Tras la victoria contra el Estado Islámico y avances del confederalismo democrático, kurdos votarán oposición para sacar a Erdogan de las principales ciudades turcas

Las encuestas para las elecciones municipales de este domingo muestran que si los kurdos van a apoyar a la oposición, consiguen derrotar al partido de la dictadura turca en las cinco ciudades más importantes de Turquía, incluyendo Estambul, la capital, considerada la más grande ciudad europea.
Los kurdos que han ido acumulando victorias y avances en Turquía, Irán, Irak y en Siria, acordaron pasar sus votos a la oposición turca en esas grandes ciudades, conservando sus votos en las ciudades de regiones kurdas, donde arrasan. Erdogan desesperado de ver que los kurdos se le aparecen hasta en la sopa puso al presidente del senado como candidato a alcalde de Estambul. ¡A prender velas! Fuera Erdogan!



El voto kurdo, clave para ganar las alcaldías de Estambul y Ankara

EFE
27 Marzo, 2019

Ankara, 27 mar (EFE).- El voto de la minoría kurda, que representa entre el 15 % y el 20 % de la población de Turquía, es un factor decisivo en la batalla entre el gobernante partido islamista AKP y el opositor socialdemócrata CHP por las dos grandes plazas del país, Estambul y Ankara.

Ambas ciudades llevan 25 años regidas por el Partido Justicia y Desarrollo (AKP) y sus predecesores, pero el bastón de mando puede cambiar este domingo de manos, si los votantes kurdos, en su mayoría desilusionados con el presidente, Recep Tayyip Erdogan, se pasan en masa a la oposición socialdemócrata.

La victoria en estas elecciones locales es una cuestión de “supervivencia” para el AKP, según declara Erdogan en sus mítines: una derrota municipal sería el reflejo de un cambio en la voluntad popular que podría inaugurar el declive del partido que gobierna el país euroasiático desde 2002.

El Partido Republicano del Pueblo (CHP), está a punto de cantar victoria: fracasó en 2014 por una diferencia de un 1 % en la capital, y del 7 % en Estambul.

Su esperanza es acaparar el voto, del 1 % y el 5 %, respectivamente, obtenido en los comicios anteriores por el izquierdista Partido Democrático de los Pueblos (HDP), tercero en el Parlamento y defensor de la minoría kurda, que ahora no presenta candidatos en estas dos urbes.

No todos los kurdos, ni mucho menos, votan al HDP: se estima que lo hace aproximadamente la mitad, bien por una postura de defensa de la identidad contra el Estado centralista, mayoritaria en el sureste del país, o por seguir un ideario progresista.

La otra mitad, de tradiciones conservadoras y religiosas, suele optar como primera opción por el AKP, tanto en el sureste del país, como en Estambul, donde se estima residen más de tres millones de kurdos.

Si bien el HDP intenta hacerse con las alcaldías en su feudo tradicional (el sureste), apoyará al CHP en Estambul y Ankara para “debilitar al AKP”.

Se trata de una estrategia novedosa, ya que en el pasado muchos ciudadanos de esta etnia se sentían más cercanos al partido islamista que al CHP, que combina la ideología socialdemócrata con un fuerte sentimiento nacionalista turco.

“Estambul es la mayor ciudad kurda del país, y los votos kurdos serán decisivos para ganar la alcaldía. El HDP ya ha declarado que apoyará al CHP, pero hay dos factores más que pueden hacer que los kurdos conservadores se pasen del AKP al CHP”, explica en conversación con Efe el politólogo Tarik Sengül.

“Un factor es la alianza de Erdogan con Devlet Bahçeli (líder del partido derechista MHP); esta alianza con el ultranacionalismo enfada a todos los kurdos”, añade.

“El otro es el perfil del candidato del CHP en Estambul, Ekrem Imamoglu: viene de un ambiente conservador, sabe rezar, sabe comunicarse con quienes van a la mezquita”, subraya Sengül.

