Autor: “Raúl Prada Alcoreza”

Ideología jurídico-política

Lo mejor que se ha escrito sobre derecho y constitución, junto con la sala de máquinas de la constitución de Roberto Gargarella.

Índice:
Prólogo
Legitimación constitucional
Potencia social y proceso constituyente
Complejidades eco-sociales y eco-institucionales

Evaluación crítica desplegada desde la culminación del proceso constituyente boliviano y la promulgación de la Constitución del Estado Plurinacional de Bolivia. Se coloca en la posición de la mirada crítica que de-construye mitos políticos, ideologías obstaculizadoras de los procesos de cambio; incluyendo a las llamadas ideologías de “izquierda”, que acompañan en la conducción estatal de estos procesos políticos. Aunque también hace la crítica a los “discursos críticos” del llamado “proceso de cambio” y de los “gobiernos progresistas”, de la pretendida “izquierda radical”. Ambos discursos o perfiles discursivos, el reformista, por así decirlo, y el “radical”, se complementan perversamente, pues ambos comparten el deseo de poder-


La perspectiva ecológica y la perspectiva compleja

La perspectiva ecológica corresponde a las dinámicas de los espesores territoriales y planetarios, la perspectiva compleja corresponde a las dinámicas de la simultaneidad dinámica del tejido espacio-tiempo. La perspectiva ecológica requiere sea configurada por lo menos en las cuatro dimensiones desplegada, ancho, altura, profundidad y tiempo; la perspectiva compleja requiere ser configurada en las cuatro dimensiones desplegadas anteriores y en siete dimensiones plegadas, según la teoría de las cuerdas. Ambas perspectivas nos ayudan a comprender el planeta y el multiverso desde la complejidad ecológica y desde la sincronización de los tejidos del espacio-tiempo.


Nuevos horizontes

Vamos a proponer por lo menos cuatro hipotéticos senderos, que recogen lo aprendido y buscan abrirse a otros agenciamientos y experiencias, que llamamos nuevos horizontes:
Nadie puede cambiar el mundo, el mundo se cambia por si solo.
Lo más importante y sublime del ser humano es el acto heroico por cambiar el mundo e inventar mundos nuevos.
El ser humano está íntimamente ligado a los seres orgánicos del planeta, su porvenir depende del porvenir del conjunto de los seres orgánicos. También el ser humano depende de los ciclos vitales integrados del planeta y de las complejas composiciones materiales y energéticas que hacen al planeta.
Por si solo el ser humano no puede salvar al planeta de la crisis ecológica, requiere de la participación del conjunto de los seres orgánicos, del conjunto de las sociedades orgánicas, del conjunto de los ciclos vitales y de las dinámicas materiales y energéticas planetarias.


Las formas aparentes de la política en la coyuntura de la catástrofe ecológica

En las elecciones de octubre de 2019 no importa cuanto haya ocurrido, cuanto no se haya cumplido, si hay o no condiciones de posibilidad democrática, si hay catástrofe ecológica de dimensiones apocalíptica, lo que importa es el peso apabullante de la manipulación mediática y el alcance descarnado de la imposición de los aparatos de poder.


El Oikos, ecología en acción

Acontecimiento vital
Subversión corporal y ecológica
Activismo ecológico
Colonialismo extractivista


Máquinas del ecocidio y de la subalternidad

¿Cómo funcionan las máquinas del ecocido, que son las máquinas del poder, máquinas de guerra y máquinas extractivistas, máquinas de muerte de la geopolítica del sistema-mundo capitalista? Las máquinas de poder funcionan contra las resistencias; las máquinas ecocidas, funcionan contra los ecosistemas, los ciclos vitales, la vida. Las máquinas extractivistas de la economía-mundo capitalista funcionan contra los ciclos planetarios de largos procesos minerales, hidrocarburíferos y de asombrosa cristalización simétrica. Se trata de máquinas de muerte; el sistema-mundo capitalista solo puede desarrollarse inscribiendo y hendiendo sus marcadas huellas ecológicas, es decir, destruyendo los ecosistemas. Su desarrollo, que ideológicamente se legitima, en el imaginario institucionalizado, como desarrollo y crecimiento económicos, no corresponde más que a la realidad apocalíptica de la muerte planetaria, dilata por los ritmos mismos del capitalismo y sus ciclos largos.


