Autor: “Fernando Dorado”

Uribe “preso”, los demócratas colombianos y la asamblea constituyente

El problema consiste en que tanto los demócratas en general como los de las izquierdas, al diseñar toda su estrategia política alrededor de lo electoral, se ven obligados a confiar y fortalecer la supuesta institucionalidad democrática, y quedan entonces subordinados a la fuerza de la tradición del capital y de la institucionalidad colonial que sólo ha cambiado de nombre (¡ni siquiera de forma!). ¡Ahí pierden!


No queremos más limosnas…¡Queremos trabajar!

Es totalmente justificado que cuestionemos a quienes a nombre del socialismo o del progresismo terminan haciendo lo que promueven los “neoliberales recalcitrantes”, que con el argumento de la “reactivación económica” aprueban “paquetes de ayuda a los pobres” que solo sirven para alentar un supuesto y artificial consumo y cuyos recursos vuelven –vía pública o privada– a las arcas de las instituciones financieras.


La Covid-19, la medicina patriarcal-capitalista y el remedio ancestral

La medicina tradicional de carácter comunitario abordaba y trataba ese problema, y no giraba alrededor de tratar los “síntomas” (lo que nosotros llamamos enfermedades o afectación de un órgano, un sistema, etc.). Es posible que los médicos tradicionales no fueran conscientes del “poder” de su medicina. Ellos no querían “curar” al individuo sino establecer el equilibrio y la armonía comunitaria que era la verdadera enfermedad. Sin embargo, hoy la ciencia empieza a comprender la importancia que tiene “lo social”, “lo comunitario”, para la salud de los humanos. Los rituales, yerbas, plantas, “humitos”, etc., etc., solo eran “formas” de involucrar al individuo y a la comunidad en ese ejercicio para “restablecer la unidad sanadora”.


La olla comunitaria y la covid-19

Organizar, sostener y mantener una “Olla Comunitaria” en tiempos normales para apoyar una huelga obrera o una movilización campesina, es una práctica en nuestras tradiciones normales de lucha. Pero, otra cosa bien diferente es hacerlo en medio de una pandemia y un confinamiento obligatorio (cuarentena) como el que vivimos.
En algunos barrios de Popayán hemos podido sostener ese esfuerzo comunitario en el marco de impulsar una estrategia de organización que responde a un momento excepcional y extraordinario, a una emergencia sanitaria y humanitaria, y a una crisis económica (desempleo) que se agudiza y hace prever la ocurrencia de alzamientos y rebeliones populares en el próximo e inmediato futuro


No se puede impedir que la gente siembre su comida en terrenos públicos en forma de ocupación provisional mientras dure la pandemia y la crisis que viene

Los gobiernos no pueden impedir que la gente siembre su propia comida en terrenos públicos que no tienen ninguna utilidad en medio de la cuarentena. No pueden acusarlos de invasores porque ellos han planteado que es una ocupación provisional mientras dure la pandemia y la crisis económica que está en ciernes. No puede el gobierno decir que es un grupo que desconoce la institucionalidad porque ya se preparan para presentar ante el Estado sus propios proyectos que piensan manejar desde esa “fuerza interna” que está en construcción.


Entre Gates-Soros y Trump-Bannon

Frente a esa oligarquía global los pueblos y los trabajadores no hemos podido construir un verdadero bloque de resistencia y de rebeldía creativa, porque hemos centrado nuestra estrategia en los intereses “nacionales” de cada país y hemos basado todos nuestros esfuerzos en la gestión del Estado, creyendo que porque accedemos a algunos niveles de Gobierno (subsistema dentro del Estado) ya hemos logrado “el poder”. La vida ha demostrado ese error conceptual en América Latina.


COVID-19, el virus que pone a prueba la fragilidad humana

Que los operadores del capital lo utilicen como tapadera para tratar de ocultar la recesión económica de carácter sistémico es una cosa y, que, además, lo usen como motivación para hacer ejercicios de militarización de la crisis y control masivo de la población es otra, pero creo que hay que ir más allá.


Desde Colombia: Los “nuevos” sectores sociales del siglo XXI y el futuro de la humanidad

Los intentos de instrumentalización electoral del movimiento por parte de algunos políticos de izquierda debilitan el carácter amplio e incluyente de las luchas sociales, sumado a la división en las cúpulas burocráticas de las organizaciones sociales que tiene como trasfondo la rivalidad entre sectores políticos que le hacen el juego a intereses inmediatistas e insulsos.


Precariado, análisis de clases y filosofía revolucionaria

Nadie puede negar que las luchas sociales que ocurren en Colombia, Chile, América Latina y el mundo, tienen un componente significativo de acumulados de luchas anteriores. No obstante, diversas manifestaciones de las movilizaciones actuales han desbordado a las direcciones sindicales, y a las organizaciones sociales y políticas que representan o son fruto de esos acumulados.


