Autor: “Raúl Prada Alcoreza”

Los dispositivos políticos de la máquina capitalista (r)

El sistema-mundo capitalista, que contiene a la economía-mundo capitalista y al sistema-mundo cultural de la banalidad, así como al sistema-mundo político, mediante el que gobierna y ejerce el poder en distintas tonalidades, variadas formas gubernamentales, usando distintas formas ideológicas y expresiones discursivas, funciona articulando un conjunto de máquinas de poder, máquinas económicas, máquinas extractivistas, así como máquinas de guerra; también en el lado oscuro del poder, máquinas de la economía política del chantaje.


La invención del occidente

Eduard W. Said nos enseñó la invención del orientalismo por parte de la ideología imperialista. De la misma manera podemos decir, complementando, qué hay una invención del occidentalismo, por parte de la misma ideología imperialista. Si no hay orientalismo tampoco hay occidentalismo. El problema es que, asumiendo una intención de diferenciaciones respecto a un “occidente”, se lo ha tomado como si esta referencia cardinal fuera consistente histórica y culturalmente, teniendo en cuenta la genealogía de las civilizaciones.


Bolivia: Lo que ocurre está en otra parte

En primer lugar, se va a desordenando la anterior episteme, en este caso, lo que viene a ser la episteme moderna. En segundo lugar, se da comienzo en construcción a la nueva episteme, que, por motivos de comodidad, hemos llamado episteme compleja. Nos referimos, para decirlo de ese modo, a su momento constitutivo, correspondiente a la emergencia de la física cuántica y la física relativista. Después, de manera más configurada y elaborada, hablamos de uno de los ejes y una de las historias epistemológicas que tiene que ver con la construcción del pensamiento complejo. 


La muerte de la rebelión, de la crítica y de la revolución

La rebelión anticipa a la revolución, es la energía de la revolución. La revolución es permanente mientras la rebelión la sostenga, la impulse y la proyecte. Cuando la revolución se institucionaliza, cuando se hace Estado, se desentiende de la rebelión, la inhibe, la apaga y termina matándola. Cuando ocurre esto muere también la revolución pues su corazón, la rebelión, ha dejado de latir. En vez aparece el monstruo de la impostura, es Estado policial, después el totalitarismo.


Rebelión, sensación, pensamiento y existencia

Hay que volver a indagar sobre la relación entre experiencia social y pensamiento, sobre todo partiendo de una experiencia social concreta y un pensamiento crítico, que responde a una realidad específica. Hugo Zemelman Merino hablaba de una episteme latinoamericana, nosotros hablamos de una episteme boliviana, basándonos en este proyecto de Zemelman, suponiendo la episteme latinoamericana. La pregunta es: ¿Cómo se forma un pensamiento propio, además crítico? Podemos partir, por cierto, de que el pensamiento es de por sí crítico; no hay pensamiento sino es crítico, porque el pensamiento es reflexivo.


Defensa de las territorialidades (r)

Los territorios son vitales; en otras palabras, están vivos. La cartografía, que es un mapeo, no puede detener la vida de los territorios. Sin embargo, la cartografía es el instrumento del poder para controlar la geografía.


El proyecto de la autogestión y el autogobierno

El debate en torno a estas finalidades, sobre todo entre las corrientes marxistas y las corrientes anarquistas, se puede resumir a si se trata de transiciones necesarias, condicionantes y condicionadas históricamente, o si se trata de finalidades cumplibles por voluntad colectiva, en cuanto la decisión socialmente construida entra en acción. El EZLN nos ha enseñado que se puede optar y es viable hacerlo de la segunda manera; la decisión por la implementación de las autonomías indígenas no esperó a ninguna Asamblea Constituyente, a ninguna Constitución, para hacerlo.


Memoria ancestral y resistencia

Resistencia y proyección del Confederalismo democrático kurdo, la revolución de las mujeres


La praxis revolucionaria

Comuna. Este colectivo, conformado por tres vertientes críticas, consideradas del marxismo crítico, Episteme, Autodeterminación y el Ejército Guerrillero Tupac Katari (EJTK), se asumía como no vanguardista, como parte aprendiz y militante de las movilizaciones sociales anti-sistémicas del momento, comunitaria y anti-estatalista.


Geografía política de los desplazamientos sociales

Desde la perspectiva de las ciencias sociales, se observan fenómenos de concentración, incluso de conformación de centralidades que gravitan respecto a los entornos, ocasionando conformaciones sociales, territoriales y políticas, que definen nuevas composiciones espaciales de impacto en la geografía humana. En este sentido vamos a efectuar un repaso sobre aportes investigativos e interpretativos sobre la problemática en cuestión, buscando establecer nuevos enfoques para abordar la crisis múltiple del Estado.