Bolivia: La punta del Iceberg

Los cientos de kilos de cocaína descubiertas son una bicoca ante los cientos de miles de kilos de cocaína que se produce en Bolivia. De la misma manera, sin trasladar las mismas proporciones, pues pueden ser otras, se puede suponer lo que sucede en lo que respecta a la extensión y atravesamiento de la economía política de la cocaína en las mallas institucionales del Estado.
Es menester, a estas alturas del problema desbordado, investigaciones integrales de la problemática de la economía política de la cocaína. Por cierto, no con el fin de castigar, es decir, de efectuar catarsis, sino por conocer el funcionamiento del lado oscuro del poder. Conocimiento que es indispensable al momento de resolver el problema aludido.


Los síntomas del Apocalipsis

Nos encontramos en pleno despliegue del Apocalipsis, que, a diferencia, de las interpretaciones evangélicas, no implican necesariamente el fin del mundo y la llegada del mesías, sino la muerte de la vida en el planeta, en el contexto de la civilización moderna.


La Amazonia y el Chaco arden

En la Amazonia se plasma la complejidad dinámica de la vida en su gran variedad y diversidad integrada y creativa. La vida se muestra en sus entrelazamientos y tejidos articulados de alta desmesura, la complejidad comunicativa de los seres orgánicos como una polifonía vibrante y cromática. La complementariedad de los seres orgánicos y sus ciclos vitales evidencia niveles superiores de la inteligencia ecológica, la que supone saberes biológicos, semiologías químicas e interpretaciones complejas, entre sistemas autopoiéticos interpenetrados y entrecruzados.
Las sociedades humanas modernas han avanzado en los territorios amazónicos sin establecer las relaciones armónicas y de complementariedad con los nichos ecológicos, cuencas ríos, biodiversidad amazónica, como lo hicieron y lo hacen los pueblos indígenas sobrevivientes amazónicos. La civilización amazónica, que pobló el continente de la Amazonía hasta en la época de Tiahuanaco, supo establecer la complementariedad entre las sociedades humanas y las sociedades orgánicas, la armonía con los ciclos vitales; se trataba de una civilización ecológica.
Si las sociedades y los pueblos no toman consciencia del peligro en el que se encuentran, sino reaccionan y clausuran la civilización moderna, la civilización de la muerte, no hay porvenir para la humanidad, aunque la vida pueda continuar sin los humanos. En cambio, si lo hacen, si su potencia social es activada por los activismos ecológicos, se abre un campo de posibilidades donde el porvenir puede ser una creación de la potencia creativa de la vida.


Decadencia y círculo vicioso del poder

El poder no solo se corresponde con estructuras subyacentes de dominación, cristalizadas en las subjetividades y en las instituciones, sino que se expande como campo de fuerzas, campo que define sus distribuciones, sus cartografías, sus tendencias y sus conformaciones duraderas. Pero, el poder no solo queda definido en el campo o campos de fuerzas que configura, sino que se convierte en sociedad institucionalizada.


Genealogía de la multitud. Seis años de luchas sociales en Bolivia

Ha vuelto la discusión sobre los nombres, las definiciones, los conceptos y las clasificaciones sociales. ¿Cómo identificar a los movimientos sociales desatados como respuesta a la destrucción socioeconómica dejada por el neoliberalismo? ¿Encontramos allí al proletariado?


Bolivia, balance: el juego de la correlación de fuerzas

Para que los partidos de “oposición” logren sus objetivos tendrían que ganar las elecciones, algo que no parece probable, a pesar de las campañas publicistas que se disfrazan de encuestas. Para que la defensa ciudadana de la democracia logre hacer respetar la voluntad popular, expresada en el referéndum, requiere de una coalición de fuerzas mayor; por ejemplo, contar con la alianza de los movimientos sociales anti-sistémicos, que renacen. Para que los movimientos sociales anti-sistémicos logren retomar el curso de las transformaciones estructurales e institucionales se requiere de su expansión e irradiación a todo el pueblo; pero, para esto hace falta consensos y sobre todo autocríticas. Para que el incipiente movimiento subversivo logre romper el círculo vicioso del poder se requiere que el pueblo comprenda que para cumplir con su responsabilidad histórica y ecológica se quiere clausurar las genealogías del poder y construir otros mundos posibles.


