Autor: “Silvia Ribeiro”

Los hacendados de la pandemia

En este contexto, también surgen formas de solidaridad desde abajo. Junto a ellas es necesario enraízar un cuestionamiento profundo a todo el sistema alimentario agro-industrial, y una valoración profunda y solidaria de todas y todos los que desde sus milpas, huertas y comunidades nos alimentan y previenen las epidemias.


México: El tren de los muertos de hambre

Para Alfonso Romo, jefe de la Oficina de la Presidencia del actual gobierno, las y los pobladores de Yucatán son “muertos de hambre”, que no saben ni manejar sus propias tierras y a los que la empresa Enerall, que él fundó y ahora maneja su familia, les lleva el progreso.


Coronavirus, agronegocios y estado de excepción

Mucho se dice sobre el coronavirus Covid-19, y sin embargo muy poco. Hay aspectos fundamentales que permanecen en la sombra. Quiero nombrar algunos de éstos, distintos pero complementarios.
El primero se refiere al perverso mecanismo del capitalismo de ocultar las verdaderas causas de los problemas para no hacer nada sobre ellas, porque afecta sus intereses, pero sí hacer negocios con la aparente cura de los síntomas. Mientras tanto, los estados gastan enormes recursos públicos en medidas de prevención, contención y tratamiento, que tampoco actúan sobre las causas, por lo que esta forma de “enfrentar” los problemas se transforma en negocio cautivo para las transnacionales, por ejemplo, con vacunas y medicamentos.
La referencia dominante a virus y bacterias es como si éstos fueran exclusivamente organismos nocivos que deben ser eliminados. Prima un enfoque de guerra, como en tantos otros aspectos de la relación del capitalismo con la naturaleza


La emergencia climática como negocio

¿Significa esto que las trasnacionales, principales causantes del cambio climático, finalmente asumirán la gravedad de la situación y cambiarán sus causas? Claro que no. Lo que están haciendo es asentar una nueva ola de oportunidades de negocio. Por ejemplo, nuevas formas de apropiarse de la tierra y los ecosistemas –con graves impactos sobre las comunidades y el ambiente– y el desarrollo de tecnologías de geoingeniería.
Engloban estas propuestas con expresiones engañosas, como soluciones basadas en la naturaleza, reducción neta de emisiones, carbono neutral, cero emisiones netas o el aún más absurdo emisiones negativas


Satélites privados y redes 5G: invasión corporativa del espacio

El capitalismo, sea de mercado o de estado, no sólo ha contaminado la Tierra y todos sus ecosistemas, también ha producido una cantidad considerable de basura espacial que orbita el planeta. Ahora, con la ambición de crear redes de internet super-rápidas para crear nuevos mercados, la invasión del espacio y de nuestros cielos avanza en forma vertiginosa.
Lo que parece claro es que tanto en la noche como en el día, la intención de estas redes corporativas, contrariamente a lo que anuncian, no es que estemos mejor comunicados, sino que todas las comunicaciones pasen por ellas.


Nuevo asalto corporativo a la alimentación

Se está gestando un ataque en varios frentes por parte de las mayores trasnacionales de los agronegocios –junto con las de informática y otras– para apropiarse de la decisión global sobre políticas agrícolas y alimentarias. El intento es reconfigurar el sistema de gobierno internacional –actualmente basado en agencias públicas y de Naciones Unidas, como la FAO– y de investigación agrícola para crear instituciones globales manejadas por y dependientes de las transnacionales, pero desde donde se pretende instaurar políticas públicas para todos los países.


Trasnacionales farmacéuticas: receta para el lucro

Al contrario de lo que se podría pensar, a la industria farmacéutica trasnacional no le interesa la salud. Su vocación es aumentar sus ya desmedidas ganancias y por ello el “consumidor” ideal de sus productos está siempre enfermo, ya que si se cura deja de comprar y si se muere también. Es una industria cerradamente oligopólica, agresiva para controlar amplios porcentajes de mercado a nivel mundial, obtener patentes exclusivas y altos porcentajes de ganancia, ejercer presión para lograr políticas globales y nacionales a su favor.


Si los defensores de la tierra son considerados enemigos del estado es porque el estado es enemigo de la madre tierra

Cada vez más gobiernos, corporaciones trasnacionales y crimen organizado colaboran, intencionalmente o de facto, para despojar territorios, invadir tierras indígenas y campesinas, desplazar pueblos y comunidades, criminalizar, penalizar y/o asesinar a los defensores de la tierra, en su mayoría de comunidades. En esa trágica lista México está, desde hace años, en los primeros lugares y nada ha cambiado.


COP25: si no hubiera sido un fracaso

La COP 25 sobre cambio climático, que se acaba de realizar en Madrid, España, fue toda una metáfora de la actitud de gobiernos y empresas frente a la devastación ambiental y social que provocan: nada detendrá sus negocios, ni aunque estén aserrando la rama del árbol donde están sentados. Pese a la abundancia de evidencia sobre el desastre climático y a las multitudinarias protestas por todo el mundo, la vigesimoquinta conferencia del Convenio de Cambio Climático de Naciones Unidas (COP25) mostró al mundo nulos resultados para parar el cambio climático.


