Autor: “Gustavo Esteva”

México: Nunca más

Se repitió esta semana el ritual oficial. Ni las autoridades ni los portadores de banderitas se dieron por enterados del vacío que ahora enfrentan. Cuando se oye de nuevo “Los héroes que nos dieron patria”, mucha gente se pregunta: ¿A quien se la dieron? ¿Y en qué consiste esa “patria”?


Humptys Dumptys y sus maravillas

Alicia se entusiasma ante la propuesta de Humpty Dumpty: que cada palabra signifique lo que quiera el que la diga. Pero de inmediato se preocupa: ¿cómo vamos a entendernos? ¿Cómo hacer que las palabras signifiquen tantas cosas diferentes? Humpty le responde sin vacilar: “La cuestión es saber quién es el que manda” (Lewis Carroll, Alicia en el país de las maravillas).
Nos invade una plaga de Humptys Dumptys. El significado común de ­pa­labras y acciones cambia continuamente en boca de las autoridades.


Vergüenzas

Es difícil evitar una sensación de vergüenza ante lo dicho y hecho en relación con algo muy extraño denominado “conmemoración de la caída de Tenochtitlan”. En uno de los momentos más atroces de la historia humana, cuando la guerra total arrasa todo a su paso y se han desvanecido los horizontes que se empleaban de guía, los pueblos verdaderos abren hoy caminos creativos de construcción de la nueva era. No “cayeron” ni entonces ni ahora. Al contrario. Son semillas de lo nuevo. Y están ­floreciendo.


Buscar opciones

En vez de estar mirando hacia arriba, esperando de los gobiernos remedios a nuestros predicamentos o líneas de comportamiento a seguir, nos toca arraigarnos en nuestra realidad. Se trata de acordar normas de comportamiento, caminos a seguir, formas de organización, con las personas de nuestro entorno. En el caso de la chatarra alimentaria es posible reforzar la voluntad personal con la acción en común. Es lo que hicieron comunidades oaxaqueñas que aprovecharon la pandemia para impedir la entrada de alimentos chatarra y concentrar el empeño colectivo en las capacidades autónomas de producir comida sana. A final de cuentas, se trata simplemente de vivir y cuidar la vida en comunidad, no de “proteger” cuerpos individuales. Nunca debimos abandonar esa actitud. Es la que adoptaron muchas comunidades, particularmente las indígenas, que han tenido mucho éxito en el manejo del bicho.


Nuestra travesía

El esfuerzo, aquí y en todas partes, necesita concentrarse en lo que tenemos a la mano, en la acción concreta en cada lugar y contexto, para la construcción autónoma de un modo de vida más allá del patriarcado y el capitalismo, que es la forma de resistencia más eficaz. Comprende, naturalmente, tejerse paso a paso con grupos con semejante rebeldía, para aprender de ellos y practicar solidaridad, como lo hacen hoy en Europa los zapatistas.
Una concurrencia masiva el día 1º, con un sí contundente, sería en sí misma un juicio histórico de las víctimas sobre lo que padecieron en el último medio siglo por la acción u omisión de un régimen en agonía que incluye al actual gobierno. Ese juicio tendría en sí mismo un inmenso valor político. De esa manera, acaso, podríamos empezar nuestra propia travesía.


Ante la guerra

Esta guerra tiene en todas sus instancias carácter patriarcal, pero adopta diversas formas y estilos, según se trate de mujeres, defensores de derechos o territorios, periodistas o pueblos indígenas. Aunque esos parecen ser los principales blancos, se dirige también contra muchas otras personas y grupos.


Fuerzas y debilidades

Se extienden las capacidades concretas de gobernarse. A menudo por estrictas razones de supervivencia, la gente se reinventa y cambia sus maneras de pensar y actuar. Se junta con otras, otros que están también en un ejercicio autónomo y poco a poco se tejen entre sí insumisos y rebeldes. Es útil explorar bien dónde están hoy las fuerzas y las debilidades políticas, la capacidad de resistencia y conducción, la posibilidad misma de detener el horror.


Más allá del Estado

Es indispensable insertar en el análisis la cuestión patriarcal, los miles de años de pensar que nuestra coexistencia requiere formas de mando, dominación y control. No logramos imaginar un mundo en el cual podamos realmente gobernarnos, en vez de que alguien lo haga por nosotros, supuestamente en nuestro nombre. Pero sólo de eso se trata: de construir esa alternativa, más allá del Estado, como ya han empezado a hacer muchos grupos y pueblos.


