Autor: “Raul Prada Alcoreza”

Subversión comunitaria

Índice: Propaganda, imperio e imperialismo / Expropiación de lo común / Lo común no es estatal ni privado.

El común-ismo indígena no es una utopía, es la lucha de todos y todas, si no queremos desaparecer, después de la desaparición de las comunidades indígenas. El común-ismo indígena es la prueba de que el común-ismo es posible, siempre fue posible, no había que esperar al desarrollo de las fuerzas productivas, a que las condiciones productivas estén dadas. Esta fue la manera marxista de postergar la recuperación de lo común de su expropiación privada y pública. El común-ismo no es nada más ni nada menos que la recuperación de lo que pertenece a todos y ha sido despojado por lo público y lo privado.
Recordamos que Marx negó ser marxista.


La anti-economía del extractivismo

Las economías llamadas extractivistas o, si se quiere, primario exportadoras, usando el lenguaje de los economistas, no son, en realidad, propiamente economías o sistemas económicos, sino todo lo contrario, se comportan como anti-economías.


Discurso nacionalista y colonialidad

¿Cuál es el horizonte, cuál es el mundo que se ofrece? Esta es la pregunta fundamental a las corrientes ideológicas y políticas. Si es el mismo mundo, por lo tanto, no hay otro horizonte, es el mismo gris y opaco que el del mundo impuesto; no se ofrece nada, salvo la demagogia que infla las palabras, pretendiendo decir algo, cuando dice lo mismo que la decadente casta política.
Volver al discurso nacionalista, en otra forma de expresión singular, es caer en la recurrente colonialidad. Las cosmovisiones nativas son integrales, territoriales y ecológicas, además de ser inclusivas.


Seis anotaciones sobre Identidad boliviana (r)

Después de la movilización prolongada, con la llegada al poder de Evo Morales Ayma, contando con los resultados electorales del 2005, haciendo un balance somero de lo acaecido en las dos gestiones del gobierno progresista, se puede tener la certeza del desenlace histórico. Lo indígena, como rebelión, levantamiento anticolonial, como proyecto civilizatorio alternativo, como vínculos variados y diferenciales con la tradición comunitaria, finalmente ha sido estatalizado; es decir, subsumido al Estado. En palabras directas, ha sido domesticado e incorporado a la realización del Estado.
Si no rompe con el horizonte de la modernidad y del Estado, la descolonización queda atrapada en las mallas de la civilización moderna y en los diagramas de poder homogeneizantes, aunque también de la simulación, por lo tanto, de la tolerancia y de la multicultural liberal.
Es indispensable incursionar en la deliberación deconstructiva de estos mitos modernos y estatalistas, des-constituyendo subjetividades subalternas y dependientes, constituyendo subjetividades emancipadas, en constante devenir.


Hacer presente la autogestión

La autogestión es la salida del sistema-mundo capitalista y del círculo vicioso del poder. Esta salida o alternativa no tiene que esperar, no se da en el futuro, cuando se cumplen determinadas “condiciones objetivas y subjetivas”, sino en el ahora, cuando se toman decisiones autónomas, libres, igualitarias; decisiones consensuadas, sin atender a condicionamientos institucionales y de poder. La salida se la construye autónomamente, cuando se ejerce plenamente la libertad y la igualdad, sin mediación de fetichismo institucionales y de fetichismos de representación, así como de fetichismos de delegación. La autogestión supone la asociación libre, la composición libre, entre iguales, no solo jurídicamente, no solo políticamente, si no efectivamente iguales en los distintos planos donde se despliega la actividad, manifestación, práctica, expresión, humanas. La autogestión es entonces la realización creativa y múltiple del ejercicio de la autonomía, en sus distintos planos y espesores; individuales, grupales, colectivos, comunitarios, sociales. Por eso mismo, las formas de autogestión son plurales, diferenciales, singulares y cambiantes, de acuerdo no solo a momentos, coyunturas y contextos, sino a problemáticas y complejidades que se afrontan.


