Autor: “Alberto Acosta y John Cajas Guijarro”

Ecuador: Caminando al “fondo” y a la “derecha”. Hacia un futuro con aroma de pasado

Ahora, en marzo de 2019, y gracias al morenismo, el Ecuador consolidó su retorno al “fondo”: el directorio del FMI concretó una línea de crédito por 4.200 millones de dólares por entregarse a lo largo de tres años, con un desembolso inmediato de 652 millones. Con dicho crédito el FMI apoya el programa económico del gobierno de Lenín Moreno que, según la Directora Gerente del fondo, Christine Legarde, busca: “reducir la relación deuda / PIB a través de una combinación de un reequilibrio de la masa salarial, una optimización cuidadosa y gradual de los subsidios a los combustibles, una re – priorización del gasto de capital y bienes y servicios, y una reforma fiscal”.
Así, tomaron un poco más de cuatro años -entre 2014 y 2019- para que -de la mano de correístas, morenistas y demás grupos que gobiernan tras bambalinas- el futuro de nuestro país tenga de nuevo un aroma de pasado; el aroma fondomonetarista y de otros conocidos organismos multilaterales.


Ecuador: un frágil gobierno… que carga la crisis al pueblo

En medio del estancamiento económico, el morenismo carga la crisis a los sectores populares (y a la Naturaleza), sin afectar a los grandes capitales beneficarios de la década correista. Y, en paralelo, se aferra al salvavidas de una derecha oligárquica y neoliberal, que tampoco está satisfecha y exige celeridad en el ajuste.
¿Será que la “fragilidad” del morenismo, junto con el miedo a la inestabilidad, dan al gobierno de Lenín el espacio para continuar un ajuste que no gusta a nadie y que -de angas o de mangas- nos acerca cada vez más al FMI? ¿Se está abriendo la puerta al retorno de la derecha oligárquica en 2021?
Sin duda, el escenario se complica cada vez más, y si las fuerzas populares no se reorganizan con urgencia, el ajuste neoliberal de Lenín podría llevarnos de regreso a lo peor de la larga noche neoliberal.


Ecuador: El paquete navideño de Moreno. Una primera lectura

No se trata de gradualismos o shocks, ni de más paquetes improvisados buscando la bendición del FMI: hay que cambiar el rumbo de la economía ya, buscando alejarnos del correísmo y mucho más del neoliberalismo. Hay que construir una nueva economía.