Autor: “Eduardo Gudynas”

Los enganchadores que prometen fortunas permanecen en Chile

El debate constituyente permite dar unos pasos más allá de la política convencional, para sopesar la necesidad y la viabilidad de los extractivismos en sí mismos. No basta debatir sobre su instrumentalización o sobre su gestión económica, sino que lo que debe estar en cuestión es si son todos necesarios, y si sus impactos negativos son tolerables. Dicho de otro modo, se deben abordar los postextractivismos, o sea, las transiciones de salida de la dependencia extractivista. En cambio, los principales partidos políticos, y en especial los actores que se aprontan a la carrera electoral, posiblemente lo evitarán, porque comulgan en esas ideas de extractivismos como indispensables e irrenunciables.


Gudynas desenmascara a los gobiernos y corrientes progresistas

Ustedes me dicen que los progresismos lograron «políticas soberanistas» en la banca y otros sectores. Ese tipo de dichos son muy comunes, en especial en el Norte Global. Pero eso está equivocado. En realidad, bajo los progresismos la banca privada vivió un paraíso: aumentó su cobertura sobre la población y se diversificó la financiarización. Esto ocurrió bajo gobiernos como el de Correa en Ecuador, el de Lula da Silva en Brasil o el del Frente Amplio en Uruguay, entre otros.


Aula Magistral: El pegajoso mito del crecimiento económico y la crítica al desarrollo

Partiendo de una confesión de la CEPAL del agotamiento del desarrollo, se analizar el papel otorgado a las ideas de crecimiento y desarrollo, su construcción histórica y algunas críticas recientes. A pesar de las distintas variedades de desarrollo aplicadas en América Latina, todas comparten la adhesión al crecimiento económico como atributo indispensable del desarrollo. Se discute esa confesión de la CEPAL frente a las experiencias de desarrollo bajo los progresismos y entre la pandemia por Covid-19, donde se repite el apego al crecimiento económico. Se concluye que, para desmontar el mito del crecimiento, el primer paso es abordar ese cimiento, tanto en sus conceptos como sensibilidades, romper su blindaje y ofrecer alternativas más allá de todas las variedades del desarrollo.


Uruguay: Cree en mí, que te vacunaré

Las más recientes declaraciones y posturas políticas del gobierno deben ser examinadas con atención, lo que no siempre es sencillo porque la pandemia por Covid comprensiblemente impone atender otras urgencias.


El dramático legado ambiental de Trump

La presidencia de Trump deja una pesada carga de impactos ambientales y destrucción de la normativa que persistirán por varios años, y que no sólo afecta a Estados Unidos sino a todo el planeta. Sus consecuencias son tan severas que hasta días antes de que la turba entrara al Capitolio en Washington, varios analistas consideraban que esta sería la herencia más dramática de su presidencia.


Desarrollo y las necesarias alternativas, pero ¿qué quiere decir alternativa?

Encaminados a cumplir un año bajo la amenaza de la pandemia por coronavirus, las alternativas siguen siendo necesarias. Requerimos pensar e imaginar opciones de cambio no solamente por las crisis entrelazadas que desató la pandemia, sino porque éstas a su vez se superponen y están asociadas a otras condiciones críticas que se arrastraban desde antes.
En el 2020 presenciamos una avalancha de propuestas alternativas de todo tipo.


Manifiesto Salvaje: dominación, miedo y desobediencia radical

Reinventando a los salvajes / Civilizar a los salvajes / Obediencia y educación / Orden y progreso / La antropofagia del civilizado / Una modernidad permanentemente inacabada / Ladridos salvajes en los sótanos / Indígenas y salvajes / Podemos ser salvajes / Desobedientes para sobrevivir, salvajes para desobedecer.
Es desobedecer para no aceptar que la Naturaleza y la sociedad están separadas, para no obsesionarnos con el crecimiento y la posesión. Desobedecer para no estar obligado a ser capitalistas o socialistas. Desobedecer para dejar de desear el espíritu de los “blancos” y respetar a los indígenas. Desobedecer para no repetir una historia que creemos universal. Desobedecer para comenzar a escuchar a la Naturaleza. Desobedecer para acompasarnos a tiempos lentos, pausados, ecológicos. Desobedecer para reconocer que hay valores en otros seres y objetos. Desobedecer para no tener más miedo. Desobedecer para volver a ser salvajes.


