistas populares se estrellan una y otra vez con la indiferencia y el rechazo ciudadano, difundiéndose la idea de que se trata de falta de “conciencia” o aún de “miedo”.

Se ha cometido el error de separar conceptualmente al estado del resto de las instituciones, sin entender que el trabajo de cooptación que se ha hecho de arriba hacia abajo no puede ser sustituido por otro que haga un trabajo de cooptación diferente, pues la gente ya no distingue colores políticos o ideológicos, interesándose únicamente en quienes les ofrezcan mejores dádivas o prebendas. Las juntas de vecinos, las familias, las municipalidades, los programas gubernamentales hacia el barrio, en fin, todas las instituciones que llegan directamente a los cuerpos, cumplen funciones de disciplinamiento, papeleos, colas, trámites, esperas, abusos, prepotencia, domesticación (mientras más manso cordero de dios, más posibilidades de tener vivienda o subsidio para la luz y el agua). La vida en sociedad se ha transformado en eso, una eterna fila para acceder a las migajas del sistema.

Así el estado no sólo es fuerte porque reprime, sino porque cohesiona a la población, la invita a aspirar a una parte de los beneficios que va entregando a unos pocos gota a gota, tanto por vía de los fondos concursables como mediante los subsidios. Ya no es posible atraer para otro lado a una parte limitada y levantar una lucha social por el cambio con los viejos métodos de disputar compitiendo con el estado o denunciándolo hasta el cansancio sin resultados visibles para la población.

Junto con ello se sueltan los perros contra los que pretenden salirse de los límites de la prisión social ocupando una casa deshabitada con fines culturales, realizando una marcha por sus derechos, reivindicando las tierras ancestrales y tantas otras. En esos casos se aplican de forma desmedida las leyes pinochetistas, en especial la ley antiterrorista, y los guardias pretorianos armados y vestidos como verdaderos robocops caen salvajemente sobre los atrevidos repartiendo bombas lacrimógenas, carros lanzaaguas, zorrillos de gases, palos, golpes y balas a diestra y siniestra. El fascismo en acción. La tortura sigue siendo un método ampliamente utilizado y quien de los uniformados mate un joven, un trabajador o un mapuche es aplaudido dentro de las instituciones, siendo llevado a tribunales por mero ejercicio de imagen democrática (la sociedad del espectáculo) y puesto en libertad o en prisión por algunos meses o un par de años. Los tribunales legitiman esa acción del estado auxiliando a diferenciar a los “buenos” de los “malos”.

El derecho a reunión y protesta ya no existe, pues antes de cada actividad hay que entregar a las autoridades el mapa de la ruta a seguir y los nombres de quienes convocan, con sus carnés de identidad para hacerles llegar posteriormente la cuenta de los “daños”. Hay lugares donde ya no se puede marchar ni manifestar.

Sin embargo ellos desde arriba van dimensionando el efecto en la población respecto de sus golpes represivos, soltando fuegos artificiales de diversionismo para confundir sobre los verdaderos alcances de la lucha social, introduciendo balas “descubiertas” en los allanamientos y muchos otros trucos. Así, las autoridades aprovechan esa legitimidad estatal de mucha gente cooptada de una u otra manera para aislar aún más a los activistas, por eso la idea de otro estado tampoco entra en la mente de la gente. Represivo o no represivo la población sigue a rajatabla lo que orienta la autoridad y eso hay que reconocerlo, con la excepción de la juventud como vamos a ver y analizar después de los actores políticos.

PARTE TERCERA
LOS ACTORES POLÍTICOS

Los partidos como la Democracia Cristiana y Renovación Nacional sobrevivieron al golpe por haber sido colaboradores y delatores. Sus lazos con el empresariado, el capital internacional y los grandes partidos políticos europeos o norteamericanos les permitieron contar con fuertes y considerables fuentes de ingreso para entregar a sus principales dirigentes nacionales y regionales sumas que les permitieron solventar un buen pasar en lo personal, invertir en negocios y mantener cierta presencia entre sectores claves de la militancia de forma subrepticia. Lo mismo sucedió con sectores de la masonería y miembros prominentes de la derecha del Partido Radical que muy luego fueron subsumidos por Renovación Nacional, que era la alianza entre los tradicionales partidos Liberal y Conservador, donde se destacó la figura de Sergio Onofre Jarpa, primer ministro del General Electric, digo Pinochet.