La doble naturaleza del “Paro Nacional” en Colombia

En cuanto a las formas organizativas y dinámicas de acción se pueden identificar las “tradicionales” y las “nuevas”. Las primeras giran alrededor del comité de paro y de las organizaciones que lo integran: sindicatos de trabajadores y/o organizaciones sectoriales de maestros, estudiantes, indígenas, campesinos, etc., y se expresan mediante marchas, bloqueos de vías, plantones, etc. Las segundas se auto-convocan por las redes, movilizan personas “no organizadas” o con formas nuevas de organización (colectivos ambientalistas, ciclistas, barristas, grupos culturales, de género, etc.). En Bogotá estos sectores se hicieron más visibles con las marchas-concierto, caminatas periféricas no centralizadas en torno a la Plaza de Bolívar y otras actividades similares.
En relación al comportamiento frente al Estado y a las expectativas, se perciben algunas diferencias. Los sectores sociales que se han movilizado tradicionalmente están pendientes de la negociación con el gobierno; quieren obtener resultados inmediatos. Los sectores “nuevos” tienen otras lógicas: desean acumular una fuerza masiva, se esfuerzan por ganar opinión pública y entusiasmar a más gente, fortalecer el movimiento mismo y forzar cambios sustanciales sin necesidad de negociar con el gobierno


La influencia de los cabildos autónomos y asambleas vecinales sin partidos de Chile en la juventud colombiana movilizada

Los y las jóvenes que representan a las nuevas fuerzas citadinas movilizadas y los integrantes de las organizaciones sociales y políticas existentes pueden aprender de la experiencia chilena y plantearse nuevas miradas y otras formas de organización ciudadana y popular, tanto al servicio del paro y de la movilización como de una lucha más permanente, anti-sistémica y de mayor proyección, que se corresponda con sus anhelos de cambio y la consigna de que quieren “no tanto cambiar un gobierno sino transformar la sociedad”.


Juventud de Colombia: “Recién estamos comenzando”

Esa juventud está descubriendo nuevos caminos que los alejan de quienes hacen girar la política alrededor del Estado. Y por tanto, como ya está ocurriendo, se ven obligados a organizar la fuerza auto-convocada de la gente. Sin siglas y símbolos del pasado.


Hipótesis y tesis

Los “soviets” (asambleas auto-convocadas en Chile y otras partes) vuelven a aparecer pero en nuevas condiciones y con nuevas formas, y con la experiencia zapatista, mapuche, kurda y de otros pueblos y regiones, no se convertirán en instrumentos del Estado “heredado” sino en un verdadero simiente de auto-organización y en constructor desde lo profundo de la sociedad de relaciones de colaboración y de reciprocidad entre los humanos.


Colombia: ¿Qué es el precariado y por qué está protestando?

La mayoría de los actuales estudiantes universitarios serán mañana “proletarios con título o con micro-empresa”, o sea, Precariado.


Colombia: El paro nacional, la protesta social auto-convocada y el precariado movilizado

El 21N emergió en Colombia una forma diferente de expresión política y de protesta social al calor de un paro nacional convocado por las Centrales Obreras, sindicatos y organizaciones sociales, protagonizada por lo que muchos llaman “clases medias” pero que en verdad es el “precariado colombiano” que empieza a despertar y a auto-descubrirse.


Golpes de Estado y (contra) revoluciones, lucha de clases y/o guerra entre potencias

Una concepción coloca el acento en la construcción de fuerza popular, de base y permanente, e impulsar una nueva estrategia de emancipación a partir de la auto-organización de los oprimidos y de los trabajadores; la otra, le apuesta todo a la gestión desde el Estado y los gobiernos.


Colombia. Todos a la calle! La auto-convocatoria ciudadana: factor clave en la protesta del 21 de noviembre

Se puede apreciar con entusiasmo que las gentes se están auto-convocando encabezadas por los jóvenes y las mujeres, más allá de intereses sectoriales y/o partidistas.Se demostrará la existencia de las inmensas reservas democráticas y el potencial de la movilización popular en Colombia que está conectada con lo que ocurre en el mundo.
Desde Chile les decimos que después de marchar no se disuelvan nunca más, que en cada barrio se constituyan cabildos o asambleas vecinales que cambien el poder centralizado por la democracia cotidiana asentada en el buen vivir y las formas de vida comunitaria.


Heinz Dieterich, principal terórico del nacional populismo de la izquierda progresista derrotada, apoya al empresario Slim en México y arremete contra los zapatistas

El principal teórico del “socialismo del Siglo XXI”, Heinz Dieterich Steffan, ha lanzado a nombre de la alianza entre AMLO y SLIM en México, una ofensiva ideológica y política contra los indígenas del sur de ese país, (“neo-zapatistas”) que resisten la ofensiva del gran capital y se defienden frente al despojo y al arrasamiento de su territorio. También, ataca a sus aliados a quienes califica de “mercaderes de derechos humanos” y de “ultraizquierda dogmática”.