Macrón lanza super estratregia para reintegrar a los chalecos amarillos al sistema: un debate nacional para un nuevo contrato social

Las movilizaciones y protestas de los indignados y de las primaveras árabes desembocaron en lo mismo; los gobiernos progresistas latinoamericanos acabaron en gobiernos de derecha o dictaduras de izquierda; las multitudinarias movilizaciones estudiantiles en Chile se rindieron en el circo parlamentario; en México, Kurdistán, Amazonia, Cauca y Wallmapu crecen los autogobiernos de los de abajo. ¿Cuál de estos ejemplos seguirán los chalecos amarillos y los demás sectores sociales de Francia? ¿Será capaz de envolverlos y traerlos de vuelta a la cohesión estatal el proceso neo-constituyente del debate para el contrato social de Macrón?
Los autogobiernos avanzan, los demás están estancados. Elija usted y actúe.



Macron llama a debate nacional por ‘chalecos amarillos’

Europa Press |
domingo, 13 ene 2019 16:53

París. El presidente francés, Emmanuel Macron, ha invitado a la ciudadanía de Francia a participar en el anticipado “debate nacional” planteado en respuesta a las movilizaciones de los ‘chalecos amarillos’ que semana tras semana protestan en las principales ciudades francesas.

“No son unas elecciones ni un referendo”, ha explicado Macron, que ha manifestado en una carta abierta su comprensión por el descontento y la ira de quienes participan en las movilizaciones. “Comparto esta impaciencia”, ha asegurado.

“Francia no es un país como los demás. El significado de la injusticia es más vívido que en otros lugares. La necesidad de ayuda mutua y solidaridad más fuerte”, ha planteado. El objetivo es “una sociedad en la que para tener éxito no se necesiten enchufes o fortuna, sino esfuerzo y trabajo”, “pero hay una condición: no aceptar ninguna forma de violencia”.

Así, invita a los ciudadanos a criticar y plantear propuestas de reforma en los debates que tendrán lugar en las próximas semanas a iniciativa de insituciones públicas u organizaciones sociales de todo el país y que culminarán el 15 de marzo, cuando Macron informará de los resultados de este proceso. Los temas a tratar serán impuestos, gasto público, gobernanza, cambio ambiental y democracia, que incluye el tema de la inmigración.

“Los alcaldes tendrán un papel esencial porque son sus representantes electos y, por lo tanto, el intermediario legítimo de la expresión de los ciudadanos”, ha argumentado Macron.

“No hay preguntas prohibidas. No estaremos de acuerdo en todo, es normal, es democracia, pero al menos mostraremos que somos personas que no tenemos miedo de hablar, de debatir”, ha señalado. “Y tal vez descubriremos que podemos estar de acuerdo (…) más allá de nuestras preferencias, más a menudo de lo que pensamos”, ha subrayado en su misiva.

Sin embargo, las encuestas muestran poco interés de los franceses en este proceso: siete de cada diez encuestados por France Info y Le Figaro creen que no se sacará nada útil.
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Macron busca nuevo contrato social ante “chalecos amarillos”

DOM 13 ENERO 2019 16:16
Notimex

A tres meses del inicio de las protestas de los “chalecos amarillos” en Francia en demanda de reivindicaciones salariales y sociales, el presidente francés Emmanuel Macron busca con un gran debate nacional desde este 15 de enero finalizar la más grave crisis de su gobierno.

El objetivo no es sencillo de alcanzar, como lo muestra que el primer problema al que se enfrenta Macron, es quien encabezará la consulta tras la renuncia que presentó a esa misión la presidenta de Consejo Nacional del Debate Público, Chantal Jouanno, por una polémica sobre su salario.

Este domingo 13 el mandatario publicó una carta en la que enumera varias características del país europeo que lo hacen una de las naciones más igualitarias, libres y fraternas del mundo, pero reconoce que vive un periodo de incertidumbre.