Recuperar el piso

El Estado-nación, como forma política del capitalismo, se creó sustituyendo creencias y convicciones basadas en tradiciones ancestrales y experiencias cotidianas con nuevas construcciones abstractas. Aunque hubo resistencia en todas partes, se logró crear, a menudo por la fuerza, a individuos homogéneos sin género –el ciudadano, el homo economicus– que quedaron subordinados a las nuevas estructuras.
Es difícil que fluya en la conciencia general la convicción de que se ha vuelto especialmente urgente construir modalidades de organización social y política que pongan en relación a los grupos, entramados y organizaciones, en barrios urbanos o en comunidades rurales.
Afortunadamente, al atreverse a abrir los ojos de esa manera se descubren por todas partes iniciativas a ras de tierra de quienes hace tiempo se dieron cuenta de esta perspectiva.


Barbarie

Desde pequeños, infortunadamente, nos han programado para respetar, obedecer y hasta a amar a quienes nos oprimen y destruyen.


Polarizaciones

Es hora de concertarnos, de actuar conjuntamente. Pero es al revés: estamos separándonos cada vez más.
Hay interesados en que así sea. “Divide y vencerás” ha sido siempre lema para quienes quieren dominar y controlar. Nos dividen cotidianamente personas y grupos bien conocidos e identificados, que nos quieren separados y débiles a la vez que obedientes y sumisos.


Complicidades

Se ama al poder que nos oprime…
La principal función de la escuela es formatearnos de ese modo. Es difícil imaginar un régimen más despótico que el del salón de clase. El maestro tiene el poder y la razón, y actúa bajo el supuesto de que todo lo que hace es por el bien de quienes tiene a su cargo. Aunque pueda arruinar su infancia, imponer normas opresivas y cometer todo género de arbitrariedades, muchas niñas, niños y niñoas aprenden a quererlo.


En movimiento

Por necesidad o decisión algunas personas nunca dejaron de estar en movimiento ante el Covid-19. Otras muchas, paso a paso, abandonan ahora el encerramiento que habían aceptado y toman de nuevo la vida en sus manos.


La epopeya de la editorial Siglo XXI: Salto al abismo

Otro episodio vergonzoso de la batalla por Siglo XXI Editores se produjo el pasado viernes. Por su flagrante ilegalidad, fue cancelada la asamblea en que se pretendía consumar el atropello en que cambiaría de dueños.


La insurrección en curso

Confrontaciones interminables de la guerra en que estamos, a menudo violentas, hacen imposible seguirla disimulando. Pero ha cambiado su forma y su sentido. La sociedad de control, más allá del Estado-nación y el capitalismo, como forma superior y última del patriarcado, se ha estado construyendo por muchos años.


Aniversario

No es posible olvidar el 16 de febrero.
Los acuerdos de San Andrés, que se firmaron en esa fecha, tienen ya un lugar bien ganado en la historia. Los artículos que en estos días aparecieron en La Jornada hacen debido honor al acontecimiento. Vale aún la pena subrayar un par de aspectos.


El gran reacomodo (The Great Reset)

No basta la resistencia; tenemos que reinventarnos. Los caminos de ayer no llevan ya a parte alguna. No tiene sentido seguir buscando empleos que ya no existen ni existirán. Ni tocar las puertas que antes satisfacían demandas. Ni confiar en promesas para un futuro siempre pospuesto.


Escucharnos

Hablábamos de una crisis civilizatoria y mucha gente, en el mundo entero, se movilizaba contra el régimen dominante, patriarcal y capitalista, encarnado en estados-nación supuestamente democráticos. Pero llegó el Covid. Ocupó toda la atención y se usó para legitimar formas del estado de excepción que han estado organizando los comportamientos colectivos ante la “pandemia”. La diversidad ante políticas y medidas de los gobiernos se profundizó a lo largo de 2020 y empezamos 2021 con una gran polarización.


Resistir, luchar, movilizarnos… por la vida

Es hora de actuar, de ponernos en movimiento. Es estricta cuestión de supervivencia.


Fin de ciclo

No es sólo el fin del año. Termina un ciclo, una era, una época. No es el predicamento de Gramsci, cuando lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer. Son los predicamentos por la muerte de lo viejo y las formas de lo nuevo.