La UDI es un partido fascista pinochetista formado por Jaime Guzmán, ex-líder de las milicias armadas de la derecha más dura en contra del gobierno de Allende, la organización llamada Patria y Libertad, con un símbolo casi igual a la suástica nazi y con lazos orgánicos de mútua dependencia con oficiales y altos mandos de los diferentes cuerpos armados del estado, fundadores y proveedores de cuadros y miembros para los primeros aparatos de tortura del régimen, la Dina y luego la CNI. Hoy día se ha transformado en el partido más votado del país con una sólida base de sustentación en barrios populares gracias al escandaloso populismo de regalos a la población, a la nula labor política de la izquierda estatista, al aislamiento y persecusión de las propuestas alternativas y al férreo control partidario de la misma UDI de comités de vivienda, juntas de vecinos y otras instituciones que operan hacia los vecinos.

El Partido Socialista fue cooptado definitivamente por la socialdemocracia europea habiendo desarrollado su estrategia de fin de la dictadura y vuelta a la “democracia” en Chile en las oficinas del PSOE, el partido socialista obrero español, que había cumplido el mismo papel conciliador con la vuelta a la “democracia” en España luego de la muerte del dictador Francisco Franco, por lo que estaban capacitados para hacer aparecer como democracia lo que no era. Los sectores populares y de izquierda de ese partido muy luego fueron arrinconados y subordinados a la conciliación, asumiendo roles destacados en ello el actual secretario general Camilo Escalona y Jorge Arrate, que llegó a ser candidato presidencial del Partido Comunista.

El Partido Comunista se había desprendido de los sectores críticos internos incorporándolos al Frente Patriótico Manuel Rodríguez (lavándose las manos, obviamente) y quemándolos en el año decisivo con una gran internación de armas y el atentado fallido a Pinochet. Ya limpios de esos sectores incómodos algunos esperaron pacientemente a que falleciera la popular Gladys Marín para asumir su actual estrategia de alianza y subordinación al sector capitalista que ha dirigido el gobierno de la Concertación, cosa que debe estar haciendo estremecerse a la compañera en su tumba. Cada cierto tiempo se van desprendiendo sectores de ese partido como capas de cebolla. De haber sido el tercer partido comunista más grande de occidente ha llegado a representar poco menos de 2% de los votos en las últimas elecciones parlamentarias, habiendo elegido a sus tres diputados gracias a los votos de la DC y del PS, que necesitaban desesperadamente su apoyo para ampliar su llegada al electorado ante la baja notable de las simpatías que inicialmente les había otorgado la población por administrar el ingreso a la dictadura civil.

Sectores salidos del MIR, del PS, PC, DC y de otras vertientes ligadas a la lucha antidictatorial, constituyeron un partido instrumental de izquierda electoral llamado el Partido para la Democracia PPD, que forma parte del conglomerado de gobierno con baja votación, al igual que el Partido Radical Socialdemócrata, que no es ni la sombra del viejo Partido Radical que movilizaba miles y miles de votantes en todo el país.

El MIR había perdido a la casi totalidad de sus cuadros dirigentes fogueados en los gobiernos anteriores y en la expansión notable de la organización social desde abajo. La dictadura se ensañó con nosotros (el autor de estas notas a la fecha era activo militante de esa organización) no sólo aniquilando militantes como moscas, sino también infiltrando agentes, reclutando miembros vía chantaje e introduciendo cuñas de todo tipo y estimulando un fraccionamiento tras el otro. La existencia de corrientes al interior y la ausencia de los líderes históricos que diseñaron la estrategia que consiguió hacer presente a la izquierda revolucionaria de modo muy potente, hizo que ante las nuevas condiciones de la lucha política y social, se dieran disputas y abandonos en masa en distintas direcciones, aún hacia partidos del gobierno. Hoy día existen varios grupos que reivindican su continuidad sin tener presencia o capacidad de movilización social en ningún sector o territorio, sin embargo importantes sectores de juventud de barrios y universitarios tienen una gran identificación con la historia y cultura mirista y muchos manifiestan abiertamente sus simpatías.

Los anarquistas, que en un principio habían estado próximos al MIR hasta su adscripción al marxismo-leninismo, se estancaron y practicamente desaparecieron del mapa ante la influencia y simpatías que despertaba el accionar del MIR, sin embargo hoy día aparecen en diferentes áreas, especialmente juventud y universitarios, divididos en dos bloques, los que se preocupan de la organización social autónoma y los que se consideran vanguardia de la lucha contra el estado, misma contradicción que se da en el resto de las dinámicas rebeldes, la mayoría de las cuales aspiran a formar una organización dirigente a la cual la población deberá seguir en la medida que se aumente la “educación política”.

