Autor: “ Eduardo Gudynas”

Los extractivismos como vicio

Están muy lejos de apaciguarse las polémicas alrededor de emprendimientos extractivistas como la minería en el sur o el petróleo en la Amazonía, discusiones en las que una y otra vez aparecen argumentaciones morales. Los defensores de los extractivismos insisten en que son buenos y necesarios. Algunos incluso acusan a quienes alertan sus impactos, por ejemplo campesinos o indígenas, como inmorales agentes que impedirían el progreso.


Teolog?as extractivistas y espiritualidades herejes

A pesar de todas las evidencias y de las resistencias ciudadanas, de todos modos los extractivismos siguen avanzando. Son defendidos por empresas como todos sabemos, pero tambi?n hacen lo mismo, y con toda intensidad, casi todos los pol?ticos, la mayor?as de las academias universitarias, y una buena parte de la opini?n p?blica. El respaldo es mayoritario, especialmente en las ciudades, justamente porque esas personas viven alejadas de los sitios donde verdaderamente ocurren los impactos.
Esto obliga a reconocer que los extractivismos descansan en creencias profundamente arraigadas y que se comparten tanto por las posturas pol?ticas y partidarias de conservadores a progresistas, de derecha o izquierda. Son actos de fe.


Estados y gobiernos en nuestro continente aumentan la militarizaci?n de los emprendimientos extractivistas

La presencia polic?a o militar en el control de recursos naturales y territorios ocurre en Argentina (especialmente alrededor del fracking), Bolivia (protegiendo a empresas petroleras dentro de territorios ind?genas, por ejemplo), Chile (incluyendo acciones policiales en tierras mapuches o represi?n a los que resisten el ?robo? del agua), Ecuador (protecci?n policial y militar a la expansi?n minera), Per? (con la sucesi?n de estados de emergencia, intervenciones polic?as y militares, e incluso por los acuerdos con la polic?a nacional para proteger a mineras y petroleras), los casos de Colombia y Venezuela.
Nosotros agregamos el ejemplo de M?xico donde se acaba de aprobar el aumento de la militarizaci?n con la nueva “Guardia Nacional”, destinada a todas luces a someter a la resistencia contra los mega proyectos de L?pez Obrador.


La militarizaci?n de la naturaleza y los territorios en Colombia

Muy interesante al an?lisis de Gudynas, en especial trat?ndose de un tema que atraviesa todo el continente, desde el comando Jungla en Chile hasta la nueva militarizaci?n del gobierno progresista en M?xico que intenta asfixiar las comunidades que se levantan en varios estados de ese pa?s en la resistencia en formas de autogobierno contra el extractivismo, el caballito de batalla del moderno capital globalizado


La extrema derecha en Brasil: aprendiendo y desaprendiendo desde la izquierda

Dos de los más conocidos intelectuales de izquierda crítica del continente se unen en este artículo para tirar algunas líneas de reflexión crítica y autocrítica sobre la izquierda brasileña, en especial del PT y Lula.


Extractivismos: el concepto, sus expresiones y sus múltiples violencias

El autor, uno de los investigadores de referencia en extractivismo en América Latina, define en este artículo el fenómeno y sus características –comunes con los extractivismos en otros puntos del planeta– y evalúa los impactos negativos que tiene sobre las políticas estatales a través del denominado “efecto derrame”.


La extrema derecha en Brasil: aprendiendo y desaprendiendo desde la izquierda crítica

Cual círculos concéntricos se difunden en América Latina los impactos de la victoria de Jair Bolsonaro en Brasil. Colombia no es la excepción. Más allá de que en este país han prevalecido los gobiernos conservadores, el triunfo de una derecha extrema en Brasil debe ser analizado. Las izquierdas del continente están conminadas a aprender de lo que allí sucedió.


Un Nobel de economía que tiene poco de ecología y mucho de los banqueros

Se refuerzan las ideas convencionales del crecimiento económico y la ampliación continuada de la mercantilización de la vida social y el ambiente. Se favorece a los entusiastas de la “economía verde”, asumiendo que pueden generarse más crecimiento económico con la venta de “bienes y servicios” ambientales. A la vez, se nutren discusiones que, como no tienen consecuencias en las políticas públicas, hacen que persistan los extractivismos, la exportación de materias primas o la emisión de gases de invernadero desde nuestro continente, en especial desde el medio rural.


Venezuela, Ecuador y Bolivia son países hiperextractivistas

Los cuestionamientos contra los líderes o las restricciones contra las organizaciones ciudadanas se han repetido en todo el continente, sean países con ideologías conservadoras o progresistas. De un lado o de otro se los aplica para controlar y apaciguar la protesta ciudadana, y ello es indispensable para acceder a territorios y extraer los recursos naturales. Y no han servido de nada, absolutamente de nada. No ha dejado de crecer en toda América Latina la protesta contra los extractivismos.


El mito de agroquímicos inocuos

Cuando glifosato rima con aspirina y sustentología con astrología


Minería ilegal de oro en Bolivia avanza como lepra

Eduardo Gudynas, uno de los más importantes exponentes de la teoría e investigación del extractivismo y activo defensor del medioambiente, advierte que la minería ilegal del oro en Bolivia va rumbo a lo que sucede hoy en día en Colombia y Perú; avanza como “lepra”, corroe al sistema político, genera destrucción ambiental, sostiene redes de tráficos de niñas y adolescentes y usa bandas criminales.


