Autor: “Alberto Acosta”

Ecuador: Superar los subsidios a los combustibles fósiles en clave integral, no sólo fiscal

En nuestra sociedad, lamentablemente, hay temas difíciles de discutir a profundidad. A priori, las más de las veces se adoptan posiciones sin reflexión alguna. Ese es el caso de los subsidios a los combustibles fósiles (gasolinas, diésel, gas doméstico…). Aquí, por un lado, están los economistas ortodoxos, quienes defienden casi como verdad revelada -cual teología- aquello de “transparentar los precios” para que el mercado produzca resultados satisfactorios. Por otro lado, encontramos defensores a capa y espada de “aparentes” trincheras frente a los dogmas ortodoxos, “aparentes” pues -luego de reflexionar a fondo- se nota que muchas de esas trincheras más bien son verdaderos muros de lamentación.
Así, los ortodoxos buscan eliminar o focalizar los subsidios de forma burda, sin pensar en los efectos de tales medidas dentro de la estructura económica (con interrelaciones y retroalimentaciones de una complejidad que rebasa los enfoques de equilibrio parcial y general). En cambio, hay bandos que -cual conservadores- defienden mantener los subsidios intactos, a pesar de las evidentes ineficiencias sociales causadas por políticas de subsidios improvisadas, carentes de estrategias claras, pero sostenidas por “costumbre” o “miedo”.


Ecuador: Río Blanco, una sentencia histórica para los derechos de la Naturaleza

La decisión de la Corte Provincial de Justicia de Azuay de suspender en segunda instancia la minería en Río Blanco, tomada el viernes 3 de agosto del presente año, marca un hito histórico. La larga lucha de las comunidades de la zona, en particular de Molleturo en la provincia del Azuay, comienza a dar frutos. Poco a poco la resistencia de los comuneros fue creando conciencia en la provincia y especialmente en su capital, lo que provocó una potente reacción en el marco de la Asamblea Ciudadana por la Defensa del Agua y los Páramos de Cuenca.


Ecuador: Del cinismo correísta al entreguismo “morenista”

Decir que el Ecuador vive una crisis compleja ya no es novedad. Tampoco es novedad decir que esa crisis responde al desperdicio de una década cubierta por las sombras del correísmo. Todo eso ya lo sabemos, aunque ciertos correístas, cargados de cinismo y pocas luces, aún defienden lo indefendible. Tan indefendible es la posición de tales grupos que, hasta la caída del caudillo del siglo XXI -Rafael Correa- parece estar consumada, al menos en el corto plazo. Es más, todo indica que existiría un interés mediático dentro del país en poner la desgracia política-legal de Correa en el centro de la “opinión pública”, como si se buscara distraer a dicha “opinión” sobre cómo el “morenismo” (3) y los grupos vinculados a éste manejan la crisis. Por su parte, fuera del país, parecen existir otros poderes que buscan posicionar a Correa como “perseguido político” …
Ante semejante lucha de intereses y de (mal)interpretaciones de la realidad tanto de correístas como de “morenistas”, es hora de olvidar -al menos por ahora- a ese personaje que pudo hacer historia de la grande, pero que resultó un gran fraude y que ahora busca salvarse de los fantasmas que sembró en su gobierno. Debemos hacerlo pues hay problemas más urgentes que merecen atención, pues si al correísmo lo acusamos de empezar el retorno neoliberal y de volver, desde 2014, al redil del Fondo Monetario Internacional, luego de más de un año de gobierno -y algunos titubeos- ya es obvio hacia dónde va el Ecuador con Moreno: a una vil continuidad del retorno neoliberal, a un paso cada vez más acelerado y descarado.


Ecuador es vida, no minería

Los ojos del país están sobre la Asamblea Ciudadana por la Defensa del Agua y los Páramos de Cuenca. Es la hora histórica de cosechar los enormes esfuerzos desplegados por las diversas comunidades que -por años- defienden la vida y resisten a las presiones de los intereses mineros transnacionales, aupados sobre todo por los recientes gobiernos. Sin duda una lucha desigual, pero donde la esperanza nunca decae.


Entre la aletargada integración y la lacra racista

La consolidación de gobiernos neoliberales en varios países latinoamericanos pone contra la pared a algunos procesos considerados, al menos desde la propaganda, como “logros” de la larga década progresista. Entre esos “logros” están los intentos de integración regionales como la UNASUR (Unión de Naciones Suramericanas), la cual cobró vigencia jurídica en 2011 y hoy parece vivir una agonía impregnada justo en unas paredes, concretamente en un edificio…


“Pluriverso”: hacia horizontes postcapitalistas

La actual crisis mundial es sistémica, múltiple y asimétrica, con claros alcances civilizatorios. Nunca antes tantos aspectos cruciales de la vida fallaron simultáneamente, y las expectativas sobre el futuro son tan inciertas. Los problemas ambientales ya no pueden ocultarse por más poderosos -y torpes- que sean los negacionistas. Tampoco pueden ocultarse las abismales desigualdades, que van en aumento a medida que la sombra del “desarrollo” cubre todas las partes de la Tierra. Cual virus mutante, las manifestaciones de la crisis se perciben en todos los espacios: ambientales, económicos, sociales, políticos, éticos, culturales, espirituales…
Dejar de buscar al fantasma del “desarrollo” es difícil . Su retórica seductora, a veces llamada “mentalidad de desarrollo” o “desarrollismo”, se ha internalizado en prácticamente todos los países. Sobre todo en aquellos que sufren las consecuencias del crecimiento industrial en el Norte Global.