Los partidos de gobierno han desarrollado el clientelismo estatal desde el funcionalismo público mediante puestos de trabajo, concesión de fondos, realización de viviendas y otras, dejando de lado la militancia y la organización social. El partido socialista ha reconocido que prácticamente no tiene militancia social, sino mayoritariamente cuadros políticos que operan en el estado, lo que explica los niveles de corrupción y desvíos de dinero que se efectúan en todos los planos. Militantes del PS, la DC y en menor medida el PPD, se han organizado en ONGs, en fundaciones y en empresas que postulan a los fondos estatales mediante el sistema oculto de que el alto funcionario a cargo de la licitación informa al partido y éste a quien le interesa que se lleve la torta. Sin embargo dentro de cada uno de esos partidos existen bloques generalmente comandados por un cacique o señor feudal, que lleva a sus secuaces a las asambleas para asegurar los votos que le incluirán “democráticamente” en los puestos de poder, así negocian entre los dueños de cada bloque interno cuales son los puestos estatales a que tendrán acceso los paniaguados de uno y del otro, para asegurar que cuando salga una licitación, sean las ONGs, fundaciones o empresas de miembros de aquel bloque los que resulten favorecidos. Si hay dificultades, el alto cargo público se encarga de detener el proceso hasta que su gente cumpla con todos los requisitos y no quede constancia de que ha habido “favoritismo”. Así cada partido es un estado parásito dentro del estado.

Por su parte los dueños y socios de esas ONGs, fundaciones y empresas favorecidos por los fondos estatales, reproducen la lógica del robo y desvío haciéndose de millones de pesos (o dólares) y jugosas cuentas bancarias aquí o en otros países, mientras hablan de progresismo. Sus empleados reciben tarde mal y nunca sus salarios en tanto sus obras o resultados dejan mucho que desear.

En definitiva los sectores de gobierno no han hecho política, sino que han profitado de los fondos públicos, lo que explica su gradual distanciamiento de la población y pérdida de bases de apoyo, lo que vino a intentar resolver el conglomerado de personas y grupos que se alinearon detrás de Marco Enríquez, que buscaron rescatar una mínima ética en la política y un servicio público más abierto y efectivamente social. Ello generó una gran simpatía en sectores importantes de la ciudadanía y hoy día sus líderes se encuentran formando un nuevo partido político para capitalizar el descontento, la insatisfacción y las espectativas nacidas de su propuesta. Sin duda estas anotaciones deben ser tomadas en cuenta cuando usted lea en este artículo los factores de la victoria de la derecha, que siendo tanto o más ladrones que los gobiernistas, han podido capitalizar el descontento creado por estos últimos.

Dentro de los sectores rebeldes no hay innovación en las formas de organización, análisis, tácticas y estrategia, reiterándose las viejas prácticas, constituyendo un referente tras el otro con la idea de ofrecerse como alternativa ante el descontento generalizado y en sus reuniones o asambleas se ven las mismas caras de siempre controlando y dirigiendo los procesos de “unidad”. Dentro de ellos se encuentran sectores provenientes del guevarismo que podrían madurar con el proceso de organización social en dirección a alianzas por abajo con anarquistas y autónomos que se dedican a la autoorganización comunitaria y al desarrollo de una nueva economía por abajo, sin embargo para ello tendrán que sobrepasar a las viejas dirigencias y distanciarse de los sectores estalinistas que no vacilan en ocasiones en aliarse al PC y aún apoyarse mutuamente en elecciones sociales y municipales. Todavía hay grupos y personas que insisten en establecer acuerdos y trabajos conjuntos con la vieja izquierda burocrática, sin entender que ellos no van a caminar si no es para hegemonizar, por lo que la conclusión que queda es que están dispuestos a subordinarse. Creer que tendremos capacidad de imponer acuerdos al PC es ser un tanto ingenuos o no haber entendido nada de la crítica al socialismo que ha fracasado.

