Autor: “Raúl Prada Alcoreza”

Una arqueología del saber del pensamiento crítico

El pensamiento crítico de Sergio Almaraz Paz forma parte de la crítica del saqueo de los recursos naturales y de la crítica de la subalternidad del Estado-nación, crítica que, en conjunto, va a derivar en la teoría de la dependencia. Se trata de una singularidad del marxismo latinoamericano, que arranca con José Carlos Mariátegui; en Mariátegui ya se trata de un marxismo-indianismo, en Almaraz prepondera la crítica de la economía política de los recursos naturales y la crítica de la subalternidad del Estado-nación.


Bolivia: Consideraciones sobre la coyuntura de transición (r)

El teatro político es un espectáculo para seducir al público, para hacerle creer que esa es la “realidad”, la de la narrativa política. Haciéndole olvidar la realidad efectiva, que es la sociedad la que coloca los andamios del espectáculo, cada vez es más decadente.


Bolivia: La actualidad de Sergio Almaraz Paz

El escrito que se presenta trata sobre el pensamiento activista y la actividad militante en defensa de los recursos naturales de Sergio Almaraz Paz. Busca interpretar la conformación de la narrativa del nacionalismo revolucionario y de la izquierda nacional en Bolivia, a partir del acto heroico del proletariado minero y de la construcción del pensamiento propio en la formación territorial social y cultural boliviana.


La madre tierra, cenicienta del desarrollo capitalista

¿En qué sentido se habla de madre tierra? Está claro que el sentido deviene de las cosmovisiones indígenas. Se trata de una imagen animista del planeta, estamos ante una imagen inmanentista de las fuerzas que componen la tierra. Se parte de que el planeta tiene vida, comprende la multiplicidad de vidas que habitan la tierra, donde se reproducen y forman ciclos vitales. Esta comprensión lleva a una relación de respeto y reciprocidad; se pide permiso antes de cazar, pescar, recolectar, cultivar, arar, talar. Los seres que pueblan la tierra son espíritus con los que se establece una relación de reciprocidad, de profundo respeto y en lo posible de complementariedad. Las comunidades indígenas que habitan los bosques y surcan los ríos cobijan saberes ancestrales sobre las plantas, los animales, el clima, las estrellas, convirtiendo a estos seres en escrituras descifrables e interpretables.
Estamos ante la necesidad de un cambio civilizatorio frente a la crisis ecológica. El hecho político que se hable de derechos de la naturaleza y derechos de la madre tierra tiene que ver con reivindicaciones de los pueblos indígenas, así también con la lucha de activistas en contra el cambio climático y la crisis ambiental y ecológica, con activistas de los derechos sociales, colectivos y comunitarios. Se trata entonces de salvar la vida en el planeta.


El capitalismo desde una mirada de la complejidad

La teoría de la complejidad permite una mirada más profunda y abarcadora de los fenómenos observados, a diferencia de las miradas interpretativas de las ideologías y aún las más avanzadas de la ciencia como la teoría de los sistemas o la física cuántica


Política y narración

En resumidas cuentas, se puede decir que la política se circunscribe a los ámbitos de la acción, en tanto que la narración se puede circunscribir a la interpretación; interpretación elaborada como mythos, es decir como trama, la construcción del sentido desde la configuración paradigmática y sintagmática. La política en tanto prácticas y acciones, puede también tomarse como pre-narrativa, cohesionada como estructura semántica de la acción, por mediación simbólica.


El conservadurismo de los gobiernos progresistas

Se denomina gobiernos progresistas a estas expresiones políticas que forman parte del llamado viraje a la “izquierda”, dado por los gobiernos populistas, con pretensiones del nuevo socialismo, el del siglo XXI. Después de la experiencia política vivida respecto de estos gobiernos, que incluso han continuado secuenciales gestiones, podemos preguntarnos sobre el carácter de este progresismo, calificativo atribuido por los intelectuales de “izquierda”.