Poder y capital, la dos caras de la medalla

El poder no es algo ajeno al capital, es el capital mismo, es la cara concreta del capital; en tanto que la cara abstracta del capital es su valorización cuantitativa. El problema de la “izquierda”, hablamos de la más radical, en sentido de la forma de gubernamentalidad, es que ha tratado de superar el capitalismo usando una de las caras de la misma medalla, la cara del monopolio de la violencia, el Estado. La otra “izquierda”, más matizada, aunque no lo diga, aunque pretenda radicalismo discursivo y se exprese en gestos dramáticos, en realidad, ni siquiera intenta superar el capitalismo, sino que lo promueve enmascarándolo en las formas políticas más barrocas.


La piel de la filosofía (r)

Este ensayo fue publicado incluso antes del 15 de abril del 2016, cuando volvió a ser publicado en wordpress. Ahora en pleno desborde de la pandemia, julio del 2020, volvemos a publicarlo, por su pertinencia y relación con la serie de reflexiones sobre el pensamiento propio.


Nicaragua: La metamorfosis de Daniel Ortega

Dedicado a las víctimas del terrorismo de Estado, a las y los movilizados en defensa de la vida, de la democracia y del legado sandinista.


Una arqueología del saber del pensamiento crítico

El pensamiento crítico de Sergio Almaraz Paz forma parte de la crítica del saqueo de los recursos naturales y de la crítica de la subalternidad del Estado-nación, crítica que, en conjunto, va a derivar en la teoría de la dependencia. Se trata de una singularidad del marxismo latinoamericano, que arranca con José Carlos Mariátegui; en Mariátegui ya se trata de un marxismo-indianismo, en Almaraz prepondera la crítica de la economía política de los recursos naturales y la crítica de la subalternidad del Estado-nación.


Bolivia: Consideraciones sobre la coyuntura de transición (r)

El teatro político es un espectáculo para seducir al público, para hacerle creer que esa es la “realidad”, la de la narrativa política. Haciéndole olvidar la realidad efectiva, que es la sociedad la que coloca los andamios del espectáculo, cada vez es más decadente.


Bolivia: La actualidad de Sergio Almaraz Paz

El escrito que se presenta trata sobre el pensamiento activista y la actividad militante en defensa de los recursos naturales de Sergio Almaraz Paz. Busca interpretar la conformación de la narrativa del nacionalismo revolucionario y de la izquierda nacional en Bolivia, a partir del acto heroico del proletariado minero y de la construcción del pensamiento propio en la formación territorial social y cultural boliviana.


La madre tierra, cenicienta del desarrollo capitalista

¿En qué sentido se habla de madre tierra? Está claro que el sentido deviene de las cosmovisiones indígenas. Se trata de una imagen animista del planeta, estamos ante una imagen inmanentista de las fuerzas que componen la tierra. Se parte de que el planeta tiene vida, comprende la multiplicidad de vidas que habitan la tierra, donde se reproducen y forman ciclos vitales. Esta comprensión lleva a una relación de respeto y reciprocidad; se pide permiso antes de cazar, pescar, recolectar, cultivar, arar, talar. Los seres que pueblan la tierra son espíritus con los que se establece una relación de reciprocidad, de profundo respeto y en lo posible de complementariedad. Las comunidades indígenas que habitan los bosques y surcan los ríos cobijan saberes ancestrales sobre las plantas, los animales, el clima, las estrellas, convirtiendo a estos seres en escrituras descifrables e interpretables.
Estamos ante la necesidad de un cambio civilizatorio frente a la crisis ecológica. El hecho político que se hable de derechos de la naturaleza y derechos de la madre tierra tiene que ver con reivindicaciones de los pueblos indígenas, así también con la lucha de activistas en contra el cambio climático y la crisis ambiental y ecológica, con activistas de los derechos sociales, colectivos y comunitarios. Se trata entonces de salvar la vida en el planeta.


El capitalismo desde una mirada de la complejidad

La teoría de la complejidad permite una mirada más profunda y abarcadora de los fenómenos observados, a diferencia de las miradas interpretativas de las ideologías y aún las más avanzadas de la ciencia como la teoría de los sistemas o la física cuántica


Política y narración

En resumidas cuentas, se puede decir que la política se circunscribe a los ámbitos de la acción, en tanto que la narración se puede circunscribir a la interpretación; interpretación elaborada como mythos, es decir como trama, la construcción del sentido desde la configuración paradigmática y sintagmática. La política en tanto prácticas y acciones, puede también tomarse como pre-narrativa, cohesionada como estructura semántica de la acción, por mediación simbólica.


