Autor: “Raúl Prada Alcoreza”

Cambios de fondo. Explorando nuestro continente: El Tinku

El Tinku es un ritual, también una danza folclórica, que se manifiestan en el norte de Potosí. Acudiendo al significado del término, de raigambre quechwa, quiere decir encuentro; en cambio, en aymara se hace más hincapié al sentido violento, al de pelea. En todo caso, no debe confundirse la danza del Tinku, cuyo nacimiento y desarrollo corresponde al siglo XX, con el rito ceremonial del Tinku, que es de origen preincaico.


Los creyentes ideológicos

Las religiones actualizan los mitos en las narrativas religiosas; algo parecido pasa con la ideología, que actualiza los mitos, pasando por la herencia religiosa; construye una narrativa moderna donde los mitos y los esquematismos religiosos se actualizan en la versión narrativa de la utopía política.
Estamos ante un discurso ideológico anacrónico, con la recurrencia reiterativa de la trama desgastada de una narrativa ideológica trasnochada. “Derechas” e “izquierdas” se alternan para prorrogar el orden mundial de las dominaciones, las estructuras de poder mundiales y nacionales, la geopolítica de un sistema-mundo y de una economía-mundo que se reproduce con la extensión destructiva del extractivismo polimorfo, salvaje y también con uso de tecnología avanzada. Para decirlo de otra manera, aunque esquemática y dualista, que no compartimos, pero, tan solo para ilustrar, usando los mismos códigos de esta “izquierda”, se podría decir que se trata de una “derecha” camuflada como “izquierda”.


La izquierda colonial

La intelectualidad de “izquierda” servil a gobiernos impostores, expresiones mayúsculas de la decadencia política, del derrumbe moral y ético, además de la depravación práctica del ejercicio del poder, aplauden y hacen apología de las formas de gubernamentalidad clientelar y del desborde de la demagogia del populismo del siglo XXI. Para esta intelectualidad, que ha perdido no solo la capacidad crítica, que es como el atributo del marxismo inicial, sino también la facultad del raciocinio, pues se niega a hacer un mínimo análisis de lo ocurrido en la historia reciente de los llamados “gobiernos progresistas”, incuestionablemente ha habido un “golpe de Estado en Bolivia”. No constatan lo que dicen con los hechos, no acuden a fuentes, no se toman el trabajo de averiguar lo que pasó, mucho menos atender al debate y a la discusión generada en los lapsos políticos del “progresismo”; solo atinan a repetir como voceros ensimismados lo que la propaganda política y la publicidad compulsiva gubernamental han difundido a través de los medios de comunicación. Se parecen a militantes enceguecidos y fanáticos, en realidad burócratas, de la aciaga época estalinista, que convirtió a la revolución socialista en la institucionalización de una monarquía “socialista”; un barroco histórico-político-jurídico tenebroso.


Clase magistral: La crisis múltiple que asola al sistema-mundo moderno

La forma de Estado moderno, la forma del Estado-nación, ya no puede sostener la institucionalidad de una legitimidad jurídico-política. Se trata pues de la crisis múltiple del Estado-nación, ya se presente en las formas de gubernamentalidad neopopulista o neoliberales. Las formas de gubernamentalidad “socialista” y liberales ya tocaron sus propios límites durante los desenvolvimientos histórico-políticos del siglo XX. En otras palabras, las formas de gobierno ingresan en lo que Jürgen Habermas denominó la crisis de legitimidad en el capitalismo tardío, es decir, se trata de una crisis ideológica, ahora decimos, también institucional. Pero, en el fondo, en el substrato de las genealogías del poder, se trata de la crisis de la civilización moderna.
convocatoria a los pueblos y sociedades a un cambio radical de comportamientos y conductas sociales. No se puede seguir por los caminos recorridos dramáticamente durante la modernidad. Hay que detener esta marcha macabra de la muerte. Desandar los caminos recorridos y abrir otros senderos y orientaciones, que inventen mundos alternativos, incluso alterativos.


El federalismo de las asociaciones

La base de la vida corresponde a las asociaciones vitales, desde las más infinitesimales hasta las más molares. Para decirlo filosóficamente, se trata de asociaciones mónadas, entendiendo a la mónada no como la última instancia o partícula individualizada, sino también como otra asociación, cuyos componentes, incluso más infinitesimales, hacen a la mónada. En la vida social de las sociedades humanas debería preponderar esta proliferación creativa de las asociaciones; sin embargo, a pesar de que sea el substrato vital de la misma sociedad, las sociedades humanas han optado por la inclinación estatal, por la obligación institucional de macro-organizaciones supra sociales, como si fuesen el principio y el fin del destino de las sociedades y no construcciones humanas, instrumentos institucionales para la sobrevivencia, por lo tanto, desechables. Por estos caminos las sociedades modernas se han perdido en laberintos insondables. Ahora se encuentran en una crisis orgánica y estructural del Estado moderno sin precedentes, es más en una crisis múltiple del sistema-mundo capitalista, en consecuencia, de la civilización moderna.
El camino estatalista ha perdido a las sociedades en un laberinto político insondable y sin salida; el camino de la valorización abstracta, que se denomina capitalismo, ha perdido a las sociedades en un laberinto apocalíptico destructivo de la vida y de los ecosistemas planetarios.
Hay que dejar estos caminos y optar por otros, que partan, más bien, de la potencia de las asociaciones y se proyecten en la inventiva creativa social.
¿Por qué no deliberar sobre la posibilidad de un federalismo radical?
La construcción de una democracia plena, la de los autogobiernos de los pueblos.