Bolivia: Consideraciones sobre la coyuntura de transición

La madurez del pueblo se expresa en el uso crítico de la razón, su facultad iluminadora y orientadora. Cuando inhibe esta facultad y busca un amo, un patriarca, un Caudillo, un representante, es inmaduro, un sujeto dependiente, un subordinado sin voluntad propia.
La democracia plena es el autogobierno del pueblo, la democracia restringida y formalizada, es la democracia representativa y delegativa. Los estados modernos, es decir, las repúblicas, aunque se denominen Estado Plurinacional, son democracia institucionalizada. La democracia institucionalizada tiene como referente la Constitución y tiene como arquitectura la malla institucional y las prácticas del ejercicio democrático.


Cuando ya nada importa, sólo el poder

Asistimos, en esta era de la simulación del sistema-mundo cultural de la hiper-modernidad, no solo a la decadencia; es decir, a esas mezclas barrocas de banalidad, desmesura de la economía política del chantaje, exacerbada especulación financiera e inflación de los discursos, compulsión degradante de las “ideologías”, como amarrados por los hilos del cinismo descarnado y sin límites, sino al asombroso desahogo de los comportamientos inescrupulosos. Los gobernantes llegan al colmo de un gesto nihilista despavorido, cuando ya nada importa, salvo el poder mismo, la conservación del poder, el goce sadomasoquista del poder.


El crepúsculo de los caudillos

Los campos de dominio de las relaciones y estructuras de poder, donde la figura del caudillo cabalga como el fantasma insomne se ven amenazados por los nuevos campos problemáticos, los contextos de realidad presentes, los nuevos sujetos sociales, las nuevas relaciones intersubjetivas, las vocaciones autogestionarias, autodeterminantes y de autoconvocatoria. Estos dominios se ven amenazados por la construcción de nuevas relaciones emergentes, horizontales, participativas, colectivas, comunitarias, expresión de saberes colectivos. Ante la evidencia de que los tiempos han cambiado, la herencia política, de las prácticas, de sus instituciones y de sus imaginarios, ha quedado obsoleta. No puede responder a los desafíos del momento. No puede resolver los problemas. No puede encontrar salidas, salvo la del círculo vicioso de la propia reproducción del poder y de lo mismo.


El eterno deseo de la rebelión (r)

La dominación y la hegemonía de las estructuras de poder y de las conductas modernas, que no son otra cosa que comportamientos que expresan la reproducción y acumulación del capital, la idolatría del fetichismo de la mercancía, se imaginan que son el único mundo posible, que son la “realidad”.


La nueva generación de luchas sociales (r)

No es un programa el que se implementa deductivamente desde la teoría revolucionaria, como creen los vanguardistas políticos, sino es la lectura de las cartografías del poder inscritas en los cuerpos, lo que permite orientar los consensos de las luchas hacia la desarticulación de estas cartografías de dominación.
Lo indispensable en las luchas sociales son los consensos, no las direcciones, son las asambleas, no las vanguardias políticas. Los consensos son expresión colectiva, construcción colectiva, aprendizajes colectivo; es realización de la libertad de todos y de cada quien.
Hay que avanzar todos juntos, sin dejar rezagado a nadie. Sólo así se tiene respeto a todos y cada uno, a la opinión de cada uno y a las opiniones de los grupos y tendencias que conformamos todos. No respetar, imponer, ya es una muestra del autoritarismo, inclinación despótica criticado por los y las ácratas. Estas conductas no solamente son herencia del poder, sino que son los hilos con los que se restaura el Estado.
Aprendiendo de las comunidades mayas zapatistas de la Selva Lacandona hay que conformar comunidades autónomas, sin pedir permiso a nadie.


La cuestión estatal y el realismo político (r)

Como y por qué los partidos políticos luchan tanto por acceder al poder del estado. ¿Es realmente un poder? ¿de qué tipo?


La revolución pacífica boliviana en el contexto de la crisis múltiple del Estado-nación

Ha concluido un ciclo, que llamaremos el ciclo del neopopulismo, abierto por la movilización prolongada (2000-2005), que, sin embargo, se orientaba a otro horizonte, que llamaremos el horizonte plurinacional y decolonial y autogestionario. Las salidas electorales, tanto el 2002 como del 2005, dieron lugar específicamente al comienzo del ciclo neopopulista, dada la correlación de fuerzas institucionales, no necesariamente social, pues la iniciativa y el territorio estaba tomada por los movimientos sociales, que obviamente no formaban parte del conocido instrumento político que es el MAS, sino, mas bien, eran autónomos y autogestionarios, partidarios de la autodeterminación.