Bolivia: Las convulsiones de la forma de gubernamentalidad clientelar

No hay las condiciones mínimas de posibilidad democráticas para realizar elecciones. Hacerlo significa “legitimar” la tiranía.


El retorno del conservadurismo recalcitrante

La ideología es una narrativa elaborada; en cambio la concepción del mundo conservadora y recalcitrante no se ha dado al trabajo de construir una narrativa. Solamente corresponde a una aglomeración de los prejuicios de la casta gamonal, heredera imaginaria de la estirpe española o portuguesa de los conquistadores. Lo que ya es un boceto de narrativa. La historia efectiva va por otros lados. El gamonalismo latinoamericano se conforma con historias singulares de castas enriquecidas en el trafago económico del mercadeo de tierras y la apuesta en la explotación de minerales, sobre todo, su comercialización. No todos los miembros de esta casta provienen exactamente de donde dicen provenir, de la “nobleza española” o “portuguesa”. Ni la llamada “nobleza española” de las indias occidentales tiene su procedencia en la nobleza española, que es obviamente otro imaginario. Sencillamente, para no alargar, se trata de gente enriquecida a costa de la explotación de los “indios”. Sin embargo, estos aventureros económicos, estos audaces hombres, que aprovecharon la efervescencia de la vorágine capitalista, a escala mundial, requerían un mito, aunque sea improvisadamente construido; entonces, se imaginaron descendientes de las “noblezas” europeas conquistadoras.


El modelo colonial extractivista del capitalismo dependiente

El modelo colonial extractivista del capitalismo dependiente, que forma parte de la geopolítica del sistema-mundo capitalista, que es, a su vez, sistema-mundo capitalista extractivista y colonial, formando parte de la civilización moderna, que es civilización de la muerte. Pues su desarrollo se desenvuelve dejando heridas profundas en el planeta, las proliferantes huellas eclógicas. El modelo colonial extractivista requiere de territorios para incorporarlos a la vorágine de la subsunción de los espesores territoriales al farrago de la acumulación originaria, reiterativa, y de la acumulación ampliada de capital. Por eso, las reservas fiscales, definidas durante los periodos de los gobiernos populistas del nacionalismo-revolucionario, de mediados del siglo XX, se vuelven un problema; así como las áreas protegidas y los parques. Mucho más si se trata de territorios indígenas. Son un problema porque se sitúan como resistencias ante el avasallamiento, las concesiones, la contaminación, la depredación, la tala, la desertificación, la destrucción. Que son los procedimientos y los efectos perversos de la incorporación territorial a la vorágine de la acumulación de capital.


Bolivia: El modelo colonial extractivista del capitalismo dependiente

El modelo colonial extractivista del capitalismo dependiente, una vez asentado, parapetado, puesto a funcionar, en la historia moderna, desde sus comienzos mismos, no puede parar; sus proyecciones requieren de más territorios, de más bosques a talar, de más geología a explorar y depredar. Este modelo colonial extractivista, que sostiene el desarrollo del sistema-mundo capitalista, se reproduce expansivamente, aboliendo fronteras, sean agrícolas, mineras, hidrocarburíferas o de otra índole. Los espesores territoriales tienen que ser subsumidos a la vorágine destructiva de la acumulación originaria reiterativa, que sostiene a la acumulación ampliada de capital. Ante su avance no hay salvación, salvo si los pueblos resisten y se oponen a su expansión, además, claro está, de lograr vencer a los aparatos políticos, jurídicos, comunicacionales, ideológicos, de chantaje, que acompañan a la expansión del modelo extractivista.


Crítica de los mitos. Lectura de las huellas dejadas por los caminantes migrantes de Venezuela (r)

Dedicado a los caminantes migrantes venezolanos.
En la llamada América Latina y el Caribe se han constituidos mitos sobre la formación de la consciencia nacional, así como el mito de la Patria Grande.


