Autor: “Gustavo Esteva”

México: el olvido otro

Falta lo que falta. Al recordar y conmemorar la otra política, la de abajo, no olvidemos el contexto que la sembró. Por buenas razones se destaca Berkeley, el mayo de París, Tlatelolco… Pero los reflectores sobre el 68 y los estudiantes pueden ocultarnos la década entera, que es inevitable llamar revolucionaria.


México: ¿Democracia?

La consulta vinculatoria relacionada con la construcción del Nuevo Aeropuerto de Ciudad de México puede ser la primera de las grandes decisiones del nuevo gobierno. Empezó a gobernar desde el primero de julio, al acentuarse la deserción de las funciones de gobierno de la actual administración, la cual empezó mucho antes. Pero esta sería una de sus primeras decisiones importantes. Tal como está planteada, es una pésima forma de empezar la gestión.
El nuevo gobierno necesita pensar de nuevo lo que ha propuesto. Es muy mala manera de empezar una aventura que se pretende democrática hacerlo con un ejercicio engañoso y ciegamente autoritario. Si ha decidido ya someter la decisión a consulta, tiene que repensar sus términos.


México: en busca de rumbo

Nos amenazan tiempos de confusión. Devaluar las palabras del discurso público, como se está haciendo, busca que su significado dependa de las estructuras de poder para pervertir los imaginarios populares.


México: Cosa de esperanza

“La esperanza en México está en bancarrota” señaló Juan Villoro el 8 de abril, en la perspectiva de las elecciones. Cada persona sabrá, de forma pragmática, a quién le da su voto, pero es importante construir esperanza.


México: ¿Y el PRI?

Lenin ha pasado de moda, pero uno de sus dichos parece muy pertinente: Los de abajo ya no quieren vivir como antes. Los de arriba ya no pueden gobernar como antes.


México: limpiar la mirada

El señor presidente electo haría mal en pensar que 30 millones de personas votaron por él, aunque así lo hayan marcado en la boleta. Muchas y muchos votaron en contra, no por él. Hartos del sistema, inmensamente descontentos, votaron contra los que no supieron ni pudieron desligarse de la maquinaria delincuencial a la que pertenecen. AMLO supo captar ese ánimo.


México ¿Y ahora?

En este momento de peligro, a escalas nacional y mundial, los empeños que desde abajo se han realizado para reconstruir el país, especialmente por quienes no piensan que los cambios significativos y necesarios puedan venir de arriba, tendrán impacto decisivo. Una de sus tareas más importantes será enfrentar con buen juicio la peligrosa desmovilización que se producirá en quienes celebran hoy el triunfo de AMLO con la convicción ilusoria de que hicieron ya su tarea –votar por él– y ahora toca al líder resolver todos los problemas. Esa desmovilización se combinará con el desmantelamiento de organizaciones y movimientos cuyos dirigentes se incorporarán al gobierno, con la ilusión de impulsar ahí las causas que defienden. Son obstáculos muy serios, de muy graves repercusiones. Pero no son suficientes para detener el impulso de transformación que apareció a ras de tierra el primero de julio y va mucho más allá de esta fecha.


México: ¿Elecciones o ilusiones? El protagonismo social y lo que sigue

Los Cinco parecen haber atrapado la atención general, para convencernos de que nada hay más importante que votar apropiadamente el primero de julio, que ese día podremos dar un paso al abismo o a la felicidad… Como siempre, las apariencias engañan. El balón está en nuestra cancha, no allá arriba. Nos toca hacer lo que falta.
Necesitamos adoptar el horizonte de cada quien, de cada grupo, de cada lugar, y desde ahí dar forma a la tarea: entender bien lo que pasa y hacer lo necesario para tomar el asunto en nuestras manos.
Lo que se requiere es recuperar el sentido, los sentidos, y concebir e implementar las acciones que cada quien, en su contexto, con su grupo, con su organización, puede llevar a la práctica, según las formas específicas que en cada lugar toma el despojo, la agresión, la destrucción, lo mismo que la resistencia, la rebeldía.
La invención de México fue desafortunada. Se le concibió como Estado cuando éramos muchas naciones.
Es importante reconocer la naturaleza global de la ola de despojo, el inmenso ímpetu destructivo del capital globalizado. Pero el horizonte de resistencias y rebeldías, el de la acción real y concreta para enfrentar el horror y construir otra cosa es local y pegado al suelo, sensorial, nuestro…


Reconstruir esperanza

¿Cómo lidiar con el ánimo que está cundiendo, moldeado con la mezcla de miedo y falsas esperanzas que impone la incontinencia verbal y escénica de candidatos y partidos?


¿Organizarnos?