Bolivia: el levantamiemto armado de la nación aymara y el federalismo de Zarate Willka

En la dramática insurgencia de Bolivia, como nombra Charles a la historia política boliviana W. Arnade, un acontecimiento crucial fue indudablemente la guerra federal de fines de siglo XIX y el levantamiento armado de la nación aymara, al mando del connotado Zárate Willka. Este acontecimiento emerge desde los espesores del presente, en la actual coyuntura, que comienza con el derrocamiento del régimen neopopulista de Evo Morales Ayma; esto debido ha que se han emitido voces regionales demandando un régimen federal, tanto en Santa Cruz como en Potosí. Por eso, es menester evaluar la coyuntura y, sobre todo estas demandas regionales, desde una perspectiva histórica, para decirlo de esa manera.


Los sacerdotes modernos y las nuevas generaciones de luchas

La “izquierda” internacional juega el papel lamentable de la apología sin sentido de caudillos déspotas y de gobiernos clientelares al servicio del modelo colonial extractivista del capitalismo dependiente.
La importancia de lo ocurrido en Bolivia radica en la rebelión de lo más propio de la formación social abigarrada andina, amazónica y chaqueña. En su pluralidad, plurinacionalidad, pluriculturalidad, en sus entrelazamientos y tejidos multicolores, ha encontrado la energía explosiva de oponerse a las estructuras del poder, viciadas de impostura y simulación, pero, sobre todo, de clientelismo, corrupción y perversión. Hay que ver que no solo se trata de una rebelión contra una forma de gubernamentalidad clientelar, sino también contra otras formas de gubernamentalidad anteriores, es también una rebelión contra la casta política y sus prácticas de ejercicio del poder tradicionales.
Lo que importa es saber, tener consciencia, que se tiene y se contiene la potencia social que puede no solamente derrocar a un régimen impostor y despótico, sino conlleva la capacidad de inventar otras proyecciones sociales, políticas, económicas y culturales.


Ironías de la historia política. Tragedia y farsa.

Nos interesa comparar lo que ha acaecido en la ciudad de El Alto, que ha sido el escenario de movilizaciones, marchas, cabildos, bloqueos, que pedían la renuncia a la presidencia de Jeanine Añez. Se hizo patente la división de El Alto, los barrios y zonas se fueron poco a poco deslindando de los bloqueos, aunque continuaron en otras zonas y barrios, cuyo epicentro se encuentra en Senkata.


Territorios arrasados

Los paisajes desoladores que deja la guerra en los territorios arrasados son expresivos de lo que deja la violencia descomunal de las máquinas de guerra modernas. No solo impresionan los cuadros de la destrucción, de muerte, de poblaciones de víctimas, sino también y sobre todo la muerte del horizonte; no hay perspectiva, ha muerto el porvenir. Estoy paisajes desoladores deberían habernos enseñado que empujar a la guerra no ofrece otra cosa que muerte, abatimiento, angustia extendida y masificada, dolor aterido en poblaciones sufrientes. Sin embargo, parece que estas lecciones no son aprendidas; una y otra vez los hombres, no las mujeres, pues son las fraternidades masculinas las que continúan la política por la vía de la guerra, repiten y recurren al eterno retorno de la guerra y de la muerte. Pareciera que algo como el instinto tanático, que es una conjetura psicoanalítica, empuja a los hombres, en determinadas condiciones y circunstancia a descargar las energías humanas en el despliegue apocalíptico de la destrucción.


El pueblo también es mortal

Lograr atravesar el horizonte de la civilización moderna, ingresar a otros horizontes de otra civilización, mas bien, de carácter ecológico; realizar el ejercicio pleno de la democracia, que consiste en el autogobierno del pueblo. Pero, este escenario mundial parece que todavía no cuenta con las condiciones de posibilidad históricas-sociales-políticas-culturales.


Dispositivos del terror y aparatos ideológicos

Cuando la forma clientelar de gobierno se agota, se recurre al empleo de la violencia descarnada, cuya intensidad va aumentando.


Bolivia: Territorio arrasado y muerte de los horizontes

Al respecto, de lo que dejaría esta guerra, tierra arrasada y muerte del horizonte, hay que mirar lo que ha ocurrido precisamente en México, donde los Cárteles controlan ciudades, territorios y hasta Estados. Incluso con la llegada al gobierno federal de Manuel López Obrador, el Cártel del hijo del Chapo, el Cártel de Sinaloa, ha demostrado el poder que tiene, obligando al gobierno a devolver libre al jefe del Cártel. Todos los involucrados en la continuación del conflicto político en Bolivia, de la crisis constitucional e institucional, tienen que preguntarse seriamente si quieren este inmediato futuro, de tierra arrasada, de muerte de horizontes, pues los Cárteles no ofrecen nada, no ofrecen porvenir, salvo el goce banal del dinero y el goce morboso de la muerte, que entierra a sus víctimas en fosas comunes, sobre todo de mujeres.


