Cartografía de la Primavera Árabe y sus principales focos de conflicto

No se ha avanzado mucho, más bien se avanza hacia nuevas guerras civiles



El nuevo mapa post Primavera Arabe

A principios de 2011, una ola de levantamientos populares se extendió desde el norte de Africa a Medio Oriente. Dos años y medio después, no sólo reinan la inestabilidad y las luchas sectarias en la región, como ha quedado en evidencia en el caso egipcio. Ahora, hay otros países que comienzan a sentir con fuerza los efectos y las consecuencias de la Primavera Arabe.

La Primavera Arabe, la “revolución democrática árabe” que se inició en Túnez a fines de 2010 y que se extendió desde el norte de Africa al resto de Medio Oriente, no generó la paz y la estabilidad que muchos de sus protagonistas esperaban. Incluso, en países como Libia reina el caos, mientras que en Egipto la llegada de un gobierno islámico elegido en las urnas en 2012 derivó en un golpe y esta semana en la peor matanza (más de 750 muertos) en décadas luego de la brutal represión contra los partidarios del depuesto Mohamed Morsi. La crisis regional es aún más profunda y abierta. Varios países han comenzado recién ahora a vivir los efectos de la Primavera Arabe, siendo la guerra civil en Siria el caso más grave.

Estas son las naciones donde hay una creciente inestabilidad y violencia:

En las montañas argelinas se ha instalado una guerrilla que pretende desestabilizar al gobierno de Túnez. Ello, en medio de la incertidumbre sobre la salud de Abdelaziz Buteflika. El Presidente argelino tiene 76 años y lleva 14 años en el poder. Regresó a su país en julio luego de pasar tres meses internado en Francia por un “accidente cardiovascular”. La oposición ha exigido elecciones anticipadas. Además, en las últimas semanas se han registrado enfrentamientos entre árabes y tuaregs. Pero el fantasma que recorre Argelia -que tiene su paralelo en Egipto- tiene que ver con lo ocurrido hace 20 años, cuando un golpe impidió que los islamistas llegaran al poder, lo que derivó en una guerra civil.

Muammar Gaddafi, que gobernaba desde 1969, fue derrocado en octubre de 2011. Pero los libios no han encontrado la estabilidad que tanto deseaban. Hoy, prácticamente gobiernan las milicias. Para periodistas como Jon Lee Anderson, Libia está sencillamente “fuera de control”. Esto quedó en evidencia cuando un grupo inspirado en Al Qaeda mató al embajador estadounidense Christopher Stevens, en septiembre de 2012, en Bengazi.

Mohamed Morsi, el líder de los Hermanos Musulmanes, cuya elección en junio de 2012 acabó con las casi tres décadas en que Hosni Mubarak se mantuvo en el poder de la mano de los militares, fue depuesto tras un golpe en julio pasado. Su estilo autoritario, la crisis económica y el sectarismo le habrían pasado la cuenta. Pero ahora, sus partidarios, que no han renunciado a las protestas callejeras, tienen muy complicado al actual régimen civil-militar, cuya represión provocó una condena internacional. La clave en las próximas semanas será cómo se conjuguen las divisiones sectarias, el poder del Ejército y el rol de los Hermanos Musulmanes.

El reino dirigido por Abdulá II teme que la revuelta de los Hermanos Musulmanes llegue al territorio jordano. En enero pasado hubo elecciones legislativas que fueron boicoteadas por la Hermandad jordana. Además el gobierno anunció una legislación más abierta. Jordania enfrenta también la ola de refugiados sirios, nada menos que 516 mil personas, el mayor número después de Líbano. El temor es que una eventual caída de Assad provoque una estampida hacia Jordania, país que en los 70 sufrió una crisis de refugiados palestinos.

En las calles de Trípoli, la segunda ciudad libanesa, luchan musulmanes sunitas contra miembros de la minoría alauita de Basher Assad, en la evidencia más palpable de los efectos que tiene la guerra en Siria en la región. Además, no es un secreto que milicianos de Hizbulá le están tendiendo una mano a Assad. En Líbano, además, hay 680.900 refugiados sirios. Hasta la guerra civil (1975-1990), Líbano era considerado como el centro financiero de Medio Oriente.

Los muertos tras el levantamiento de la oposición a Assad ya suman más de 100 mil. La revuelta comenzó en marzo de 2011, pero hasta ahora los grupos rebeldes no han logrado su objetivo: derrocar al presidente. La comunidad internacional no ha podido ponerse de acuerdo para lidiar con el conflicto.

A fines de 2011, Washington retiró sus tropas del territorio iraquí, pero la violencia sectaria (chiitas contra sunitas y viceversa) no ha cesado. Incluso, Al Qaeda aumentó sus acciones este año.

Inspirados por las manifestaciones populares en El Cairo, miles de ciudadanos turcos iniciaron en junio pasado una larga jornada de protestas en la Plaza Taksim de Estambul contra un proyecto comercial. Luego, la multitud exigió la salida del primer ministro Recep Tayyip Erdogan, pero finalmente todo se desvaneció. En los últimos años, Turquía se ha caracterizado por exhibir un buen crecimiento económico (se calcula que en 2013 el PIB crecerá un 3,4%), razón por la cual el componente de demandas económicas no estuvo presente en las manifestaciones.