Autor: “Alberto Acosta”

Una nueva economía desde la naturaleza con derechos

América Latina está llena de contradicciones y contrastes. En ocasiones, los países con gobiernos conservadores sorprenden positivamente, mientras que -con frecuencia- los países con gobiernos progresistas defraudan. Ese es el caso de los Derechos de la Naturaleza.


De las “ciencias económicas” a la posteconomía. Reflexiones sobre el sin-rumbo de la economía

En el presente artículo reflexionamos sobre varios problemas de las -mal llamadas- “ciencias económicas”.
Partimos de las múltiples dimensiones concretas de la crisis civilizatoria del capital, frente a la cual las “ciencias económicas” -en tanto cómplices del sistema- no han dado respuestas pues están atrapadas en sus aspiraciones de describir “mundos ideales” (sea con libre mercado o con participación estatal o con dogmatismos). Luego revisamos otras graves falencias -como la falta de identidad o su envidia de las ciencias exactas y naturales- y profundizamos en la gran ruptura de la economía política y su transformación en pseudociencia, ruptura hecha a fin de que la investigación económica no choque con los intereses de los beneficiarios del capitalismo. Finalmente, planteamos que una solución a los vacíos de la economía actual podría ser la construcción de una post-economía: una economía pensada desde la transdisciplinariedad para una sociedad post-capitalista, en donde la acumulación de capital -y de poder- sea reemplazada por relaciones armoniosas de los seres humanos entre sí, y de estos con la Naturaleza, poniendo en el centro de la atención a la reproducción material y espiritual de la vida.


Con corrupción no hay revolución

Ejemplo de esa “corrupción dependiente” es la sumisión tanto de gobiernos neoliberales como progresistas al capital transnacional, antes norteamericano o europeo, y ahora también chino (que “ha salido de compras” por el mundo). Con la ampliación salvaje de los extractivismos -que llevan la corrupción en sus venas -, exigida por el capital transnacional y aceptada por neoliberales y progresistas, vemos una desposesión tal como la entiende David Harvey e incluso una suerte de acumulación originaria global, similar a la que planteó Carlos Marx, en donde corrupción y violencia conviven a flor de piel.


Ecuador ante el ejemplo mexicano del narcoestado. Las penas son de nosotros, las ganancias son ajenas

La economía ecuatoriana dolarizada (ávida de dinero en efectivo) y débilmente institucionalizada, es el campo perfecto para el lavado de narcodólares; dinero que es crucial para disponer de suficiente circulante. Si bien se sabía que el narcotráfico es un importante sostén del circulante de la economía ecuatoriana, cabe analizar por qué en la actual coyuntura el problema se visibiliza con mayor fuerza. Es evidente que, en parte, este problema ha ganado connotación por la influencia de la desmovilización parcial de las fuerzas guerrilleras de las FARC.
Sabíamos que existía… pero fuimos indiferentes. Sabíamos que caminaba junto a nosotros y que hasta alimentaba parte importante de los flujos económicos de nuestro país… pero casi nunca lo admitimos. Tuvieron que ser asesinados tres periodistas para que asumamos una realidad que estaba presente desde hace mucho tiempo atrás, y que incluye a muchas otras personas desaparecidas, secuestradas y asesinadas en silencio.


Un mundo de muros,,, y cañones

En oposición a esos “monstruos gemelos”, debemos construir el pluriverso, un mundo en donde quepan todos los mundos posibles asegurando la vida digna a todos los seres (humanos y no humanos), en un marco en el que la justicia, la igualdad y la equidad sean la base no de la libertad del capital sino de la verdadera libertad del ser.-


Ecuador: Entre una inercia correista y un nuevo neoliberalismo. ¿Plan o rata-plan?

El gobierno de Lenín Moreno la tiene difícil. Sin duda heredó una pesada cruz resultado de diez años de desperdicio histórico, sin transformaciones estructurales y con problemas agravados que dejaron al Ecuador como un país incierto que no cambió . Además, a pesar de estar casi un año sacándole el cuerpo a la grave situación económica (reconociendo desde su inicio que no existió “mesa servida” ), el gobierno está políticamente débil y entrampado, sin capacidad - ¿o sin voluntad? - de sacarse de encima ni a los protagonistas de la década desperdiciada (incluidos varios grupos de poder beneficiarios de dicha década y que empujan hacia una inercia correísta) ni a varios representantes de grupos de poder de antaño (que recuperan espacios y empiezan a empujar hacia un nuevo neoliberalismo). Quizá dicha combinación de fuerzas e intereses (correístas como una derecha disfrazada de izquierda y neoliberales como una derecha explícita) permite entender la falta de rumbo del “morenismo” …
En efecto, si algo distingue a la política económica de Moreno es su reiterada indefinición, donde se combinan la inercia correísta y la profundización neoliberal. No olvidemos, por cierto, que fue el mismo gobierno de Correa el que armó este escenario: con sus intentos de modernización capitalista disfrazados de “socialismo” -que terminaron en mera propaganda y corrupción - el correísmo robó las banderas de las izquierdas y las ensució, debilitando y deslegitimando drásticamente a las verdaderas propuestas transformadoras.