PARTE CUARTA
LA POBLACIÓN Y SUS BÚSQUEDAS. LOS ACTORES SOCIALES

Analizando el contexto presentado más arriba, se puede apreciar a primera vista que existe una enorme insatisfacción y crítica en la juventud, lo que se puede medir por la negativa a inscribirse en los registros electorales y aún por sus actitudes en los hogares, escuelas y barrios, con un fuerte componente contestatario a las estructuras vigentes, como la familia, el autoritarismo de los padres y profesores, el repudio a la policía uniformada y civil, el paso del va y viene por dentro y fuera de los límites de la legalidad, la violencia en manifestaciones, partidos de fútbol y conciertos musicales, el rechazo a las orientaciones disciplinarias urbanas, etc.

La consigna de la juventud chilena es “no estoy ni ahí”, sin embargo no hay barrio donde no exista un centro cultural, una biblioteca, un emprendimiento autogestionario, en fin, un grupo de jóvenes deseosos de hacer “algo”, de contribuir desde abajo al mejoramiento de las condiciones de vida de la población, de ayudar a preparar condiciones para cambios en la localidad. Al no haber labor política de los partidos que consiga aprovechar los recursos estatales para estimular la participación y el envolvimiento de los vecinos en los asuntos de todos, son los mismos jóvenes autónomos los que comienzan a actuar en su propio barrio.

Si hay una protesta o barricada, de inmediato llegan jóvenes de todos lados. A la muerte de Pinochet se organizaron verdaderas fiestas populares en las calles de diferentes barrios además del centro, sin presencia de partidos, los que se reunieron para ver “qué hacer”, cómo capitalizar el momento, lo que debía decirse, etc. en función de los objetivos racionalmente predeterminados. Pero cuando llegaron sólo pudieron sumarse a las dinámicas autónomas y emitir declaraciones posteriores tratando de “interpretar” a su modo la euforia popular. La gente tiene voz y sólo la saca en ocasiones. Los partidos intentan mediar entre esa voz y las instituciones que aspiran a dirigir, o sea, la domesticación del movimiento social y la construcción de “base de apoyo” con la cual negociar en las mesas del poder.

Marta Harnecker había escrito sobre la izquierda social y la izquierda política, en que la segunda dirige a la primera. Eso indica a las claras que lo social no tiene voz. Sobre la base de esos criterios doctrinarios se enceguece la vista y arremetemos con furia sobre el paño rojo del torero. Esa propuesta de la famosa seguidora de Althusser, que limó las asperezas del marxismo introduciéndolo en la metodología estructuralista, resultó sumamente conveniente para los que aspiraban a ser líderes de la masa bruta de lo social, de los pobrecitos pobres. Como no tienen voz, se justifica que vayamos a llevarles la verdad, cual modernos profetas o “pescadores de hombres”, tocando a sus puertas para entregar la Atalaya. Y como aprendemos a ser pillos y negociar entre inteligentes tras las bambalinas para ir dando forma al camino de las ovejas, nada mejor que esa óptica neoestructuralista de Harnecker que comienza a recorrer el continente para atraer lo social de vuelta a las instituciones de donde escapaban como esclavos fugados y salían a las calles desplegando la novedosa lucha antiglobalización de los llamados altermundistas, los que querían otro mundo. Unos decían otro mundo es posible y otros decían un mundo donde quepan muchos mundos. O sea: un mundo homogeneo o un mundo de diversidades.

El Forro de Porto Alegre vino a rescatar a los vanguardistas y estatistas del desorden social provocado por los altermundistas. Como dice la Biblia: al principio era el caos y luego vino el orden traído por el Forro de Porto Alegre. Tanto crecían las batallas sociales desde abajo, como en Praga, Seattle, Gotenburgo, que apuntaban efectivamente a la diversidad, al respeto de las dinámicas de organización y lucha de cada uno, reuniéndose para golpear juntos contra los símbolos de la época, en especial el FMI, Banco Mundial y la OMC, desarrollando crecientes niveles de conciencia anticapitalista en miles y miles de jovenes y trabajadores en los más variados países.

El Forro de Porto Alegre fue una iniciativa de gente de izquierda burocrática y socialdemocracia que decidió apoyar al nacional-populismo de Kirchner y Lula para impulsar una política de alianzas con Venezuela y Cuba en pos del proyecto de desarrollo capitalista regional independiente. Hicieron como que el espacio era para todos y la gente picó como pececitos llenando los lugares para discutir los más variados asuntos mientras los acerdotes del culto los ponían al pie del dios estado. Véanse varios artículos sobre el Forro de Porto Alegre y análisis sobre el continente en http://clajadep.lahaine.org

Los actores sociales en los territorios controlados por el estado chileno son muy variados, con diferentes problemáticas y distintas dinámicas de organización y lucha. En períodos anteriores era posible un sindicalismo fuerte debido a los acuerdos entre el capital, los gobiernos y dirigentes de los trabajadores, sin embargo ese sindicalismo no era democrático sino piramidal y se podían hacer ciertos convenios sobre la base de un excendente estatal destinado al efecto. De ese modo el empresariado utilizaba el estado para convencer a los dirigentes de que era mejor aceptar determinadas condiciones que ellos establecían y se aseguraba desde el erario público el sistema de pensiones, salud y seguridad social que permitía ciertos beneficios limitados para las capas más acomodadas del movimiento obrero y de empleados estatales. Todos muy amigos.

