Autor: “Yayo Herrero”

En guerra con la vida

Se requieren cambios en los estilos de vida, en las dinámicas de consumo. La clave es aprender a vivir bien con menos materiales, energía, agua, bienes de la tierra y aprender a compartirlos.


¿Estamos en guerra?

Se ha impuesto con inquietante espontaneidad la metáfora de la “guerra” como imagen y justificación de las radicales medidas tomadas contra el virus.
No es una guerra, es una catástrofe. Para esta batalla no se necesitan soldados sino ciudadanos; y esos aún están por hacer. La catástrofe es una oportunidad para ‘fabricarlos’.


Cooperar y cuidar de lo común para sobrevivir

Orgullosa de sí misma, nuestra sociedad se autodenomina “sociedad del conocimiento”. Aunque en unas pocas décadas, hayamos superado la biocapacidad, se esté forzando el cambio de los procesos dinámicos de la biosfera y se aniquile a pasos acelerados la biodiversidad o la memoria almacenada en las semillas; esta crisis de lo vivo pasa social y políticamente inadvertida. Quienes ostentan el poder económico y político, y en buena medida las mayorías sociales que consienten ese poder, no son conscientes de que nuestra especie depende de esos bienes de la naturaleza que se destruyen, de que la vida humana está adaptada a las condiciones biogeofísicas que está alterando, ni de que somos parte inseparable de esa biodiversidad que desaparece velozmente.


Ecofeminismos para evitar la barbarie

La economía, la tecnología y, en realidad, cualquier producción humana, son subsistemas del medio natural en el que se insertan. Sin embargo, los metabolismos sociales y económicos se han configurado como si fuese al revés. Una vez superada la biocapacidad del planeta, el tamaño de la esfera material de la economía está condenado a disminuir.
En consecuencia, el crecimiento económico se estanca y retrocede inevitablemente. Los poderes económicos y políticos siguen confiando en superar la crisis económica por la vía del crecimiento.


Los partidos de izquierda son demasiado miedosos a la hora de hacer frente al problema ambiental

Es ese momento en que, por cada barril de petr?leo que extraes en un lugar del mundo, no encuentras reservas que lo puedan substituir. Ese pico del petr?leo va acompa?ado del pico del cobre, del agotamiento del litio, del platino o de las tierras raras, las cuales contienen los minerales utilizados para la fabricaci?n de componentes microelectr?nicos. Es decir, nos encontramos con el declive de los minerales de la corteza terrestre que son absolutamente imprescindibles para sostener el modelo industrial globalizado tal y como lo conocemos en este momento. Lo planteo porqu? ese agotamiento de los recursos naturales se conecta directamente con la inviabilidad del modelo capitalista industrializado que va a tener serias dificultades ?de hecho, ya las esta teniendo? para continuar creciendo sobre la base de una producci?n real de bienes y servicios.


Organizar la vida en común en el Antropoceno

Decía Walter Benjamin que prender la revolución consistía en activar el freno de la maquinaria desbocada de la historia y el progreso en el capitalismo. Creo que para activar esa palanca es preciso desprenderse de esa heroicidad viril que enaltece morir o matar por cualquier causa. Hoy la causa es la propia vida y, por tanto, el amor, entendido como ese esfuerzo constante, radical y apasionado de mantener vidas justas y dignas, es el aliento que debe impulsar el intento de organizar la vida en común.