Autor: “Stavros Stavrides”

Recuperar la ornamentación

La decoración ha sido adorada en la cultura del consumo actual, las opciones de ornamentación se presentan como las formas esenciales de identificar los estilos de vida.
Sin embargo, puede haber una actitud diferente hacia la decoración que se aleja por igual del fundamentalismo funcionalista y de la ornamentación de estilo de vida. Utilicemos las fachadas de las casas brasileñas de Nordeste como ejemplo de tal enfoque.


¿Seguridad? No, gracias

Estos días estamos asistiendo a una guerra destructiva en Europa. Es cierto que no es la única guerra que se desarrolla en nuestro agitado mundo. Y no es la única que es exteriormente neocolonial. Sin embargo, es importante rastrear un tema recurrente que justifica esta guerra (junto con muchas otras luchas armadas): Se declara que esta guerra tiene como objetivo proporcionar seguridad al pueblo del país que invade a un vecino amenazante. ¿Qué es lo que justifica este discurso sobre la seguridad que se infiltra en todos los aspectos de nuestra vida cotidiana?


Solidaridades afectivas

El uso ritual de la bandera de la «Virgen de las barricadas» fue imagen emblemática elevada a una manifestación simbólica de la lucha que tuvo lugar en Oaxaca durante 2006. La ciudad ocupada por manifestantes se organizó en una verdadera comuna urbana. Partiendo de una huelga masiva de maestros, la ocupación de Oaxaca se convirtió en el terreno de una serie de experimentos sociales de autogestión y autonomía urbana. Con una máscara de gas lacrimógeno y un vestido con neumáticos en llamas es emblema de la creencia colectiva en una presencia sagrada que apoya al pueblo de Oaxaca en su lucha. Un imaginario compartido, al conectar una imagen sagrada con las experiencias de una ciudad que vivía cotidianamente en las barricadas.


La armonía como práctica artesanal

Convengamos que luchar por liberar a las sociedades humanas del imaginario agresivo del capitalismo, así como de las relaciones sociales que éste justifica, va de la mano con explorar las potencialidades de vivir con la naturaleza en lugar de vivir contra ella.


Conectividad

Hoy en día, la conectividad es el sustituto perverso de la solidaridad. Las tecnologías de telecomunicación y telepresencia nos mantienen conectados en una transmisión interminable que impregna nuestra cotidianidad. Sin embargo, lo que hace que esta experiencia omnipresente sea peligrosa y aparentemente alienante es la sustitución de intercambios bien pensados ​​por respuestas automatizadas, casi no pensadas. La conectividad de este tipo espera reacciones inmediatas, exige respuestas y actos que deben ajustarse a flujos de información incesantes y rápidos.


¿Quedarse en casa?

Las políticas de bloqueo se han dirigido directamente a restringir los usos del espacio público en nombre de evitar el contacto con posibles portadores del virus. El espacio público, así, se convierte en el lienzo de la obediencia, más que en el escenario de la pluralidad.
Walter Benjamin, mientras observa la vida en mitad de la guerra en Nápoles, ha señalado: “… la casa es mucho menos el refugio al que se refugia la gente que el depósito inagotable de donde sale la inundación”. ¿No es esta quizás una forma de imaginar un espacio urbano común después de una pandemia? Una especie de espacio producido, desarrollado y soñado como ámbito y medio de una sociedad basada en el cuidado mutuo, la igualdad y la libertad.


Ciudades desesperadas. Ciudades de esperanza

La mayoría de los gobiernos tratan la pandemia como una oportunidad para imponer un estado de excepción. Sin embargo, la característica más importante de este período es establecer implícitamente un nuevo tipo de normalidad: modelar directamente nuevos hábitos y comportamientos urbanos y, por tanto, nuevos patrones de vida, tanto en el ámbito privado como en el público.


Espacio público y espacio común. La transición de la política a la construcción de nuevas relaciones

Desconfianza hacia el Estado como protector del bienestar de la sociedad. Desconfianza hacia las normas oficiales democráticas y el sistema de “democracia representativa”. Desconfianza hacia los partidos políticos establecidos. Las plazas no sólo han expresado todos estos sentimientos compartidos de desconfianza, sino que han movilizado a las personas en la búsqueda de formas de tomar la vida en las propias manos. En Grecia, estas iniciativas vivas tratan de defender a los más vulnerables y desfavorecidos (incluyendo a los migrantes y refugiados) y han evolucionado hacia una difusa pero expansiva red de solidaridad. Muchas veces comienzan con el deseo de satisfacer una necesidad colectiva urgente, pero contienen las semillas de nuevas relaciones entre las personas implicadas.
Como en los importantes experimentos políticos de autogestión en la región de Rojava (Norte de Kurdistan, Siria) y en la región zapatista (México), los esfuerzos para construir una sociedad diferente pueden florecer bajo las duras condiciones de una guerra (latente o explícita). Es en y mediante la crisis, tal vez, cuando los destellos de estas relaciones sociales diferentes pueden emerger en, contra y más allá del horror capitalista.


¿Podrá acabar Syriza con Syntagma? Papel de la autonomía y la democracia directa

Syriza no viene de Syntagma, el movimiento indignado griego, sino de la separación del eurocomunismo del viejo tronco estalinista del PC, mucho antes de Syntagma, a diferencia de Podemos en España, también de origen eurocomunista, que consigue proyectarse subiéndose encima del movimiento de indignados M15