Autor: “Zósimo Camacho”

México: Más allá del EZLN: la hora del Congreso Nacional Indígena

El EZLN es hoy el movimiento armado más grande de América Latina y la mayor guerrilla que ha visto México desde la Revolución de 1910-1929. Los datos públicos más conservadores del oficialismo señalan que los zapatistas suman 40 mil milicianos. Es decir, la cifra real debe ser varias veces mayor.
Con todo, la fuerza del zapatismo no radica en su número (que sí es considerable). Radica en su exitosa autonomía indígena que ha construido en un vasto territorio y que en los últimos meses rebasó el cerco militar impuesto desde 1995.
También radica en la basta red solidaria que cuenta entre movimientos, organizaciones, colectivos y personas de la izquierda social, aquella que no cabe en el sistema electoral mexicano y que no está representada ni en Morena, el PRD o sus satélites.
Y sobre todo, radica en la organización de los pueblos, tribus y naciones de todo el país que vienen oponiéndose activamente al despojo de territorios: el Congreso Nacional Indígena, una organización creada a convocatoria del propio EZLN y que cumplirá 24 años construyendo, como dicen ellos, “redes de resistencia y rebeldía”.


Zapatistas desorientan a la Guardia Nacional en Chiapas

El teatro de operaciones de las Fuerzas Armadas Mexicanas en Chiapas tendrá que ser rediseñado. Al despliegue de Guardia Nacional, Ejército Mexicano, Fuerza Aérea Mexicana y Armada de México ha correspondido ahora un despliegue del EZLN. Se trata de una ofensiva integral, cualitativa. Se reproduce el zapatismo en nuevas comunidades y zonas.
Sin poder hacer otra cosa, el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, ha dicho que son “bienvenidas” estas formas de organización y gobiernos autónomos. Nada de condena a hechos consumados e irreversibles. Esperemos que diga lo mismo cuando estos Caracoles, como en madrugadas de montes húmedos, broten como hongos en otras partes del territorio nacional, sobre todo en aquellas geografías del Congreso Nacional Indígena.


México. López Obrador: el espejismo se resquebraja

El reto de López Obrador no son los empresarios. Con ellos se llevará muy bien. Pelearán por criterios distintos en el desarrollo de proyectos, el reparto de concesiones y los dividendos resultantes de los negocios. Al fin, el modelo económico permanecerá intacto. Los conflictos con la alta burocracia serán por los recortes a sus insultantes privilegios y por la restructuración de la administración pública. El problema de fondo será con la izquierda, con los movimientos sociales, los campesinos, los indígenas, los trabajadores. Cree que puede anularlos con sus “30 millones de votos”. La resistencia ya se aglutina.


De la organización comunal a la nacional

Luego de haberse registrado ante el Instituto Nacional Electoral (INE), el pasado 7 de octubre, la originaria de la comunidad de Tuxpan, Jalisco, invitó a los mexicanos a organizarse como lo han hecho por siglos las comunidades indígenas. De lo que se trata, explicó, es de “darnos la mano entre todos y acabar con este sistema capitalista, patriarcal, racista y clasista”.


“Nunca más un México sin nosotros”… O no habrá México

Los pueblos indígenas se levantan. El país se remueve en sus entrañas. Como siempre, no habrá información en los grandes medios. Los corporativos colgarán apenas algunas anécdotas que buscarán hacer parecer a los pueblos originarios un accesorio más, casi folclórico, del sistema (¿debemos decir “mercado”?) político mexicano.