La derrota de Erdogan en Turquía recorre el mundo: Escritor libanés dice que el pueblo turco levantó la tarjeta amarilla

El escritor y periodista libanés Samir Attallah habla en un artículo en el periódico de Medio Oriente titulado “El sultán gana Qatar y pierde Ankara” sobre las políticas equivocadas del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan.



Sonoro fracaso de Erdogan en las municipales turcas

El Medio
Fecha: 2019-04-02 10:33:22
Aykan Erdemir
Exdiputado turco. Miembro de la Foundation for Defense of Democracies (FDD).

“La baqueteada oposición turca consiguió triunfos fundamentales en las elecciones municipales del domingo, entre los que destaca la conquista de las alcaldías de Ankara y Estambul por primera vez en 25 años. Aunque el gobernante Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) se hizo con la mayoría de los votos a escala nacional, los resultados han sido un batacazo para el diríase que invencible presidente Recep Tayyip Erdogan”
La baqueteada oposición turca consiguió triunfos fundamentales en las elecciones municipales del domingo, entre los que destaca la conquista de las alcaldías de Ankara y Estambul por primera vez en 25 años. Aunque el gobernante Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) se hizo con la mayoría de los votos a escala nacional, los resultados han sido un batacazo para el diríase que invencible presidente Recep Tayyip Erdogan.

Las elecciones no fueron ni limpias ni libres, ya que Erdogan se sirvió del poder del Estado para desnivelar el terreno de juego en beneficio del AKP. Los medios turcos, casi todos controlados por Erdogan, dedicaron muy poco tiempo a la campaña de la oposición, mientras que se hicieron amplio eco de la del AKP. Asimismo, el presidente amenazó a los líderes y votantes de la oposición con llevarlos a los tribunales y con reemplazar a los candidatos ganadores con fideicomisarios designados por el Estado. El proceso electoral mismo estuvo signado por irregularidades en la votación y el recuento, y al menos cuatro personas murieron durante la jornada.

Teniendo en cuenta lo desnivelado que estaba el terreno de juego, la oposición consiguió logros muy notables. Un tercio de las provincias experimentaron cambios de signo político. Así, el laico Partido Republicano del Pueblo (CHP) arrebató ocho de ellas al AKP, que perdió otras siete a manos de su aliados ultranacionalistas. El CHP controla ahora 21 de las 81 provincias; esas 21 provincias, por cierto, reúnen la mitad de la población y más del 60% del PIB. En cambio, el AKP ha pasado de controlar el Gobierno de los municipios que aglutinan el 75% de la economía a hacerlo sólo con los que manejan el 30%.

Contra todo pronóstico, el pro kurdo Partido Democrático del Pueblo (HDP) se aseguró el control en numerosas provincias de mayoría kurda. Etiquetado como “terrorista” por los líderes turcos, y con miles de miembros encarcelados con acusaciones amañadas, el HDP se las ha apañado para conservar al menos siete provincias, y hasta ha arrebatado una, Kars, a los ultranacionalistas.

Perder Ankara y Estambul es una derrota simbólica y sustancial para Erdogan. Ankara es la capital de la república laica, es decir, que tiene un gran poder político. Y Estambul es la localidad natal de Erdogan; el lugar en el que lanzó su carrera en los años 90, luego de conquistar su alcaldía, y donde jamás había perdido una votación importante. Como nodo financiero y cultural, Estambul es además un salvavidas económico para Erdogan, que ha confiado en el flujo procedente de las arcas municipales de la ciudad para impulsar al AKP y sus clientes. Como dijo repetidamente en campaña, “quien gana en Estambul, gana en Turquía”.

El presidente turco se encuentra ahora en una encrucijada. Puede centrarse en la crisis económica provocada por su mala gestión o bien puede tratar de impugnar los resultados electorales para recuperar Estambul y otras plazas importantes. Los aliados de Turquía en la OTAN deberían urgir a Erdogan a respetar los resultados. Mientras el país brega con su primera recesión en una década –y en el horizonte se vislumbra una crisis económica formidable–, a su hombre fuerte se le debería hacer ver que sus maniobras no serían bien recibidas ni por las decenas de millones de personas que votaron contra él ni por los inversores globales, que ven su errática administración con gran preocupación.

© Versión original (en inglés): FDD
© Versión en español: Revista El Medio

NOTA: Merve Tahiroglu ha sido coautora de este artículo.
————————————————————————–

Victoria con sabor a nada: Erdoğan pierde el control de las principales ciudades en Turquía

Infobae
Por Ariel González Levaggi
1 de abril de 2019

Los números a veces engañan. A pesar de que el oficialismo obtuvo más del 44% de votos, el balance de las elecciones turcas del domingo 31 de marzo no ha sido muy auspicioso para el actual Presidente Reccep Tayyip Erdoğan. De acuerdo con el conteo provisorio, la oposición secularista del CHP – en alianza con el partido nacionalista IYI y disimuladamente con los kurdos del HDP – ganó en cinco de las seis ciudades más importantes, incluyendo el triángulo crítico Estambul-Ankara-Esmirna.

En la ciudad del Bósforo, con más de 8 millones de votos emitidos, la diferencia a favor del candidato opositor Ekrem Imamoğlu contra el ex-Primer Ministro del AKP Binalí Yildirim fue menor a 25.000 votos. Una diferencia minúscula por la cual no faltaron voces oficialistas aduciendo irregularidades contra la oposición. Sin embargo, esta novela turca continuará en la Comisión Electoral con el recuento definitivo.

