Autor: “El Tiempo”

Dertención del vicepresidente deja en vilo a Ecuador

Mientras el presidente ecuatoriano Lenín Moreno anunciaba al país el contenido de siete preguntas para una próxima consulta popular, en Guayaquil se alistaba el traslado a la cárcel de su vicepresidente, Jorge Glas, para cumplir una orden judicial de prisión preventiva.
Los hechos paralelos conmocionan nuevamente a este país suramericano, envuelto en una nueva vorágine política provocada por las denuncias de corrupción en el caso Odebrecht y el rompimiento y confrontación de Moreno con su antecesor y correligionario Rafael Correa.


Intentar ser los otros que somos

El poder no ceja en robarnos no sólo el tiempo de nuestro devenir y nuestro tiempo de resolución de nuestros asuntos más pertinentes, sino el tiempo de nuestra imaginación. Por eso busca cosificar nuestras relaciones. Hacernos meros receptores. Al hacernos así, lo que en realidad nos está robando es nuestro deambular por pasados, presentes y futuros, en una sola pasada donde nos impone su tiempo lineal, definido y compartimentado como mejor le convenga a sus intereses empresariales y políticos.


Wuilly, el violinista de las protestas de Venezuela, símbolo de las manifestaciones contra Maduro, huyó de su país

Wuilly, decepcionado, calificara de “falsos” a los líderes políticos. En esa declaración cayó también la oposición.
A dos cuadras de la Plaza de Bolívar, una mujer joven se quedó mirándolo. Llevaba una chaqueta tricolor venezolana. “Cónchale, pero si yo a este chamo le cuidé el culo un montón de veces en las marchas”, dijo, casi al grito. Se acercó a saludarlo. Ella hizo parte de ‘la resistencia’, como llaman a los jóvenes que iban al frente, con máscaras de gas, en las protestas. Le contó que lleva un mes en Colombia y que ocho de “los chicos” están viviendo juntos en una habitación. Salieron decepcionados de la oposición.


De la fragmentación al común. El nosotros de los cuerpos como territorio de relaciones significativas. El horizonte de la deshabilitación

El poder ha buscado fragmentarnos. El “nosotros” es el enemigo principal del dinero. El dinero, decía Marx, es el contrario exacto de la comunidad; el principio de las mediaciones para evadir la socialidad, el inicio de la erosión de la mutualidad.
Esa reconstitución entonces comienza con diálogo, reivindicando nuestra palabra.
(Nota: Nosotros en Valparaíso decimos: Abra su puerta y converse con sus vecinos)
Si el saber se construye en colectivo y debemos reconstituir a los sujetos, eso significa, ni más ni menos, reconstituir el colectivo, lo común, comenzando con la palabra, con el diálogo, la conversación; poniendo la responsabilidad en el centro mismo de nuestras acciones.
Así se logra volver al “nosotros”. El “nosotros” es el principal territorio: el tejido y retejido constante de nuestras relaciones significativas. El lugar donde habitas, tu hábitat, como espacio geográfico pero también tu propio cuerpo.
Sensacional. Lectura placentera, instigante y enormemente contributiva.