Nicaragua: la lucha indígena continúa

Al igual que en Bolivia, ahora los colonos son los nuevos invasores impulsados por el partido de gobierno. Llegan hasta las comunidades y territorios indígenas dividiendo y despĺazando líderes naturales y legítimos e imponiendo a sus agentes partidarios cooptados mediante compra de conciencia y fraudes



Nicaragua: la lucha indígena continúa

“Ayer con las armas luchamos en defensa de nuestras vidas y derechos, hoy continuamos luchando con más sabiduría y experiencia por nuestra supervivencia y dignidad”. Cacique mayangna Nerio Simeón.

El triunfo de la revolución sandinista en 1979, que derrocó a la opresiva tiranía que había dominado por décadas a Nicaragua, trajo la esperanza de un futuro mejor para los pueblos originarios de la costa del Caribe.

Jóvenes y líderes indígenas participaron con los sandinistas en un experimento liberador que muy pronto se volvió ácido para los pueblos originarios, cuando nuestras aspiraciones a la autodeterminación dentro de nuestros propios territorios y al respeto de la integridad cultural chocaron con los designios de los, según ellos, todopoderosos comandantes sandinistas que inspirados en el pensamiento marxista y leninista de hegemonía regional y mundial, querían imponer sus intenciones malévolas sobre la vida política y económica de nuestros pueblos originarios.

Es evidente que esa política y estrategia antipueblos indígenas y afrodescendientes, ha reemergido y se ha reeditado con más fuerzas ahora con el FSLN, a pesar de la nueva realidad y la oportunidad de gobernar y vivir en paz en el país.

En la guerra de agresión en contra de los pueblos originarios en la década de los años ochenta, el FSLN utilizó los mestizos (población mayoría) traídos del resto del país, mientras que en la actualidad utiliza a los colonos mestizos para su nueva agresión y los mestizos del Caribe para su dominio partidario en contra de nuestros pueblos.

Lo cual reafirma que la lucha indígena, independientemente del partido en el poder, siempre fue, es y será cuesta arriba. En la actualidad existe una política de colonialismo interno que se traduce en la invasión, ocupación, asimilación, saqueo y empobrecimiento de nuestras comunidades, territorios y recursos. Ahora, los colonos son los nuevos invasores impulsados por el partido de Gobierno y el método usado sustenta en la expresión maquiavélica de divide y vencerás. Llegan hasta las comunidades y los territorios indígenas dividiendo y desplazando líderes naturales y legítimos e imponiendo a sus agentes partidarios cooptados mediante compra de conciencia y fraudes para favorecer a sus intereses.

Han transcurrido 522 años del genocidio más grande cometido por los españoles en contra de nuestros pueblos originarios. Todo realizado en nombre de Dios, para salvar sus almas del infierno y del Derecho Internacional, pero los crímenes de lesa humanidad no prescriben, porque se tipifican “como violación de derechos humanos, contra los pueblos indígenas”.

Esperamos la indemnización de daños cometidos a los originarios de estas tierras, como lo hizo valer el pueblo judío contra la masacre del régimen nazi. Desde entonces, los pueblos originarios somos los pueblos dominados que no hemos tenido ni voz ni voto durante siglos. Todo el mundo sabe que nuestras ideas no son las dominantes.

Frente a estas verdades tan complejas impuestas por la doctrina del descubrimiento y reproducidas por todos los gobiernos de turno, tenemos que luchar por promover nuestras ideas y perspectivas frente a esta dominación y abusos tan abrumadores.

La llamada Autonomía Regional se encuentra secuestrada por la denominada Secretaria de Desarrollo de la Costa Caribe (SDC) con sede en Managua y a través de los llamados secretarios políticos del FSLN en todos los niveles.

Esta Secretaría, creada supuestamente para apoyar las gestiones de los Consejos Regionales, en la práctica y con el tiempo se ha venido tomando decisiones y asumiendo control sobre toda la institucionalidad autonómica.

De forma tal que, en la actualidad esta instancia gubernamental de carácter partidaria es la que decide y gira órdenes de índoles políticas y administrativas desde la capital a todas las estructuras gubernamentales y autonómicas en las regiones, suplantando los derechos y aspiraciones de nuestros pueblos a los intereses del partido en el poder.

La autonomía, término utilizado por el FSLN para reconocer la demanda de los pueblos originarios, es pura demagogia. ¿Cómo vamos a seguir celebrando este modelo de autonomía, si no nos cumplen con la demanda de saneamiento? ¿cuando se continúan violando nuestros derechos de autonomía? ¿cuando nuestra participación política en las elecciones para cargos populares y espacios públicos es limitada e ilegal?

El autor fue viceministro de Relaciones Exteriores.