De la violencia directa a la violencia estructural

La violencia estructural va en crescendo a la par con la desaforada hambre de capital cada vez más globalizada (que, en definitiva, implica hambre de poder). Esto asoma por todos lados, pero quizás con fuerza inusitada en los extractivismos, donde la violencia no es solo consecuencia sino incluso condición necesaria. Y como vemos a diario en América Latina, esta violencia se retroalimenta de corrupción , que termina potenciando a la propia acumulación. Además, ese complejo mundo de extractivismos se expresa también con la especulación de petróleo y minerales en los mercados de futuros, con la explotación laboral, con el intercambio comercial y ecológicamente desigual… y, para colmo, hasta con la represión estatal y el crimen organizado que han devenido en pilares fundamentales de la civilización del capital.


Los derechos de la naturaleza como puerta de entrada a otro mundo posible

En paralelo a la construcción de los Derechos Humanos e inclusive antes, se desarrollaron otros derechos que justifican, permiten y regulan el despojo. El derecho a la propiedad sería uno de ellos. El mismo derecho al desarrollo abre la puerta a un proceso que tolera el atropello de derechos de grupos humanos como costo casi ineludible para conseguir un fin tan preciado como sería el progreso (inalcanzable, por cierto). El derecho al libre comercio justifica la explotación inmisericorde de economías locales. Y así por el estilo.


Ecuador: Los perversos versos de la minería. La maliciosa quimera minera

Falsas esperanzas de un cántaro roto


Contrahegemonía tecnológica: La Tecnología, ¿herramienta de dominación o mecanismo de liberación?

“En una sociedad tan intensamente industrializada,
la gente está condicionada para obtener las cosas más que para hacerlas;
se le entrena para valorar lo que puede comprarse más que lo que ella misma puede crear.
Quiere ser enseñada, transportada, tratada o guiada
en lugar de aprender, moverse, curar y hallar su propio camino.
Se asignan funciones personales a las instituciones impersonales.”
Ivan Illich


Davos, el gobierno mundial de los negocios

Esfuerzos como el Foro Social Mundial perdieron fuerza, pues ese Foro fue ocupado por grupos afines a gobiernos progresistas, algunos de cuyos cuyos gobernantes corrieron a Davos a la vez que impulsaban “revoluciones” para modernizar el capitalismo en sus países…


Antropoceno, capitaloceno, faloceno y más

Las potentes críticas al “capitaloceno” deben ampliarse, profundizarse y enriquecerse. Aquí compete pensar, por ejemplo, en visiones ecofeministas como las que plantea el grupo venezolano “LaDanta LasCanta”, quienes visibilizan que “la dominación de la Naturaleza y la dominación de las mujeres son dos caras de una misma moneda”, propia de la civilización patriarcal-capitalista. Es decir propia del “faloceno”, como lo califica este grupo de activistas.


Salidas del laberinto capitalista. Decrecimiento y postextractivismo

Si queremos salir del capitalismo y sus crisis debemos fortalecer otras lógicas económicas. Otra civilización exige otra economía. El crecimiento económico, en tanto compulsión permanente, destruye, peor si es impulsado por la acumulación capitalista. Urge pensar en una economía alternativa, sustentada en lógicas diferentes al “poder por el poder”. Esta nueva economía deberá construirse con una visión holística y sistémica, nutrida desde los Derechos Humanos y los Derechos de la Naturaleza, asumiéndolos como el inicio, no como la llegada: esto es fundamental.
Al capital solo lo derrumbaremos desde lo común. Por ende, se debe multiplicar los espacios heterogéneos de intercambio y revitalizar la política como espacio vivo de la sociedad. Este cambio, inspirado en situaciones y experiencias existentes, requiere una transición y no un corte abrupto. Ya hay muchos mínimos comunes con objetivos, caminos y temporalidades diversas para cada proceso.
El reto está planteado: construir desde abajo, desde las comunidades y desde la Pacahamama, propuestas que afirmen la reproducción de la vida, no la del capital ni la del poder.