Luego de hacer un recuento de varios temas en cuestionamiento en el debate público francés actual, explica que el “inédito” debate nacional no es una elección ni un referéndum, sino la expresión personal de cada francés sin distingo de edad ni de condición social.

Lanza una nueva invitación a la participación pues se trata de construir un “nuevo contrato social”, de estructurar la acción del gobierno y del Parlamento, así como las posiciones francesas al nivel europeo e internacional.

El primer ministro Édouard Philippe informó que sostendrá reuniones con representantes sociales y políticos sobre el debate nacional, y este lunes definirá sus caracteristicas finales.

La consulta permitirá “a todos debatir preguntas esenciales entre los franceses”, de enero a marzo próximo, según el sitio web del gobierno.

Los cuatro grandes temas que se abordarán durante el debate nacional serán la transición ecológica, fiscalidad y gastos públicos, democracia y ciudadanía y organización del Estado y de los servicios públicos.

El sitio destaca que los debates se realizarán en todo el país “en barrios, pueblos, y regiones”.

También se prevén “debates en línea” y “conferencias de ciudadanos elegidos al azar en cada región” para que opinen sobre los análisis y las propuestas que han surgido hasta ese momento.

Ante la falta de claridad en sus objetivos y su organización, una parte de los chalecos amarillos y la oposición política cuestionan los futuros resultados de la consulta, que busca terminar con las protestas semanales que han generado tanto apoyo como rechazo entre la población.

La más reciente, la novena, ocurrió este sábado 12 con una participación estimada de 32 mil personas, más asistentes que hace una semana pero con solo 90 arrestos, un contraste con los dos mil de hace siete días.

Las protestas surgieron en pueblos y provincias a finales del año pasado por el aumento de los impuestos a los carburantes y en demanda de una legislación en armonía con el medio ambiente.

Esas manifestaciones derivaron con el paso de los días en multitudinarias protestas semanales a partir del 17 de noviembre en varias ciudades de Francia, y propiciaron que el nuevo impuesto a los carburantes fuera aplazado y luego desapareció de la agenda del gobierno francés.

Las demandas de los chalecos amarillos se ampliaron e incluyeron un aumento a los salarios minimos y la disminución de impuestos a los pensionados y trabajadores y la demamnda de la dimisión de Macron.

Durante la tercera protesta multitudinaria en París del primero de diciembre los actos se radicalizaron y más de 100 personas resultaron heridas y 400 fueron detenidas, mientras un gran número de edificios fueron dañados.

Una de las caracteristicas de este movimiento de protesta es que no tiene líderes, ni existen acuerdos concretos en su base ya que se observan en su interior tendencias hacia lo radical y lo moderado.

Sin embargo, si en un principio las protestas de los chalecos marillos contaban con una gran simpatía de la población esta ha disninuido con el paso de las semanas, y al contrario la popularidad del presidente francés aumentó.
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semana.com
1/13/2019 1:46:00 PM

De los Indignados a los Chalecos amarillos
Las protestas en Francia son cada vez más intensas. Los Chalecos amarillos recuerdan las masivas movilizaciones del 2011, provocadas por los Indignados en España y por Occupy WallStreet en Estados Unidos.

La ola se propaga. El pasado sábado 50.000 franceses volvieron a protestar con sus característicos Chalecos amarillos. Algunos manifestantes comienzan a radicalizarse y evidencian la profunda crisis por la que pasa el gobierno de Emmanuel Macron.

A pesar de que en diciembre de 2018 ambas partes intentaron llegar a un acuerdo y Macron destinó 10.000.000 de Euros para acceder a algunos de los pedidos que le hicieron los Chalecos, como subir el salario mínimo, aumentar el poder adquisitivo de la clase media y no imponer un impuesto más a la gasolina, no ha logrado conciliar por completo con quienes lo tildan de “arrogante”. Por ahora, la ciudadanía sigue amontonándose en las calles de París sin que se vislumbre una solución. Al igual que el año pasado, se ponen sus Chalecos, prenda obligatoria para los conductores accidentados en Francia, y le reclaman al gobierno que escuche a las clases populares del país. El chaleco se convitrtió en símbolo, ya que en 2018 la inconformidad se centraba en el aumento del 16 por ciento en el precio de la gasolina.