¿La derrota en varias de las grandes ciudades significa el principio del fin para Erdoğan? El cambio de signo político en Estambul y Ankara es una luz amarilla en el horizonte político del líder turco, pero no indica necesariamente el ocaso de su carrera política. Hay tres razones importantes para el escepticismo: el tipo de sistema institucional, la alianza entre conservadores y nacionalistas junto con la resiliencia política de Erdoğan como líder populista conservador.

En medio de la polarización que caracteriza a su sistema político desde hace varios años, la población turca votó autoridades municipales. Turquía es un país con una organización unitaria. Los gobernadores de cada una de las provincias son designados por el Presidente de la República. Si bien, el diseño Presidencialista es nuevo y fue definitivamente implementado el año pasado luego de las últimas elecciones presidenciales, los gobernadores anteriormente eran nombrados por el Primer Ministro. Los gobernadores tienen la responsabilidad de implementar las decisiones gubernamentales y legislativas en sus respectivos territorios, además de incidir sobre los gobiernos locales indirectamente. Los alcaldes y las asambleas municipales son elegidas por la población, aunque sus márgenes de acción se encuentran limitados, a pesar del gran presupuesto con el que cuentan Estambul y Ankara. Para Erdoğan, los nuevos opositores serán una carga molesta pero institucionalmente tiene las herramientas para dificultar sus gestiones. Cuestión de supervivencia política.

No es la primera vez que las urnas afectan los planes de Erdoğan. En 2009, el AKP había obtenido – en medio de la crisis financiera global de 2008/2009 – un porcentaje inferior a 40%, mientras en 2015 – en el pico de la crisis kurdo-siria – se recurrió a una segunda votación general luego de la imposibilidad de formar gobierno. De todas maneras, Erdoğan no solo sobrevivió, sino que pudo imponer su agenda de reforma institucional, inclusive modificando el sistema político en beneficio de su posición como Presidente de la República. La diferencia es que ahora hay una combinación de inflación y recesión económica que le ha restado apoyo en los centros urbanos.

La clave de la continuidad de Erdoğan se sostuvo en un doble juego que ha sabido manejarlo con maestría: liderazgo sostenido en el Partido Justicia y Desarrollo evitando escisiones internas y articulación de alianzas con sectores ajenos al AKP. Si bien es esperable un incremento en las tensiones en torno tanto a la unidad del partido gobernante por parte de figuras centristas – y desplazadas de la conducción como Gül y Davutoğlu –, como sobre la actual alianza de los conservadores islámicos con los ultranacionalistas del MHP, por el momento no parece haber señales claras de fracturas teniendo en cuanta la naturaleza de esta elección. Sin embargo, conforme la crisis económica se profundice el ejecutivo podría llegar a perder capacidad de aglutinar a los sectores de la actual coalición.

El autor se doctoró en Relaciones Internacionales y Ciencia Política por la Universidad Koç, Turquía. Actualmente es el Secretario Ejecutivo del Centro de Estudios Internacionales (CEI-UCA) de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Católica Argentina.
—————————————————————–

Escritor libanés: el pueblo turco levantó una tarjeta amarilla de advertencia frente a su presidente
El escritor y periodista libanés Samir Atallah dijo que quienquiera que revise la política de Turquía desde el control de Erdogan encontrará una línea recta y colapsará rápidamente. Encontrará a un hombre que disfruta de grandes palabras y políticas miopes. Encontrará a un hombre orgulloso de si obstinado como Saddam Hussein, por lo que la gente levantó la tarjeta amarilla de advertencia en su rostro en las elecciones.

Anha
NOTICIAS 02 Apr 2019, Tue - 17:21 2019-04-02T17:21:00 NEWS DESK

El escritor y periodista libanés Samir Attallah habla en un artículo en el periódico de Medio Oriente titulado “El sultán gana Qatar y pierde Ankara” sobre las políticas equivocadas del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan.

Atallah dijo: “Hemos visto muchos inicios y finales en las últimas décadas. Todos ellos son similares. Cuando considero la marcha de Recep Tayyip Erdoğan, me temo por las comparaciones. ¿No es extraño insistir en que su palacio debe contener mil habitaciones? ¿El número de habitaciones del Nikolai Ceausescu Palace? ¿No es extraño presumir, como Saddam, de sus aventuras militares y su “firmeza” mientras que los medios de vida de las personas están colapsando, y mientras la inflación predice que algún día alcanzará lo que los iraquíes Dinar, el dinar yugoslavo y Bolívar y Nicolás Maduro llegó?

El escritor explica que Erdogan comenzó siendo un hombre suave, compartió la opinión y el poder de sus compañeros, aspiró a incluir a Turquía en la Unión Europea y luego comenzó a arrojar a los compañeros a ambos lados de la carretera. Como él participa en una nueva batalla electoral, y no se detiene en ningún nivel político. Dos incitaciones en un día a las guerras cristiano-islámicas de Europa: él y el héroe de la masacre de Nueva Zelanda.

Según el escritor que está revisando la política de Turquía desde el control de Erdogan, encontrará una línea recta y rápida hacia el colapso. Encontrará a un hombre que disfruta de grandes palabras y políticas miopes, como Saddam Hussein, y la terquedad se revela en las elecciones municipales de anteayer. El pueblo turco levanta la tarjeta de alarma amarilla frente al presidente. Pero puede recibir condolencias por la derrota con la retirada del Emir de Qatar de la cumbre de Túnez por la protesta de la posición árabe hacia el dúo turco-iraní. Una sabia política nacional es darle a Turquía una base militar y establecer una alianza con Irán.

Samir Attallah es un escritor y periodista libanés. Trabajó para el periódico al-Nahar, las revistas semanales árabe y libanesa al-Syad y el periódico kuwaití al-Anbaa.
———————