Autor: “Darío Azzellini”

El control de la producción y de la empresa no se debería hacer solo en nombre de los trabajadores sino también de las comunidades, de las personas autoorganizadas en general.

El control obrero es el primer paso en el camino al socialismo, en el sentido de que el control de la producción y de la empresa no se debería hacer solo en nombre de los trabajadores sino también de las comunidades, de las personas autoorganizadas en general. Y ni siquiera esto es el último paso porque, como dice Marx, la comuna es la última forma política descubierta, así que sigue siendo una forma política. El socialismo, o el comunismo, consiste en ir más allá de la política, en conseguir autoorganizar la vida.
Nosotros decimos ¿cuesta mucho comprender que el trabajador forma parte de su familia, de su barrio y de su comunidad? Algunos obsesionados por el poder y la administración del capital, sólo ven al trabajador como parte del engranaje de acumulación, donde obviamente participa y es explotado junto a la destrucción de la naturaleza, pero desde su pertenencia a la especie y empotrado en la estructura patriarcal de la la sociedad. El trabajador no es un tránsfuga diletante de la espoecie.