Organizarnos, hoy, significa ante todo mantener la mirada entre nosotros, a nuestra escala, dentro de nuestro alcance, horizontalmente, conscientes de lo que podemos o no hacer por nosotros mismos para reconstruir la sociedad desde abajo.
Significa también saber que eso exige, entre otras cosas, pensar de nuevo el horizonte. Perdimos el país que teníamos. Se ha desvanecido el marco del Estado-nación


Ser o no ser

Los que se han dejado convertir en un perfil; los que creen que están hablando con otros cuando sólo están intercambiando información con ellos; quienes cuentan satisfechos el número de amigos y amigas que están viendo en ese momento la fotografía de sí mismos, la selfie, que acaban de subir a su página; los que son ya, en la realidad, lo que capta y usa el algoritmo, aquellos y aquellas que se han convertido en lo que su huella electrónica muestra… Sólo por eso el truco funciona. Ese es el verdadero problema.


Un día muy especial

Marchas por todas partes, iniciativas originales y creativas, el mundo entero sacudido por la decisión de las mujeres de poner un hasta aquí a la ola de violencia y discriminación que están padeciendo y dar un paso adelante, firme y decidido, en su lucha de siempre.


México: Las vueltas del camino

Si uno es rebelde se trata de construir un camino nuevo


Llegó la hora.

No todos logran salir de su zona de confort. No sienten ni huelen la tormenta; creen que es una agüita pasajera. Pero abajo se está contagiando otro humor.


Retomando nuestro camino

Marichuy exige tejer en pequeño la vida digna.


Caminos de sanación, o resultados concretos de la campaña de Marichuy

Como anunciaron con claridad al constituir el Concejo Indígena de Gobierno y nombrar a su vocera, María de Jesús Patricio, Marichuy, se trataba ante todo de entrar a la fiesta de los ricos para echarla a perder. Lo están consiguiendo. Hacen público el carácter corrupto, despótico y racista de un dispositivo que supuestamente da a la gente la posibilidad de elegir libre y democráticamente a sus gobernantes.
Muchos grupos de apoyo creados para respaldar a Marichuy ya no quieren llamarse así. No desean verse como colectivos que sólo existen para apoyar algo o a alguien. Tras experimentar su autonomía y capacidad de autogobierno, quieren seguir existiendo en esa condición más allá del 12 de febrero y de la tarea de recoger firmas. Seguirán juntas, juntos, en sus propios contextos, por sus propios motivos. Seguirán dando visibilidad pública e importancia política a los conflictos que padecen directamente o a los de otros grupos de su región y serán expresión del impulso de organización desde abajo que se va extendiendo.
Eso buscaba la propuesta. Lo está logrando, paso a paso, apenas a dos meses de haber empezado. Como dice Marichuy: Nuestra propuesta somos ustedes.


Construir el porvenir

No hay promesas con Marichuy. No espera ocupar los aparatos podridos y desde ellos abrir otra posibilidad. No plantea siquiera que se vote por ella. Se reduce a mostrar lo que está pasando. Sostiene que sólo nosotros, nosotras, en nuestros lugares, podemos hacer lo que hace falta. Sólo nosotras, nosotros. Si recuperamos la esperanza como fuerza social sin más fe que la derivada del empeño propio, discreto, puntual, esforzado. A ras de tierra. Sólo así, piensan algunas, algunos, podemos ponernos a construir un porvenir.


México: Lo que se viene

Inflación, devaluación, fuga de capitales, pobre funcionamiento económico, aumento de la desigualdad, deterioro en las condiciones de vida de la mayoría, corrupción rampante, destrucción ambiental cada vez más aguda. Se perfiló así un estado de cosas, no una coyuntura económica y social adversa.
El saldo político es aún más negativo. Nos siguen faltando los 43, mientras continúan feminicidios, agresiones a periodistas y defensores de derechos humanos y la violencia incontenible.


Más allá del ritual

La repetición del ritual consagrado resultó patética. El destape (del candidato presidencial del poder) no tendrá los efectos que alguna vez tuvo.
El ritual genera la fe, no al revés. No es que una creencia específica tome la forma de un ritual. Los rituales se conciben y practican para moldear las creencias y fortalecerlas.
Otra opción, sin embargo, se sigue cocinando desde abajo. Se organiza la resistencia a las presiones electorales, que pueden dividir a las comunidades. La recolección de firmas para la vocera del Concejo Indígena de Gobierno (CIG)


Otro horizonte político

Tenemos opción. Se llama Concejo Indígena de Gobierno. Se llama Marichuy. No creen en esos aparatos podridos. No intentan tomarlos ni piensan que podrán arreglarlo todo allá arriba. Miran hacia abajo, adonde está la gente. Por eso son opción. Caminan preguntando y sospechan que otro mundo es posible.