Autor: “Abel Barrera Hernández”

México,montaña adentro: ¿Seguridad para las empresas o para las comunidades?

A finales de octubre se difundió en los medios de comunicación la graduación de la primera generación de la “Policía minera”, que cuenta con 118 agentes del Servicio de Protección Federal (SPF), dirigido por el ex panista Manuel Espino.
Se trata de una policía de élite que protegerá el modelo de la minería a cielo abierto, que devasta el medio ambiente y destruye el hábitat de las comunidades rurales. La seguridad que han demandado las comunidades y sobre todo su exigencia para desmantelar a las organizaciones criminales, han quedado relegadas y más bien son criminalizadas y perseguidas.


México. Estado de Guerrero: Tormenta en la Montaña

Primero, fueron las protestas de las comunidades más pobres del país contra el aparato burocrático de la SADER que se encargó de diseñar el modelo de atención que se brindaría a los productores de la Montaña. Desde un principio el panorama pintó mal, por el nombramiento de un funcionario que su único mérito fue su cercanía con el Secretario de Agricultura. El clásico dedazo que no toma en cuenta a los beneficiarios, el contexto estatal ni la situación sociocultural que enfrentan los trabajadores del campo, en uno de los Estados más convulsos del país. Se hicieron anuncios espectaculares sobre la inversión millonaria que se inyectaría al programa


Como influye la acción de los grupos paramilitares del narcotráfico en la composición y acción de las autodefensas del estado de Guerrero

Más que la ley son las armas las que imponen no el orden, sino el terror, de igual manera son los jefes de los grupos criminales quienes tienen el mando real y no las autoridades municipales y del Estado los que tienen las riendas de Guerrero.
Un fenómeno que se ha complejizado a causa de esta crisis de gobernabilidad y ante un estado de derecho que ha sucumbido a los intereses facciosos tanto de grupos políticos como de organizaciones delincuenciales, es la conformación de grupos civiles armados, que varios de ellos se auto adscriben como policías comunitarios y otros más como policías ciudadanos, sin embargo, todos ellos han tirado por la borda el modelo histórico de la policía comunitaria.