Las cartas están sobre la mesa, y el propio copresidente del HDP, Sezai Temelli, ha dicho en la prensa que si los candidatos del CHP ganan, sabrán que es “gracias a los votos del HDP y los kurdos”.

Pero esta misma declaración ha servido a Erdogan para atacar al partido socialdemócrata y atribuirle un pacto secreto no solo con el HDP, sino incluso con el proscrito Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), que muchos consideran el verdadero rostro tras la formación parlamentaria de la izquierda kurda.

El ministro del Interior, Süleyman Soylu, ha llegado a asegurar que un gran número de “miembros del PKK” se presenta ahora en las listas del CHP, y ha advertido de que si salen elegidos, no les permitirá ejercer el cargo.

Después de que la prensa oficialista publicara una lista de 200 candidatos socialdemócratas supuestamente “vinculados al PKK” -la guerrilla kurda en Turquía, considerada organización terrorista por Ankara, la Unión Europea y Estados Unidos- el CHP interpuso denuncia en los tribunales.

El partido opositor argumenta que todos los candidatos han sido aprobados por la Junta Electoral Suprema, y que incluso alguno de ellos había sido candidato del AKP en elecciones anteriores.

Pero la importancia del voto kurdo es tal que incluso Erdogan intenta cortejarlo, recordando a los “tres millones de hermanos y hermanas kurdos en Estambul” y pidiéndoles “asestar una bofetada otomana” en las urnas al CHP, al que acusa de seguir “órdenes desde Kandil”, el refugio del PKK en el norte de Irak.

Pero según Bekir Agirdir, director del instituto de sondeos Konda, Erdogan lo tiene difícil.

Según ha explicado el experto a la prensa, el balance de votos habitual en las última década en Turquía, con un 51 % a favor de Erdogan, podrá cambiar porque esta vez los indecisos se concentran sobre todo en los sectores que habitualmente apoyan al AKP.

Mientras el voto kurdo es decisivo en la elección del alcalde de Estambul, más dudoso es su efecto en las ciudades del sureste, feudo inexpugnable del HDP pero bajo amenaza judicial.

En 2014, este partido prokurdo y su rama local, que concurre bajo las siglas BDP, ganaron 103 alcaldías, pero en 2016, el Ministerio de Interior empezó a intervenirlas, destituyó a 94 regidores bajo acusaciones de “vínculos con el PKK” y los reemplazó por funcionarios nombrados a dedo.

El objetivo del HDP sería ahora recuperar estas plazas, entre ellas Diyarbakir, la “capital” del sureste kurdo.

“Dicen que recuperarán las alcaldías intervenidas. Si mi pueblo se lo permite, si entrega los recursos del Estado a Kandil, volveremos a intervenirlas”, ha prometido Erdogan en un mitin electoral.
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ELECCIONES MUNICIPALES
Erdogan y la “crisis en las cocinas”

La oposición turca aspira este domingo a arrebatar Ankara y Estambul al presidenteDimisión en bloque en el suplemento femenino del diario vaticano por presiones
La Vanguardia
27/03/2019 08:04

Los turcos vuelven a las urnas en el momento en que “la crisis ya ha entrado en las cocinas”, según la expresión del líder de la oposición, Kemal Kiliçdaroglu. Caras largas, ciertamente, en una Turquía oficialmente en recesión. El Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) nunca lo había tenido tan cuesta arriba desde que empezó a ganarlo todo, en 2002. Sin embargo, se trata de elecciones municipales, por lo que Recep Tayyip Erdogan, en la jefatura de Estado y de gobierno, saldría ileso de una hipotética sacudida.

Asimismo, los turcos cierran aquí un intenso ciclo electoral y no volverán a votar hasta dentro de cuatro años. Un paréntesis deliberado para apaciguar la confrontación política, pero que en caso de recrudecimiento de las dificultades financieras podría resultar peligrosamente largo.