Eso permitió el desarrollo de una izquierda burocrática que abandonó y se puso en contra de las viejas luchas sociales que establecían control de ciudades enteras mediante el empoderamiento obrero en las calles y que no era más que una capa de dirigentes instalados en ese posterior sistema de diálogos, negociaciones y acuerdos que se llamó la época de la economía política del estado de bienestar, bien denominado por otros como el estado de la conciliación de clases que sigue a los acuerdos de Yalta de pos guerra. Los partidos que dirigieron ese proceso de conciliación en los territorios controlados por el estado chileno llegaron a ser poderosos como el PT en Brasil y el peronismo en Argentina, en especial los partidos Comunista y Socialista.

Sin embargo, durante el gobierno de Allende, la patronal rompe el viejo acuerdo y lanza una paralización total de la economía para derribar al gobierno popular. La dirigencia política tuvo que escoger entre el gobierno y los trabajadores. Los trabajadores y vecinos de los barrios ocupan los medios de producción, distribución y transporte para hacer funcionar la economía desde abajo. Los patrones verifican que no tienen la posesión efectiva de los medios de producción. Hay un cambio real en la correlación de fuerzas y un enorme salto de conciencia del pueblo y los trabajadores. La patronal se ve obligada a recurrir al gobierno de los partidos de la Unidad Popular para pedir que los trabajadores devuelvan las fábricas y demás elementos económicos. O sea, exigen que usen su “influencia” sobre la militancia política que estaba introducida en lo social. Se destapa la olla. Se evidencia que para bien o para mal los poderosos podían negociar por arriba. Entre gobierno y trabajadores, los partidos optaron por el gobierno obligando a sus propios militantes obreros a entregar las empresas, tal como el PC italiano por órdenes de Moscú obligó a los partisanos, que tenían liberada buena parte de Italia del eje nazismo-fascismo, a entregar las armas a los norteamericanos que ocupaban ese país, ya que Italia era de ellos según los acuerdos de Yalta que repartían los estados unos para mí y otros para tí.

La idea de devolver las empresas era “evitar” el golpe, o sea, el más puro chantaje, siendo que el golpe ya estaba decidido desde antes de asumir Allende. Militantes lloraban mientras entregaban las empresas y muchos rasgaron sus carnés de partido. La conciencia alcanzada debía someterse a las conversaciones por arriba, o sea, vuelvan a ser ovejas. Es por tu bien.

Esa miserable decisión de los partidos de izquierda burocrática quedó clavada como puñal traicionero en la carne de los trabajadores, ya que entregaron el instrumento económico que ya estaba en manos del pueblo. El fin del período del estado de bienestar y de la conciliación de clases se comenzaba a perfilar, debiendo transformarse el gobierno en bonapartista, es decir, estar bien con dios y el diablo. Los militares quisieron poner a prueba el golpe y llevaron los tanques a la Moneda, sin embargo un millón de personas rodeó el palacio de gobierno pidiendo la disolución del congreso y armas para el pueblo. Fueron enviados a sus casas como osos amestrados del circo. La fuerza social comenzaba desde ahí a disgregarse y deblitarse. Ganaban puntos los golpistas.

Los marinos e importantes sectores de tropas de las fuerzas armadas comenzaron a organizarse para defender al gobierno y fueron detenidos y torturados. Para acrecentar la vergüenza de esa izquierda y para conseguir debilitar aún más el desarrollo de la oposición popular al golpe, los oficiales solicitan al gobierno que acuse a los marinos torturados de sedición y motín. El gobierno, en vez de apoyarse en los trabajadores y en la marinería, acepta la presión militar y acusa a los torturados, lo que genera una reacción en cadena al interior de las fuerzas armadas de crítica al gobierno y abandono de las tareas preparatorias de defensa que efectuaban extensos sectores de la suboficialidad y tropas. El golpe estaba servido en bandeja.