Subversiones indígenas (I)

Índice
Prólogo 7
I. Raíz y devenir de la comunidad 11
Filosofía de los movimientos sociales 21
Hipótesis 26
Comunismo 28
El entramado social de la comunidad 32
La topografía de las movilizaciones 38
La dialéctica de las movilizaciones 50
II. Genealogía del ayllu 57
Enfoques 57
Historia efectiva 62
Arqueología 64
Relaciones sociales y formación social 66
Hipótesis 68
El retorno de las territorialidades originarias 71
La territorialidad del ayllu 74
Cartografías del ayllu 75
Poder, saber y subjetividad de los movimientos indígenas 81


Subversiones indígenas (II)

III. Los movimientos moleculares de la multitud 89
La dinámica, los recorridos y la configuración
molecular de los movimientos sociales 90
Estratos y sedimentaciones de los movimientos sociales 93
El proceso de las contradicciones internas 99
Juegos, enlaces, alianzas y articulaciones de la
micropolítica y su segmentaridad 101
Multitudes y clases en los movimientos sociales antisistémicos 103
Genealogía de la multitud 108
La dinámica molecular de la multitud 109
La multitud en los movimientos sociales 115
Clase obrera y multitud 125
Estado y nomadismo 127
Escenarios 134
Escenarios de la coyuntura electoral y la coyuntura poselectoral 138
El presidente indígena que nació de las urnas 141


El plano de la ideología

La ideología no es efectiva en los espesores de la realidad, salvo en lo imaginario. La ideología no incide preponderantemente en la realidad efectiva; solo lo hace como formaciones discursivas y enunciativas legitimadoras; legitima el poder, pero no forma parte de su materialidad ni de las dinámicas del poder. El ejercicio del poder, como ya lo dijo Michel Foucault, no pasa por la ideología, a pesar de que la utiliza. El poder se ejerce mediante la captura de fuerzas y su utilización para la dominación y la reproducción misma del poder.
Si bien el poder es la heurística de las dominaciones, la característica preponderante de las dominaciones en la modernidad tardía parece ser la de convertir al pueblo en público. Se trata de una dominación mediática o que usa los medios de comunicación como instrumentos de poder, produciendo el público. En consecuencia, la política se convierte en un espectáculo grandilocuente y el pueblo en el público espectador.
El migrante de la modernidad tardía es un producto histórico-político perverso de los diagramas de poder y de las cartografías políticas contemporáneas, es como el “costo colateral” de las estrategias de dominación desencadenadas. Es el producto perverso de las máquinas de guerra en la modernidad tardía.
Parecería que los diagramas de poder de la modernidad tardía se movieran en el intervalo de dos contenidos, el del público y el del desterrado. Interpretando, es como decir que, si no aceptas ser público del espectáculo de la simulación, entonces, se te condena al destierro. Estos contenidos derivan del moldeamiento de los cuerpos sociales, a partir de las máquinas de control, las máquinas de guerra y las máquinas mediáticas. Sin embargo, no acaba aquí todo lo que respecta a la concurrencia de las fuerzas sociales, pues hay también resistencias. Las resistencias corresponden a las actividades y prácticas sociales que no aceptan convertirse en público, que buscan ser actores de los entramados sociales y las tramas políticas. Cuando ocurre esto, los espacio-tiempo sociales se convierten en las zonas rojas, de peligro, para la mirada panóptica y de control de los diagramas de poder.
Hay variados contenidos de estas resistencias, se den de manera abierta y, si se quiere, consciente, o de manera espontánea y, si se quiere, inconsciente. Uno de estos contenidos corresponde al relativo a los pueblos indígenas, que juegan un papel protagónico en las resistencias ecológicas y culturales. Otro de estos contenidos de las resistencias corresponde a la figura de los movimientos sociales autonomistas, de autogestión y de autogobierno. En lo que corresponde a las resistencias espontaneas, que no generan movilizaciones sociales, sino que están asociadas a prácticas singulares de cohesión social, aparecen contendidos difusos y ambivalentes, como, por ejemplo, las tribus urbanas. No se trata de hacer, ahora, una larga lista, que de por sí habla de que las sociedades alterativas desbordan a las sociedades institucionalizadas.
estos contenidos o semi-contenidos de resistencias no son parte de las narrativas ideológicas, salvo para estigmatizarlos, si no es, en algunos casos, hacer apologías, que también es una manera de ignorarlos. En este sentido, se puede decir que las ideologías son anacrónicas; no responden a las dinámicas de los espesores del presente, sino que se hallan ancladas, rumiando, una memoria rezagada, de un recorte del pasado o más bien, una representación esquemática del pasado.