La reelección indefinida, una traición a la democracia

Para los Ortega, Maduro, Correa y Evo Morales, que se dicen seguidores de Bolívar:
“Nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo a un mismo ciudadano en el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandarlo; de donde se origina la usurpación y la tiranía”.
Simón Bolívar
Congreso de Angustura, 1819
Bueno, la gimnasia y malabarismo retórico les darán argumentoa para decir que el seños Bolívar estaba equivocado o que las condiciones son otras, en fin, no faltará la respuesta de la burocracia, pero los de abajo, sin ser fans de Bolívar, lo respetamos lo suficiente como para aprender muchas cosas, entre ellas que es cierto que el poder cuando tú lo ocupas, te ocupa a tí.


Ecuador: Descorreizar el estado y radicalizar la democracia

El correísmo resultó un fracaso histórico, que no debemos olvidar para no dejar que se repita. Disfrazado de “socialista” y “revolucionario”, confundió a amplios segmentos de la sociedad. Y a la postre dejó al presidente Lenín Moreno en una encrucijada: enfrentar la inercia correísta sin caer en las tentaciones neoliberales que ésta sembró. Moreno, además, debe sortear los escollos de la consulta popular, que representa apenas un primer paso para descorreizar el Estado y radicalizar la democracia.


Ecuador: Bono asistencialista o bono productivo. Potenciación de la economía comunitaria.

Entre bonos y salarios mínimos.
De tumbo en tumbo, ¿una política sin rumbo?


Ecuador: ¡Avanzamos Patria… a galope de corrupción!

Si bien la corrupción acompaña a la Humanidad desde tiempos inmemoriales, el abuso de poder combinado con factores como el rentismo extractivista hicieron que la corrupción correísta sea monumental.


Ecuador: El cuento chino y la violencia minera

Las razones y las consecuencias de la gran ofensiva minera china en América Latina, particularmente en los Andes. Con su profundo análisis, nos brinda una mejor comprensión de los procesos de acumulación originaria (Carlos Marx) y desposesión (David Harvey), que marchan de la mano con el cada vez más vigente imperialismo chino.


¡Sustentabilidad, cuantas tonterías se dicen en tu nombre!

Dubai, asentada en una zona en extremo agreste, quema millones de barriles y de pies cúbicos de combustibles fósiles para climatizar sus casas y rascacielos de cristal. Calienta gran cantidad de agua salada para abastecerse del líquido vital. Ocupa cada vez más superficie en el desierto y en el mar inclusive, enterrando arrecifes de coral y dragando toneladas de arena para construir islas artificiales. Y como máxima hazaña -por ahora- está la construcción del primer complejo de esquí cubierto del Cercano Oriente.
Con semejantes antecedentes, Dubai -parte de un multimillonario emirato petrolero- se proyecta como “Ciudad Sostenible…” Una aberración auspiciada incluso por la prestigiosa National Geographic, fruto de un enorme despliegue propagandístico.
Hoy todos hablan de sustentabilidad. El término florece por doquier. Su empleo indiscriminado ha hecho que -casi- todo pueda ser sustentable, superando o incluso ignorando el profundo origen del término. Es más, se define como sustentable hasta cuestiones que en esencia no lo son, ni pueden serlo


El Buen Vivir abre posibilidades más profundas que la simple alternativa económica al neoliberalismo

El ex presidente de la Asamblea Constituyente de Ecuador y ex candidato presidencial nos entrega una aula magistral. Entre otras vea usted la siguiente frase:
La convergencia de esas acciones de resistencia y de construcción de propuestas de cambio configuran los caminos. Nos urge tejer local, nacional, regional e internacionalmente las luchas de resistencia, tanto como la construcción de alternativas. Esa tarea debe repensarse permanentemente, siempre evitando el mal de la burocratización y partidización. Y eso me parece que está matando al Foro Social Mundial, que devino en aplaudidor de los gobiernos “progresistas” de América Latina; gobiernos que, al transformarse en caudillescos y modernizadores del capitalismo, perdieron el rumbo y su potencial transformador.
O esta otra, entre muchas más:
La crítica, empero, debe superar estos predicados o características básicas. Debe desarmar la visión del progreso como fundamento del devenir histórico de la Humanidad. Así, la crítica de esta representación no se enfoca en formular “desarrollos alternativos”, sino en construir alternativas a la idea misma de desarrollo, es decir, en última instancia, alternativas al llamado progreso.