Autor: “Rafael Bautista”

Bolivia: la solución por el desastre. Derechización y advenedizos, o reencauce del proceso

Eso que se tenía que cambiar acabó domesticando a los revolucionarios y a la revolución: el pueblo desaparece de un proyecto hasta revolucionario y el mismo proyecto se reduce a una mera mantención del poder como único horizonte político. Y es el propio gobierno el que da los mejores argumentos para vaciar al propio pueblo del espíritu del cambio y trasladar éste a los contingentes de reserva sobre todo clasemediero que activa el discurso señorialista.


Descolonizaci?n de la geopol?tica, geopol?tica de la liberaci?n

El mundo ya no es unipolar y la decadencia imperial es inobjetable. Una nueva fisonom?a se abre en el tablero geopol?tico global del siglo XXI y, si bien, ya no es el tiempo del ALBA y la UNASUR, la coyuntura que se desata en Venezuela nos impele a definir en el presente todas las luchas pasadas. Tematizar el contexto epocal no es una operaci?n anal?tica del presente sino una reflexi?n hist?rica trascendental. Esto complejiza la propia aproximaci?n epist?mica a la coyuntura y nos brinda la posibilidad de superar l?mites epistemol?gicos que son, a su vez, l?mites pol?ticos.


¿Cómo descolonizar la revolución en este siglo?

- El “mito del progreso infinito”. Sin este mito, es imposible una “economía del crecimiento”, es decir, el capitalismo. Ahora bien, cuando la izquierda habla de crisis del capitalismo, nunca hace referencia a este detalle. Y esto sucede porque el socialismo se propone, también, una “economía del crecimiento”. Es decir, capitalismo y socialismo parten de la misma mitología que envuelve a la propia ciencia moderna.
- ¿Por qué las revoluciones socialistas fracasan en el siglo XX? y, ¿por qué son siempre periodos de capitalismo renovado los que los suceden? Para colmo, ¿por qué los “revolucionarios” pueden cambiar fácilmente de bando? A esto debe responderse con una crítica al sistema de categorías que sustenta al horizonte de expectativas de la propia subjetividad “moderno-revolucionaria”.
- Ante la tan denunciada pérdida de valores humanos, se hace evidente que el camino adoptado por el progreso moderno no nos lleva a nada bueno. Ponerle freno al tren de la historia sería devolverle sensatez al devenir histórico. Por eso el indio se constituía como “reserva moral de la humanidad”, no como la idílica imagen del “bon savage”, sino como el portador de un otro destino distinto al fatalismo historicista del mundo moderno. Sólo de ese modo tendría sentido un futuro, ya no como la ideológica superación nihilista del pasado, sino como la reconciliación histórica de todos los tiempos en un porvenir que sea común: un mundo en el que quepan todos.


¿Fin de ciclo o ciclo del fin?

La humanidad está hambrienta de alternativas, pero eso no nace de arriba sino se construye desde abajo