Corrupción y extractivismo: un vínculo estrecho y diseminado

Los extractivismos se han vuelto muy visibles en América Latina, y en especial en Bolivia. Las explotaciones mineras, petroleras o los monocultivos, han dominado las estrategias de desarrollo de los países y están en el centro de muchas polémicas.
Del mismo modo, la corrupción regresó al foco de la atención ciudadana. Aunque es un mal conocido desde tiempos coloniales, ahora adquirió más relevancia con nuevos escándalos que han alcanzado incluso a presidentes.
Sin embargo, menos evidentes han sido los vínculos entre corrupción y extractivismos. Pero ya no pasa desapercibido que varios complejos esquemas de corrupción incluían, por ejemplo a empresas mineras o petroleras. En algunos casos se necesitaba de la corrupción para poder acceder a los recursos naturales, y en otros, como allí se movía tanto dinero, era una fuente atractiva para alimentar financiamientos ilegales.


Los extractivismos otra vez: los riesgos de una medicina mágica

El presidente de Perú, Martín Vizcarra, en su reciente mensaje a la nación dijo que el país tiene una gran riqueza bajo la tierra pero es pobre en la superficie. Resucitó de ese modo una viejísima metáfora del mendigo sobre un saco de oro (1), y desde allí volvió a defender a los extractivismos clásicos para enfrentar la crisis.


Post-extractivismos: transiciones en alternativas al Desarrollo.

La plataforma, la agenda, los ensayos del post-extractivismo no pretenden presentar una receta acabada, sino que es un llamado de alerta para indicar que hay alternativas. Tenemos que comenzar a pensarlas y tienen que ser democráticas, consensuadas con amplios sectores ciudadanos. Hay muchos ejemplos locales que muestran que es posible otros tipos de relación con la naturaleza, otros tipos de vinculaciones entre la gente que aseguren la calidad de vida. ¿Por qué no ampliar esos ensayos locales a escalas mayores a nivel de los países?
El autor hace una análisis muy bueno aunque confunde territorios o regiones con países (estado-nación, la aberración impuesta sobre los territorios de Abyab Yala), cuando ese engendro traído por los europeos es transitorio, y desde abajo en los países colonizados la idea es sacarse la camisa de fuerza de los estados de encima. Nosotros no somos la continuidad de la historia de la colonización europea. Somos su ruptura.


Ambiente y ciencia, política y democracia

En los últimos meses han recrudecido en Colombia los debates sobre el papel de las consultas locales frente a los extractivismos, el papel de los científicos y los modos de construir políticas ambientales. Esa se debió sobre todo a varias declaraciones de una reconocida bióloga colombiana, Brigitte Baptiste, quien minimizó los impactos ambientales de la explotación petrolera, defendió a las empresas y sostuvo que se debía sacar hasta la última gota de crudo.
Lo relevante de ese caso es que ese tipo de defensas de los extractivismos también se escuchan en Perú, Ecuador, Bolivia y los demás países de la región. Es más común que esas posturas sean esgrimidas por individuos en el gobierno, buena parte de la academia, empresas y distintos sectores ciudadanos.


Cuando los extractivismos y la corrupción se encuentran

En los últimos meses ha quedado en evidencia que en América del Sur, varias de las grandes aventuras extractivistas quedaron envueltas en tramas de corrupción. Casos como los de Petrobras en Brasil o la minera SQM en Chile, treparon hasta los titulares de la prensa y desencadenaron serias consecuencias políticas dentro de cada país.


Postextractivismos en Paraguay: opciones más allá de la soja

Como ocurre en toda América Latina, en Paraguay se han expandido vigorosamente los llamados extractivismos. Mientras que en varios países ese aumento descansó en los sectores mineros y petroleros de exportación, el caso paraguayo es particular por basarse en la agropecuaria pero también en la electricidad.


Postextractivismos en Ecuador: indultar a la Naturaleza

Bajo el gobierno de Rafael Correa recrudecieron los extractivismos, no sólo insistiendo en la explotación petrolera sino que también se buscó sumar la minería, y se mantuvieron otros muy conocidos como las plantaciones bananeras. Todo ello desencadenó fuertes resistencias ciudadanas, con muchas personas enfrentadas a procesos judiciales, algunos encarcelados, y una Naturaleza atrapada.


Postextractivismos en Argentina

Argentina es uno de esos casos particulares donde están presentes casi todos sus tipos: minero, petrolero, agrícola y pesquero. Ese tipo de estrategias generan desde un lado una fuerte subordinación a la globalización, y desde el otro, una catarata de impactos negativos en la sociedad y el ambiente, que superan largamente cualquier beneficio económico


En la oposición a los derechos de la naturaleza asoma la divergencia entre izquierda y progresismo

En varios países, el cambio político de inicios de los años 2000 fue promovido por una izquierda abierta, plural y democrática. Se nutrió de múltiples movimientos sociales, cuestionaba las ideas convencionales del desarrollo, incluyendo la manía de crecer por exportaciones que satisfacían el consumismo de otros países (y de las propias elites nacionales), a costa de destruir el patrimonio ecológico nacional. Allí nacen las búsquedas postextractivistas.
Sin embargo, esa izquierda plural una vez que conquistó los gobiernos, en un lento proceso que llevó varios años, terminó convirtiéndose en el progresismo (4). Esta es una postura defensora de un desarrollismo que sigue basado en una explotación intensiva de los recursos naturales, donde el Estado busca captar mayores excedentes económicos con la ilusión de ayudar a los más pobres. En sus discursos se repite la idea de un crecimiento “sostenible”.