Autor: “Arturo D. Villanueva Imaña”

Bolivia: Racismo, democracia intercultural y descolonización

Cuánto no sería lo deseable que en vez de producirse agrias disputas por adelantar o retrasar la fecha de elecciones por ejemplo, que solo muestra una inocultable preocupación por el poder (legitimar el gobierno lo llaman); más bien se aproveche el tiempo de transición para desplegar un conjunto de iniciativas que permitan profundizar la democracia hacia la interculturalidad. Debería existir el convencimiento de que es el mejor camino (sino el único) para saldar diferencias y pacificar efectivamente el país, al margen de poder abordar con solvencia ese fantasma que hace presentir que el masismo podría retornar, nada menos que de la mano de un electorado que se suponía lo había derrotado y cerrado las puertas


Bolivia: ¿Dónde quedó la transición democrático-electoral pacífica y responsable?

Todos sabemos que Bolivia atraviesa una inesperada como sui géneris transición democrático electoral que no ha culminado. Por azares de las circunstancias (hay otras diferentes que han hecho presidenta sin ninguna legitimidad a Jeanine Añez), el surgimiento inesperado de la pandemia del Coronavirus ha cortado y abortado (al menos temporalmente) dicho proceso de transición electoral. Es más, ha establecido una especie de tregua que alarga y extiende sin fecha al gobierno y al periodo de transición que debían haber sido muy cortos en el tiempo. Es decir, esta irrupción imprevista que ha pospuesto y cortado aquel periodo de transición; también debía haber dado lugar al establecimiento de un nuevo gobierno, pero sobre todo haber sellado, cerrado y resuelto (afirmativa o negativamente), la larga como tozuda intención del régimen autocrático fugado por prorrogarse anticonstitucional y antidemocráticamente en el poder.
No fue así. La resolución de la controversia y la disputa frente a esa intención quedó trunca, y el enigma persiste en la sociedad. Ello explica la fuerte incertidumbre y el ambiente confrontacional y polarizado que predomina en la sociedad.


Extractivismo, naturaleza y derechos de los pueblos indígenas

La lucha y la resistencia que han emprendido los pueblos indígenas tiene un carácter ancestral e histórico, cuya magnitud y transcendencia no sería posible sintetizarla en un ensayo como el presente. Por ese motivo me remitiré únicamente a la historia reciente de Bolivia.


El sonsonete del antiimperialismo y la candidatura de Evo Morales

Los yanquis son los imperialistas, Morales lleva esa carga ideológica de ocultar que los rusos y los chinos también lo son, aunque al ser imperialistas “buenos” hay que apoyarlos, como escoger al menos torturador de los torturadores.


Bolivia: La candidatura de Añez y el retorno del separatismo fascista

A no dudarlo, la candidatura de Jeanine Añez es totalmente reprochable y cuestionable desde el punto de vista ético y de principios, porque los rompe para favorecer mezquinos como inadmisibles intereses personales y político-empresariales que desean continuar medrando de su alianza con el poder circunstancial, sólo que esta vez no con el masismo.


Bolivia: Transición democrática bajo asedio conspirativo y parcialización política

Dicen que “el diablo nunca duerme”, y eso es precisamente lo que sucede actualmente con el corto y perentorio periodo de transición democrática que vivimos. Y es así porque en contrario de lo que la mayoría de los bolivianos quiere (que es el establecimiento de mínimas condiciones de pacificación para unas elecciones nacionales finalmente limpias, transparentes y libres), cada día comprobamos el permanente asedio conspirativo orquestado por la camarilla confrontacional del MAS y su jefe de campaña. Ellos buscan desestabilizar la democracia (no solo al gobierno provisional), crear nuevamente un vacío de poder y establecer condiciones de inestabilidad nacional que propicien el retorno de su caudillo como “salvador”.


Bolivia: Propuestas para no desandar lo avanzado y convertir en alternativa la incertidumbre

Lo que corresponde es construir una alternativa independiente y claramente diferenciada del neoliberalismo y del masismo, que adopte las principales demandas y preocupaciones populares referidas por ejemplo a: deshacerse del modelo extractivista y desarrollista imperante; construir una forma de relacionamiento armónico con la naturaleza, en concordancia con un enfoque antisistémico y anticapitalista que permita establecer un nuevo paradigma alternativo; atacar estructuralmente el machismo, la violencia y el patriarcalismo.


Bolivia: el invento del golpe de estado como coartada

La “teoría” del golpe de Estado para todos los que vivimos en Bolivia y hemos luchado en las calles para recuperar la libertad y la democracia de manera pacífica, siempre ha significado una invención fantasiosa pero esperable de quién permanentemente ha optado por victimizarse e indilgar a otros sus propios despropósitos.