La primera protesta, en noviembre de 2018, reunió a cerca de 300.000 manifestantes. Aunque con los meses el número se redujo a la mitad en Francia, las simpatías crecen fuera del país. Ese es el caso de Inglaterra, que ha tomado la bandera de los Chalecos amarillos para adaptarla a sus propias circunstancias.

La paradoja en el caso inglés es que tanto líderes políticos de izquierda como de extrema derecha han recogido las banderas de los Chalecos. Los más conservadores ven en la causa una oportunidad para propagar el nacionalismo y ratificarse en el Brexit, mientras que del otro lado defienden medidas como permanecer en la Unión Europea o flexibilizar las políticas migratorias.

No obstante, el surgimiento de movimientos ciudadanos convocados por redes sociales ha sido una constante desde el 2010, mucho antes de que los Chalecos amarillos sacudieran a Europa. Aunque las reivindicaciones son diferentes, la inconformidad frente a la política tradicional, los debates respecto a las crisis económicas y, sobre todo, los millones de personas que han logrado reunir sin líderes visibles que los guíen, los une indiscutiblemente.

Ese es el caso, por ejemplo, de los Indignados en España, que acabaron con años de bipartidismo entre el PSOE y el PP y que lograron aplicar multas multimillonarias a los seis bancos más importantes del país, debido a las acusaciones por manipulación y especulación en los indicadores económicos de la bolsa. Lo que empezó con 40 personas en la Plaza del Sol, terminó con 8,5 millones de participantes que exigieron una democracia real y una manera de salir de la crisis económica que los agobiaba en el momento.

Con el tiempo se unieron ONGs, sindicatos, estudiantes y grupos tan icónicos como Anonymus, que se convirtió muy pronto en la insignia de las marchas. Ante la popularidad de los Indignados, miles de personas alrededor de Europa replicaron esa manera de protestar y de ganar adeptos. Italia, Grecia y Francia fueron sus más férreos seguidores. Pero, como era de esperarse, el movimiento no se quedó en los límites del viejo continente, sino que tocó a la puerta de la bolsa de valores estadounidense y, al grito de Occupy WallStreet, puso a temblar al establecimiento en medio de una crisis económica en la que los bancos tuvieron que ser salvados por el gobierno.

Una vez más, la fórmula se repitió y con el hashtag #OWS en Twitter se concentraron cerca de 20.000 personas en algunas de las más importantes
ciudades del país. Nueva York fue la sede principal del Occupy y obtuvo la participación de intelectuales y famosos, como el filósofo Slovaj Zizek y la artista Yoko Ono.

Pero los resultados en Estados Unidos fueron más mediáticos que efectivos, comparados con los de Europa. Las personas fueron dispersadas rápidamente a punta de represión policial. El momento más crítico fue cuando los manifestantes se transportaron en buses sobre el puente de Brooklyn y la policía detuvo a 700 de ellos por obstruir el tráfico.

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A pesar de que Occupy no logró socavar las bases corruptas de la banca norteamericana, sí se convirtió en el referente para que 17 países más alrededor del mundo comenzaran a denunciar a sus propios dirigentes, entre ellos a algunos dictadores en Asia y en África, que fueron derrocados después de las marchas.

De este modo, la frase “la única cosa que todos tenemos en común es que somos el 99% de los que no tolerará más la codicia y la corrupción del 1%”, que está en el sitio web de OccupyWallSt.org, sentó un precedente para las demás movilizaciones de este tipo, chalecos amarillos incluidos.

En cualquier caso, los cibernautas siguen causando transformaciones enormes en la manera de hacer política y protesta social, y demuestran que pueden propagarse con total facilidad.

De los Indignados a los Chalecos amarillos, la ola no ha parado.