Tan cerca y tan lejos de las alternativas al desarrollo. Planes, programas y pactos en tiempos de pandemia

ÍNDICE
INTRODUCCIÓN
1.- LAS REACCIONES ANTE LA PANDEMIA
2.- PROPÓSITOS, CORRESPONDENCIA Y COHERENCIA EN LAS ALTERNATIVAS
3.- CRECIMIENTO Y REFORMAS DEL CAPITALISMO
4.- ALTERNATIVAS MÁS ALLÁ DEL CAPITALISMO
5.- IMAGINANDO FUTUROS, CONSTRUYENDO ALTERNATIVAS
6.- ALTERNATIVAS, DESOBEDIENCIA Y TRANSICIONES


Minería, extractivismos y expertos más allá de ironías

Un artículo de la bióloga Brigitte Baptiste denuncia que las críticas a los geólogos partirían de los “antimineros”. Para Eduardo Gudynas, caer en las caricaturas, en un sentido o en otro, esquiva el problema y termina favoreciendo al mito de los extractivismos inocuos, el experto infalible y las comunidades ignorantes. La cuestión de fondo radica en sopesar cuál debería ser el rol de cualquier profesional universitario, sea el geólogo u otro, ante la crisis social y ecológica.


Violación de derechos y violencia en los extractivismos, las extrahecciones en comunidades indígenas

Los avances de los extractivismos discurren por una paulatina y sostenida erosión y limitación en la salvaguarda de los derechos de los pueblos indígenas.


La geometría de la crisis económica

Al ser representaciones metafóricas, al final de cuentas la estimación de la crisis que hace cualquier vecino en el barrio, en su esencia puede ser tan válida como la de los analistas económicos o los catedráticos universitarios. En la geometría de la crisis se desvanece la pretendida superioridad del saber del experto y es necesario escuchar todas las voces.


Cuando una pandemia obliga a cambiar la cultura política para no sucumbir

Enfocándome en el caso de Uruguay, es indispensable partir por entender que nunca antes el país había enfrentado a algo así. Entonces es inevitable preguntarse si la cultura política uruguaya, ese talante de ser conservadores y autonomistas al mismo tiempo, de los ritmos cansinos, y que fue útil en el pasado, sigue siendo apropiada ante este nuevo desafío.


Ese pegajoso mito del crecimiento económico

La racionalidad detrás de ello es que el crecimiento económico es la esencia, o al menos es el motor del desarrollo, y que una vez que una economía crece se derraman otros beneficios, tales como asegurar el empleo, acceso a la salud y la educación, o el consumo. Esa idea es muy clara cuando Piñera advierte que “como muchas veces lo hemos dicho, y a veces se olvida, el crecimiento económico es algo fundamental para la calidad de vida de los chilenos”. Dicho de otro modo, el bienestar sólo es posible allí donde crece la economía.
Esta es una concepción muy repetida en América Latina desde inicios del siglo XX. Casi nadie la pone en duda, y los debates están en cómo crecer, y en cómo distribuir los posibles beneficios. Esa fidelidad al crecimiento de Piñera se repite en todos los regímenes políticos, incluidos aquellos que están en un extremo opuesto, como el socialismo del siglo XXI. La adhesión al crecimiento es pegajosa.


El agotamiento del desarrollo: la confesión de la CEPAL

¿Qué dirían los fantasmas de Prebisch y sus compañeros de aquella CEPAL si escucharan que hoy se reconoce que todas las opciones de desarrollo fracasaron? ¿Qué sentirían al constatar que las materias primas siguen siendo los principales rubros de exportación de América Latina? ¿Cómo reaccionarían al observar la sucesión de planes de industrialización que no llegan a consolidarse?
Recuerdo a mediados de los años 60 la creación del Instituto de Ciencias Sociales y Desarrollo de la Universidad Católica de Valparaíso donde estudié derecho y tomé ramos de dicho Instituto, allí se hicieron amiguitos destacados miembros del partido comunista con algunos destacados personeros y miembros liberales de la democracia cristiana, algunos de los cuales participaron en la formación del MAPU socialdemócrata de Jaime Gasmuri y hoy día están en el ala neoliberal del partido socialista chileno. Todos ellos se encontraron alegremente en los equipos políticos de entrega del mando de la dictadura de Pinochet a la partidocracia y han ocupado elevados puestos en el estado, gobierno, partidos, instituciones y medios que han construido la porquería que hoy recusa la explosión social.


