Autor: “Manuel Sutherland”

El emergente capitalismo depredador: el drama de la minería en Venezuela

Si bien en los últimos años en Venezuela se han ampliado espacios de mercado y nuevos actores participan en ellos, estos espacios están arbitrariamente regulados, con una presencia estatal que se limita al beneficio de la élite política y sus aliados económicos. Los beneficios obtenidos por la minería son opacos y sus ganancias benefician poco a los trabajadores y comunidades. Más importante aún, estos nuevos espacios de mercado en ocasiones se van forjando a través de las armas, la depredación ambiental y la explotación laboral.


¿Cómo fue la parodia de la “Bahía de los Cochinos” venezolana?

La incursión de ex-militares y civiles, producto de un contrato entre sectores opositores y una empresa de seguridad con sede en Miami, presupone una absurda tercerización de la acción armada contra el gobierno de Nicolás Maduro en una firma privada. Al mismo tiempo, este tipo de acciones improvisadas no solo son contrarias a una salida pacífica, sino que terminan por fortalecer las políticas más represivas del gobierno venezolano, aun un contexto de permanente descomposición social e institucional del país.


Venezuela: Maduro se ha convertido en Carlos Andrés Pérez II pero no lo dice públicamente

Por muchos años, el gobierno de Hugo Chávez y luego el de Nicolás Maduro, negó la posibilidad de libre circulación de moneda extranjera mediante una Ley de Ilícitos Cambiarios, se lanzó a una política de estatizaciones, incluso de empresas y tierras productivas, y fustigó hasta la existencia de sitios de Internet que informaban el precio de la divisa estadounidense en las operaciones cambiarias en la frontera.
Pero desde 2019 vienen ocurriendo cambios en la administración de Nicolás Maduro, que aunque no se han producido de manera conjunta y no se han anunciado a grandes voces, constituyen un giro con respecto a los dogmas que venía manejando el Ejecutivo y que le hacen hablar de una supuesta recuperación económica por la circulación de dólares y el surgimiento de diversos comercios vendiendo mercancías importadas en dólares que están lejos del alcance de los sectores más desfavorecidos económicamente, cuyo salario se sigue pagando en un bolívar devaluado del que no quedó fortaleza alguna y mucho menos es soberano.


?A d?nde va Venezuela? (si es que va a alguna parte)

Maduro lleva cinco a?os seguidos prometiendo exactamente lo mismo: un cambio, y demandando m?s poder para tener la capacidad de hacer ?m?s cosas por el pueblo?.

Pablo Stefanoni, que a?n no se sabe si es periodista veleta (apunta al sentido del viento) o si ha madurado con los fracasos del progresismo latinoamericano, al estilo de Oyantay Itzam? de Guatemala y tantos otros que adoraban a Lula, Evo Morales, Maduro, Correa, Ortega, etc. y hoy d?a son severos cr?ticos de esos pr?ceres, esta vez entrevista al economista Manuel Sutherland, y lo hace destacando elementos que hacen crisis en ese pa?s, o sea, Stefanoni ya no parece estar defendiendo a los progresistas como hac?a por ejemplo en Le Monde Diplomatique filial chilena -antro del viejo reformismo obrero travestido hoy de reformismo peque?o-burgu?s- (ver: https://www.lemondediplomatique.cl/Revolucion-democratica-en-Bolivia.html ).


La ruina de Venezuela no se debe al “socialismo” ni a la “revolución”

Más que una transformación socialista (o desarrollista), la economía venezolana vivió una masiva transferencia de renta hacia el capital importador y hacia una casta burocrático-militar que vive a costa de las arcas públicas mediante la sobrevaluación del bolívar y las importaciones fraudulentas para captar divisas a precios preferenciales. El proceso bolivariano ha sido más bien una variante del rentismo petrolero que ya se había registrado durante el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez (1974-1979). Antes que a las revoluciones socialistas clásicas, el proyecto bolivariano se parece a un nacional-populismo militarista.


La ruina de Venezuela no se debe al «socialismo» ni a la «revolución»

Más que una transformación socialista (o desarrollista), la economía venezolana vivió una masiva transferencia de renta hacia el capital importador y hacia una casta burocrático-militar que vive a costa de las arcas públicas mediante la sobrevaluación del bolívar y las importaciones fraudulentas para captar divisas a precios preferenciales. El proceso bolivariano ha sido más bien una variante del rentismo petrolero que ya se había registrado durante el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez (1974-1979). Antes que a las revoluciones socialistas clásicas, el proyecto bolivariano se parece a un nacional-populismo militarista.