Bolivia: El cabildo de Santa Cruz

Tamaña expresión de rechazo y repudio acumulado no alcanzó para dar la talla nacional que todo el país esperaba, y prefirió replegarse a la atención de los problemas urgentes que le agobian. Es decir, que antes de encarar el liderazgo nacional que se perfilaba en defensa y la recuperación de la democracia, Santa Cruz decidió encapsularse para priorizar los asuntos que les aquejan.
Parece claro que las elecciones nacionales que es donde finalmente el Cabildo de Santa Cruz ha dirigido y señalado como el momento donde se podría dilucidar la encrucijada en la que nos encontramos, no parece ser el lugar donde se cumpla dicho propósito, habida cuenta (entre otros factores), de aquella descarada maquinaria de fraude montado que ellos mismos se encargan de denunciar. En otras palabras, las elecciones no muestran en absoluto las condiciones básicas mínimas que se necesitan para dilucidar las fuerzas en conflicto que se encuentran enfrentadas, y que NO son precisamente las candidaturas en disputa.


Bolivia: Deconstrucción y reinvención de la democracia nacional

Nuestra democracia ya no es la misma. Mucho menos se parece a aquella recuperada con tanto sacrificio y anhelo a inicios de los años 80, que nos devolvió la esperanza y los instrumentos de decisión usurpados. Tampoco es la de comienzos del nuevo siglo que, habiendo sido conquistada otra vez por la fuerza de la insurgencia y la rebeldía popular, abría las compuertas de la refundación del país, a tiempo de deshacerse y expulsar aquel poderoso señor, el neoliberalismo, que quiso enajenar el país entero. Es decir, ya no está aquella democracia que acercaba al país un poco más al ideal de ejercer en los hechos “el gobierno del pueblo” (demos; kratos).
Hoy, secuestrada y violada como está, ha perdido todos aquellos atributos que la hacían uno de los más preciados ideales buscados, para pasar a convertirse nada menos que en un pretexto y coartada para alcanzar y/o perpetuarse en el poder. Está secuestrada porque ha sido usurpada del dominio de la sociedad y el pueblo, para ponerla al servicio del poder y el gobierno circunstancial. Y está violada, porque ese mismo poder circunstancial delegado, se niega a cumplir y acatar la Constitución política del Estado, así como el expreso mandato soberano refrendado en referéndum nacional.


Bolivia: Radiografía cuestión agraria y territorial

Las revoluciones agrarias, lo mismo que las revoluciones sociales, han tenido y se les ha otorgado un fuerte contenido económico y clasista muy excluyente, asociado exclusivamente a la lucha por el control y apropiación de la tierra que disputan sectores y clases sociales en conflicto. Siempre ha destacado el énfasis materialista, posesivo y clasista. Es decir, en la generalidad de los casos, se ha ignorado y despreciado las connotaciones culturales, étnicas y territoriales, bajo el argumento que, casi por definición, las revoluciones agrarias tenían que dejar de lado y superar viejos, inútiles e inservibles resabios históricos que impedían el avance, el progreso y la modernidad social, económica e histórica. Lo indio, sus culturas y la forma de relacionamiento territorial y con la naturaleza, siempre fueron vistos con desdeño y hasta con una fuerte carga racial, excluyente y discriminadora; como una rémora y una carga inútil para el progreso de tipo occidental y capitalista.


Bolivia: La cuestión agraria y territorial

Las revoluciones agrarias, lo mismo que las revoluciones sociales, han tenido y se les ha otorgado un fuerte contenido económico y clasista muy excluyente, asociado exclusivamente a la lucha por el control y apropiación de la tierra que disputan sectores y clases sociales en conflicto. Siempre ha destacado el énfasis materialista, posesivo y clasista. Es decir, en la generalidad de los casos, se ha ignorado y despreciado las connotaciones culturales, étnicas y territoriales, bajo el argumento que, casi por definición, las revoluciones agrarias tenían que dejar de lado y superar viejos, inútiles e inservibles resabios históricos que impedían el avance, el progreso y la modernidad social, económica
e histórica. Lo indio, sus culturas y la forma de relacionamiento territorial y con la
naturaleza, siempre fueron vistos con desdeño.


Bolivia: Balance del autoritarismo del gobierno, de la lamentable oposición política partidista y las tareas democráticas

A las dictaduras no se las saca con votos y el electoralismo solo sirve para convalidar el fraude y el desacato a la Constitución.


Bolivia: Ley colonial y reaccionaria de organizaciones políticas

Los análisis y la atención de la opinión pública nacional sobre la ley de organizaciones políticas (Nº 1096 de septiembre de 2018), se han concentrado principalmente en las razones que precipitaron su rápida aprobación, como en los efectos y consecuencias inmediatas de su aplicación y puesta en vigencia.
La razón más obvia y descarada para su rápida aprobación, ha sido que esta norma es la nueva excusa y el más oportuno instrumento encontrado por el oficialismo para legitimar su candidatura anticonstitucional y antidemocrática. Pero al mismo tiempo, ese mismo instrumento le permitió anular, deshacerse y dejar fuera de juego al movimiento ciudadano movilizado que, como un actor protagónico emergente (vía plataformas, colectivos y grupos ciudadanos autoconvocados), se había convertido en una gran pesadilla para el gobierno por su defensa del 21F y la democracia. Tanto así que paralizaron el país en varias ocasiones.


