Autor: “Richard Gunn”

Acerca de Revolutionary Recognition

¿A qué apunta la izquierda radical? Su objeto, sugerimos, es el reconocimiento mutuo. Cuando Karl Marx describe la sociedad comunista como “una asociación, en la que el libre desarrollo de cada uno es la condición para el libre desarrollo de todos”1, no nos dice nada más. El reconocimiento que es “mutuo”, o recíproco, es un reconocimiento de tipo emancipatorio. Sugerimos que lo que une los diversos hilos de la teorización de Marx es el objetivo de una interacción en la que la libertad del yo habilite y expanda la libertad del otro, y viceversa. Tal libertad mutuamente reconocible, argumentamos, es lo que Marx pretendía con “comunismo”.


Hegel: Un bosquejo del reconocimiento mutuo

Fragmento del capítulo 1 del libro de Richard Gunn, «Lo que usted siempre quiso saber sobre Hegel y no se atrevió a preguntar» (Edición basada en las conferencias realizadas por el autor en el mes de marzo de 2011 en la Universidad de York). iNtroducción de John Holloway


Winstanley y el comunismo

Pasaje de Silvia Federici sobre la noción de un commons. Ella se pregunta cómo debe entenderse la consigna “ningún common sin una comunidad” y continúa: “la ´comunidad´ no debe entenderse como una realidad cerrada, como un grupo de personas unidas por intereses exclusivos que las separan de los demás, como las comunidades formadas sobre la base de la religión o la etnicidad, sino más bien como una cualidad de relaciones, un principio de cooperación y de responsabilidad de los unos respecto de los otros y respecto de la tierra, los bosques, los mares, los animales”


Aprendiendo de la rebelión de la Comuna de París

¿Qué era novedoso en el elenco político de la Comuna? Lo más importante: “La Constitución comunal habría restablecido en el cuerpo social todas las fuerzas hasta ahora absorbidas por el parásito estatal que se alimenta de la sociedad y obstruye su libre circulación”. Los parásitos estatales incluyen el ejército permanente, los políticos profesionales, los burócratas, etcétera. Su existencia se supone en las concepciones convencionales (principalmente estatistas) de la vida política.