De allí, con esas experiencias, no es de extrañar que la izquierda burocrática chilena haya perdido aquella simpatía e influencia de antaño, ya no tenía con quien negociar y la llevaron a traicionar a sus propios representados. Para peor, la dirigencia se asila y huye del país escondiendo las llaves de los depósitos de armas que se habían prometido desde el PC y desde el PS. Esas cosas son parte de la historia popular que no se borran tan facilmente y se trasmiten a los hijos, muchos de los cuales odian a esa izquierda institucional, aunque no por ello se van a sumar a la derecha.

Aún el MIR fue criticado por sectores sociales que comprometieron esfuerzos en los preparativos de la lucha social y armada sin poder luego ponerse a la cabeza y ni siquiera orientar ciertos sectores. Sin embargo no perdió tanto terreno como los demás partidos debido a una serie de acciones de resistencia desde el mismo día del golpe, como fue la guerrilla de José Gregorio Liendo, dirigente de los trabajadores forestales en el sur, y la constante presencia armada con fuertes altibajos que se dio durante la dictadura.

Explicada en parte la crisis histórica y ruptura de relaciones de la izquierda con el movimiento social en los territorios del estado chileno, es fundamental anotar el crecimiento de la resistencia popular autónoma durante la dictadura que llegó en la primera mitad de los años 80 a su más alto nivel con barricadas incendiarias en practicamente todos los barrios de las principales ciudades, amenazando seriamente la estabilidad pinochetista, lo que llevó al gobierno militar a poner de intendente de Santiago al cuarto hombre en jerarquía del ejército después de Pinochet, el general Carol Urzua, con la siniestra misión de contener el auge de la resistencia, lo que hizo al pie de la letra, pues a la primera salida popular puso 18 mil soldados en las calles de Santiago disparando a diestra y siniestra, dejando como saldo alrededor de 24 muertos. Este feroz asesino fue presentado ante sectores de opinión como un hombre interesado en la “transición” hacia la democracia, con lo cual se aspiraba a disfrazar su condición de genocida.

Sectores de izquierda aceptaron las negociaciones para regresar a la democracia limitada, o sea, a una dictadura civil y abandonaron la construcción de la resistencia que crecía a ojos vista y fue dejada de lado por los dirigentes, militantes y representantes que se dedicaron a preparar sus maletas para desembarcar en puestos de poder, descartando una salida popular desde abajo al gobierno de los militares, factor que también ha influído históricamente en las sensibilidades que rodean las malas relaciones entre la izquierda y los movimientos sociales.

Por otra parte hay que anotar que junto al viejo sindicalismo de izquierda burocrática que acompañó y cayó con el gobierno popular, se fue desarrollando una novedosa organización de vecinos sin casa que ocupaban terrenos abandonados y creaban por decenas en las periferias de las ciudades los llamados Campamentos, algunos de 200 y otros de 2 mil familias o más, llegando a reunir muchos de ellos alrededor de 2 mil a 20 mil personas. Esa potente red popular que no respondía a la dirigencia de la izquierda tradicional fue radicalizando sus exigencias al estado y asegurando resultados en las negociaciones por medio de la acción directa, ocupaciones de ministerios, cortes de calles y otras medidas diversas. La izquierda burocrática también realizó esas ocupaciones y campamentos, en especial los partidos Socialista, Mapu y Comunista, pero organizándolos de manera absolutamente piramidal para efectuar actividades meramente corporativas y reivindicativas, en cambio los campamentos rebeldes y autónomos donde había presencia del MIR, desplegaban por primera vez desde muchísimos años la organización comunitaria de la población, esto es, el vivir en común, resolver problemas entre muchos, cocinar juntos, almorzar juntos, levantar un almacén popular para todos, generándose nuevas relaciones vecinales como prolegómenos del socialismo cotidiano del Che.

La izquierda tradicional se ha negado siempre sistemáticamente a organizar formas de vida comunitaria, ya que las asambleas, autonomía y horizontalidad de las dinámicas sociales son contradictorias con sus afanes de dirección y manipulación desde arriba.

También durante la dictadura militar, en los barrios comenzaron a constituirse las llamadas colonias urbanas, espacios territoriales que intentaban reproducir esas formas de vida compartida, de donde salieron algunos personeros que luego serían actuales altos funcionarios del gobierno concertacionista que ha sido derrotado por Piñera. Esa experiencia también permitió perfilar rasgos propios de las dinámicas sociales que tenían sus expresiones independientes de los intereses partidarios.