Bolivia: Las primarias son el señuelo

Sabiendo perfectamente y estando totalmente concientes de que la democracia se encuentra seriamente afectada y se corre el riesgo de perderla (junto a las libertades, el respeto a la Constitución y las normas, e inclusive la voluntad soberana del pueblo); no es un acto extraño preguntarse: ¿por qué mucha gente (y especialmente los partidos políticos que han entrado en el simulacro electoralista), prefieren actuar, inclinarse y respaldar ese proceso viciado como si sus esperanzas e ilusiones pudiesen borrar la situación real de la democracia?.
Y es que embelesados por unas candidaturas que les hacen soñar con un nuevo gobierno inexistente, sucede que se dirigen insensiblemente a legitimar unas elecciones tramposas y un candidato trucho. Actúan y contribuyen a convalidar la candidatura viciada de nulidad, como si ello no sucediese y la democracia no hubiese sido secuestrada. En fin, solo se limitan a cuestionar la realización de las elecciones primarias, sabiendo perfectamente que ello no hace al fondo del asunto.


Bolivia: la (mala) distribución de la tierra en tiempos de cambio

El bloqueo de la carretera internacional y la vía férrea que conecta con el Brasil; la brutal represión ejercida y la posterior quema de las oficinas del comando de la policía nacional en Roboré (incluido un bus que trasladó contingente policial extraordinario); no solamente actuaron como catalizador y detonante de la enorme furia que se apoderó de la población, sino que puso en evidencia ante los ojos del país, un problema grave de asentamientos consentidos e ilegales, y el avasallamiento de tierras que se había ido acumulando los últimos años.
El avasallamiento, los asentamientos ilegales y el tráfico de tierras en áreas de extrema vulnerabilidad que se efectúan inclusive con el consentimiento de las instituciones encargadas, no solo implican el despertar de una codicia indetenible que contribuye a la rápida y creciente pérdida de biodiversidad, áreas estratégicas de conservación y protección, y zonas fundamentales para la vida; sino que suponen la agudización del modelo extractivista y destructor de la naturaleza.


Bolivia: el legado de Evo Morales, el masismo y las tareas nacionales

Las plataformas y colectivos han tenido la virtud de prescindir de la manipulación, las presiones y el adueñamiento del movimiento por los partidos tradicionales y sus líderes; pero ahora vuelven a ser presa de sus intereses y convocatoria. Lo más probable es que poco a poco vayan cediendo frente a uno u otro candidato y, lo que es peor, al establecimiento de aquellas junt’uchas despreciadas y despreciables, que bajo el argumento de la “unidad”, volverán a imponer las viejas mañas, intereses y pactos (no precisamente de carácter nacional-popular, o con visión de futuro).


Bolivia: la candidatura de Carlos Mesa y la clase media

La noticia ha provocado gran alborozo, sobre todo en aquellos sectores de la clase media que ha salido masivamente a las calles y se ha movilizado para impedir la inconstitucional como antidemocrática postulación de Evo Morales. En ella, él mismo se encarga de anunciar que lo hará de la mano del Frente Revolucionario de Izquierda (FRI), cuya desvergonzada alianza con el conservadurismo más reaccionario es por todos cuestionada y motivo de recelo.


Bolivia: La agenda oculta y el futuro de la nación

No solo urge, sino que es estratégicamente importante abrir la agenda de debate y discusión pública (no cerrada ni exclusiva de grupos iluminados), para construir la visión de país que queremos y el proyecto nacional que sustituya la farsa e impostura actuales. De eso sí depende el futuro de la nación, y no de candidatos elegidos a la topa tolondra.


Bolivia: Estado de situación, riesgos y perspectivas de la democracia

Tan dinámica y cambiante es la democracia, que a pesar de percibirse alguna estabilidad y la relativa vigencia de libertades y derechos que dan una sensación de calma y orden social; éstas se ven frecuentemente resquebrajadas, sea por la emergencia coyuntural de crisis y conflictos que ponen en jaque el orden establecido, o sea por la acumulación de medidas y formas de gobierno que, amparados en el poder circunstancial, deciden adoptar comportamientos y decisiones autoritarias que conculcan derechos, restringen libertades y, a título de efectuar reformas necesarias (muy en consonancia con el modelo salvajemente desarrollista y extractivista tan en boga), atentan contra la naturaleza, el estado de derecho y las conquistas sociales. Ver al efecto lo que sucede actualmente en países como Argentina o Nicaragua. En el caso de Bolivia por ejemplo, y en el afán de perpetuarse inconstitucional y antidemocráticamente en el gobierno, inclusive pretenden burlarse y desconocer decisiones mayoritarias del soberano expresadas en las urnas.