Casi 70 años persiguiendo un fantasma: el “desarrollo”

En memoria del maestro, compañero y amigo Aníbal Quijano


Una nueva economía desde la naturaleza con derechos

América Latina está llena de contradicciones y contrastes. En ocasiones, los países con gobiernos conservadores sorprenden positivamente, mientras que -con frecuencia- los países con gobiernos progresistas defraudan. Ese es el caso de los Derechos de la Naturaleza.


De las “ciencias económicas” a la posteconomía. Reflexiones sobre el sin-rumbo de la economía

En el presente artículo reflexionamos sobre varios problemas de las -mal llamadas- “ciencias económicas”.
Partimos de las múltiples dimensiones concretas de la crisis civilizatoria del capital, frente a la cual las “ciencias económicas” -en tanto cómplices del sistema- no han dado respuestas pues están atrapadas en sus aspiraciones de describir “mundos ideales” (sea con libre mercado o con participación estatal o con dogmatismos). Luego revisamos otras graves falencias -como la falta de identidad o su envidia de las ciencias exactas y naturales- y profundizamos en la gran ruptura de la economía política y su transformación en pseudociencia, ruptura hecha a fin de que la investigación económica no choque con los intereses de los beneficiarios del capitalismo. Finalmente, planteamos que una solución a los vacíos de la economía actual podría ser la construcción de una post-economía: una economía pensada desde la transdisciplinariedad para una sociedad post-capitalista, en donde la acumulación de capital -y de poder- sea reemplazada por relaciones armoniosas de los seres humanos entre sí, y de estos con la Naturaleza, poniendo en el centro de la atención a la reproducción material y espiritual de la vida.


Con corrupción no hay revolución

Ejemplo de esa “corrupción dependiente” es la sumisión tanto de gobiernos neoliberales como progresistas al capital transnacional, antes norteamericano o europeo, y ahora también chino (que “ha salido de compras” por el mundo). Con la ampliación salvaje de los extractivismos -que llevan la corrupción en sus venas -, exigida por el capital transnacional y aceptada por neoliberales y progresistas, vemos una desposesión tal como la entiende David Harvey e incluso una suerte de acumulación originaria global, similar a la que planteó Carlos Marx, en donde corrupción y violencia conviven a flor de piel.


Ecuador ante el ejemplo mexicano del narcoestado. Las penas son de nosotros, las ganancias son ajenas

La economía ecuatoriana dolarizada (ávida de dinero en efectivo) y débilmente institucionalizada, es el campo perfecto para el lavado de narcodólares; dinero que es crucial para disponer de suficiente circulante. Si bien se sabía que el narcotráfico es un importante sostén del circulante de la economía ecuatoriana, cabe analizar por qué en la actual coyuntura el problema se visibiliza con mayor fuerza. Es evidente que, en parte, este problema ha ganado connotación por la influencia de la desmovilización parcial de las fuerzas guerrilleras de las FARC.
Sabíamos que existía… pero fuimos indiferentes. Sabíamos que caminaba junto a nosotros y que hasta alimentaba parte importante de los flujos económicos de nuestro país… pero casi nunca lo admitimos. Tuvieron que ser asesinados tres periodistas para que asumamos una realidad que estaba presente desde hace mucho tiempo atrás, y que incluye a muchas otras personas desaparecidas, secuestradas y asesinadas en silencio.


Un mundo de muros,,, y cañones

En oposición a esos “monstruos gemelos”, debemos construir el pluriverso, un mundo en donde quepan todos los mundos posibles asegurando la vida digna a todos los seres (humanos y no humanos), en un marco en el que la justicia, la igualdad y la equidad sean la base no de la libertad del capital sino de la verdadera libertad del ser.-


Ecuador: Entre una inercia correista y un nuevo neoliberalismo. ¿Plan o rata-plan?