El conservadurismo de los gobiernos progresistas

Se denomina gobiernos progresistas a estas expresiones políticas que forman parte del llamado viraje a la “izquierda”, dado por los gobiernos populistas, con pretensiones del nuevo socialismo, el del siglo XXI. Después de la experiencia política vivida respecto de estos gobiernos, que incluso han continuado secuenciales gestiones, podemos preguntarnos sobre el carácter de este progresismo, calificativo atribuido por los intelectuales de “izquierda”.


Bolivia: Consideraciones sobre la coyuntura de transición

La madurez del pueblo se expresa en el uso crítico de la razón, su facultad iluminadora y orientadora. Cuando inhibe esta facultad y busca un amo, un patriarca, un Caudillo, un representante, es inmaduro, un sujeto dependiente, un subordinado sin voluntad propia.
La democracia plena es el autogobierno del pueblo, la democracia restringida y formalizada, es la democracia representativa y delegativa. Los estados modernos, es decir, las repúblicas, aunque se denominen Estado Plurinacional, son democracia institucionalizada. La democracia institucionalizada tiene como referente la Constitución y tiene como arquitectura la malla institucional y las prácticas del ejercicio democrático.


Cuando ya nada importa, sólo el poder

Asistimos, en esta era de la simulación del sistema-mundo cultural de la hiper-modernidad, no solo a la decadencia; es decir, a esas mezclas barrocas de banalidad, desmesura de la economía política del chantaje, exacerbada especulación financiera e inflación de los discursos, compulsión degradante de las “ideologías”, como amarrados por los hilos del cinismo descarnado y sin límites, sino al asombroso desahogo de los comportamientos inescrupulosos. Los gobernantes llegan al colmo de un gesto nihilista despavorido, cuando ya nada importa, salvo el poder mismo, la conservación del poder, el goce sadomasoquista del poder.


El crepúsculo de los caudillos

Los campos de dominio de las relaciones y estructuras de poder, donde la figura del caudillo cabalga como el fantasma insomne se ven amenazados por los nuevos campos problemáticos, los contextos de realidad presentes, los nuevos sujetos sociales, las nuevas relaciones intersubjetivas, las vocaciones autogestionarias, autodeterminantes y de autoconvocatoria. Estos dominios se ven amenazados por la construcción de nuevas relaciones emergentes, horizontales, participativas, colectivas, comunitarias, expresión de saberes colectivos. Ante la evidencia de que los tiempos han cambiado, la herencia política, de las prácticas, de sus instituciones y de sus imaginarios, ha quedado obsoleta. No puede responder a los desafíos del momento. No puede resolver los problemas. No puede encontrar salidas, salvo la del círculo vicioso de la propia reproducción del poder y de lo mismo.


El eterno deseo de la rebelión (r)

La dominación y la hegemonía de las estructuras de poder y de las conductas modernas, que no son otra cosa que comportamientos que expresan la reproducción y acumulación del capital, la idolatría del fetichismo de la mercancía, se imaginan que son el único mundo posible, que son la “realidad”.


La nueva generación de luchas sociales (r)

No es un programa el que se implementa deductivamente desde la teoría revolucionaria, como creen los vanguardistas políticos, sino es la lectura de las cartografías del poder inscritas en los cuerpos, lo que permite orientar los consensos de las luchas hacia la desarticulación de estas cartografías de dominación.
Lo indispensable en las luchas sociales son los consensos, no las direcciones, son las asambleas, no las vanguardias políticas. Los consensos son expresión colectiva, construcción colectiva, aprendizajes colectivo; es realización de la libertad de todos y de cada quien.
Hay que avanzar todos juntos, sin dejar rezagado a nadie. Sólo así se tiene respeto a todos y cada uno, a la opinión de cada uno y a las opiniones de los grupos y tendencias que conformamos todos. No respetar, imponer, ya es una muestra del autoritarismo, inclinación despótica criticado por los y las ácratas. Estas conductas no solamente son herencia del poder, sino que son los hilos con los que se restaura el Estado.
Aprendiendo de las comunidades mayas zapatistas de la Selva Lacandona hay que conformar comunidades autónomas, sin pedir permiso a nadie.