En la primera mitad de los 90 se realiza en Santiago una gran toma de terrenos en la comuna de Peñalolén, un sector periférico casi rodeado de barrios pudientes que permite la reaparición del sujeto poblador barrial, de allí se extiende hacia otros barrios un fuerte movimiento de pobladores, allegados, deudores habitacionales, sin techo, etc. que fue conducido hacia la estructuración de nuevos sindicatos y partidos, sin embargo la fuerte discusión interna y la crítica más severa hacia el gobierno y hacia los partidos burocráticos, así como sus acciones directas de ocupaciones de locales estatales e interrupciones de actos oficiales, contribuyen a la reflexión generalizada sobre los destinos de los movimientos sociales como actores del cambio.

Las principales movilizaciones sociales en los últimos años han estado marcadas por un fuerte componente corporativo, reivindicativo y negociador, desatándose la más brutal represión sobre aquellos que intentan pasar la línea disciplinaria de la estricta legislación estatal.

Entendiendo que la economia chilena ha priorizado por la exportación concentrando en esa área buena parte de la fuerza de trabajo integrada, podemos entonces acercarnos a una comprensión del desarrollo de esas áreas y la organización y dinámicas de esa fuerza laboral. La tecnología moderna aplicada al campo extractivo no ha llegado a los niveles de tecnificación que libera importantes cantidades de fuerza de trabajo, por lo que encontrarmos allí relaciones laborales de carácter bastante primitivo. En la minería el carbón había sido una fuente muy potente de contratación de mano de obra en las regiones del sur próximas a Concepción, es decir, fronterizas con el territorio mapuche. El fin del uso masivo del carbón por la industria acabó con esa fuente laboral arrojando miles de trabajadores de la región a la peor cesantía y quebrando localmente el predominio histórico de la izquierda, en especial PC y MIR, esto es, estalinistas y guevaristas, izquierda reformista e izquierda revolucionaria. También las industrias textiles de esa misma región fueron cayendo una a una, incorporándose por ambos motivos un fuerte contingente de clase obrera fogueada en la lucha sindical a la vida y formas de vida de los barrios periféricos que habían sido arrasados militarmente por la represión pinochetista. La persecusión y la falta de fuentes de trabajo fueron minando la fortaleza regional de los trabajadores. Sus partidos eran aniquilados o se sometían a la dictadura civil, la ausencia de solidaridad debido al sálvese quien pueda, fue socavando la base de sustentación del mundo del trabajo que había constituido extensas redes de la más diversa índole, independientemente de si eran destinadas a la colaboración con los gobiernos o si se planteaban la lucha directa contra el sistema. Cada cierto tiempo se estremece el ambiente con algunos estertores de esa vieja organización y conciencia desmembrada, en especial mediante la intervención de grupos rebeldes que no consiguen ni la más mínima expresión del alto grado de organización y lucha alcanzado en fases anteriores, por lo que se mantienen aislados, entre la represión estatal y la indiferencia social. Mucha gente había comprometido sus cuerpos y sus familias en un proyecto que fue debilitado por la porfía de las propias fuerzas de izquierda. El Partido Comunista intentó salvar su imagen allí y recoger votos en las últimas elecciones parlamentarias que acompañaron a las presidenciales, trasfiriendo un líder de los trabajadores del cobre desde el norte hacia esta región. Sin embargo ese dirigente, de apellido Cuevas, discípulo del economista Orlando Caputo, que se negó a apoyar la alianza entre el PC y el gobierno para suscribir en cambio el apoyo a la candidatura de Marco Enríquez, perdió la elección por el hecho de haber sido retirado de su región natural de la gran minería del cobre en el norte para venir a recoger votos críticos en el sur penquista. La jerarquía le jugó una mala pasada, pues con votos de los partidos de gobierno fue electo por la región minera de Atacama y Antofagasta el segundo hombre del PC, en cambio en su región ello no sucedió, pues las negociaciones con el oficialismo no llegaban hasta la zona del carbón. Esos movimientos de piezas y peones ha sido captado por la población, que ha dado un voto castigo a la alianza del gobierno con la izquierda burocrática, votando por la candidatura de la derecha, lo que demuestra una vez más que las posturas predominantes no son las de carácter doctrinario-ideológico. Efectos del apoyo del partido comunista a quienes reprimen a sangre y fuego las luchas sociales.