Bolivia: la revolución truncada

La revolución se truncó, no desplegó todas sus posibilidades, toda su potencia social; al contrario, se estancó en la institucionalización de una salida constitucional, relativa a la sustitución presidencial, olvidando que había otras salidas, también constitucionales, contempladas en la misma Constitución, como, por ejemplo, el ejercicio de la democracia participativa, directa, comunitaria y representativa.


La izquierda colonial (r)

La intelectualidad de “izquierda” servil a gobiernos impostores, expresiones mayúsculas de la decadencia política, del derrumbe moral y ético, además de la depravación práctica del ejercicio del poder, aplauden y hacen apología de las formas de gubernamentalidad clientelar y del desborde de la demagogia del populismo del siglo XXI. Para esta intelectualidad, que ha perdido no solo la capacidad crítica, que es como el atributo del marxismo inicial, sino también la facultad del raciocinio, pues se niega a hacer un mínimo análisis de lo ocurrido en la historia reciente de los llamados “gobiernos progresistas”, incuestionablemente ha habido un “golpe de Estado en Bolivia”.


Ironías de la historia política

Hay enunciados que se vuelven famosos por varias causalidades; nos interesa uno, de Karl Marx, bastante recurrente en nuestros tiempos aciagos de crisis política, adecuadamente utilizado para evaluar las revoluciones; esta es la que se encuentra en el libro 18 de Brumario de Luis Bonaparte, el sobrino nada menos que de Napoleón Bonaparte. Se trata de un texto de análisis político, que forma parte de lo que considera los escritos histórico-políticos de Marx. La famosa frase dice así:
Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como si dijéramos, dos veces. Pero se olvidó de agregar: una vez como tragedia y la otra como farsa.


Breve genealogía del Estado-nación de Chile en los espesores de la coyuntura. Analogías perversas y virtuosas en las genealogías de los Estado-nación

En los espesores de la coyuntura presente de Chile, las dinámicas moleculares y las dinámicas molares sociales, configuran la complejidad espaciotemporal-social-política-económica-cultural en base al eje de las movilizaciones sociales, cuya característica expresa la imaginación y el imaginario radicales, en el sentido de Cornelius Castoriadis. El pueblo chileno movilizado, mayoritariamente joven, donde se integra dinámicamente e incidiendo en el acontecimiento la nación y los pueblos mapuches, deconstruye las narrativas fosilizadas de las ideologías, que construyeron formaciones enunciativas y discursivas parciales de su historia política y social, sobre todo diseminan las mallas institucionales anacrónicas, petrificadas, que obstaculizan la potencia social. El pueblo chileno se abre a su porvenir creativo luchando, inventando, rompiendo con los anacronismos rezagados ideológicos, políticos e institucionales.


El derecho a la subversión (r)

La subversión es un derecho de los pueblos cuando sus estados conculcan el ejercicio democrático, cuando vulneran la Constitución, cuando no respetan los derechos consagrados en la carta magna, además de los derechos civiles y políticos, los derechos sociales, los derechos colectivos, los derechos de la naturaleza. Cuando la forma de Estado, que se expresa en la singularidad de la forma de gubernamentalidad, es decir, en un gobierno concreto, suspende el sistema jurídico-político, empujando a la guerra histórica-política, suspende la institucionalidad establecida, a través de las reglas acordadas constitucionalmente, los pueblos, para defender la soberanía que radica en el pueblo, tienen la potestad incuestionable de la subversión contra el despotismo y la tiranía.


Los propagandistas

No les interesa las causas de la derrota, tampoco les entra en mente la posibilidad de una construcción de la derrota desde adentro. Supuestamente todo estaba bien hasta que se dio el “golpe de Estado”, que desalojó a los “revolucionarios” del gobierno y del Estado.