El gobierno de Lenín Moreno la tiene difícil. Sin duda heredó una pesada cruz resultado de diez años de desperdicio histórico, sin transformaciones estructurales y con problemas agravados que dejaron al Ecuador como un país incierto que no cambió . Además, a pesar de estar casi un año sacándole el cuerpo a la grave situación económica (reconociendo desde su inicio que no existió “mesa servida” ), el gobierno está políticamente débil y entrampado, sin capacidad - ¿o sin voluntad? - de sacarse de encima ni a los protagonistas de la década desperdiciada (incluidos varios grupos de poder beneficiarios de dicha década y que empujan hacia una inercia correísta) ni a varios representantes de grupos de poder de antaño (que recuperan espacios y empiezan a empujar hacia un nuevo neoliberalismo). Quizá dicha combinación de fuerzas e intereses (correístas como una derecha disfrazada de izquierda y neoliberales como una derecha explícita) permite entender la falta de rumbo del “morenismo” …
En efecto, si algo distingue a la política económica de Moreno es su reiterada indefinición, donde se combinan la inercia correísta y la profundización neoliberal. No olvidemos, por cierto, que fue el mismo gobierno de Correa el que armó este escenario: con sus intentos de modernización capitalista disfrazados de “socialismo” -que terminaron en mera propaganda y corrupción - el correísmo robó las banderas de las izquierdas y las ensució, debilitando y deslegitimando drásticamente a las verdaderas propuestas transformadoras.


De la violencia directa a la violencia estructural

La violencia estructural va en crescendo a la par con la desaforada hambre de capital cada vez más globalizada (que, en definitiva, implica hambre de poder). Esto asoma por todos lados, pero quizás con fuerza inusitada en los extractivismos, donde la violencia no es solo consecuencia sino incluso condición necesaria. Y como vemos a diario en América Latina, esta violencia se retroalimenta de corrupción , que termina potenciando a la propia acumulación. Además, ese complejo mundo de extractivismos se expresa también con la especulación de petróleo y minerales en los mercados de futuros, con la explotación laboral, con el intercambio comercial y ecológicamente desigual… y, para colmo, hasta con la represión estatal y el crimen organizado que han devenido en pilares fundamentales de la civilización del capital.


Los derechos de la naturaleza como puerta de entrada a otro mundo posible

En paralelo a la construcción de los Derechos Humanos e inclusive antes, se desarrollaron otros derechos que justifican, permiten y regulan el despojo. El derecho a la propiedad sería uno de ellos. El mismo derecho al desarrollo abre la puerta a un proceso que tolera el atropello de derechos de grupos humanos como costo casi ineludible para conseguir un fin tan preciado como sería el progreso (inalcanzable, por cierto). El derecho al libre comercio justifica la explotación inmisericorde de economías locales. Y así por el estilo.


Ecuador: Los perversos versos de la minería. La maliciosa quimera minera

Falsas esperanzas de un cántaro roto


Contrahegemonía tecnológica: La Tecnología, ¿herramienta de dominación o mecanismo de liberación?

“En una sociedad tan intensamente industrializada,
la gente está condicionada para obtener las cosas más que para hacerlas;
se le entrena para valorar lo que puede comprarse más que lo que ella misma puede crear.
Quiere ser enseñada, transportada, tratada o guiada
en lugar de aprender, moverse, curar y hallar su propio camino.
Se asignan funciones personales a las instituciones impersonales.”
Ivan Illich


Davos, el gobierno mundial de los negocios

Esfuerzos como el Foro Social Mundial perdieron fuerza, pues ese Foro fue ocupado por grupos afines a gobiernos progresistas, algunos de cuyos cuyos gobernantes corrieron a Davos a la vez que impulsaban “revoluciones” para modernizar el capitalismo en sus países…


Antropoceno, capitaloceno, faloceno y más

Las potentes críticas al “capitaloceno” deben ampliarse, profundizarse y enriquecerse. Aquí compete pensar, por ejemplo, en visiones ecofeministas como las que plantea el grupo venezolano “LaDanta LasCanta”, quienes visibilizan que “la dominación de la Naturaleza y la dominación de las mujeres son dos caras de una misma moneda”, propia de la civilización patriarcal-capitalista. Es decir propia del “faloceno”, como lo califica este grupo de activistas.


Salidas del laberinto capitalista. Decrecimiento y postextractivismo

Si queremos salir del capitalismo y sus crisis debemos fortalecer otras lógicas económicas. Otra civilización exige otra economía. El crecimiento económico, en tanto compulsión permanente, destruye, peor si es impulsado por la acumulación capitalista. Urge pensar en una economía alternativa, sustentada en lógicas diferentes al “poder por el poder”. Esta nueva economía deberá construirse con una visión holística y sistémica, nutrida desde los Derechos Humanos y los Derechos de la Naturaleza, asumiéndolos como el inicio, no como la llegada: esto es fundamental.
Al capital solo lo derrumbaremos desde lo común. Por ende, se debe multiplicar los espacios heterogéneos de intercambio y revitalizar la política como espacio vivo de la sociedad. Este cambio, inspirado en situaciones y experiencias existentes, requiere una transición y no un corte abrupto. Ya hay muchos mínimos comunes con objetivos, caminos y temporalidades diversas para cada proceso.
El reto está planteado: construir desde abajo, desde las comunidades y desde la Pacahamama, propuestas que afirmen la reproducción de la vida, no la del capital ni la del poder.