Los trabajadores mineros del cobre han efectuado sólidas movilizaciones alcanzando importantes beneficios del gobierno aquellos de minas estatales, algunas de ellas obviamente faltando poco tiempo para las últimas elecciones. La ocasión hace al ladrón. Se trata de una fuerte categoría sindical que recibe salario 10 o más veces superior a la media. Si para un trabajador urbano puede decirse que un salario de 300 a 400 mil pesos es muy bueno y el mínimo ronda los 200 mil, los trabajadores del cobre perciben 3, 4 o más millones mensuales. Cierto que Calama es una ciudad bastante cara, pero no es 10 veces más cara que las otras ciudades, con lo que se verifica que los gobiernos y empresarios favorecen claramente a este sector que les hace ganar millones de dólares.

Exactamente lo contrario sucede en la agricultura de exportación, donde cientos de miles de temporeros y temporeras llegan por temporadas desde las más diferentes y distantes regiones a anotarse con los capataces de las haciendas ganando cuando mucho 400 a 500 mil pesos en tres a cinco meses, con lo que deben subsistir todo el año. No existen convenios ni negociaciones, la organización sindical es sumamente débil y nadie puede asegurar que volverá a ser tomado para trabajar en la siguiente cosecha. Las pocas luchas que se han dado en el sector durante los últimos 35 años se han concentrado en áreas selectas y exquisitas, como nueces, almendras o pasas. El resto vive bajo el temor a los patrones y policías y la devoción a los santos patronos, encargados de poner ungüento en las heridas

Durante el período de represión militar y aniquilamiento de los partidos y de las organizaciones sociales tradicionales muchos militantes y activistas de partidos o autónomos, así como grupos de personas conocidas o afines, comenzaron a invertir esfuerzos en cinco direcciones separadas: la espiritualidad, la ecología, la salud alternativa, la cultura y la autonomía social. En el primer caso muchos se incorporaron o fundaron agrupaciones y espacios de meditación, yoga, espirituales y similares que parecían o podían ser escapismos, pero que fueron opciones tan válidas como los de aquellos que participaban en la resistencia armada, decisiones personales de búsquedas basadas en la crisis de la lucha social, la derrota de la izquierda y el exterminio. La creencia y confianza en el cambio obviamente estaba en cuestión y no se veía alternativa de manera masiva. Las búsquedas y encaminamientos se hicieron así de manera diversa. Por otra parte un sector importante de gente y grupos optó por la ecología y una mayor relación con la naturaleza, algunos de manera individual o sólo para negocios o para encontrar nuevos modos de acceder a espacios de poder, en tanto otros orientaron sus esfuerzos a la constitución de comunidades ecológicas, huertas y ecoaldeas donde se pudiera vivir en comunidad. La salud natural o alternativa se extiende de manera impresionante y muchos ex activistas se transforman en sanadores procurando contribuir o servir a la sociedad de esa manera, al mismo tiempo que autogestionaban sus formas de vida individuales y familiares. En el campo de la cultura proliferan los grupos musicales, revistas alternativas, centros culturales, bibliotecas populares y artistas de la calle, muchos de ellos son activistas que comunican mensajes de resistencia en tanto otros desarrollan formas novedosas o participativas de creación artística. Por últimos están los grupos o colectivos autónomos que estudian y practican algunos elementos de la autogestión, asambleismo, anarquismo, situacionismo o simplemente comunitario.

La mayor parte de ellos despliega sus actividades en los barrios, en el espacio concreto de sus relaciones más próximas en tanto algunos desenvuelven una intensa propaganda para captar seguidores o clientes. Ninguno de los dos consiguió o se interesó en el movimiento de los trabajadores, que había sido completamente desestructurado hasta el día de hoy salvo excepciones en algunas áreas privadas y funcionalismo público.

En los dos últimos años han habido pequeños intentos regionales y locales de acercamiento y coordinación entre estos sectores autónomos, lo que se ha venido acelerando el año pasado por la crisis de cohesión y conducción del bloque en el poder y la crisis de alternativas desde la izquierda tradicional, así como también el estancamiento de los grupos rebeldes que reiteran formas de organización y acción del pasado, tanto aquellos de raigambre marxista como anarquista. La rebelión de los pingüinos mostró a muchos jóvenes que más que la lucha o los derechos de la juventud, esas organizaciones -marxistas y anarquistas- están más interesadas en el reclutamiento que en la autonomía, a captar más bien seguidores de su línea que a producir espacios de creatividad y protagonismo social.