Chile: Académicos y evaluación ambiental ¿cooptados por empresas?

Otra vez quedaron en entredicho las evaluaciones de impacto ambiental, ese instrumento clave para determinar si un futuro emprendimiento es aceptable o no desde un punto de vista ecológico. En una confesión pública impactante, un conocido académico reconoció que los científicos y técnicos que preparan esas evaluaciones han sido “secuaces” y “cómplices” de las empresas que los contratan


Amazonia, La naturaleza se quema y la política se agota

El gobierno de Evo Morales cita a la Pachamama, pero sus acciones concretas han sido las de promover la explotación minera, petrolera y agropecuaria, y por ello enfrenta un desastre ecológico similar. Así como Bolsonaro ataca a los ambientalistas, la administración de Morales se burla de ellos, los hostiga y ha amenazado con expulsarlos del país.
Es más sencillo atacar a Bolsonaro, en tanto es machista, racista, violento y autoritario, pero es más dificultoso asumir las serias contradicciones en otras tiendas políticas. Nos cuesta entender que estamos ante una crisis ecológica de escala continental y que ella también expresa el agotamiento de las ideologías políticas herederas de la Europa ilustrada. Las viejas políticas, todas ellas, han caducado. La cuestión es comprenderlo para construir alternativas antes de que se queme el último árbol.


Orden y progreso: la bolsonarización de las políticas ambientales

La sombra del “orden y progreso”, y ahora el fuego, se extiende por toda América del Sur. En todos ellos las causas de fondo del desmembramiento de las políticas ambientales, la persecución a ambientalistas, indígenas y campesinos, y la violencia rural, parten del agronegocio para favorecer monocultivos y ganadería. En esos fuegos también arde la evidencia que las posturas políticas basadas en el sueño del “orden y progreso” del siglo XIX ya no pueden responder a los desafíos sociales y ambientales del siglo XXI.


La ética rentista y el espíritu del extractivismo

En el marco de las polémicas que retornan ante el proyecto minero de Tía María, un grupo de personalidades subscribió en Lima un “Acuerdo por el Desarrollo”. En ese texto apoyan una minería que llaman “moderna” y que serviría para el “desarrollo”, compartiendo una serie de recomendaciones para el Estado, la empresa y las comunidades locales, a las que les piden abandonar “discursos polarizantes”.


Los extractivismos como vicio

Están muy lejos de apaciguarse las polémicas alrededor de emprendimientos extractivistas como la minería en el sur o el petróleo en la Amazonía, discusiones en las que una y otra vez aparecen argumentaciones morales. Los defensores de los extractivismos insisten en que son buenos y necesarios. Algunos incluso acusan a quienes alertan sus impactos, por ejemplo campesinos o indígenas, como inmorales agentes que impedirían el progreso.


Teolog?as extractivistas y espiritualidades herejes

A pesar de todas las evidencias y de las resistencias ciudadanas, de todos modos los extractivismos siguen avanzando. Son defendidos por empresas como todos sabemos, pero tambi?n hacen lo mismo, y con toda intensidad, casi todos los pol?ticos, la mayor?as de las academias universitarias, y una buena parte de la opini?n p?blica. El respaldo es mayoritario, especialmente en las ciudades, justamente porque esas personas viven alejadas de los sitios donde verdaderamente ocurren los impactos.
Esto obliga a reconocer que los extractivismos descansan en creencias profundamente arraigadas y que se comparten tanto por las posturas pol?ticas y partidarias de conservadores a progresistas, de derecha o izquierda. Son actos de fe.