Autor: “Huascar Salazar”

Bolivia: Proyecto hidroeléctrico Rositas. El despojo detrás de un “sueño”. Ejemplo de la ocupación capitalista de los territorios

La producción de sentidos críticos y la capacidad de generar organización de resistencia y de lucha en este nuevo contexto dominante, está surgiendo en comunidades como contraposición a las consecuencias del modelo de despojo promovido por el gobierno. Las comunidades en resistencia a los proyectos de Rositas, Chepete-Bala, Tariquia, etc. –y principalmente las mujeres– son quienes están poniendo el cuerpo y sus esfuerzos frente a la agresión del Estado. La ficción de un gobierno produciendo “masa crítica” —que quizá lo máximo que ha logrado son los denominados “guerreros digitales”(15)— acompañado del apoyo internacional de grupos de intelectuales que alimentan esa ficción, está siendo rebasada por la crudeza de una realidad, en la que los sujetos en lucha nos están demostrando que no solo se trata de criticar al gobierno –actitud asumida abiertamente por la derecha tradicional del país–, sino de organizar los sentidos críticos en torno a horizontes emancipadores que van mucho más allá de la mera idea de “demandar” al Estado o de “cambiar de gobierno”, se trata de producir capacidad organizativa y de decisión más allá del Estado y de sus formas políticas monopolizadoras.
Nosotros agregamos que esa es la gran falla de muchas luchas continentales antimineras, muchas batallas ecologistas y de defensa del medio ambiente, así como las luchas campesinas lideradas por el bloque de partidos llamado Vía Campesina, más preocupados de la toma del poder que de los derechos sociales y de la tierra.


Las dificultades para la producción de sentidos rebeldes en los tiempos del MAS. Bolivia y la necesidad de una agenda política desde abajo

Después de 12 años de gobierno, el Movimiento al Socialismo (MAS) restituyó un nuevo orden dominante.
Es fundamental darnos a la tarea de repensar claves articuladoras frente a la dominación, para lo cual considero que es de vital importancia que estas surjan de haceres compartidos y no –por lo menos de manera primaria– de premisas ideológicas o nacionalistas–. Reconocernos en común frente a la dominación por: trabajar la tierra, trabajar en fábricas, construir proyectos centrados en garantizar la vida, producir resistencias colectivas frente al estado, el capital, el patriarcado, etc.
Los hechos del presente nos demuestran que el horizonte estatal en manos del gobierno actual es cada vez más antipopular y procapitalista.
Una agenda desde abajo, disidente y popular debe concentrarse en desplegar nuestra energía en torno al resguardo de lo que tenemos, no se puede conceder más, debemos cuidar nuestras fuerzas, cuidarnos colectivamente; cuidar nuestras fuentes de subsistencia y su calidad, que no se precaricen más; cuidar nuestra relación con la naturaleza; acuerparnos, producir decisión colectiva autónoma desde donde sea posible, resistir.
Miremos lo pequeño para pensar lo grande. En Bolivia se ha impuesto una deriva “trucha” de la Real Politik, que ya de por sí nos refiere y nos limita a la política estatal como ámbito privilegiado para la toma de decisiones sobre asuntos públicos.
Nuestra agenda debe, por lo menos al inicio, concentrarse en la política seria, es decir, en las formas de autogobierno y decisión colectiva que se producen desde ámbitos cotidianos: gobiernos indígenas y originarios, juntas barriales, sindicatos campesinos comunitarios, colectivos urbanos, cooperativas de agua, etc.
Se vienen (o se profundizarán) tiempos difíciles y de lo que se trata es de volcar nuestras energías en (re)construir ámbitos autónomos y autogestivos para reapropiarnos de la decisión y de la riqueza que está siendo despojada.


Bolivia en el contexto del referéndum para la re-elección. No basta decir que NO, pero es el primer paso

Lo principal, en este momento, es volver a recuperar nuestra capacidad de hacer política desde abajo y empezar a decidir sobre los asuntos comunes que nos interesan; sólo si es que tenemos claridad de esa gran tarea que hay hacia adelante, el voto por el NO tiene sentido.


Lo comunitario, la comunalidad, lo común

Primer Congreso Internacional de Comunalidad. Luchas y estrategias comunitarias: horizontes más allá del capital”.


Profundizando sobre la antipolítica (i)

El autor boliviano responde a Raquel Gutiérez