El AKP nunca lo había tenido tan cuesta arriba desde que empezó a ganarlo todo, en 2002

En cualquier caso, la oposición sueña este domingo con hacerse con las cinco mayores ciudades sin que nadie se lo tome a broma. Actualmente sólo dominan la tercera, Esmirna, por lo que supondría un vuelco y un serio aviso.

Erdogan ganó la alcaldía de Estambul hace veinticinco años y la metrópolis ha estado desde entonces bajo sus siglas, al igual que Ankara. Y aunque sea el presidente, cualquiera diría que es el candidato a alcalde allí donde va, con su póster en todas partes y su nombre retumbando en los himnos de campaña. Su hiperactividad denota hasta qué punto el desafío es serio.

Mitin del Partido Bueno en Ankara
Mitin del Partido Bueno en Ankara (AP)
El AKP forma la Alianza Popular con los ultras del MHP en las grandes ciudades. Mientras que el kemalista CHP de Kiliçdaroglu hace lo propio con el Partido Bueno (IYI), una escisión del MHP. Su Alianza Nacional cuenta además con un aliado invisible. Los kurdos del HDP no presentan candidatos en grandes ciudades a fin de que inmigrantes kurdos e izquierdistas voten a estos nacionalistas turcos en detrimento de Erdogan. No en vano, esta será la última opor-tunidad de acotar su poder en cuatro años.

Las encuestas dan como realistas las opciones de la oposición en Ankara y dejan la puerta abierta a sorpresas en Bursa, Adana e incluso Estambul, la mayor metrópoli de Europa, en la que el AKP presenta al ex primer ministro Binali Yildirim, que según dicen abandonó a regañadientes la presidencia de la Asamblea.

El presidente apunta a Nueva Zelanda o los altos del Golán, pero los turcos miran el precio del tomate

El malestar económico, con aumento del paro e inflación al borde del 20%, decidirá muchas alcaldías. Por eso Erdogan, atento al pueblo llano que conforma el grueso de sus votantes, ha abierto en cada distrito de cada gran ciudad un mercadillo “anti inflación”, con verduras y legumbres a precio subvencionado. Entre semana hay jubilados menesterosos haciendo cola para comprar tomates a 50 céntimos el kilo o patatas a 33. Así como lentejas, espinacas, judías o arroz. Colas a las que en fin de semana se unen en silencio padres jóvenes con niños o universitarios en apuros.

El Gobierno subió el salario mínimo en diciembre un 26%, apenas por encima de la inflación. Al cambio, hasta unos exiguos 330 euros netos mensuales. Tras un agosto de infarto, la lira aún da sobresaltos –el último, el viernes pasado– hasta el punto de que cada vez más gente guarda sus ahorros en dólares o euros. Aunque la depreciación de la divisa ha llevado a un aumento de las exportaciones que, combinado con la caída de las importaciones, ha equilibrado la balanza de pagos.

Erdogan apunta ahora con el dedo a Nueva Zelanda o los Altos del Golán. Pero hasta la mirada de sus más devotos está puesta en el humilde tomate. En el 2002, la inflación galopante y las colas -entonces en los servicios públicos– llevaron al AKP al poder. Su reaparición despierta fantasmas.

“Lo peor ha pasado y estamos ascendiendo”
Entre los más interesados en que Turquía vea el final del túnel está el BBVA, propietario de la mitad de Garanti, el segundo banco privado del país. “La crisis ya ha tocado fondo”, asegura el economista jefe de BBVA Research para Turquía, Álvaro Ortiz. “Lo peor ha pasado y estamos en curva ascendente, aunque el primer trimestre aún pueda ser negativo y el segundo, neutral”. Según Ortiz, “el crédito se hundió en el cuarto trimestre, pero empieza a crecer y el consumo mejora, aunque la inversión tardará un poco más”. El especialista en big data prevé que “Turquía crecerá un 1% este año y un 2,5% en el 2020”. “¿Poco? Los emergentes nos salvaron hace diez años”.