Dos mundos, los negocios de los gobiernos y las empresas, y los pueblos con sus alternativas reales

Lo que vemos en la COP25 es que los gobiernos en lugar de avanzar hacia lo que es urgente y necesario hacen lo contrario y pretenden establecer mercado de carbono y tecnologías sumamente peligrosas como la geo-ingeniería; además garantizar que siga la explotación petrolera con enormes subsidios públicos. Pero como contraposición hay una crítica cada vez más extendida y redes concretas de solidaridad de jóvenes, de indígenas, de campesinos de ambientalistas, de sindicatos, de organizaciones feministas; todo eso estaba acá presente y seguimos en redes de justicia climática.


El peligroso discurso de la emergencia climática

El discurso de emergencia climática desde el poder es altamente riesgoso, porque justifica la geoingeniería, es decir la manipulación del planeta a nivel global por medios tecnológicos, para bajar la temperatura o remover gases de la atmósfera. Son propuestas tecnológicas que si realmente se desplegaran a la escala necesaria para influir en el clima global, provocarían un aumento catastrófico de las sequías e inundaciones en todos los trópicos, particularmente en Asia y África.


La defensa del maíz comunal

La protección y fomento del maíz nativo la hacen los pueblos y comunidades, lo que se necesita es el reconocimiento y respeto de sus órganos colectivos y de todos sus derechos y territorios.


Mosquitos transgénicos fuera de control

Luego de dos años de liberar mosquitos transgénicos en Brasil, supuestamente para combatir la trasmisión de dengue, los insectos manipulados se cruzaron con los locales y prosperaron, contrariamente a lo que afirma la trasnacional Oxitec que los vende.


Frente al tsunami tecnológico

Es necesario informarse y comprender el horizonte tecnológico, sus conexiones, impactos e implicaciones desde muchas perspectivas. Por ello y para actuar hay que apostar por construir redes de evaluación social y acción sobre nuevas tecnologías


Internet de las vacas

Puede ser que le suene a broma, pero es real. Es un aspecto más de la invasión de tecnologías digitales en agricultura y alimentación, que propone una agricultura sin agricultores, industrializada desde la semilla al plato o al vaso de leche, y controlada por grandes empresas de agronegocios, maquinaria, informática.


Ganadería industrial y soya transgénica queman la Amazonia

El fuego se expande siguiendo la ruta de las trasnacionales de ganadería y agronegocios. Se talan y queman bosques para abrir espacio a la soya transgénica de Bayer-Monsanto y a la cría de ganado para JBS, la mayor trasnacional de producción industrial de carnes a escala global, que tiene una negra trayectoria de diversas violaciones legales, entre otras, por comerciar ganado criado con la deforestación del Amazonas.


México, la devastación transgénica y la resistencia

A 23 años de que se comenzaron a sembrar cultivos transgénicos, la devastación que han provocado en los principales países en los que se siembra es inocultable. Enfermedades,abortos espontáneos y muertes por agrotóxicos sobre todo en las áreas de siembra y ciudades cercanas, despojo y desplazamiento de pequeños agricultores por el avance de grandes superficies de siembra, contaminación de suelos y aguas, residuos de glifosato en sangre, orina en trabajadores, maestros y escolares y hasta en leche materna en Brasil, Argentina y Estados Unidos.


Transgénicos traen cáncer y muertes

El 89 por ciento de los cultivos sembrados actualmente en el mundo son tolerantes a uno o varios agrotóxicos, además de insertarle también genes insecticidas. Los eventos transgénicos más recientes tienen tolerancia a glifosato (probable cancerígeno, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), además de los herbicidas dicamba y/o 2-4 d, en la misma categoría de peligrosidad. Sólo 10 países tienen 98 por ciento del área sembrada con transgénicos a escala global y entre Estados Unidos, Brasil y Argentina tienen 78 por ciento.


Inteligencia artificial aumenta el caos climático

A diario oímos el canto de los supuestos beneficios y promesas de lo que pueden hacer los sistemas de inteligencia artificial, pero con nula o poca visión crítica sobre sus impactos sociales, económicos y políticos. No obstante, existe mucha preocupación por el uso comercial y político de datos personales, el aumento de la discriminación y el racismo, la sustitución de empleos, y el desarrollo de armas y robots asesinos, entre otros aspectos de la aplicación de la inteligencia artificial. Ahora se suma que además estos sistemas tienen un enorme impacto ambiental y climático por su altísima demanda de energía y las emisiones de gases con efecto invernadero que ésta conlleva.


Amenazas de las redes 5G

Todo esto representa una invasi?n de espacios, mentes y cuerpos como nunca antes habr?amos podido imaginar, siendo adem?s una fuente inagotable de datos sobre nosotros y el cuerpo social para vender a empresas de seguros, de medicamentos y muchas otras mercanc?as, e incluso a entidades pol?ticas y de manipulaci?n electoral.