Clase magistral sobre estado, poder y potencia social: La revolución pacífica boliviana en el contexto de la crisis múltiple del Estado-nación

Las movilizaciones estallaron después de que se emitieron los resultados de las elecciones apócrifas, pues desde la interrupción de la emisión de la información del TREP fue notoria la manipulación de los datos.
La izquierda acrítica internacional, la que ha medrado del prestigio de las revoluciones pasadas, sin hacer una sola revolución contemporánea, la que ha hecho apología del Estado policial[14], que corresponde a la estructura de poder de los Estados del socialismo real, también de los “régimenes progresistas”, y los medios de comunicación internacionales, han posesionado una hipótesis trivial, en realidad una muletilla usada tanto por gobiernos neoliberales como por gobiernos neopopulistas, cuando están en emergencia, de “golpe de Estado”, en lo que respecta a la resistencia y movilización social en defensa de la democracia y del voto, que derivó en la caída del gobierno de Evo Morales Ayma.
El régimen clientelar y corrupto de Evo Morales Ayma ha caído por implosión; todas las columnas y los cimientos del régimen estaban podridos. Carcomido por dentro, era cuestión de tiempo el derrumbe.


La derecha boliviana quiere usurparle al pueblo unido la victoria contra la izquierda impostora,

El presidente del colegio de abogados ha dicho que el nuevo gobierno tiene que reestablecer relaciones y tiene que llamar al MOSSAD (servicio secreto de Israel) para atacar a las organizaciones en el Chapare.


No solamente de política vive el hombre

A pesar de sus pretensiones políticas, pretensiones de verdad, pretensiones de legitimidad, pretensiones de jerarquía, en los ámbitos de las dominaciones poliformas, el hombre también es humano, es decir, es el devenir mismo de la humanidad, en la complejidad de la arqueología cultural.


La crisis múltiple del Estado-nación está generalizada

Todas estas formas de crisis, por lo menos, en el continente, corresponden, en su manifestación mediata, a la crisis de legitimación generalizada, crisis global del orden mundial, compuesto por los Estado-nación, atravesado por mallas institucionales burocráticas, nacionales y transnacionales. Interpretando esta crisis generalizada, se puede hacer notar que una de las analogías compartidas es el levantamiento social y popular contra la casta política, contra los gobiernos, se pretendan de “izquierda” o sean tipificados de “derecha”, así como contra la institucionalidad deslegitimada del Estado-nación.
La responsabilidad de los sublevados es no solamente ante el momento de la crisis, sino ante la historia misma de la crisis; en consecuencia, se requiere una actitud no solamente coyuntural, sino una actitud inmanente y transcendente contra-histórica. Esto equivale a liberar la potencia social creativa inventando horizontes nómadas, inventando mundos alterativos posibles.


Una mirada retrospectiva al proceso constituyente

¿Se trata de hacer una evaluación del proceso constituyente, incluyendo a la Asamblea Constituyente y los posteriores desenlaces? ¿O, mas bien, se trata de comprender el sentido y significado histórico-político-cultural del mismo proceso constituyente? Aunque ambas opciones pueden complementarse, incluso contenerse mutuamente, sin embargo, cuando abordamos la problemática del sentido histórico político del proceso constituyente convertimos al proceso constituyente en una composición de códigos, de signos, que requieren ser decodificados e interpretados.


La fuerza del acontecimiento

En la coyuntura política boliviana de la crisis constitucional y del fraude electoral, hay predisposiciones políticas que se anclan a un pasado inmediato, al periodo de coyunturas anteriores, y actúan de una manera anacrónica, cuando la coyuntura ya es otra. Estas predisposiciones debilitan la fuerza acumulada del bloque político-social que interpela al gobierno y ha entrado en movilización.


El uso de las víctimas

En la historia de las sociedades humanas se ha dado lugar un diagrama de poder que tiene como objeto y materia a los cuerpos magullados; la arquitectura de este diagrama de poder hace visible las heridas de los cuerpos, incluso hasta llegar a la morbosidad. Requiere de la exaltación del dolor, sobre todo para justificar la función de los que apalian el dolor, los que atienden a las víctimas. Quizás uno de los nacimientos de la genealogía de este diagrama de poder de la conmiseración tenga que ver con la religión, que convierte en una convocatoria el martirio


Bolivia: Dinámicas en la coyuntura en crisis constitucional

El develamiento del fraude electoral, en las elecciones apócrifas impuestas, desconociendo la Constitución y el referéndum de febrero de 2016, ha desatado olas de protestas e interpelaciones, después ha ocasionado movilizaciones y bloqueos, el llamado “bloqueo de las mil esquinas”. Todo el país está atravesado por marchas, concentraciones, cabildos y bloqueos. Los cabildos de las distintas ciudades capitales ya han determinado que ya no se trata de una segunda vuelta sino de anular las elecciones.