La revolución y sus máscaras (r)

Es cierto que los que fueron derrocados no se quedan quietos, no se conforman. En este sentido la lucha política continua o se extiende. Sin embargo, la lucha política con los derrocados inconformes no se da en las mismas condiciones que se lo hacía cuando ellos estaban en el poder. No se trata, por lo tanto, de hacer lo que hacían para preservarse en el poder, reprimir, recurrir al terror, usar el Estado para arrinconarlos, desterrarlos, peor encarcelarlos, mucho peor matarlos.


El Estado policial (r)

El Estado es la otra cara del capital, decía Mijaíl Bakunin. La crítica de Bakunin a Marx consiste, resumidamente, en que no se puede combatir al capital con su otra cara, la del Estado, la otra cara de la medalla de la explotación y de la dominación. Por eso la consigna de los anarquistas era y es: ¡Ni Capital, ni Estado, ni Dios, ni amo!
Nosotros agregamos que Marx cambió de idea con la comuna de París, señalando en el capítulo 3 de La Guerra civil en Francia que la comuna cumple las funciones del estado.


Los planos de intensidad de la realidad

¿Cuáles y cómo son las miradas de las resistencias? Obviamente que son múltiples y singulares, dependiendo del contexto, de la coyuntura, del singular, sobre todo dependiendo de las condiciones de posibilidad de su emergencia. Incluso de una anterioridad a ser resistencias, pues antes del poder no son resistencias, corresponden a las manifestaciones singulares de la vida. Para decirlo en pocas palabras, son vida, son devenires de la vida, en sus múltiples formas de manifestación y creación. Se convierten en resistencias cuando aparece el poder.


Poder y muerte

El poder como disponibilidad concentrada de fuerzas y condensación institucional de ámbitos y estructuras de relaciones, además de ejercicio de las dominaciones, por medio de formas de gubernamentalidad, está, íntimamente vinculado a la muerte. A la muerte como culminación de la vida; a la muerte como interrupción de los ciclos vitales; a la muerte como solución de problemas, que desafían al poder, amenazan su continuidad y conservación, por parte de las resistencias, de las rebeliones, de las revoluciones; solución recurrente por parte del poder.


Avatares ideológicos y políticos

Comencemos con el mito moderno, el de el hombre como el fin la evolución y destinado a dominar la “naturaleza”. Mito que revela el substrato simbólico de las ideologías de la modernidad; ideologías, que, a su vez, revelan la orientación constitutiva de las sociedades modernas. Se trata de sociedades conformadas contra la “naturaleza”; en otras palabras, contra la vida.


Bolivia: Octubre traicionado (r)

Fue en octubre de 2003 cuando se rebeló el pueblo alteño y se articularon con la rebelión indígena y campesina de los sindicatos del Altiplano. Después de la guerra del agua vino el bloqueo indígena-campesino; ambos acontecimientos se dieron en el primer año del siglo XXI, inaugurándose así la movilización prolongada (2000-2005), que va a derrocar el régimen neoliberal. La insurrección popular de octubre fue nombrada la guerra del gas; por los muertos y heridos dejados, se la nombró también como “octubre negro”. Hasta el 2005, incluyendo el año, se sucedieron movilizaciones sociales por todo el país.


Crítica de los mitos

Lectura de las huellas dejadas por los caminantes migrantes de Venezuela.


Periplos del desarrollismo

Dejemos los nombres que se ponen los discursos y los emisores de los discursos para identificarse, sobre todo, para legitimarse. Eso confunde las pretensiones con lo que efectivamente ocurre; por lo tanto, es mejor, hablar de los mismos problemas y temas que se tocan usando los nombres apropiados, que describen lo que efectivamente se hace y lo que el discurso pretende camuflar u otorgarle la grandiosidad que no tiene. Cuando se reclamen “socialistas” no tomemos a sus emisores de esta auto-identificación como tales, sino por lo que efectivamente hacen; tampoco tomemos como tales a los que se reclamen de “demócratas”, sino por lo que efectivamente hacen.


La burguesía rentista

La hiper-burguesía es la propietaria del mundo institucionalizado y controla las reservas de recursos naturales, las cadenas productivas, los mercados, la tecnología empleada, el sistema financiero; hace marchar al mundo bajo su batuta. El capitalismo financiero ha establecido algo así como una renta del capital; se paga por su uso. Es como si el fenómeno de la ganancia ociosa de la renta de la tierra se extendiera por todas partes y adquiriera una figura abstracta, casi metafísica, de renta del capital.


Chile: Nueva autocrítica en los espesores de la coyuntura política del plebiscito

Sin embargo, la estrechez es más notoria en la casta política, de izquierda y de derecha. Quizás hasta tengan más responsabilidad en el desastre, pues fungen de administradores de la cosa pública, del Estado, se colocan como direcciones políticas, como orientadores de opiniones y proponentes de políticas y estrategias. La casta política cree que puede jugar a diferir la crisis, a ganar tiempo, a manipular con las condiciones de posibilidad y los factores intervinientes. Esta es su ilusión de poder. No se da cuenta que las dinámicas de la crisis no están al alcance de sus dispositivos de poder. No controlan nada.