Venezuela: Despedida fraternal y abominable.

Arriba se pelean entre las burocracia nacionales de izquierda y de derecha, y entre los imperios de las potencias.
Abajo en todo el continente se trata de la posibilidad de un alma fuera del Estado, que más allá de las derechas ahora encumbradas sobre los Estados, tomen realmente el poder real de territorios y espacios con su propia capacidad de defensa.
La lucha de clases está escondida en los albores de una sociedad acalambrada y dividida por sus mismas necesidades, mientras un gobierno que dice representarla siendo la primera ficha que ha llevado esto al colapso, y por su lado una oposición se prepara para hace uso de todos los dineros, cuentas y refugios de riqueza que la misma corporación mafiosa ha usado desde el poder y se encuentran arrimados en industrias y cuentas externas sin posibilidad inmediata de entrar al país. En otras palabras no estamos ante un conflicto de clases determinado por las relaciones productivas que se sellan en ella, estamos ante un conflicto de bandas políticas.



Despedida fraternal y vomitable
Por: Roland Denis |
Viernes, 08/02/2019 01:20 PM
Aporrea

Toda una situación nos convoca, síntesis entre toda esta acción que por años se provocado desde las bases populares. Es un movimiento urgente quien nos llama, una síntesis entre movimiento histórico y acción política; heroica en sus primero momentos, realmente revolucionaria a mediados de la década precedente, hasta terminar en un quebrantadero de en un sinfín de pequeñas tribus ligadas a instituciones casi todas ellas totalmente corrompidas, que terminaron siendo piezas de juego de grandes civiles y militares, estafadores, mafiosos, contrabandistas, narcotraficantes, que se encumbraron desde el gobierno de Chávez, sin ningún dominio sobre su propia virtud como pueblo, y que han saqueado a este pueblo como nunca.

Son dos décadas de lucha que no se reducen a nuestra república, ha sido una luna llena nuestramericana que en estos momentos movimientos fascistas y proimperialistas están a punto de terminar. Movimientos populares con visos realmente emancipadores se quedaron desoxigenados dentro un motor móvil pero sin pensamiento y estrategia propia, y donde lo hubo, ahora se encentran ahogados en su inferioridad de fuerzas. Se trata de la posibilidad de un alma fuera del Estado, que más allá de las derechas ahora encumbradas sobre los Estados, tomen realmente el poder real de territorios y espacios con su propia capacidad de defensa. Nuestramérica ha intentado una experiencia épica, hasta revolucionaria en el principio de siglo, pero el mismo tiempo sin confrontar su misma historia, es decir, la de caudillos, rapaces estructuras de Estado corruptas y formaciones sociales dependientes de imperios sin tener la astucia para quebrarle las patas a la hora de desarrollar nuestras propias autonomías como conjunto de repúblicas y pueblo productivos, jugándose su misma soberanía, alimentaria, y tecnológica.

La izquierda en el poder y sus equivalentes, a lo movimientos que se ligaron a los partidos de viejos nacionalismos pequeño burgueses se ligaron ellos, se sembraron en un tiempo desgastado, todavía controlado por un marxismo completamente totalitario y estatista, sin ninguna posibilidad de no hacer otra cosa de sus gobiernos que emporios tribales, que dependiendo de grado ideológico (en nuestro caso profundamente militarista y burocrático-corporativo) en muchos casos nos regresaron a pasados superados por democracias de élites y oligarquías nacionalistas.

El marxismo como filosofía y ciencia del mundo, particularmente capitalista, ya no nos sirve de mucho. La lucha de clases está escondida en los albores de una sociedad acalambrada y dividida por sus mismas necesidades, mientras un gobierno que dice representarla siendo la primera ficha que ha llevado esto al colapso, y por su lado una oposición se prepara para hace uso de todos los dineros, cuentas y refugios de riqueza que la misma corporación mafiosa a usado desde el poder y se encuentran arrimados en industrias y cuentas externas sin posibilidad inmediata de entra al país. En otras palabras no estamos ante un conflicto de clases determinado por las relaciones productivas que se sellan en ella, estamos ante un conflicto de bandas políticas, unas obedientes al imperio yanqui y acostumbrada a las viejas manías de la cuarta república donde todo era repartido entre partidos y personajes cercanos ellas, y la otra empeorando más la situación desgaja un territorio nacional, expulsa o hace irse a sus mejores cuadros, convirtiendo la economía en un saqueo continuo que no tendrá límites hasta que todo esto no se termine. Quien paga y seguirá pagando es una clase trabajadora, y en general un pueblo amarrado a la burocracia y administrado por ella en buena parte, que no ha optado por su propia autonomía en esta lucha sin reparo, dejando atrás un intento de revolución del cual él solo fue su protagonista. Los nuevos y viejos leguleyos que entre sí se pelean por el reparto de una inmensa torta, puesta en riquezas que ahora el imperialismo les niega a unos siendo gobierno formal, mas las inmensas cuentas bancarias que les toman para sí –el sistema financiero mundial- como hicieron en Libia, y otros que esperan tomarla en su manos o parte de ella, mientras un estado de facto de parte y parte se impone y la totalidad en sí de la población pagan con su hambre y sus necesidad de sobrevivencia.

Si hay una lucha de clases activa y significativa que puede ser la de una subjetividad viva, es la que se enfrente frontalmente a estas bandas, más allá de elecciones y todos los formalismos del orden burgués, teniendo en sus manos un proyecto realmente socializante que no aspire al Estado sino a la reconstrucción de un país y unas diversidad de territorios desde los cuales podamos construir una república autogobernante, justa e igualitaria. Para ello será necesario tomar por medio de cabildos abiertos, alcaldías, gobernaciones, espacios comunales, que estén comandadas por verdaderos consejos de planificación y mandos que destrocen la estructura partidaria y mafiosa de la cuarta y quinta república.

El marxismo en ese sentido como determinismo económico y político no es mucho lo que nos aporta,a parte de la enseñanza histórica y su propia utopía proletaria. El Capitalismo como diría el líder kurdo Ocalam no es una economía es un poder, ajeno a la economía real de los pueblos, que hoy nos rebasa en misma lógica de genocidio y saqueo. Sin duda aquí vendrá una confrontación donde estas dos bandas están implicadas, y muchos tratarán de estar a su lado, en muchos casos jugándose la vida. Pero ese no es el problema, ya muchos lo saben y se despiden de él, a menos que lleguemos a una guerra civil muy difícil de prever. El problema es que llegado cualquier momento, llámese ayuda humanitaria o como quieran, la confrontación no nos arrastre sino por el contrario permita un empoderamiento territorial de espacios organizados del movimiento popular, que mande al carajo las voluntades de bandas internas y le ponga todos los límites a los imperialismos intervencionistas.

De allí, que no es en aquellos prontos momentos. Tantas organizaciones populares le hacen un despedida fraternal al chavismo idólatra de base que aún quiere bajo una premisa completamente mítica y religiosa jugarse un destino por aquellos que precisamente los han llevado a esa situación utilizando su misma potencia política, siendo parte del pueblo que sufre su sobrevivencia, y por su lado una borrascosa y vomitable despedida a los agentes de poder responsables del horror por presentarse, y que aún sugieren ser un poder sin tiempo. La dureza esta por presentarse pero también puede ser el punto de partida de una comunidad que recupere su dignidad y derechos a la vida…que venga lo que venga pero hagámonos triunfadores .