Óscar Olivera, el líder de la Guerra del Agua de Cochabamba, se refiere al Mallku

Óscar Olivera, movilizado en la conocida Guerra del agua de 2000, recuerda a Felipe Quispe con afecto. Asegura que el extinto sindicalista y líder indígena siempre quiso aprender y nunca buscó victimizarse. “Era duro con los poderosos y opresores”, señala.



TESTIMONIO DE ÓSCAR OLIVERA

“Así como El Mallku se abrigaba con chompas y chamarra de cuero, también se abrigaba el corazón”

 
El Deber
20 de enero de 2021 
 
Óscar Olivera, movilizado en la conocida Guerra del agua de 2000, recuerda a Felipe Quispe con afecto. Asegura que el extinto sindicalista y líder indígena siempre quiso aprender y nunca buscó victimizarse. “Era duro con los poderosos y opresores”, señala.

 


Los personajes de la historia nacional continúan despidiendo a Felipe Quispe, el líder indígena que se alzó organizadamente contra distintos gobiernos, entre ellos el de Gonzalo Sánchez de Lozada, Hugo Banzer y Jeanine Áñez. A poco más de 24 horas de la muerte de El Mallku, extinto a los 78 años tras sufrir un paro cardíaco de acuerdo con el parte familiar, los homenajes y recuerdos en su memoria se avivan.

Óscar Olivera, uno de los actores principales en la lucha activa en contra de la privatización del agua en 2000, resignificó al paceño nacido en Achacachi como una persona que fue implacable con los que ostentaron el poder, pero no así con el pueblo. Entrevistado por Buena Noche, el hombre que acompañó a Quispe en distintas luchas por la reivindicación de los pueblos refirió que el aimara era un ser noble que escondía y guardaba el corazón detrás de la cantidad de chompas que siempre lo caracterizó.

“Felipe era un hombre generoso. Era duro con los k’aras. Siempre usaba una chamara de cuero, una especie de símbolo que lo protegía del frío. Así como se abrigaba con chompas y chamarras de cuero, también se abrigaba el corazón. Felipe era noble, cariñoso, alegre y, como todo aimara, desconfiado”.

Para Olivera, El Mallku representa al pueblo aimara y la movilización indígena. En la nota, el cochabambino recordó también que tuvo la posibilidad de conocerlo cuando el paceño se encontraba en la cárcel, ocasión en que fue apresado por “sedición”. Entonces, Olivera llevó adelante una campaña para conseguir que Quispe fuera liberado. Álvaro García Linera, que a la postre se convertiría en vicepresidente de Bolivia, también estaba tras las rejas. “Hicimos campaña para que pudieran liberarlos. Nos conocimos cuando fue parte importante en la Guerra del Gas, en 2003. Luego tuvimos encuentros y nos alejamos”. 

Su capacidad de reinvención y de sumar conocimientos (El Mallku se recibió como historiador y también se desempeñó como docente universitario) fue otro elemento que lo dejó impactado. “Al margen de la parte sindical y política, admiro su capacidad de superación, no se quedó con el discurso de que era indio, con la victimización, como otros líderes sí lo hacen. Él terminó de estudiar casi a los 70 años Historia y se volvió profesor en la UPEA (Universidad Pública de El Alto)”. 

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Además de dedicarle algunas palabras en su memoria, Olivera apuntó contra Jorge Quiroga, quien tras el deceso de Quispe pidió que el Gobierno le rindiera un homenaje, pero que no comulgó con el fallecido. ”Hoy, Tuto demanda hacerle homenaje en el Congreso. Sabemos que Felipe no era partidario, que tenia la idea de desmontar el aparato opresor”.

“Llegué al corazón de Felipe”, cerró.